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22.-Concepto del alma.
1. Toda ciencia emprica tiene como prximo y especial contenido, determinados hechos de la experiencia cuya naturaleza y relaciones reciprocas se esfuerza por indagar. Para desempear esta tarea ciertos conceptos generales subsidiarios que no se hallan contenidos directamente en la experiencia, sino que nicamente se consiguen en conformidad una elaboracin lgica de la experiencia misma, se ofrecen como indispensables, menos que se quiera renunciar por completo una comprensin de los hechos bajo puntos de vista directivos. El concepto subsidiario ms general, con fuerza en todas las ciencias empricas, es el concepto de causalidad, que trae su origen de la necesidad de nuestro pensamiento de ordenar todas las experiencias dadas nosotros segn causas y efectos y de eliminar, mediante conceptos subsidiarios secundarios, eventualmente de naturaleza hipottica, los obstculos que se oponen que de tal modo se establezca una conexin lgica. En este sentido, todos los conceptos subsidiarios que entran en accin para la interpretacin de un dominio de la experiencia pueden considerarse como una aplicacin del principio general de la causalidad; estn justificados mientras se requieren por este principio, cuando menos por l demostrados como probables; ya no estn justificados cuando se presentan como funciones arbitrarias que procedentes de cualquier motivo extrao, nada llevan la interpretacin de la experiencia.
2. En
este sentido el concepto de materia es un concepto subsidiario fundamental
en la ciencia natural. En la ms amplia significacin designa el subs-tractum
que se supone persistente en el espacio csmico y del cual consideramos efectos
todos los fenmenos naturales. En este sentido ms general, el concepto de materia
es indispensable para toda explicacin de las ciencias naturales. Si en tiempos
recientes se ha intentado elevar principio dominante el concepto de energa,
no por ello se ha puesto de lado el concepto de materia, sino que se le ha dado
un contenido distinto.
El concepto adquiere este otro contenido, slo mediante un segundo concepto
subsidiario que se refiere la eficiencia causal de la materia. El concepto
de materia que hasta aqu se ha mantenido en las ciencias naturales, concepto
que se apoya en la fsica mecnica de Galileo, se sirve para tal concepto subsidiario
del concepto de fuerza, definida como el producto de la masa por la velocidad
momentnea. Una fsica de la energa, en lugar de esto, debera, en todos los
campos de la ciencia, valerse del concepto de energa, que en la forma
especial de energa mecnica puede definirse como la mitad del producto de la
masa por el cuadrado de la velocidad. Pero teniendo, tanto la energa como la
fuerza, asiento en el espacio objetivo, y pudiendo en condiciones determinadas,
tanto los puntos de que parte la energa como los puntos de que parte la fuerza, variar de lugar en el espacio, el concepto de materia,
como de un substractum contenido en el espacio,
contina subsistiendo
en ambos casos y la nica diferencia, importante
sin duda, es en que toma como subsidiario el concepto
de fuerza; se supone la reductibilidad de todos los fenmenos naturales procesos mecnicos de movimiento, mientras que,
recurriendo al concepto de energa, se atribuye la materia, adems de la propiedad
del movimiento por inmutables formas de energa, la propiedad de que, aun conservndose inmutable la magnitud de energa, formas de
energa cualitativamente diversas se pueden transformar
unas en otras.
3. As como el concepto de materia es un concepto subsidiario de las ciencias naturales, el de alma es un concepto subsidiario de la psicologa. Es asimismo indispensable, porque nos hace falta un concepto que abrace la totalidad de las experiencias psquicas que se desenvuelven en la conciencia individual. Tambin aqu, sin embargo, el contenido del concepto depende, naturalmente, en todo de los otros conceptos subsidiarios que mejor dan conocer la naturaleza de la causalidad psquica. En la determinacin de este contenido la psicologa ha seguido la suerte de la ciencia natural en que el concepto de alma, como el de materia, se ha derivado, por de pronto, no tanto de la necesidad emprica de explicacin, como de la aspiracin una construccin fantstica del sistema csmico universal. Pero mientras la ciencia natural hace ya mucho tiempo que ha traspasado esta etapa mitolgica de la formacin de los conceptos y se ha servido de algunas ideas salidas en l para tener determinados puntos de partida de una concepcin metdica ms estricta, en la psicologa el concepto mitolgico-metafsico de alma ha conservado su dominio hasta tiempos recientisimos, y en parte todava domina en esta ciencia. Sirve, no como un concepto general subsidiario que deba, en primer lugar, recoger los hechos psquicos, y en segundo lugar, dar la interpretacin causal de los mismos, sino como un expediente para encaminarse, en cuanto sea posible, una representacin general csmica que comprenda igualmente la naturaleza y el ser individual.
