El
pensamiento francs en la Argentina: el caso de los discursos psi*
Para un parisino
que llega a Buenos Aires, no hay exotismo latinoamericano. No hay en realidad
una sensacin de extraamiento. Hay guios por todos lados: desde las anchas
avenidas de estilo hausmanniano hasta los edificios burgueses copiados de los
de Pars, pasando por las estatuas de artistas franceses que pueblan Buenos
Aires, como El Pensador de Rodin, frente al Congreso. De pronto, uno puede
creer que est en Pars, al caminar por lindos barrios como la Recoleta, Barrio
Norte o Belgrano. Vastos espacios verdes han sido diseados por el arquitecto
Charles Thays y los bosques de Palermo son una rplica de los de Boulogne.
Los lazos son
innumerables. De los dos premios Nobel de medicina argentinos, uno era de
origen francs (Paul Houssay), y el otro haba nacido en Pars (Luis Federico
Leloir). Y fue tambin un Francs, el escritor Paul Groussac, quien dirigi
durante cuarenta aos la biblioteca nacional. Otro escritor, Roger Caillois, se
encontraba en Argentina cuando estall la segunda guerra mundial, y se qued a
vivir en Buenos Aires, bajo la proteccin de Victoria Ocampo, la directora de
la prestigiosa revista literaria Sur. Ms tarde, l traducira y hara descubrir
a Jorge Luis Borges en Francia.
El anuncio de la
Liberacin de Pars en Buenos Aires [en agosto de 1944] da una idea de la
relacin especial entre las dos capitales. Una multitud exultante ocup Plaza
Francia, entonando La Marsellesa. Para todos nosotros, que amamos a Francia
como a una patria espiritual, y que no estamos unidos a ella por el azar del
nacimiento, sino por libre eleccin, este da ser inolvidable, escriba
Victoria Ocampo.
Este acuerdo entre
Buenos Aires y Pars tambin se ve en la sombra omnipresente de Lacan en Villa
Freud, el barrio de los psicoanalistas, en Palermo. O, en sentido inverso, se
ve tambin en el indio Patoruz, fuente de inspiracin de Ren Goscinny [el
autor de Asterix], quien pas su infancia en Buenos Aires. En la popular
historieta creada a fines de los aos 20 por Dante Quinterno, el ancestro de
Asterix y Obelix es un indio de gran corazn, dotado de una fuerza
sobrenatural.
La pasarela entre
Pars y Buenos Aires comprende igualmente la cultura popular de los cafs, a
menudo de nombre francs, en cada esquina, y la de numerosas libreras. Los
vasos comunicantes son mltiples, como en los cuentos de Julio Cortzar,
exiliado en Pars, quien mezclaba las imgenes de su ciudad adoptiva con las de
su ciudad natal.[1]
Esta crnica, redactada por una periodista francesa
hace tres aos, resume bien hasta qu punto la Argentina es hoy, sin lugar a
dudas, el pas ms francfilo de Amrica Latina. Mucho ms all del campo
psi, en la historia de la cultura argentina la presencia del pensamiento
francs ha sido un dato inaugural. Al igual que en otras antiguas colonias
espaolas, a principios del siglo XIX, los promotores de la independencia se
inspiraron generosamente en la filosofa de las Luces y el enciclopedismo. Luego,
la generacin del 37 abrevara tanto en el romanticismo francs como en
autores ligados a la Restauracin, como Alexis
de Tocqueville. En los aos 50 y 60, esa generacin sentara las bases de la
organizacin nacional, poniendo fin a dcadas de sangrientas luchas intestinas.[2]
La generacin del 80, que organiz definitivamente el Estado-Nacin, se
inspir particularmente en el positivismo francs, construyendo un Estado
moderno sobre bases que pretendan ser cientficas. Esto fue particularmente
evidente en su proyecto educativo, que desemboc en la creacin de la escuela
laica y obligatoria a imagen y semejanza de la escuela republicana francesa
y en el nacimiento de universidades nacionales como la de La Plata. Pero la
aficin que tenan por Francia las lites gobernantes tambin tuvo
consecuencias en la arquitectura, las artes y los usos y costumbres de la
burguesa en su conjunto. Esta modernidad, perifrica y francfila, fue el
rasgo saliente de una democracia liberal que, de manera bastante asombrosa,
logr integrar a millones de inmigrantes europeos que llegaban bajo el lema
gobernar es poblar.
