III. CHARCOT,
FREUD Y EL MODELO FISIOLGICO DE LA HISTERIA
CHARCOT
Y LA
HISTERIA
Jean
Martin Charcot recibi su formacin mdica en la Facultad de Medicina de Pars, y se
convirti en profesor de anatoma y patologa en Pars en 1872. La orientacin
patoanatmica segua estando firmemente afianzada en Pars, y Charcot comparti
inicialmente esta inclinacin anatmica, como lo muestra el siguiente prrafo
del prefacio a la edicin norteamericana de sus Lectures on Localization in
Diseases of the Brain (1875):
En
las conferencias... he seleccionado, llegada la ocasin, informaciones
proporcionadas por la anatoma normal, la fisiologa experimental y la
observacin clnica, ilustradas por el examen metdico y minucioso de lesiones
orgnicas [es decir, anatmicas].
Siempre
he otorgado prioridad, sin embargo, al ltimo tipo de testimonio citado, pues
si bien estoy convencido de que la anatoma normal y la fisiologa experimental
pueden servir para indicar la verdadera direccin, la investigacin clnica y
patolgica son indispensables [en el caso del sujeto humano] para emitir un
juicio definitivo y proporcionar pruebas.[1]
La reputacin de Charcot
como neurlogo se basaba en su trabajo de elucidacin de lesiones anatmicas
asociadas con una variedad de enfermedades, entre ellas la tabes dorsal, la
esclerosis mltiple y la esclerosis amiotrpica lateral;[2]
adems, public varios volmenes de conferencias sobre la localizacin de
lesiones en enfermedades del cerebro y de la mdula espinal.[3]
Las primeras opiniones de
Charcot sobre la patologa subyacente de la histeria eran consecuentes con
estos antecedentes, y es citado a menudo en la literatura neurolgica de
finales de la dcada de 1860 y de la de 1870 por haber demostrado lesiones
anatmicas en pacientes histricos.[4]
En una recopilacin de
conferencias publicada en 1877, Charcot afirmaba que la hemianestesia histrica
la prdida de sensacin tctil en un lado del cuerpo tiene la misma
etiologa que otras anestesias y se debe a "una lesin circunscrita de los
hemisferios cerebrales"; para sustentar esta opinin presentaba pruebas
patoanatmicas.
En una conferencia
dictada en 1882, Charcot vuelve a afirmar su fe en la primaca de la anatoma
patolgica, observando que "se suele decir que el progreso de la medicina
y el de la anatoma patolgica corren parejas. Esto es particularmente cierto
en enfermedades del sistema nervioso". Pero modifica su actitud con
respecto a la histeria:
Por lo que se ha
dicho se comprender cunta importancia debemos otorgar en nuestros estudios al
mtodo patoanatmico de investigacin. Pero sin duda sabis, caballeros, que
todava existen actualmente un gran nmero de estados mrbidos, cuyo foco se
encuentra evidentemente en el sistema nervioso, que no dejan en el cadver
ningn rastro material que pueda descubrirse. [Varias enfermedades, entre ellas
la histeria], se nos presentan como otras tantas Esfinges, que resisten a las
ms penetrantes investigaciones anatmicas. Estas combinaciones sintomticas,
desprovistas de un substrato anatmico, no se presentan al mdico con aquella
apariencia de solidez, de objetividad, que suele caracterizar las afecciones
relacionadas con una lesin orgnica [es decir, anatmica] apreciable.
Hay
quienes ven en varias de estas afecciones tan slo un conjunto de fenmenos
raros e incoherentes inaccesibles al anlisis, y que ms valdra, acaso,
confinar en la categora de lo desconocido. La histeria, en particular, es
merecedora de este tipo de proscripcin... [Pero] Briquet ha tenido el gran
mrito de establecer en su excelente libro, de una manera indiscutible, que la
histeria [en lo que se refiere al tipo de sntomas encontrados de un paciente a
otro] est gobernada, al igual que otras condiciones mrbidas, por reglas y
leyes, que unas observaciones atentas y suficientemente numerosas siempre nos
permiten establecer.[5]
Charcot, en la
recapitulacin de la conferencia, prosigue la tesis de que la histeria, pese a
la ausencia de lesiones anatmicas, es una entidad muy clara que sigue reglas
determinadas. Tambin demuestra que los sntomas histricos no pueden
atribuirse a una impostura intencional por parte del paciente. (Por ejemplo,
describe pruebas efectuadas en un paciente histrico que mantena su brazo
extendido, en una posicin "congelada", como uno de sus sntomas
histricos. Charcot sostiene que el paciente no dio muestras de los leves
temblores ni de la fatiga que un simple simulador habra exhibido
forzosamente.) En cuanto al problema de la simulacin, llega a la siguiente
conclusin: "Podran invocarse otros cien ejemplos que no haran sino
mostrar que la simulacin, de la que tanto se habla cuando se considera la
histeria y las afecciones conexas, es, en el estado [actual] de nuestros
conocimientos, tan slo un fantasma, ante el cual slo retroceden los miedosos
y los nefitos".[6]
Si bien la constante
falta de hallazgos por autopsia hace dudar de la presencia de lesiones
anatmicas en la histeria, esto difcilmente constituye una prueba de que tales
lesiones no existan; y Charcot no bas su conviccin con respecto a la ausencia
de lesiones en la histeria nicamente en las pruebas por autopsia. Tambin
crea que los sntomas de la histeria no se parecan a los sntomas causados
por lesiones anatmicas. En otra conferencia de 1882 ("Two Cases of
Hysterical Contraction of Traumatic Origin"),[7]
como en todas sus subsiguientes presentaciones de casos de pacientes
histricos, Charcot se interesa principalmente en establecer que los sntomas
de los pacientes no se asemejan a los causados por lesiones anatmicas, pero
corresponden a las "reglas" de la histeria. De ese modo, corrobora la
ausencia de lesiones en la autopsia con pruebas clnicas de que no hay tales
lesiones; adems, fortalece su razonamiento de que la histeria es, pese a todo,
una entidad patolgica autntica que presenta un cuadro clnico coherente. Su
primer paciente es una mujer. La demostracin incluye: 1. la observacin de
indicaciones hereditarias de una posible predisposicin a la enfermedad mental
(su padre muri en un manicomio y su hermano tiene un retraso mental grave); 2.
la exposicin de la naturaleza caracterstica, "no anatmica" de la
"contractura" (por ejemplo, las contracturas histricas son ms
intensas y ms firmes la intensidad no vara entre el sueo y la vigilia que
aquellas debidas a lesiones anatmicas); 3. la indicacin de otros sntomas
histricos "tpicos" en el paciente (en este caso,
hemianestesia, hemianalgesia y otros
fenmenos). El segundo caso, el de un hombre, es enfocado de la misma manera.
Al rechazar una base anatmica
para la histeria, Charcot se desplaza a la postura de que la patologa de la
enfermedad implica una anormalidad neurodinmica; esto es, algn trastorno
puramente fisiolgico del sistema nervioso. En una conferencia dictada en 1885,
Charcot afirma que "la recopilacin de sntomas descubiertos, tan
inexplicables en la hiptesis de una lesin orgnica [es decir, anatmica] del
cerebro, de la mdula espinal o de los nervios perifricos, admite una
interpretacin muy simple si se supone una lesin dinmica histrica". Y
observa: "La prognosis se deduce naturalmente de la diagnosis, y resulta
evidente que ser infinitamente menos grave en casos de esta ndole [esto es,
en enfermedades causadas por cambios neurodinmicos] que en [sndromes] tales
como los que sobrevienen en una lesin [anatmica] destructiva".[8]
Charcot se pregunta a continuacin qu clase de
intervencin teraputica podra ayudar mejor a cumplir esta esperanzada
prognosis. Sugiere que la terapia sera ms efectiva si se "basara en la
fisiologa" y en un reconocimiento del mecanismo responsable de las
dificultades de los enfermos. Esto lo lleva a una consideracin de la hipnosis.