4. En esta exigencia mitolgico-metafisica, encuentra sus raices el concepto de la sustancialidad del alma en sus diversas formas. Si en su evolucin nunca han faltado tentativas para satisfacer, en lo posible, las exigencias de una explicacin causal de los hechos psquicos, tales tentativas siempre han surgido slo posteriormente; y no se puede desconocer que la experiencia psicolgica, independientemente de los motivos metafisicos ella extraos, nunca habra conducido un concepto del alma como sustancia y que, sin duda, este concepto ha reobrado de una manera perjudicial sobre la concepcin de la experiencia. La opinin, por ejemplo, de que todos los contenidos psquicos son representaciones y que las representaciones son objetos ms menos estables, difcilmente se podr entender donde no existieran tales suposiciones. El que este concepto de la sustancialidad es realmente extrao la psicologa, lo demuestra tambin el intimo nexo con que el concepto de sustancialidad del alma se encuentra con el concepto de sustancia material. El primero se ha considerado como completamente idntico al segundo, bien como un concepto especial en el cual los caracteres formales ms generales se reducen una forma determinada de la materia, esto es, al tomo.
5. Se
pueden, pues, distinguir dos aspectos del concepto de la sustancialidad
del alma, que corresponden las dos direcciones de la psicologa metafsica
de las que se trat en el
2; el materialista, que considera los
procesos psquicos como efectos de la materia de ciertos complejos materiales
como las partes constituyentes del cerebro, y el espiritualista,
que considera los procesos psquicos como estados modificaciones de una esencia
inextensa, indivisible y persistente, que tiene una naturaleza especifica espiritual.
En este caso tambin se considera la materia como consistente de tomos semejantes,
pero de grado inferior (esplritualismo monstico monadolgico), bien al
tomo del alma, se le considera especficamente distinto de la verdadera materia
(espiritualismo dualistico).
En ambas formas, la materialista y la espiritualista, el concepto de sustancia
no se presta la interpretacin de la experiencia psicolgica. El materialismo
prescinde de la psicologa y la sustituye con una fisiologa cerebral imaginaria
del porvenir, bien mientras se enfrasca en teoria, presenta hiptesis dudosas
insuficientes sobre la fisiologa del cerebro. Renunciando esta concepcin
una verdadera psicologa, se comprende cmo tambin tenga que renunciar, en
todo y por todo, al propsito de dar un buen fundamento la ciencia del
espritu. Ciertamente el espiritualismo deja subsistir la psicologa como
tal, pero se produce de modo que la experiencia real se halla merced de hiptesis
metafsicas, completamente arbitrarias, las cuales turban la observacin libre
de prejuicios de los procesos psquicos. En efecto, este inconveniente se manifiesta
en que tal direccin metafsica establece inexactamente la tarea de la psicologa,
considera las experiencias externa interna como campos completamente heterogneos,
aunque, por otra parte tengan entre si algunas relaciones exteriores.
6. Ahora bien, como ya se puso en claro
en el 1 tanto la experiencia de la ciencia natural como la de la psicologa,
son partes constituyas de una experiencia nica, considerada desde puntos
diversos: aqulla como una conexin de fenmenos objetivos y por lo mismo,
causa de la abstraccin del sujeto cognoscente, como experiencia mediata,
sta, por el contrario, como experiencia inmediata y originaria.