Pero
no es nuestra intencin detenernos aqu en la historia sociocultural de la
Argentina. Queremos ms bien presentar, de manera muy sucinta, el impacto del
pensamiento francs en los discursos psicolgicos locales durante la primera
mitad del siglo XX, siguiendo los testimonios de algunos de los intelectuales
argentinos ms importantes en este campo[3].
Ya en 1903, uno de los primeros profesores de psicologa de la Universidad de
Buenos Aires, Horacio Piero (1869-1919), en una comunicacin realizada en
Pars, en el Institut Gnral
Psychologique, deca respecto de los argentinos:
En
la ciencia, seores, seguimos de muy cerca el ejemplo de esta Francia
cientfica que llaman el cerebro del
mundo. Intelectualmente, somos
verdaderamente franceses; vivimos auscultando vuestro progreso, escuchando
vuestras lecciones en todas las manifestaciones de la inteligencia, y yo afirmo
que os debemos ms que a todas las otras naciones del mundo reunidas, por una
razn muy simple: al comienzo de nuestra adolescencia fueron franceses quienes
dirigieron nuestros pasos, quienes instruyeron las generaciones que hoy
gobiernan el pas y quienes educaron a nuestra juventud en las escuelas y
universidades.[4]
Piero,
que era miembro correspondiente de la Socit de Psychologie de Paris,
se refera en particular a Amadeo Jacques, un filsofo eclctico discpulo de
Victor Cousin (1813-1865). Profesor en el colegio Louis le Grand desde 1832 y
responsable de cursos en lcole normale
suprieure, Jacques haba fundado, en 1848, la Socit dmocratique des
libres-penseurs, de la cual era vicepresidente, siendo presidente su amigo
Jules Simon. Un ao antes, junto con Simon y mile Saisset, haba publicado un
manual de filosofa para los colegios secundarios, en el que haba escrito la
parte dedicada a la psicologa.[5]
En 1851, el golpe de Estado de Luis Napolen Bonaparte lo oblig a partir de
Francia. Instalado en Argentina, luego de un pasaje por Uruguay, en 1861 fue
designado rector del Colegio Nacional Buenos Aires y responsable de la reforma
de los programas de enseanza secundaria por el gobierno de Bartolom Mitre.[6]
Curiosamente, su manual, pensado para la educacin pblica francesa, termin
siendo utilizado en los colegios nacionales argentinos. En 1884, Miguel Can,
en las pginas de su novela Juvenilia,
aportara una semblanza memorable de este clebre pensador francs, que morira
en Buenos Aires en 1865:
El estado de los
estudios en el Colegio era deplorable, hasta que tom su direccin el hombre
ms sabio que hasta el da haya pisado tierra argentina [...]. Haba escrito,
bajo el molde eclctico, la psicologa ms admirable que se haya publicado en
Europa. El estilo es claro, vigoroso, de una marcha viva y elegante; el
pensamiento sereno, la lgica inflexible y el mtodo perfecto. Hay en ese
manual, que corre en todas las manos de los estudiantes, pginas de una belleza
literaria de primer orden, y an hoy, quince aos despus de haberlo ledo,
recuerdo con emocin los captulos sobre el mtodo y la asociacin de ideas.[7]
En
cierto modo, adems del modelo educativo francs, Jacques haba trado consigo
su sueo de una filosofa popular, que trat de transmitir en Argentina.[8] Sin embargo, el Jacques que destacaba
Piero en 1903 ya no era el pensador eclctico de los orgenes, sino el
filsofo que tambin haba sabido transmitir los fundamentos de la ciencia
llamada positiva. Al definir la psicologa como una ciencia natural, y siguiendo
la tradicin psicopatolgica francesa, Piero, que era mdico, se apoyaba tanto
en la experimentacin como en la clnica. Invocando a Ribot, Charcot y Janet,
se vanagloriaba asimismo de haber creado el primer laboratorio experimental de
Buenos Aires, en 1898. Pero situaba su empresa en un marco ms amplio, donde la
influencia francesa se haca sentir en el conjunto del campo mdico.