Charcot haba discutido la hipnosis en el contexto de la histeria patolgica
durante varios aos. Crea que la propia hipnosis entraa cambios fisiolgicos
en el sistema nervioso o, como lo dice Freud al discutir las ideas de Charcot,
que
por lo menos una parte de las manifestaciones hipnticas se fundan en
alteraciones fisiolgicas; es decir, en desplazamientos de la excitabilidad en
el sistema nervioso, sin participacin alguna de aquellos sectores del encfalo
cuya actividad entraa la conciencia, de modo que prefieren [es decir, la
escuela de Charcot] hablar de "fenmenos fsicos o fisiolgicos de la
hipnosis".[9]
Charcot
aada que la hipnosis tiene manifestaciones particulares en una persona
histrica, manifestaciones presumiblemente relacionadas con las anormalidades
dinmicas bsicas del sistema nervioso en estas personas. Charcot llama a este
tipo de hipnosis grand hypnotisme. Citemos una vez ms a Freud: "A
diferencia de las personas normales hipnotizadas, dichos casos histricos
exhibiran tres niveles de hipnosis, cada uno de los cuales se distingue por
determinados signos fsicos muy particulares, como la enorme hiperexcitabilidad
neuromuscular, las contracturas
sonamblicas, etc.".[10]
Las tres
fases del grand hypnotisme son la letrgica, la catalptica y la
sonamblica. En una serie de conferencias dictadas en 1885, Charcot demostr
cmo, por medio de sugestiones verbales a un paciente en estado sonmbulo,
poda provocar artificialmente "una perfecta imitacin de la monopleja
causada en nuestros otros dos pacientes por un proceso aparentemente muy
diferente, la accin de un traumatismo [por ejemplo, un golpe accidental en un
miembro]"[11] Despus de
despertar a la paciente, restaurando el poder de su brazo paralizado, la volvi
a hipnotizar; y, golpendola esta vez en el hombro, volvi a inducir una
monopleja que duplicaba exactamente la de sus pacientes traumatizados. Esta es
su conclusin:
Cabe
preguntarse si la condicin mental ocasionada por la emocin, por el choque
nervioso experimentado en el momento del accidente [sufrido por los otros dos
pacientes] y durante algn tiempo despus, no es equivalente en cierta medida,
en sujetos predispuestos... a la condicin cerebral inducida en los
"histricos" por el hipnotismo. Si asumimos esta hiptesis, la
sensacin particular sentida por nuestra mujer histrica en el mismo miembro
sometido al choque, y que podemos suponer que haba sido producida en el mismo
grado y con las mismas caractersticas en nuestros dos pacientes masculinos por
una cada en el hombro, esta sensacin, repito, puede haber originado, en la
primera y en los segundos, la idea de parlisis motriz del miembro. Pero debido
a la aniquilacin del ego producida por el hipnotismo en el primer caso
y, como cabe suponerlo, por el choque nervioso en el otro, esta idea ya
instalada en la mente toma posesin exclusiva y cobra suficiente dominacin
para realizarse objetivamente en la forma de la parlisis. As, la sensacin de
que se trata desempea en ambos casos el papel de una verdadera sugestin.[12]
As,
Charcot desarrolla un modelo para la etiologa de la histeria de origen
traumtico. En un sistema nervioso condicionado por una ditesis histrica esto
es, una predisposicin hereditaria a la histeria, el choque nervioso o el
miedo induce un estado hipntico que vuelve a la vctima susceptible a la
sugestin. El trauma provoca entonces la sugestin de la parlisis. Ms all de
una explicacin etiolgica, Charcot tambin deduce de este modelo un programa
teraputico. Empieza a utilizar regularmente la sugestin, tanto bajo hipnosis
como sin ella, como un instrumento para aliviar los sntomas histricos.
El trabajo
de Charcot sobre la histeria fue un paso importante en la rebelin en contra de
la dominacin de la neuropsiquiatra de la Europa continental por la anatoma
patolgica. Un profesor de patologa y de anatoma rechazaba aqu
explcitamente el enfoque anatmico y propona en cambio un modelo fisiolgico
o "dinmico". Gracias a este trabajo, la histeria qued establecida
como un sndrome clave en la bsqueda de nuevas explicaciones de
psicopatologa.
LA
HISTERIA
COMO UNA LESIN DINMICA
El concepto
de que la histeria es una enfermedad funcional que involucra una anormalidad
fisiolgica, pero no una lesin anatmica no se origin con Charcot. La
importancia otorgada a la fisiologa puede remontarse, al menos en parte, hasta
William Cullen quien, en el siglo anterior, acu el trmino neurosis,
definindola como "todas aquellas afecciones inexplicables de los sentidos
y de la mocin, que carecen de pirexia como parte de la enfermedad primaria; y
todas aquellas que no dependen de una afeccin tpica de los rganos, sino de
una dolencia ms general del sistema nervioso, y de los poderes del sistema
estrechamente vinculados con los sentidos y la mocin".[13]
El texto de Cullen, First Lines in the Practice of Physic fue traducido
al francs por Phillipe Pinel, y as fue como entraron en la psiquiatra
francesa tanto el trmino como el concepto de neurosis, aunque los
psiquiatras acadmicos orientados hacia la anatoma les prestaron relativamente
poca atencin. Si bien el concepto original de las neurosis propuesto por
Cullen abarca un amplio campo, incluyendo todas las formas de locura, la
definicin pronto fue reducida para incluir tan slo unas cuantas enfermedades
entre las cuales la histeria ocupaba una posicin destacada.
A lo largo
de la primera mitad del siglo XIX, numerosos mdicos en Alemania, Francia e
Inglaterra adoptaron este concepto de las neurosis y se adhirieron a la opinin
de que la histeria y los sndromes supuestamente vinculados con ella deban
entenderse en trminos de cambios fisiolgicos difusos en el sistema nervioso,
ms bien que en trminos de lesiones anatmicas localizadas. En Alemania, por
ejemplo, M.H. Romberg, profesor de medicina en la Universidad de Berln,
insista en que muchos sndromes neuropsiquitricos deban enfocarse como
neurosis; y lamentaba el hecho de que "la mayora de los estudiantes [son]
atrados por la escuela que trata de basar la ciencia de la medicina
exclusivamente en la anatoma patolgica y la qumica".[14]
Si bien
insistan en los aspectos neurofsiolgicos de la histeria y de otros
sndromes, estos autores, incluyendo a Romberg, solan o bien no decir nada, o
bien ser ambiguos en cuanto a la cuestin de si dichas dolencias comportaban,
de hecho, lesiones anatmicas. Sin embargo, pueden citarse casos en que los
autores hablan explcitamente de la ausencia de lesiones anatmicas luego de
haber hecho la autopsia de pacientes histricos.[15]
Tambin
pueden citarse ejemplos de autores que atribuan un papel al hipnotismo en la
terapia de tales enfermedades.
En 1843, James Braid, un cirujano ingls, escribi
en su texto Neurypnology:
Mediante
la impresin que induce el hipnotismo en el sistema nervioso, adquirimos el
poder de curar rpidamente... muchas de aquellas penosas afecciones que, al no
presentar en la mayora de los casos ninguna evidencia patolgica de cambio de
estructura, se presume que dependen de alguna condicin peculiar del sistema
nervioso, y por consiguiente, por consentimiento universal, han sido
denominadas "males nerviosos".[16]
Braid incluye la histeria entre dichas enfermedades,
y afirma en un trabajo ulterior, Hypnotic Therapeutics, que "los
ms asombrosos... casos para ilustrar el valor del modo hipntico de
tratamiento son casos de parlisis histrica".[17]
Pero estos
predecesores de Charcot tuvieron muy poca influencia en la neuropsiquiatra
acadmica de la Europa continental en los aos setenta y ochenta del siglo
pasado, periodo durante el cual Freud recibi su educacin mdica. El control
de los anatomistas patolgicos sobre los departamentos universitarios de
neurologa y psiquiatra se encontraba entonces en su punto culminante. Estos
profesores y sus discpulos abandonaron en gran medida el concepto de
anormalidades dinmicas o funcionales, y las enfermedades principales fueron ora
ignoradas, ora interpretadas como el reflejo de alguna lesin anatmica. El
trmino neurosis, hasta donde se lo utiliz, se redujo a un significado
meramente nosolgico, y los primeros defensores de los modelos fisiolgicos de
la histeria fueron pasados por alto, y gozaron de escaso reconocimiento. Su
estatuto es ilustrado por el caso del neurlogo viens, Moriz Benedikt, que suele citarse como un importante
precursor de Freud.[18]
En un texto publicado en 1868 y titulado Elektrotherapie, Benedikt
escribe:
La
histeria es una modificacin del ser fisiolgico una ditesis que se
caracteriza por una irritabilidad excesivamente lbil del sistema nervioso y
por una anormal influencia de las distintas partes de dicho sistema entre s;
la ltima anormalidad, consecuencia de la primera, tan slo refleja una
alteracin en la irritabilidad y conductividad normales. Las anormalidades en
la histeria se manifiestan primeramente en cambios dinmicos del sistema
nervioso; rara vez aparece secundariamente una lesin anatmica...