Reconocida esta relacin, en el puesto del concepto de sustancia, el
concepto de la actualidad se presenta por si mismo como el nico que
puede darnos la comprensin de los procesos psquicos. Del hecho de que el punto
de vista psicolgico es la integracin del de la ciencia natural, en cuanto
el primero tiene por contenido propio la inmediata realidad de la experiencia,
se sigue, naturalmente, que en la consideracin de los hechos psquicos, no
pueden encontrar lugar oportuno conceptos subsidiarios hipotticos como los
que se hacen necesarios en la ciencia natural causa de la nocin de un objeto
independiente del sujeto.
En este sentido, el concepto
de la actualidad del alma no es, en manera alguna, un concepto que necesite,
como el de la materia, de atributos hipotticos para que se defina mejor su
contenido, antes excluye, desde luego, tales elementos hipotticos, en cuanto
designa como esencia del alma la realidad inmediata de los procesos. Pero puesto
que una parte importante de estos procesos, esto es, la totalidad de los objetos
representables, constituye al mismo tiempo el objeto de estudio de la ciencia
natural, dicho queda que, sustancialidad y actualidad, son conceptos que se
refieren una misma experiencia general, considerada por cada uno de ellos
nicamente desde un punto de vista especialmente distinto. Si, considerando
el mundo de la experiencia, hacemos abstraccin del sujeto cognoscente, este
mundo de la experiencia nos aparece como una variedad de substancias que estn
entre s en reciproca relacin; si, por el contrario, consideramos el mundo
de la experiencia como el contenido total de la experiencia del sujeto, incluso
el mismo sujeto, este mundo de la experiencia nos aparece como una variedad
de acontecimientos ligados unos con otros. Considerndose en el primer caso
los fenmenos como externos, en el sentido de que igualmente hubieran
tenido lugar sin variaciones de ninguna especie aunque el sujeto cognoscente
no estuviera presente, la forma de experiencia propia de la ciencia natural
viene tambin llamarse externa. Por el contrario, considerndose en
el segundo caso todos los contenidos de la experiencia como puestos inmediatamente
en el mismo sujeto, el punto de vista -en que se coloca la psicologa para la
consideracin de la experiencia viene tambin calificarse de experiencia interna.
Por lo tanto, en este sentido, experiencia externa interna, equivalen en todo
forma mediata inmediata, tambin objetiva y subjetiva de la experiencia.
Designan, precisamente del mismo modo que estas ltimas expresiones, no dominios
distintos de la experiencia, sino puntos de vista diversos que, sin embargo,
se integran, desde los cuales se considera la experiencia que es en s perfectamente
nica.
7. Si se tiene en cuenta el inters prctico ligado con la determinacin de los fenmenos naturales regulares que se piensan como independientes del sujeto, no habr dificultad en comprender que de estos modos de considerar la experiencia, el de la ciencia natural se haya desarrollado antes que el otro y que luego fuera casi inevitable el que esta prioridad del conocimiento natural aportase durante largo tiempo en el modo de considerar la ciencia natural y la psicologa confusin y obscuridad, cual se manifestaron en los diversos conceptos psicolgicos de sustancia. Por esta razn la reforma de las concepciones fundamentales que busca la tarea peculiar de la psicologa, no en la diversidad del dominio empirico, sino en el modo de aprehender todos los contenidos de la experiencia dados nosotros en su realidad inmediata, no alterada por conceptos subsidiarios hipotticos, no ha tenido su punto de partida en la psicologa, sino en las ciencias especiales del espritu. La consideracin de los procesos psquicos desde el punto de vista del concepto de actualidad, era desde hace mucho tiempo stas familiar, antes de que encontrase acceso en la psicologa. La razn de la diversidad, en si inadmisible, existente entre la psicologa y las ciencias del espritu concernientes las ideas fundamentales, se debe buscar en que la psicologa hasta ahora ha cumplido slo en pequea parte la tarea de ser fundamento de la totalidad de las ciencias del espritu.