Nuestra Facultad de
Medicina, especialmente, est organizada siguiendo el modelo de la vuestra.
Todos nuestros profesores, titulares y adjuntos, han venido a aqu varias veces
para seguir vuest4ras lecciones y trabajar en vuestros laboratorios. Algunos
han estudiado en la Facultad de Pars, y tienen un diploma francs, como para
llevar a casa la marca de vuestra ciencia. [9]
En
efecto, a partir de 1880, particularmente, la medicina francesa se haba
transformado en un modelo privilegiado. As, los programas de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Buenos Aires eran a menudo una copia de los de su
homloga parisina, del mismo modo en que sus profesores ms importantes se
haban graduado en la Sorbona o haban realizado all estudios ms o menos
prolongados.[10] En ese contexto, no resulta sorprendente
que, en 1906, Jos Ingenieros (1877-1925), un psiquiatra, criminlogo y
socilogo talo-argentino, figura emblemtica de este perodo positivista, haya
realizado su viaje inicitico a Francia. En una larga crnica que envi al
diario La Nacin, contaba sus
impresiones sobre el panorama parisino. Sin embargo, no lo haca con el asombro
provinciano de un recin llegado, que provena de la periferia ms austral.
Lejos de ello, Ingenieros hablaba con la seguridad de un intelectual de un
pas emergente no hay que olvidar que, en esa poca, la Argentina se
encontraba entre las naciones de mayor crecimiento en el mundo, dispuesto a
intercambiar opiniones con sus colegas europeos. Cuando contaba el conflicto
entre Janet y Binet por la sucesin de Ribot en el Collge de France, y presentaba otras celebridades de la psicologa
francesa, lo haca con la mayor familiaridad:
Janet
tiene mayor preparacin clnica, su cultura mdica es grande, ha descollado en
el estudio de las enfermedades nerviosas y mentales, posee excelentes
condiciones de expositor y cuenta varios libros en su haber intelectual. Binet
es ms hombre de laboratorio, su erudicin es vasta, prefiere las
investigaciones de psicologa pedaggica, es de una dedicacin ejemplar y ha
escrito libros muy estimados. Janet es ms clnico y mejor
conferenciante ; Binet es un experimentador ms diestro []. Janet fue
nombrado sucesor de Ribot, obteniendo un voto ms que Binet, el cual ha quedado
como director del laboratorio de psicologa experimental. Cada uno en su sitio.
Nuestro amigo Th. Ribot, que nos ha referido estos entretelones
mientras corregamos pruebas en la librera de Alcan, no tom partido por
ninguno de ellos. Ambos le parecan dignos de sucederle [].
Janet
es un hombre entre los cuarenta y cinco y cincuenta aos, de buena presencia,
humor risueo, conversacin agradable y exquisita amabilidad. Sus estudios
clnicos sobre la histeria son de primersimo orden [].
Georges
Dumas ensea psicologa experimental en la Sorbona, donde esta ctedra es
suplementaria. Es de la misma generacin que Janet y tambin mdico especialista
en enfermedades nerviosas y mentales. Diserta con una correccin y claridad
sorprendentes; realiza el tipo mental del orador universitario [].
En
el Congreso Internacional de Psicologa, celebrado en Roma en 1905, llam
nuestra atencin un joven de aspecto nada vulgar. Alto, robusto, ojos de
mstico, gran melena, barba copiosa, una fisonoma oscilante entre la de un
cristo clsico y la de un conspirador nihilista. En Pars lo encontramos en
varias sociedades cientficas y pronto trabamos amistad muy cordial. El Dr.
Henri Piron es uno de los jvenes mejor conocidos en el mundo cientfico
contemporneo, aunque slo pesan sobre sus hombros una treintena de aos [].
Conoce el espaol y dedica una atencin preferente a los trabajos cientficos
hispano-americanos. Nos ha complacido orle repetir que en la Argentina se
produce ms y mejor que en todos los dems pases de habla castellana juntos.[11]
Este
fresco que pintaba Ingenieros viene a cuento para destacar hasta qu punto la
psicologa cientfica que se desarrollaba en la Argentina lo haca en
estrecha relacin con su homloga francesa. La proximidad de Ingenieros con sus
colegas del otro lado del Atlntico es tanto ms importante cuanto que este
autor tuvo un rol fundamental en la cultura argentina y latinoamericana de la
poca, no slo como psiclogo, sino tambin en tanto que intelectual.