Muchas
alteraciones anatmicas aparentes por ejemplo, las contracciones pueden ser
simuladas en los vivos mediante trastornos histricos de inervacin. [19]
Pero las
opiniones de Benedikt no eran compartidas por sus colegas vieneses, y un
historiador escribe acerca de l: "Semejante independencia vanguardista no
fue recibida sin oposicin por la Escuela de Medicina de Viena".[20]
Benedikt era estudiante y protegido de Johann Oppolzer, quien, si bien
aparentaba estar de acuerdo con la primaca de la anatoma patolgica, insista
en la fisiologa en su propio trabajo. Sobre la posicin de Oppolzer en Viena,
el mismo historiador observa:
Si
Oppolzer coloca el punto de vista fisiolgico por encima del
patolgico-anatmico, y esto principalmente en el establecimiento de sus
principios teraputicos, esto significa una clara desviacin de la orientacin
de la escuela de Viena en verdad, una abierta crtica contra ella.[21]
Oppolzer le
consigui a Benedikt un puesto en el Hospital General de Viena; pero cuando su
mentor muri en 1861, Benedikt, que sigui siendo a lo largo de su carrera
mdica un disidente, se cambi a la "separatista" Policlnica
General. El hecho de no haber recibido el ttulo de profesor titular hasta
1899, a pesar de haber sido nombrado profesor extraordinario en 1869, cuando
an trabajaba para Oppolzer, nos indica cul era su estatuto en Viena. Por
ltimo, la respuesta de Freud al trabajo de Charcot, su aparente asombro ante
la direccin que tomaba la investigacin de Charcot sobre la histeria, ilustra
cuan nfimo efecto haba tenido el trabajo de Benedikt sobre modelos
comparables en sus colegas vieneses.
Se pueden
hacer observaciones similares con respecto al trabajo de Paul Briquet, un
interno en La Charit en Pars. En 1882 Charcot elogi el libro de Briquet, Trait
clinique et thrapeutique de L'Histrie (1859), por haber ayudado a
establecer la histeria como una entidad clnica distinta y bien definida.[22]
Pero los comentarios de Briquet sobre la patologa de la histeria, su insistencia
en que la enfermedad no implica lesiones anatmicas, fueron por lo general
ignorados por los neuropatlogos, incluyendo a Charcot, en los aos siguientes
a la publicacin de su libro.
No fue sino
hasta que Charcot, cuyas credenciales como anatomista patolgico eran por dems
excelentes, se adhiri a la teora de las anormalidades dinmicas, cuando el
concepto comenz a recibir una creciente atencin en la neuropsiquiatra
acadmica de la Europa continental.[23]
El uso
mdico de la hipnosis, as como el modelo funcional de la histeria, no se
originaron con Charcot. La hipnosis haba sido explorada durante gran parte del
siglo XIX por varios mdicos generales, cirujanos, fisilogos experimentales y
otros mdicos. Sin embargo, si bien fue estudiada ocasionalmente por algn
neurlogo, haba suscitado por lo general muy poco inters entre los neurlogos
y los psiquiatras. Esto pudo deberse en parte a su aparente falta de
pertinencia para la patologa y la terapia, consideradas desde el punto de
vista de una orientacin patoanatmica; pero aun en Inglaterra y en los Estados
Unidos, donde la tendencia anatmica de la Europa continental haba ejercido
poca influencia, no haba virtualmente ningn uso del hipnotismo en
neuropsiquiatra.
El propio
inters de Charcot por la hipnosis no surgi de ninguna fuente psiquitrica o
neurolgica, sino probablemente del trabajo del fisilogo Charles Richet.[24]
En 1875 Richet public un artculo titulado "Du somnambulisme
provoqu", en el que sostiene que la hipnosis entraa cambios fisiolgicos
en el sistema nervioso y es, de hecho, una forma de neurosis. Refuta a quienes
hablan de simulacin por parte del sujeto, y demuestra la estrecha relacin
entre los fennemos hipnticos, los de otras neurosis y el sueo normal. Por
ltimo, Richet defiende la utilidad de la hipnosis en el tratamiento de algunos
pacientes neurticos: "Creo que en ciertos casos, el hipnotismo,
practicado con moderacin, puede ser incontestablemente eficaz. En verdad, me
pareci que, en ciertos sujetos histricos o neurticos, haba una notable
disminucin de los sntomas despus del sueo artificial".[25]
Charcot
prosigui el trabajo de Richet sobre la neuropathie magntique, lo
ampli considerablemente y lo utiliz para formular su modelo alternativo y
fisiolgico de la histeria. En 1882 present a la Academia de Ciencias un
artculo titulado "Sur les divers tats nerveux dtermins par
l'hypnotisation chez les hystriques", en el que describe las tres fases
de su grand hypnotisme .[26]
Segn Pierre Janet, "fue toda una proeza hacer que la Academia de Ciencias
reconociera el hipnotismo, que durante el siglo pasado haba sido condenado
tres veces con el nombre de magnetismo".[27]
El artculo desempe un papel considerable en el cambio de la actitud
acadmica hacia la hipnosis. Pero, aun antes del artculo para la Academia, el
trabajo de Charcot sobre el hipnotismo estaba estimulando una nueva
consideracin del tema en neuropsiquiatra. El efecto de su trabajo sobre la
hipnosis se equipar con el de sus estudios sobre la histeria.
LA NUEVA BIBLIOGRAFA
SOBRE LA HISTERIA Y EL HIPNOTISMO
Un vistazo
a la literatura sobre la histeria y el hipnotismo de las dos ltimas dcadas
del siglo pasado indica que exista un creciente inters en ambos temas y
sugiere que el trabajo de Charcot era en gran medida responsable de tal
inters.
El Index Medicus de 1880 hace una lista de
treinta y seis libros y artculos publicados en la Europa continental sobre el
tema de la histeria. De stos, veintisis fueron publicados en Pars. Los treinta
y seis ttulos incluan nueve tesis de doctorado; las nueve estaban escritas
para la Facultad de Medicina de Pars. De las veintisis publicaciones
parisienses, dos son de Charcot, otra de Richet, y prcticamente todas las
dems siguen lneas de investigacin iniciadas por Charcot y sus colaboradores
en la Salptrire. Estos datos estadsticos muestran hasta qu punto el inters
de Charcot en la histeria era nico en la neuropsiquiatra de la Europa
continental, e indican la atencin con que su trabajo sobre el tema fue
recibido en Francia. A causa de ello, los estudios franceses sobre la histeria
dominaban claramente el terreno.
En los aos
subsiguientes, aument considerablemente la literatura sobre la histeria en la
Europa continental, incremento an ms notable si se compara el nmero de
trabajos inscritos en las listas de la Europa continental con el nmero de los
de Inglaterra y Estados Unidos, que permanecieron relativamente estticos. El Index
Medicus de 1880 hace una lista de veintisis ttulos ingleses y
norteamericanos sobre la histeria. Hay diecinueve en 1885, veinte en 1886 y
treinta y cinco en 1895. (Los aos 1885 y 1886 abarcan el periodo de la
estancia de cinco meses de Freud en Pars con Charcot; 1895 fue el ao en que
Freud y Joseph Breuer publicaron Estudios sobre la histeria.) Los
ttulos de la Europa continental para los mismos aos ascienden a treinta y
seis en 1880, sesenta y siete en 1885, sesenta y seis en 1886 y ochenta y nueve
en 1895.
Las
estadsticas resultan an ms impresionantes si excluimos los ttulos
franceses, que ya eran considerables en 1880, de las listas de la Europa
continental. Estas ltimas muestran ahora un incremento de seis en 1880 a
cuarenta y siete en 1895. La literatura francesa aumenta de treinta ttulos en
1880 a cuarenta y dos en 1895.