8. Desde el punto de vista del concepto de actualidad viene resolverse una gran cuestin que por largo tiempo ha dividido los sistemas metafsicos de filosofa; la cuestin referente la relacin entre el cuerpo y el alma. Si se consideran sustancias tanto al cuerpo como al alma, la tal relacin ser un enigma, sea la que fuere la determinacin de los conceptos de las dos sustancias. Si se trata de sustancias homogneas, el diverso contenido de la experiencia natural y de la psicolgica resulta incomprensible y no queda ms que negar d un modo categrico el valor independiente de una de estas dos formas de conocimiento. Si se trata de sustancias heterogneas, su conexin es un milagro continuo. Ahora bien; desde el punto de vista de la teora de la actualidad, la realidad inmediata de los fenmenos se halla contenida en la experiencia psicolgica. Nuestro concepto fisiolgico de organismo corpreo no es otra cosa que una parte de esta experiencia; parte que, al par de los otros contenidos de experiencia de las ciencias naturales, habamos obtenido en conformidad con el supuesto de un objeto independiente del sujeto cognoscente. Algunos componentes determinados de la experiencia mediata pueden corresponder otros de la experiencia inmediata, sin que por ello tenga que reducirse la una la otra derivarse una de otra; antes bien, semejante derivacin se excluye causa del punto de consideracin en los dos casos completamente distintos. Quiz la circunstancia de que aqu no se dan respecto una misma experiencia objetos diversos, sino puntos de vista distintos, lleve consigo la consecuencia de que entre los dos existen relaciones generales. Pero se considera tambin, de un lado, que existe un nmero infinitamente grande de objetos que nicamente son accesibles para nosotros bajo la forma de experiencia mediata, esto es, mediante las ciencias naturales; esta clase pertenecen todos los objetos que no nos vemos obligados estudiar como substcractos fisiolgicos de procesos psquicos y, por otro lado, que existe un nmero no menor de hechos que nicamente se nos ofrecen en la forma de experiencia inmediata psicolgica: esta clase pertenece, en nuestra conciencia subjetiva, todo lo que no posee el carcter de un objeto de representacin, esto es, de un contenido que viene referido directamente objetos externos.
9.
Consecuencia de esta relacin
es que todos los hechos que siendo partes constitutivas de una sola experiencia
nica, slo que considerada siempre desde una posicin distinta, simultneamente
pertenecientes la experiencia mediata, propia de las ciencias naturales y
la inmediata, propia de la psicologa, se hallen entre si en relacin, puesto
que, dentro de este dominio, cada proceso elemental del lado psquico, debe
tambin corresponder un proceso del lado fsico. A esta ley se la llama principio
del paralelismo psico-fisico, el cual, en su significacin emprico-psicolgica
es en absoluto distinto de ciertas leyes metafsicas que si las veces se designan
con el mismo nombre, tienen, en verdad, un valor completamente distinto. Estos
principios metafsicos están en el terreno de la hiptesis de una sustancia
psquica y procuran resolver el problema de las relaciones entre el cuerpo y
el alma, admitiendo dos sustancias reales, cuyas propiedades son distintas,
pero procediendo en sus modificaciones paralelamente, bien suponiendo una
sola sustancia con dos atributos distintos cuyas modificaciones son correspondientes.
En ninguna de estas formas el principio metafsico del paralelismo se funda
en la proposicin de que, cada hecho fsico corresponde un hecho psquico
y viceversa, ni tampoco la de que el mundo del espritu no es ms que un espejo
del mundo corpreo, y el mundo corpreo una realizacin objetiva del mundo del
espritu. Esa suposicin es, sin embargo, una suposicin completamente indemostrable
y arbitraria; en sus aplicaciones psicolgicas conduce un intelectualismo
que est en contradiccin con toda experiencia.
Por el contrario,
el principio psicolgico, como se ha formulado ms atrs, parte del hecho de
que existe una sola experiencia, la cual, sin embargo, cuando llega
ser contenido de un anlisis cientfico, admite, en algunas de sus partes, una
doble forma de consideracin cientfica; una mediata, que estudia
los objetos de nuestras representaciones en sus reciprocas relaciones objetivas,
y una inmediata que los estudia en su naturaleza intuitiva en relacin
con todos los otros contenidos de experiencia del sujeto cognoscente. Mientras
haya objetos que estn sometidos esta doble consideracin, el principio psicolgico
del paralelismo exige una relacin general entre los procesos de los dos lados.