Socialista militante, fund la Revista de
Filosofa y public importantes trabajos de sociologa, criminologa e
historia de las ideas argentinas. En 1906, estaba en Francia con el objeto de
dar algunas conferencias, luego de haber presidido la seccin de psicologa
patolgica en el V Congreso Internacional
de Psicologa, realizado en Roma en 1905. Las pruebas de imprenta que
estaba corrigiendo en la editorial Alcan, supuestamente junto con Thodule
Ribot, eran las de su libro Le Langage musical et ses troubles hystriques : tudes de psychologie
clinique, que
recin iba a aparecer en 1907.[12] All trataba de relacionar las competencias
musicales con la teora de las localizaciones cerebrales. Ese mismo ao,
obtendra por concurso la segunda ctedra de Psicologa en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad
de Buenos Aires, donde Piero era titular de la primera ctedra.
En
cuanto a su psicologa, ya desde 1904, siguiendo los pasos de Charcot y
Bernheim, Ingenieros se ocupaba de la histeria y la sugestin, aunque de un punto
de vista fisiopatolgico, cercano a las ideas de Grasset. En cierto modo, con
sus mltiples trabajos (que incluan estudios novedosos sobre las
psicopatologas sexuales, tanto como ensayos sobre el amor), contribuy a
plantear nuevos problemas que, a pesar suyo, fertilizaron el terreno en el que
las teora freudianas sobre las neurosis iban a implantarse tiempo despus. No
obstante, el psiquiatra de ascendencia italiana daba la impresin de no conocer
al maestro viens ms que de manera indirecta, gracias a la famosa crtica que
Pierre Janet le haba dedicado en 1913. Esta crtica fue publicada en Argentina
en 1914, el mismo ao de su publicacin en Francia, en los Archivos de
Ciencias de la Educacin dirigidos por Vctor Mercante, otro de los grandes
referentes de la psicologa experimental de principios del siglo XX.[13]
En realidad, si
la tradicin positiva establecida en Buenos Aires se emparentaba esencialmente
con la clnica mdica, aqulla desarrollada en La Plata en torno de Vctor
Mercante estaba ligada al dominio de una educacin que pretenda ser
cientfica. Mercante (1870-1934) habra fundado en 1890 el primer laboratorio
psicofisiolgico de Amrica Latina, en la provincia de San Juan, donde diriga
una escuela normal (equivalente a los liceos franceses).
Poco tiempo
despus, Mercante se hara cargo de otras escuela normal, esta vez en Mercedes,
provincia de Buenos Aires, donde comenz sus investigaciones sobre las
caractersticas de la inteligencia infantil y, en particular, sobre la aptitud de
los nios para las matemticas.[14] En 1902, public un libro sobre el tema,
que fue reconocido en Estados Unidos por Stanley Hall, pero tambin en Francia,
donde Henri Piron le dedic dos comentarios muy elogiosos.[15] Fue el inicio de un intercambio epistolar
extremadamente amistoso con Piron, que iba a durar desde 1904 hasta 1910. As
fue que, en 1906, cuando Mercante fue nombrado responsable de la Seccin
Pedaggica de la UNLP, escribi de inmediato a su colega francs, no sin cierto
orgullo: Tengo el honor de ponerme a sus rdenes, desde mi puesto de Director
de la Seccin Pedaggica de la Universidad Nacional de La Plata.[16] En su ltima carta, de 1910, adems de
agradecer a Piron el envo de Lvolution de la mmoire (Pars, Flammarion,
1910), Mercante confesaba su inmensa admiracin por el clebre pensador y
conferencista de la Universidad de Pars.[17]
El
eclipse de este perodo positivista, hacia el fin de los aos 20, ni implic
sin embargo el ocaso de la influencia del pensamiento francs en la Argentina.