La pauta de las publicaciones el dominio inicial de
la literatura francesa bajo la influencia de Charcot, y la subsiguiente
nivelacin de las publicaciones francesas en tanto que el nmero de artculos
de otras partes de la Europa continental aumentaba sostenidamente sugiere que
la diseminacin de la influencia de Charcot puede haber sido el principal
estmulo en el florecimiento de la literatura sobre la histeria. Esta opinin
es apoyada por el testimonio de muchos autores sobre el tema.
En una nota
necrolgica sobre Charcot, Freud describe el efecto del trabajo de este autor a
principios de los aos ochenta: "Declar, en efecto, cerrada la teora de
las enfermedades nerviosas orgnicas [o sea, anatmicas] y comenz a dedicarse
casi exclusivamente a la histeria, la cual qued as constituida, de una sola
vez, en foco de la atencin general".[28]
Hermann Oppenheim tambin alude al papel de Charcot como iniciador de los
nuevos estudios sobre la histeria y las neurosis conexas: "Uno de los
grandes mritos de Charcot es haber... abierto el estudio de las enfermedades
[neurticas], en el que previamente se haba incursionado muy poco".
Oppenheim reconoca que haba escritores anteriores que haban sugerido mecanismos
patolgicos similares para la histeria, pero sostena que "el mrito de
Charcot es haber mejorado profundamente y apoyado experimentalmente dicha
teora".[29]
Paul Moebius, un neurlogo de
Leipzig que era uno de los principales autores alemanes que trataron sobre la
histeria y a quien Freud alude como "la mejor mente entre los
neurlogos", tambin reconoca la importancia del trabajo de Charcot.
Habla de ste como del hombre "con quien, ms que ningn otro, est
endeudada la teora de la histeria".[30]
Tambin expres la esperanza de que su propio trabajo fuera una satisfactoria
continuacin de los discernimientos sobre la histeria brindados primero por
Charcot.
Freud,
Moebius y Oppenheim fueron en cierta medida continuadores del trabajo de
Charcot sobre la histeria. Pero los autores que se oponan violentamente a las
teoras funcionales de las neurosis tambin consideraban a Charcot como el
principal iniciador y el adalid de la nueva literatura, y las refutaciones que
ofrecan como respuesta a esta literatura solan dirigirse a Charcot. Cuando,
por ejemplo, Meynert defiende la nocin de una anormalidad cerebral local en la
histeria, en un artculo titulado "Beitrag zum Verstndniss der traumatischen Neurose" (1888), lo
hace en el contexto de una resea de las teoras de Charcot, y sus
observaciones apuntan explcitamente al mismo. Salvo una breve referencia al
trabajo de Oppenheim, no se menciona ningn otro autor contemporneo.
La
literatura sobre la hipnosis de las ltimas dos dcadas del siglo XIX sigue una
pauta semejante a la del material sobre la histeria. Hay un aumento
significativo en las publicaciones en dicho periodo, y el trabajo de Charcot
resulta haber sido la inspiracin principal del amplio inters en la materia.
Una vez ms, la importancia del papel de Charcot queda evidenciada no slo por
quienes aceptan sus opiniones, sino tambin por sus opositores. Joseph
Delboeuf, profesor de medicina en la Universidad de Lieja, escribi
extensamente sobre hipnotismo y apoy la teora desarrollada por Hippolyte Bernheim
en oposicin a Charcot. Bernheim, que era profesor de medicina en Nancy,
insista en que todos los fenmenos de la hipnosis podan explicarse en
trminos puramente psicolgicos y rechazaba la opinin de Charcot de que la
hipnosis entraa una condicin neurofi-siolgica particular. Esta tesis recibi
una amplia aceptacin, y el libro de Delboeuf, Le Magntisme Animal
(1889), est concebido especficamente como un respaldo a la "escuela de
Nancy" y una refutacin de Charcot. No obstante, Delboeuf observa que
"acaso sea Charcot el cientfico europeo que mejor haya estudiado las
enfermedades nerviosas, y que ms haya hecho por interesar a los cientficos en
el hipnotismo".[31]
La amplia
respuesta al trabajo de Charcot sobre la histeria y el hipnotismo y el
difundido inters en sus estudios, puede entenderse en trminos de su
significado para las teoras neuropsiquitricas de la patologa. Las neurosis,
as como otros sndromes, siempre haban presentado difcultades para los
psiquiatras de orientacin patoanatmica, pero solan encontrarse medios para
abordarlas ora sugiriendo posibles mecanismos patoanatmicos, ora poniendo en
tela de juicio su estatuto como entidades patolgicas autnticas, o bien
ponindolas a un lado de la neuroanatoma del futuro. Pero ahora Charcot, quien
acaso fuera el neurlogo ms respetado de Europa, anteriormente profesor de
patologa y de anatoma en Pars y desde 1882 titular de la ctedra de
neuropatologa especialmente creada para l, respaldaba vigorosamente un modelo
funcional de neuro-patologa. Su trabajo sirvi para establecer la teora de la
histeria como punto principal de confrontacin entre quienes insistan en el
alcance del enfoque patoanatmico y quienes deseaban buscar teoras no
anatmicas de la patologa. As, el significado terico otorgado al problema de
la histeria puede explicarse en gran medida por la atencin prestada a dicha
enfermedad durante las ltimas dcadas del siglo pasado.
Cierto
nmero de autores que han observado la preocupacin de Freud por la histeria
durante los aos noventa, o el inters general y difundido por esta enfermedad
durante aquel periodo, han intentado explicar tal inters en la histeria
relacionndolo con las peculiaridades culturales de la Europa finisecular.
Mucho se ha dicho, por ejemplo, de la clase media alta durante la ltima parte
del siglo XIX, con la implicacin de que el estilo de vida de aquel estrato
social de alguna manera podra haber generado casos de histeria y, por
consiguiente, llamado la atencin hacia el sndrome.[32]
Esto se ha mencionado en particular con relacin a la clientela vienesa de Freud, de
clase media alta. Pero este enfoque se topa de inmediato con dificultades, ya
que casos referidos por otros mdicos eran clnicamente muy similares a los de
Freud y, sin embargo, provenan a menudo de
grupos sociales muy diferentes. La mayora de los casos de la
Salptrire provenan de los pobres de Pars. Hermann Oppenheim, en Berln, dio
a entender que la mayor parte de sus pacientes histricos pertenecan tambin al
estrato social ms bajo.
Henri
Ellenberger, en The Discovery of the Unconcious, sugiere que el inters
por la histeria y las enfermedades conexas durante los aos ochenta y noventa
slo pueden entenderse en el contexto del medio social, cultural y poltico
contemporneo. En su discusin, Ellenberger brinda un perfil detallado del
periodo y considera campos tan distintos como el camino rpido en las
estructuras sociales y el surgimiento del arte neorromntico y decadente.
Indica que las tensiones particulares del ambiente social, poltico y cultural
llevaron a una mayor incidencia de trastornos histricos a un mayor inters en
las neurosis. Pero Ellenberger no explica en qu diferan las tensiones de
aquel perodo con las de las dcadas anteriores y subsiguientes, o por qu
fueron especficamente aquellas tensiones las que generaron casos de histeria y
una preocupacin profesional por el sndrome. El problema de explicar la
atencin prestada a esta enfermedad puede solucionarse si reconocemos la
importancia terica otorgada a los estudios sobre la histeria. Cualquier
fenmeno al que se le atribuya un significado terico especial atraer ms la
atencin de lo que lo hara en otros tiempos, o de lo que le podran asegurar
unas mediciones extemas de la importancia del fenmeno. El linfoma de Burkitt,
por ejemplo, recibe hoy da mucho ms atencin en la literatura sobre el cncer
de la que merecera en trminos del nmero de personas que padecen dicha
enfermedad. Pero su frecuente aparicin en la literatura se explica fcilmente
en trminos de su significado para las teoras relativas a la etiologa viral
del cncer.
Podra
argirse que tal analoga es insatisfactoria porque, en el caso de la histeria,
haba no slo una amplia discusin terica, sino tambin un nmero
excepcionalmente amplio de casos sealados, lo cual indica que el sndrome se
encontr de hecho con mayor frecuencia durante aquel periodo. Pero el nmero de
casos que aparecen en la literatura no refleja forzosamente la preponderancia
de una enfermedad. Si surge un inters por un sndrome, es evidente que se
buscarn ms casos y que stos sern reseados en las revistas. Adems, aun si
suponemos que en un porcentaje excepcionalmente alto de personas se diagnostic
la histeria, esto tambin puede explicarse en trminos de un acrecentado
inters terico. Sntomas que un da seran diagnosticados como un fuerte
catarro podran ser etiquetados de influenza una semana ms tarde si,
entretanto, los mdicos se han enterado de una amenazante epidemia de influenza.