Esta exigencia se halla apoyada por el hecho de que, en estos casos, ambas formas
de anlisis se refieren, en realidad, un mismo contenido de experiencia. De
esto resulta que el principio psicolgico del paralelismo no puede, por
la misma naturaleza del asunto, referirse todos los contenidos de experiencia,
que son nicamente objetos del anlisis de la ciencia natural, ni tampoco
los que forman el carcter especifico de la experiencia psicolgica. A estos
ltimos pertenecen las formas particulares de conexin y relacin de los
elementos psquicos y de las formaciones psquicas. Con estas formas marchan,
si, paralelamente conexiones de procesos fsicos, puesto que siempre, cuando
una conexin psquica muestra una coexistencia una sucesin regular de procesos
fsicos, stos deben, directa indirectamente estar igualmente en un nexo causal;
este nexo no puede, sin embargo, comprender nada del contenido particular de
la conexin psquica. Los elementos que, por ejemplo, constituyen una representacin
de espacio de tiempo, estn tambin en sus substractos fisiolgicos en una
relacin regular de coexistencia de sucesin; bien los elementos representativos
de que se compone el proceso de la relacin y de la comparacin de contenidos
psquicos, correspondern ciertas combinaciones de excitaciones fisiolgicas
que igualmente se repiten siempre que se reproducen aquellos procesos psquicos.
Pero aquellos procesos fisiolgicos no podrn contener nada de cuanto constituye
la naturaleza psquica de las representaciones de tiempo y de espacio, de los
procesos de relacin y de comparacin, porque en el anlisis de la ciencia natural
se hace abstraccin de propsito de todo lo que va unido dichos procesos fisiolgicos.
De esto se deduce, adems, que tambin los conceptos de valor y de fin,
para cuya formacin se emplean las conexiones psquicas y los contenidos sentimentales
que estn con ellos en relacin, se hallan completamente fuera de la esfera
de los contenidos de experiencia, que pueden ordenarse bajo el principio de
paralelismo. Las formas de las combinaciones que se nos presentan en los procesos
de fusin en las asociaciones y combinaciones aperceptivas, asi como tambin
los valores que ellas pertenecen en la conexin total del desarrollo psquico,
nicamente pueden reconocerse mediante un anlisis psicolgico, al modo
que los fenmenos objetivos de gravedad, sonido, calor, etc., los procesos
del sistema nervioso, nicamente son accesibles un anlisis fsico fisiolgico;
esto es, que opere con los conceptos subsidiarios de sustancia propios del conocimiento
natural.
10. De este modo, el principio del paralelismo psico-fsico en la
significacin emprico-fisiolgica que indiscutiblemente l pertenece,
tambin conduce necesariamente reconocer una causalidad psquica independiente.
Ciertamente, sta presenta en todas partes relaciones con la causalidad fsica
y no puede caer con ella en contradiccin, pero de ella es an distinta tanto
cuanto el punto de vista de la experiencia inmediata subjetiva, propio de la
psicologa, difiere del de la experiencia mediata objetiva por abstraccin que
sirve para la ciencia natural.
Asi como la naturaleza de la causalidad fsica nicamente se
nos descubre en las leyes fundamentales de la naturaleza, as tambin
slo procurando abstraer de la totalidad de los procesos psquicos ciertas leyes
fundamentales de los procesos psquicos, podremos darnos cuenta de la naturaleza
especial de la causalidad psquica. Tales leyes fundamentales pueden dividirse
en dos clases: las unas se manifiestan con especialidad en los procesos en que
tienen su fundamento el surgir y la inmediata relacin de las formaciones psquicas;
las llamamos leyes psicolgicas de relacion; las otras son de naturaleza
derivada, consistiendo en efectos compuestos que producen estas leyes de relacin,
combinndose dentro de series cada vez ms extensas de hechos psquicos; las
llamamos leyes psicolgicas de evolucin. Para llegar una apreciacin
exacta de estas leyes, que seguida examinaremos, es preciso reflexionar
que su valor, al modo que el de las leyes naturales ms generales, descansa,
no tanto en su forma abstracta como en el nmero de sus aplicaciones; precisamente
como el principio de inercia, considerado en si mismo, se demuestra como una
proposicin pobre y su valor se manifiesta nicamente en las particulares aplicaciones
mecnicas y fsicas.