Aunque las referencias tericas estaban destinadas a cambiar, la actitud
francfila permaneci constante. De este modo, por ejemplo, en 1926, el
filsofo Coriolano Alberini titular entre 1923 y 1943 del mismo curso de Psicologa que otrora impartiera
Ingenieros en la UBA, pronunci una conferencia en Pars, en la Socit
franaise de Philosophie, donde deca:
Qu rol ha jugado el
pensamiento francs en la formacin de la cultura argentina? Por cierto ha sido
grande, muy grande. Casi dira que ha sido la nica escuela a la cual podra
remitirse la intelectualidad argentina []. Ante el hecho de la desaparicin o
de la disminucin de la influencia cultural espaola, qu otro pueblo poda
ser el mentor ideolgico de Argentina? De italia haba poco que esperar, si
tenemos en cuenta la situacin en que se encontraba. Y fue entonces natural que
por razones de simpata poltica, por razones de afinidad lingstica y
finalmente por el gran prestigio de la cultura francesa, la Argentina volviese
sus ojos a Francia. As se explica que todo el desenvolvimiento argentino,
durante el curso del siglo pasado, haya estado bajo la influencia directa de la
cultura francesa y que, cuando las ideas venan de otros pases, llegaran al
Ro de la Plata transmitidas y elaboradas por el espritu francs.[18]
Este
filsofo argentino, que en Pars haba sido presentado por Xavier Lon, fue uno
de los portaestandartes de lo que luego se dio en llamar la reaccin
antipositivista. Por ello, en 1927, siendo ya decano de la Facultad de
Filosofa y Letras de la UBA, dara una calurosa recepcin a Charles Blondel,
quien dict varias conferencias, la ltima de las cuales fue consagrada al
psicoanlisis. Esta conferencia, publicada en la Revista de Filosofa fundada por Ingenieros, fue presentada por
Alberini, quien destac la importancia de Henri Bergson en toda esta cuestin.[19] Dos aos despus de la muerte de
Ingenieros, aunque el positivismo estuviera en franca declinacin, la recepcin
del psicoanlisis continuaba realizndose ms por la va de sus detractores
franceses que de sus cultores locales. Baste recordar el caso de Nerio Rojas
(1890-1971), un psiquiatra dinmico hermano del clebre escritor Ricardo Rojas.
Cuando en 1930 fue recibido en Viena por el mismo Freud, Rojas no pudo dejar de
hablarle en los trminos tericos que le eran ms habituales. Habindose
especializado en medicina legal en Pars, haba llegado al extremo de decir que
el psicoanlisis estaba entre la ciencia y la pornografa.[20] Pero ello no le impidi visitar a Freud,
evento que se encarg de contar en un artculo publicado en La Nacin:
No bien he precisado mi
pensamiento, segn el cual la doctrina de Bergson tiene grandes concordancias
con el psicoanlisis, compruebo un cambio brusco en la mmica de mi interlocutor,
que niega el hecho sin disimular su poco agrado. Deberes de respeto y de
cortesa me obligan a aclarar mi afirmacin, pero otros deberes de seriedad
intelectual me imponen mantenerla [][21].
Segn
Rojas, l habra dicho a su anfitrin que el psicoanlisis en patologa, al
igual que el bergsonismo en psicologa normal, luchaba contra un atomismo
psquico demasiado esttico. Tanto Freud como Bergson afirmaban la realidad de
una corriente psquica dinmica y continua, cuyo origen estaba fuera de la
conciencia, en el fondo de la vida afectiva. Ante lo cual Freud habra
reaccionado recordando sus diferencias con Bergson: l es filsofo y yo soy
mdico; Bergson es defensor del libre albedro y yo soy determinista; l
propone la intuicin, y yo la experiencia; l ignora el predominio de las
tendencias en la forma estudiada por m mismo. Segn las conclusiones que de
este encuentro extraa Rojas, las diferencias eran muy otras: el bergsonismo
es una doctrina luminosa con tcnica imprecisa, mientras el psicoanlisis es un
mtodo feliz con teora en parte discutible. En 1939, en ocasin de la muerte
de Freud, Rojas insistira en esta vinculacin, en otro artculo publicado en La Nacin, llamado De Bergson a Freud.[22]
No se trataba para l de recordar la coincidencia de la condicin juda de los
dos maestros, sino de destacar cierta afinidad doctrinaria que situaba ambas
escuelas en una misma corriente de pensamiento. Una vez ms, en Argentina, el
psicoanlisis no poda ser separado del pensamiento francs. As, la pulsin
freudiana, entre otros conceptos, deba comprenderse entonces a travs del
prisma del lan vital concebido por Bergson.