El inters en un sndrome puede influir en numerosos diagnsticos as como en
numerosos casos registrados en la literatura. Lo que podra llamarse histeria
durante el periodo en que sta suscitaba una atencin especial, poda haber
sido designado simplemente como "nerviosismo" o "trastorno
psicosomtico" en otro momento.[33]
Puede ser que el difundido inters por la
histeria y el amplio nmero de casos sealados del sndrome hayan sido
provocados no slo por el significado terico atribuido al sndrome sino
tambin por otros factores. Pero parece injustificable recalcar las
explicaciones exteriores cuando las consideraciones dentro de la historia de la
neuropsiquiatra pueden explicar tan cabalmente esta preocupacin por la
histeria.
LA
RESPUESTA DE FREUD A CHARCOT
Gracias a una beca de posgrado en el extranjero que
obtuvo en junio, Freud asisti a las conferencias y enseanzas de Charcot sobre
neuropatologa en la Salptrire desde octubre de 1885 hasta finales de febrero
de 1886. Acerca de sus motivos de ir a Pars, Freud escribi:
Era
inevitable que ya no esperara aprender nada esencialmente nuevo en una
universidad alemana despus de haber gozado en Viena de la instruccin directa
e indirecta de los profesores T. Meynert y H. Nothnagel. La escuela francesa de
neuropatologa, en cambio, me pareca prometer algo poco familiar y
caracterstico en su modo de trabajo, y adems haber incursionado en nuevos
terrenos de la neuropatologa, que no han sido enfocados del mismo modo por los
hombres de ciencia alemanes y austracos.[34]
Pero Freud no parece haber estado preparado para el
trabajo radicalmente diferente que se llevaba a cabo en la Salptrire (donde
esperaba proseguir su investigacin anatmica);[35]
y le escribi a su novia desde Paris: "Charcot, que es uno de los ms
grandes mdicos... est simplemente demoliendo todas mis metas y mis
opiniones... Despus de estar con l, no tengo ya ninguna gana de trabajar en
mis propias estupideces". [36]
Cualquiera que fuese su impresin inicial, Freud
estaba a todas luces subyugado por las ideas de Charcot. Algunos meses despus,
dedic la mayor parte de su informe sobre sus estudios en el extranjero a una
discusin del trabajo de Charcot sobre la histeria, escribiendo que "haba
dejado la Salptrire como un admirador incondicional de Charcot". Freud
seala en su informe:
Charcot
sola decir, hablando en trminos generales, que el trabajo de la anatoma
haba acabado y que la teora de las enfermedades [anatmicas] del sistema
nervioso poda considerarse completa: ahora haba que ocuparse de las neurosis.
No cabe duda de que esta declaracin puede considerarse simplemente como una
expresin del viraje que haban tomado sus propias actividades. Haca ya varios
aos que su trabajo se centraba casi por completo en las neurosis, y sobre todo
en la histeria.
A continuacin, Freud relata cmo, hasta hace poco, la histeria no haba
sido bien definida. Se pensaba que sus sntomas eran muy variables, y sola
otorgarse una exagerada importancia a la simulacin. Charcot puso orden en este
caos y estableci pautas en el cuadro clnico de la histeria. Adems,
mediante
el estudio cientfico del hipnotismo una regin de la neuropatologa que tenia
que ser arrancada, por un lado, al escepticismo y, por otro, al fraude l
mismo lleg a una especie de teora de la sintomatologa histrica. Y tuvo el
valor de reconocer dichos sintomas como reales en su mayora.[37]
Freud qued fascinado por estas revelaciones, y
apoy entusiastamente el argumento de Charcot de que la histeria es una entidad
clnica genuina. Tambin acept la tesis de que la enfermedad no poda
explicarse en trminos de anormalidades anatmicas. Escribe que sus
intercambios con Charcot "me llevaron a preparar un artculo que se
publicar en los Archives de Neurologie, titulado Una comparacin entre
la sintomatologa histrica y orgnica ". El artculo iba a ocuparse de
las pruebas clnicas de que los sntomas histricos no pueden ser resultado de
lesiones anatmicas. Fue tanto el entusiasmo de Freud que le pidi autorizacin
a Charcot de traducir una serie de conferencias que ste preparaba en aquel
momento para su publicacin. Llev a cabo dicha tarea tan industriosamente que
la traduccin alemana se public antes que la edicin francesa.
En octubre
de 1886, Freud present a la Sociedad Mdica de Viena un artculo titulado
"On Male Hysteria", en el que discuta el trabajo reciente de
Charcot. El texto del artculo no lleg hasta nosotros, pero existen varias
reseas de l en las revistas mdicas.[38]
Todas coinciden en que Freud recalc tres puntos establecidos por Charcot: que
la histeria es una enfermedad bien definida con sntomas predecibles, que la
simulacin no desempea un papel significativo, y que la histeria en los
varones tiene las mismas manifestaciones clnicas que en las mujeres.
La principal preocupacin del artculo parece haber
sido la de establecer un cuadro clnico normalizado de la histeria; pero Freud
opt por recalcar en el ttulo el ltimo punto: que los histricos presentan el
mismo cuadro que las histricas. Esta eleccin de ttulos puede atribuirse al
hecho de que Freud comparta la creencia de Charcot de que los casos de
histeria en los varones, cuya sntomatologa coincide con la observada en las
mujeres, constituan uno de los ms firmes apoyos al argumento de que la
histeria es una enfermedad clnicamente uniforme.
Las
revistas tambin indican que Freud asociaba explcitamente el xito de Charcot
en sus investigaciones sobre la histeria con un alejamiento de la anatoma
patolgica. El crtico del Wiener Medizinische Bltter escribe:
"Recalc en primer lugar los grandes adelantos realizados por Charcot en
la teora de la histeria, subrayando al mismo tiempo como significativo el
cambio de direccin de Charcot, de la anatoma patolgica a la clnica".[39]
En la
discusin que sigui a la presentacin de Freud de su artculo, hubo
comentarios por parte de Meynert, Moriz Rosenthal, Max Leidesdorf y el
presidente de la reunin, Heinrich von Bamberger. Ninguna de las observaciones
toc el problema de la patologa subyacente a la histeria; pero una indicacin
de la brecha entre las opiniones de Charcot y las que prevalecan en Viena es
que al menos tres de los comentarios consignados subscriban la nocin de
cambios anatmicos en la histeria.
Moriz Rosenthal,
un neurlogo, declar en la discusin que haba descrito dos casos de histeria
masculina veinte aos atrs. Pero el trabajo de Rosenthal, Klinik
der Nervenkrankheiten (1870), al cual se refera, contiene una seccin
titulada "The Anatomical Findings in Hysteria", donde escribe:
En
casos de histeria, muy poca gente consider til la observacin post mortem
del sistema nervioso central; y cuando sta se realiz (como en los casos de
Ollivier, Brodie y Briquet), se limitaba a un examen macroscpico, concluyendo
de los resultados negativos, en cierto modo apresuradamente, la ausencia de
cambios materiales en los centros nerviosos... [Sin embargo,] una prueba
satisfactoria de que quien sepa mirar encontrar algo all, nos la brinda un
descubrimiento hecho por Charcot (Gazette Hebdom. nm. 7, 1865). En una
mujer, que desde los catorce aos de edad sufra ataques histricos con
trastornos motores ulteriores, se desarrollaron en los ltimos nueve aos de su
vida contracturas permanentes de todas las extremidades, incluyendo tambin los
msculos del tronco. Su inteligencia permaneci inalterada. La paciente muri
de una enfermedad intercurrente, y la autopsia, as como la investigacin
microscpica, revelaron esclerosis de los vasos laterales desde el bulbo hasta
el ensanchamiento lumbar, junto con una atrofia parcial de las races
anteriores.[40]
Rosenthal reconoca posteriormente que no suelen
encontrarse lesiones anatmicas localizadas en la autopsia de pacientes
histricos. Pero entonces sugera que la histeria es provocada por isquemia
cerebral esto es, una disminucin del flujo sanguneo en zonas particulares
del cerebro y que, si bien los estudios necroscpicos pueden no arrojar una
necrosis localizada bien definida, cabe esperar encontrar en el cerebro disecado
amplias pruebas de dicha isquemia.[41]
(Posteriormente, Freud rechaz en forma explcita esta tesis, arguyendo que la
isquemia "es por naturaleza un cambio orgnico [o sea anatmico], cuyo
efecto se determina por consideraciones anatmicas"; y, en vista de que
los sntomas de la histeria no concuerdan con los provocados por cambios
anatmicos, debe intervenir un mecanismo muy diferente.[42])
Heinrich
von Bamberger, otro de los que comentaron el artculo de Freud, se
especializaba en medicina interna y nunca escribi sobre la histeria, por tanto
resulta imposible juzgar cules eran sus opiniones de la patologa subyacente.
Pero un tercer orador, Max Leidesdorf, era un psiquiatra que comparta la
orientacin patoanatmica de Meynert. Leidesdorf declar en su Lehrbuch der
Psychischen Krankheiten que todo trastorno psquico se basa en un cambio
anatmico en el cerebro".[43]
Parece seguro suponer que su nocin de la patologa de la histeria difera poco
en principio de la de Meynert y Rosenthal.
El ltimo
de los cuatro mdicos citados en las reseas de la reunin [que habl en
respuesta a Freud fue Meynert. Las opiniones de Meynert sobre la histeria seguan siendo
consecuentes con sus primeras teoras de patologa. En 1889, en gran medida
como respuesta a la publicacin de la traduccin de Freud de las conferencias
de Charcot, Meynert present un
artculo a la Sociedad Mdica de Viena titulado "Beitrag zum Verstndniss der traumatischen
Neurose", en el que profundiza en su alternativa anatmica a Charcot. [44]
Su principal objetivo en dicho artculo es establecer la patologa de la
parlisis histrica. Su tesis es que dicha patologa entraa una lesin
localizada del cerebro, y sostiene que
Charcot...
ignora por completo la relacin que puede existir entre las arterias del
crculo de Willis y la parlisis histrica o utilizando el trmino en un
sentido puramente descriptivo, la parlisis funcional. Si bien se coloca en la
cspide del saber explicativo con relacin a las enfermedades orgnicas del
cerebro, el perspicaz autor abandona este punto de vista respecto a los
trastornos funcionales, sin embargo localizados de manera igualmente evidente,
y se contenta con descripciones meramente nosolgicas de los mismos.
Meynert explica el hecho de que Charcot no reconozca
la base anatmica de la parlisis histrica refirindose al esquema de Charcot
de la vasculatura del cerebro en sus conferencias de 1875. Observa que Charcot
"pasa por alto, sin embargo, [en su] esquema de las arterias basilares,
una rama de la cartida interna... Esta rama, que deja a la cartida por debajo
de la arteria posterior comunicante, es la arteria coroidea".[45]
A
continuacin, Meynert da cuenta de las zonas del cerebro irrigadas por la
arteria coroidea, y qu sntomas pueden esperarse en caso de oclusin de la
arteria; y afirma que dichos sntomas corresponden perfectamente con los
observados en la parlisis histrica:
Creo
haber mostrado ahora que los muy meritorios y racionales intentos de Charcot
por establecer, en base a la distribucin arterial en la zona, una localizacin
de funciones del tallo cerebral, son incompletos debido a la omisin de la
arteria coroidea de su esquema; pues es esta arteria la que controla la
alimentacin de la parte posterior de la cpsula interna, la zona [del cerebro]
cuya funcin se pierde en la hemiparlisis funcional.[46]
Concluye que la base patoanatmica de este
importante sntoma histrico es la isquemia cerebral y la necrosis resultante
de la oclusin de la arteria coroidea, que a su vez se debe probablemente a un
arterio-espasmo. (La reaccin de Freud a la tesis de Meynert aparece en su
traduccin del primer tomo de las Lecciones del martes [1892]. Despus
de una seccin en que Charcot reitera su frmula de la autosugestin, Freud
agrega la siguiente nota: "Esta es la famosa teora del origen de la
parlisis histrica, que Charcot present por vez primera en las Nuevas
Conferencias, 1886. En oposicin a ella, tenemos la teora anatmica de
Meynert, que a mi parecer es totalmente inadecuada [Wiener klinische Wochenschrift,
1889]".[47]
Las
opiniones de Meynert sobre la hipnosis, y su respuesta al trabajo de Charcot y
de Freud en la materia, concuerdan con sus comentarios sobre la histeria. En
"ber Zwangsvorstellungen" (1888), se refiere brevemente a la
hipnosis como otro fenmeno que puede ser explicado en trminos de una
disfuncin localizada de la corteza debida a la isquemia.[48]
Meynert desarrolla este tema en un artculo aparte titulado "ber
hypnotische Erscheinungen" (1888). Afirma que el tipo de pacientes utilizados
en los experimentos hipnticos de Charcot ya sufren una isquemia cortical
momentnea, y la prdida de conciencia bajo el efecto del hipnotismo tan slo
entraa una disminucin suplementaria de la irrigacin sangunea cortical.
Meynert alude en particular a la tetania hipntica (el mantenimiento de partes
del cuerpo en una posicin rgida y "petrificada" durante el sueo
hipntico) descrito por Charcot, y propone que esto tambin se debe al defecto
cortical. Asegura que la corteza ya no es capaz de ejercer su control
inhibitorio normal sobre los centros subcorticales (que, al estar ms cerca del
corazn, permanecen relativamente bien irrigados), y que, por consiguiente,
esto posibilita la contraccin y la rigidez muscular prolongada y excesiva.[49]
Meynert
haba sostenido anteriormente que el substrato fsico para la asociacin de
ideas y el desarrollo de ilacin de ideas comprende hiperemias localizadas en
las importantes zonas de la memoria del cerebro. Ahora ofrece una explicacin
similar para explicar los efectos de las sugestiones hipnticas. La potencia de
las sugestiones hipnticas resulta del hecho de que, debido a la isquemia
cortical general durante la hipnosis, no se activa ninguna otra ilacin de
ideas que interfiera con las sugestiones: "Las alucinaciones sugestionadas
parecen ser tan intensas porque, a causa de la diseminada [constriccin]
arteriolar, no interfieren ningunas asociaciones concurrentes... Si la
sugestin comprende rdenes de movimientos, los centros motores son llevados
hasta el lmite del campo de la conciencia... y las rdenes son
ejecutadas".[50]
Tanto en
"ber Hypnotische Erscheinungen" como en "Beitrag zum
Verstndniss der traumatischen Neurose", Meynert concluye condenando el
uso teraputico de la hipnosis como potencialmente peligroso y sin valor
duradero. El segundo artculo que, lo repetimos, es ante todo una refutacin de
Charcot, contiene una nota en la que Meynert reconoce haber utilizado la
traduccin de Freud de las conferencias de Charcot. Observa que Freud se desempea
ahora en Viena como un ejercitado profesional de la hipnosis, y aade secamente
que Freud se dedica a la terapia sugestiva pese a su excelente formacin
vienesa. [51]
FREUD Y LA ANORMALIDAD
DINMICA EN LA HISTERIA Y LA HIPNOSIS
Freud adopt el modelo fisiolgico de la histeria de
Charcot y apoy reiteradamente el concepto de una anormalidad funcional en
oposicin a una lesin anatmica localizada. En un artculo sobre la histeria
escrito en 1888 para el Handwrterbuch der gesamten Medizin, Freud
afirma:
La
histeria es una neurosis en el sentido ms estricto de la palabra esto es, no
slo no se han encontrado en esta enfermedad cambios perceptibles en el sistema
nervioso, sino que no cabe esperar que algn refinamiento de las tcnicas
anatmicas revele tales cambios. La histeria se basa completa y enteramente en
modificaciones fisiolgicas del sistema nervioso y su esencia debera
expresarse en una frmula que tome en cuenta las condiciones de excitabilidad
en las diferentes partes del sistema nervioso.[52]
Freud insista en que la "ignorancia de la
anatoma" manifestada por los sntomas histricos, el hecho de que no
reflejen la organizacin anatmica real del sistema nervioso (la observacin,
por ejemplo, de que en una anestesia histrica de un miembro la prdida de
sensacin suele comprender una zona definida por la demarcacin del sentido
comn del miembro y no una zona definida por la distribucin real de los
nervios sensoriales), excluye efectivamente la posibilidad de alguna lesin
anatmica localizada y requiere una explicacin en trminos de una anormalidad
fisiolgica difusa. Este era el tema del artculo que comparaba los sntomas
histricos y anatmicos, que Freud primero se haba propuesto escribir despus
de haber observado el trabajo de Charcot y que finalmente public en 1893; y
concuerda en lo esencial con las opiniones de Charcot. Hay un punto en que
Freud critica algunas afirmaciones de aqul acerca de las "lesiones
dinmicas", insinuando que son desafortunadas porque podran interpretarse
como referentes a algn proceso localizado, tal como una isquemia.[53]
La isquemia es, por supuesto, exactamente el tipo de proceso postulado por
Meynert que, en su refutacin a Charcot, insista en que los sntomas
histricos pueden explicarse por una disminucin transitoria en la alimentacin
sangunea a la zona afectada del cerebro. A Freud le preocupaba que Charcot,
por no insistir ms explcitamente en la ndole necesariamente difusa de la
anormalidad del sistema nervioso en la histeria, se expusiera a tales
contraataques.[54] Pero a
pesar de esta crtica de las declaraciones ambiguas de Charcot, Freud le
atribua claramente la creencia de que la histeria slo puede explicarse en
trminos de cambios dinmicos en el sistema nervioso, y concibi su propio
trabajo, en los aos posteriores a su regreso a Pars, como una profundizacin
de los descubrimientos de Charcot.