A
fines de esta misma dcada, ngel Garma y Celes Crcamo, un psiquiatra espaol
y otro argentino, iban a conocerse en Pars. Garma hua de la Guerra Civil
Espaola, luego de haber hecho una formacin analtica en Berln. Aprovechaba
la ocasin para estrechar relaciones con psicoanalistas franceses, como Daniel
Lagache y Ren Laforgue. Crcamo, por su parte, estaba en anlisis con Paul
Schiff, mientras completaba su formacin psiquitrica con Henri Claude. Cuenta
la leyenda que, en 1937, en un caf de Pars, estos dos hombres habran
mantenido las primeras conversaciones sobre la eventual creacin de una asociacin
psicoanaltica en Buenos Aires. Sea como fuere, pronto partiran a Argentina,
casados con sendas mujeres francesas. A fines de 1942 seran los nicos
analistas reconocidos por la IPA que participaron en la fundacin de la
Asociacin Psicoanaltica Argentina. En esta fundacin, habra tambin un
grupo local de cuatro miembros, entre los cuales estaba Enrique
Pichon-Rivire, un psiquiatra de padres franceses nacido en Suiza.
En
este breve relato hemos querido exponer algunas muestras escogidas de la presencia
del pensamiento francs en la constitucin de los discursos psi en Argentina
a principios del siglo XX. Tambin podramos haber logrado este propsito
haciendo alusin a las visitas de Georges Dumas, en 1931 y 1938, a la de Pierre
Janet, en 1932, o a las crticas que Jacques Maritain dirigi al psicoanlisis
durante sus conferencias en Buenos Aires, en 1938. De todos modos, no habramos
agotado los ejemplos de esta relacin precoz entre la psicologa, la
psiquiatra y el psicoanlisis argentinos con sus homlogos franceses, relacin
que implicaba zonas de cruce con la filosofa, la biologa, la literatura y las
ciencias sociales. Nos hemos contentado entonces con sealar algunos casos
particulares de esta filiacin intelectual, siguiendo una hiptesis segn la
cual no es posible comprender la pregnancia del pensamiento francs
contemporneo en el Ro de La Plata ni la importancia de los discursos psi en
esta regin sin estudiar detenidamente los procesos histricos de ms larga
data en que se inscriben esos fenmenos singulares. Resulta evidente que, entre
esos discursos, el psicoanlisis de origen francs ha tenido un lugar
preponderante a partir del ltimo cuarto del siglo XX.
*
Publicado en Conceptual, estudios de
psicoanlisis, 6 (7), 11-16. Este artculo implica la traduccin y
adaptacin de un segmento de la introduccin de nuestra tesis Entre Paris et Buenos Aires: la construction
des discours psychologiques en Argentine (1942-1966), realizada bajo la
direccin de E. Roudinesco y defendida en la Universidad de Pars VII en junio
de 2005. Forma parte de un libro en preparacin.
Este artculo se
reproduce por gentileza de la Revista Conceptual, publicada por la Asociacin
de Psicoanlisis de La Plata, http://www.aplp.org.ar/publicaciones.htm.
[1] Legrand, Ch. (2003). Buenos Aires et ses clins d'il
parisiens. Le
Monde, 11
de noviembre.
[2] Esas luchas, haban provocado el exilio de
Jos de San Martn (entre tantos otros), quien decidi instalarse en Francia en
1822, para morir en Boulogne-sur-Mer, en 1850.
[3] Cuando hablamos de discursos psicolgicos
(o de discursos psi), lo hacemos en el sentido ms amplio posible, aludiendo
a todo discurso que se ocupe de lo psquico. Nada presupone esta expresin
respecto de las relaciones de inclusin o exclusin entre psicologa,
psicoanlisis y psiquiatra.
[4] Piero, H.
(1903). La psychologie exprimentale dans la Rpublique Argentine. Bulletin
de lInstitut Gnral Psychologique, 1. Hay varias reediciones. Cf.