Freud
defiende las interpretaciones fisiolgicas de Charcot de la histeria y de la
hipnosis no slo en contra de los modelos patoanatmicos, sino tambin en
contra de enfoques ms estrictamente psicolgicos. Esto puede advertirse en su
evaluacin de las teoras de Hippolyte Bernheim. En su libro De la
suggestion et de ses applications la thrapeutique, Bernheim intenta
rebatir las opiniones de Charcot sobre la base fisiolgica de la hipnosis.
Sostiene, en primer lugar, que todos los fenmenos hipnticos, incluyendo los
cambios que caracterizan las fases del grand hypnotisme de Charcot, son
tan slo el resultado de la sugestin:
Como
lo declar ante la Sociedad de Biologa, la sugestin, o sea la inculcacin de
la idea del fenmeno en la mente del sujeto por medio de palabras, gestos,
visin o imitacin, me ha parecido ser la clave de todos los fenmenos
hipnticos por m observados. Los fenmenos llamados fisiolgicos o fsicos me
han parecido en su mayor parte, cuando no por completo, fenmenos psquicos.[55]
Bernheim insiste en que prcticamente todas las
personas son sujetas a sugestin e hipnotizables, y que la hipnosis no es un
estado patolgico al cual los histricos sean especialmente vulnerables:
La
condicin hipntica no es una neurosis, anloga a la histeria. No cabe duda que
se pueden crear manifestaciones de histeria en sujetos hipnotizados... Pero
tales manifestaciones no se deben a la hipnosis se deben a la sugestin del
operador, o a veces a la autosugestin de un sujeto particularmente
impresionable cuya imaginacin... crea aquellos trastornos funcionales que
siempre pueden ser refrenados por una sugestin sosegadora... Probar que la gran
mayora de los sujetos son susceptibles de sugestin es eliminar la idea de una
neurosis.[56]
Freud tradujo el libro de Bernheim en 1888, y en su
prefacio compara las opiniones de ste y las de Charcot. Observa que
si
los partidarios de la teora de la sugestin estn en lo cierto, todas las
observaciones efectuadas en la Salptrire son invlidas... La hipnosis de las
histricas no tendra entonces ninguna caracterstica propia... El estudio del grand
hipnotisme no nos enseara qu alteraciones de la excitabilidad se suceden
en el sistema nervioso de los casos histricos como consecuencia de
determinados estmulos aplicados...
Y tambin,
si
la sugestin por el mdico falsea los fenmenos de la hipnosis histrica, es
muy posible que tambin interfiera en la observacin de la restante
sintomatologa histrica; es decir, que establezca para los ataques, las
parlisis, las contracturas histricas, etc., ciertas leyes cuyo nico y
exclusivo vnculo con la neurosis radica en dicha sugestin...
Estoy
convencido de que esta concepcin ser muy bienvenida para todos aquellos que
tienden a negar que los fenmenos histricos estn gobernados por leyes...[57]
Sin embargo, aade Freud, los defensores de la
teora de la sugestin estn equivocados. En cuanto a los sntomas histricos
en general, la conformidad de los informes procedentes de una multitud de
lugares y de distintos tiempos histricos garantiza que "en lo esencial
[la sintomatologa de la histeria] es de ndole real y objetiva y que no es
falseada por la sugestin emanada del observador". Y, en lo tocante a la
hipnosis en los pacientes histricos,
ya
ahora la descripcin del grand hypnotisme contiene sntomas
decididamente reacios a una concepcin psicolgica. Me refiero al aumento de la
excitabilidad neuromuscular durante la fase letrgica... todo el que haya visto
esto se ver forzado a admitir que dicho efecto debe ser atribuido a razones
fisiolgicas o a un entrenamiento deliberado, y no vacilar en excluir como
causa posible toda sugestin no intencionada.[58]
Freud reconoce que la sugestin desempea un
importante papel tanto en la hipnosis como en la histeria; en verdad, la
sugestin es un factor clave en el modelo de Charcot de la formacin de
sntomas histricos. Pero, segn Freud, Bernheim se equivoca cuando considera
la sugestin como un fenmeno puramente psquico:
Si
le digo a un sujeto hipnotizado: "Su brazo derecho est paralizado; no
puede moverlo", estoy impartiendo una sugestin psquica directa. En lugar
de ello, Charcot aplica un leve golpe sobre el brazo del hipnotizado... dejando
caer luego el brazo, paralizado. En [este caso], el estmulo exterior ha
comenzado por producir en el brazo una sensacin de agotamiento doloroso, la
cual sugiere a su vez la parlisis, espontnea e independientemente de toda
intervencin del mdico, si es que en estas condiciones puede hablarse an de
"sugestin". En otras palabras, no se trata, en estos casos, de
sugestin, sino ms bien de una estimulacin a autosugestiones, las
cuales, como fcilmente se advierte, entraan un factor objetivo, independiente
de la voluntad del mdico, y revelan una conexin entre diversos estados de
inervacin o de excitacin en el sistema nervioso. Es a causa de tales
autosugestiones que se originan las parlisis histricas espontneas, y la
tendencia a las mismas es mucho ms caracterstica de la histeria que la
sugestibilidad por el medico, con la cual aqulla no parece guardar paralelo
alguno.[59]
As, Freud respalda y defiende el concepto de
Charcot de las anormalidades fisiolgicas.
Sin
embargo, a pesar de que el inters de Freud por la histeria surgi en el
contexto de un conflicto entre modelos anatmicos y fisiolgicos de la
patologa, y a pesar de su vigorosa insistencia en que la histeria debe
entraar alguna anormalidad fisiolgica difusa en el sistema nervioso, Freud
dedic sin cejar sus propios esfuerzos, desde sus primeros trabajos sobre la
histeria, al desarrollo de interpretaciones psicolgicas de los fenmenos
histricos que parecan sujetos a tales interpretaciones.
[1] Jean Martin
Charcot, Lectures on Localization in Diseases of the Brain, tr. E. P. Fowler (Nueva York,
1878), prefacio.
[2] Ackerknecht, A Short History of Psychiatry, p.
73.
[3] Por ejemplo, Charcot, Lectures on Localization;
Charcot, Lectures on the Pathological Anatomy of the Nervous System, tr.
Cornelius Comegys (Cincinnati, 1881); Charcot, Lectures on the Localization
of Cerebral and Spinal Diseases, tr. W. B. Hadden (Londres. 1883).
[4] Por ejemplo, Moriz Benedikt, Elektrotherapie
(Viena, 1868), p. 41; Moriz Rosenthal, Klinik
der Nervenkrankheiten, segunda edicin (Stuttgart, 1875), p. 464.
[5] Charcot, Clinical Lectures on
Diseases of the Nervous System, tr. Thomas Savill (Londres, 1889), pp. 9,
12-13.
[6] Ibid., p. 18.
[7] Ibid., p. 85 ss.
[8] Ibid., pp. 281, 288.
[9] Freud, "Prlogo y notas al libro de Bernheim De la Suggestion" (1888). Obras Completas, t. I. p. 6. 10 Ibid. " Charcot. Clinical Lectures, p. 302.