Vezzetti, H. (1989) [comp.]. Freud
en Buenos Aires. Buenos
Aires: Puntosur; (1996). Cuadernos Argentinos de Histoira de la Psicologa,
2 (1/2), 270-313. La traduccin que aqu presentamos la hemos realizado a
partir de esta ltima edicin bilinge, presentada por Hugo Klappenbach,
239-268.
[5] Jacques, A.; Simon, J. & Saisset, . (1847). Manuel
de Philosophie lusage des collges.
Pars: Joubert.
[6] Quintero Palacios, S.
(1995). Geografa y nacin. Estrategias educativas en la representacin del
territorio argentino (1862-1870). Territorio,
7 (en http://www.filo.uba.ar/contenidos/investigacion/
institutos/geografia/territ7.htm).
[7] Can, M.
[1884] (1950). Juvenilia. Buenos Aires: Espasa Calpe (cap. VII, cuarta
edicin).
[8] Cf. Vermeren, P. (2002). Le Rve
dmocratique de la philosophie. D'une rive l'autre de l'Atlantique (seguido
de Essai de philosophie populaire, de Amde Jacques). Pars: L'Harmattan (existe una versin en
castellano, 1998, Colihe).
[9] Piero, H. (1903), 282.
[10] Cf. de Asa, M. (1986). Influencia de la
Facultad de Medicina de Pars sobre la de Buenos Aires. Quipu, 3 (1), 79-89. Citado por Klappenbach, H. (1996), 283. Cf.
tambin Stagnaro, J.C. (2000). Acerca de la recepcin e incorporacin de las ideas de
la psiquiatra europea en Bs. As. (1870-1890). En autores varios, Psiquiatra,
Psicologa y Psicoanlisis : Historia y memoria. Buenos Aires: Polemos,
32-39.
[11] Ingenieros, J. (1906). Psiclogos
Franceses. La Nacin, 13 de octubre, pgina 5. Hemos encontrado este
artculo en los Archivos Nacionales de Francia, ms precisamente en los
archivos personales de Henri Piron, lo cual no es irrelevante. Probablemente,
Ingenieros tuvo el cuidado de enviar ese recorte a su nuevo amigo, quien lo
consider suficientemente importante como para guardarlo.
[12] Todo indica que su conversacin con Ribot
le impidi concentrarse en su trabajo de correccin, a tal punto que el libro
fue atribuido a un tal Joseph Ingegnieros.
[13] Janet, P. (1914). El psico-anlisis. Archivos
de Ciencias de la Educacin, 1, 175-229. Reeditado en Vezzetti,
H. (1989) [comp.].
[14] Cf. cet
gard Dussel, I. (1996). Victor Mercante. Perspectives : revue
trimestrielle dducation compare, Paris, UNESCO, 26 (2), 441-458.
[15] Cf. Mercante, V. (1902). Psicologa de
la aptitud matemtica del nio. Buenos Aires: Cabaut. Mercante haca alusin a los comentarios de
Piron en las cartas que le envi el 21 de enero y el 27 de mayo de 1905. Cf.
Fondo Piron, Archivos nacionales de Francia, AP 8.
[16] Carta del 11 de mayo de 1906. Fondo
Piron, Archivos nacionales de Francia, AP 8.
[17] Carta del 22 de marzo de 1910. Fondo
Piron, Archivos nacionales de Francia, AP 8.
[18] Alberini, C. (1926). El pensamiento francs
en la cultura argentina. En Alberini, C. (1966). Problemas de historia de
las ideas filosficas en la Argentina. La Plata: UNLP, 78-79.
[19] Cf.
Vezzetti, H. (1989) [comp.]. Estudio
preliminar.
[20] Rojas, N. (1925). La histeria despus de
Charcot. Revista de Criminologa, Psiquiatra y Medicina Legal, 12, 458.
[21] Rojas, N. (1930). Una visita a Freud. La
Nacin, 17 de marzo. Lo citamos a partir de su reedicin en
Vezzetti, H. (1989) [comp.], 173-178; 175-176.
[22] Rojas, N. (1939). De Bergson a Freud. La
Nacin, 26 de noviembre. Lo citamos a partir de su reedicin en
Vezzetti, H. (1989) [comp.], 179-190.