[10] Ibid.
[11] Charcot,
Clinical lectures p. 302.
[12] Ibid., p. 305.
[13] William Cullen, First Lines in
the Practice of Physic, 2 tomos (Edimburgo, 1802). 2:65-66.
[14] M.H. Romberg, Diseases of the Nervous System, tr. Edward Sieveking (Londres. 1853), p. xiii.
[15] Por ejemplo, Benjamin Brodie, The
Works of Sir Benjamin Brodie ed. Charles Hawkins, 3 tomos (Londres. 1865),
p. 665.
[16] James Braid, Neurypnology (Londres, 1843). p. 15.
[17] Citado en Richard Hunter e Ida
Macalpine, Three Hundred Years of Psychiatry: 1535-1860 (Londres, 1963).
pp. 906-907.
[18] Vase, en particular, Henri
Ellenberger, "The Evolution of Depth Psychology", en Historic
Derivations of Modern Psychiatry, ed. lago Galdston (Nueva York, 1967), pp.
159-184; vase tambin Ellenberger, Discovery of the Unconscious.
[19]
Benedikt, Elektrotherapie, p. 418.
[20] Lesky, Die
Wiener medizinische Schule, p. 393.
[21] Ibid., p. 150.
[22] Charcot, Clinical Lectures, p. 13.
[23] Lpez Pinero y Morales Meseguer
tambin sugieren que la teora funcional de la histeria de Charcot tuvo un
efecto particular debido a su estatuto como anatomista patolgico (Neurosis
y psicoterapia, p. 330).
[24] El origen del inters de
Charcot por la hipnosis ha sido objeto de numerosas discusiones. G. Guillain ( J.
M. Charcot: 1825-1893, Pars, 1955) afirma que el investigador estaba
familiarizado con el trabajo de muchos precursores de la hipnosis, y Guillain
hace una lista de unos ocho de esos autores. Pierre Janet indica que varios
otros autores motivaron en gran medida el inters de Charcot por el hipnotismo.
(Las pertinentes citas
de Guillain y Janet se encuentran en A. R. G. Owen, Hysteria, Hypnosis, and
the Healing: The Work of J. M. Charcot (Londres, 1971), pp. 182-183.) Pero, con respecto al argumento
de Guillain, la mera lista de los trabajos con que Charcot estaba familiarizado
no prueba gran cosa, pues prcticamente todo mdico tena algn conocimiento
acerca de la literatura sobre la hipnosis. Adems, y esto es ms importante,
ninguno de los autores citados por Janet o Guillain sostenan opiniones sobre
la hipnosis que puedan compararse con las de Richet en trminos de su
aproximacin a las propias opiniones de Charcot. Tanto Richet como Charcot
insistan en que el estado hipntico es una neurosis, que entraa cambios
fisiolgicos en el sistema nervioso, y que es clnicamente comparable con otras
neurosis; por otra parte, ambos autores mantenan que el hipnotismo puede ser
valioso en la terapia de otras neurosis, en particular la histeria. Esta
similitud de ideas, as como la estrecha colaboracin entre Charcot y Richet,
sugiere que la obra de este ltimo revisti realmente una importancia especial para
Charcot. Resulta significativo que Hippolyte Bernheim, cuyas propias opiniones
sobre el hipnotismo se desarrollaron en oposicin a las de Richet y Charcot,
dijera de Richet: "Este autor ha tenido el mrito de haber llamado la
atencin del mundo mdico sobre los fenmenos del hipnotismo" (Hippolyte
Bemheim, Suggestive Therapeutics, edicin francesa de 1887, tr. Christian Herder [Westport, Conn,
1957), p. 120]. Asimismo, Alfred Binet, protegido de Charcot, escribi que
"despus de 1870, Richet fue el primer investigador en reinaugurar el
estudio del hipnotismo" (Alfred Binet, On Double Consciousness
[Chicago, 1890], p. 9).
[25] Charles Richet, "Du somnambulisme
provoqu", Journal de lAnatomie et de la Physiologie Normales et
Pathologiques 11 (1875): 348-378.
[26] Charcot, "Sur les divers tats
nerveux dtermins par l'hypnotisation chez les hystriques", Comptes-rendus
des Sances de lAcadmie des Sciencies 94 (1882): 403-405.
[27] Citado por Ellenberger, Discovery
of the Unconscious, p. 750.
[28] Freud, "Charcot" (1893),
Obras Completas, t. I., p. 34.
[29]
Oppenheim, Die
traumatischen Neurosen. p. 124.
[30] Paul Moebius, "Ueber den
Begriff der Hysterie", Centralblatt fr Nervenheilkunde 11 (1888):66-71.
[31] Joseph Delboeuf, Le magntisme animal
(Pars, 1889), p. 11.
[32]
Henri Ellenberger, por
ejemplo, habla del ocio disfrutado por ciertas clases y de la
"teatralidad" que caracterizaba a tales grupos: "Se ha
preguntado a menudo por qu la histeria era tan frecuente en los aos ochenta y
por qu declin tan rpidamente despus de 1900. Una posible explicacin es que
dicha enfermedad concordaba con el modo de vida teatral y amanerado de aquel
periodo" (Discovery of the Unconscious, p. 256).
[33]
El psiquiatra Konrad
Rieger declar en 1929 que ahora diagnosticara de modo muy
diferente a muchos de los pacientes que, en los aos ochenta y noventa del
siglo xix caracterizaba como histricos. Citado por Ackerknecht, Short History of
Psychiatry, p. 79n.
[34] Freud, "Report", p. 5.
[35] Ibid., pp. 8-9.
[36] Freud a Martha Bernays, 24
de noviembre de 1885, Letters, p. 196.
[37] Freud, "Report", pp.
10-11.
[38]
Pueden encontrarse reseas de la conferencia de Freud "On Male
Hysteria", en: Allgemeine Wiener medizinische Zeitung 31
(1886):506-507; Anzeiger der K.K. Gesell-schaft der Aerzte in Wien, nm.
25 (1886), pp. 149-151; Mnchener medizinische Wochenschrift 33 (1886):
768; Wiener medizinische Bltter 9 (1886): 1292-1293; Wiener
medizinische Presse 27 (1886): 1407-1409; Wiener medizinische
Wochen-schrift 36 (1886): 1445-1147.
[39]
Resea en Wiener
medizinische Bltter, p. 1293.
[40] Rosenthal, Klinik, p. 464.
[41] Rosenthal, "Untersuchungen und
Beobachtungen ber Hysterie", Wiener medi-zinische Presse 20(1879): 569-572, 604-607,
633-636, 670-672, 737-741, 801-805; Rosenthal, "Untersuchungen und
Beobachtungen ber Hysterie und Transfert", Archiv fr Psychiatrie
12 (1882): 201-231; Rosenthal, "Zur Charakteristik der Hysterie", Allgemeine Wiener medizinische Zeitung, 1887, pp.
571-572, 584-585.
[42] Freud, "Hysteria" (1888),
Standard Edition 1:41-57. [Texto no incluido en la versin espaola de las Obras Completas,
N. del T.]
[43]
Max Leidesdorf, Lehrbuch
der psychischen Krankheiten (Erlangen, 1865), pgina 239. Vase tambin
Erna Lesky, Die Wiener medizinische Schule, pp. 184 ss.
[44]
Charcot consideraba a la
neurosis traumtica -ese grupo de sntomas, incluyendo la parlisis, el dolor y
las anormalidades sensoriales, que sola sobrevenir despus de accidentes,
en particular accidentes de ferrocarril, pero que no podan explicarse por las
heridas fsicas discernibles en las vctimas -una simple forma de histeria. Pero
Hermann Oppenheim insista en que se trata de un sndrome distinto. Henri
Ellenberger, en The Discovery of the Unconscious (pp. 437-441), afirma
que ste era el principal punto de desacuerdo entre Charcot y los neuropsiquiatras
alemanes, incluyendo a los vieneses. Pero Meynert, en este artculo, asocia
claramente la neurosis traumtica con la histeria (p.500). Para Meynert, la
distincin importante es entre la histeria, o la neurosis traumtica, por un
lado, y la parlisis comn, con lesiones anatmicas clarsimas, por otro; y su
inters radica en establecer, en oposicin a Charcot, la base patoanatmica de
las primeras. (Meynert s crea que algunos enfermos clasificados como
histricos eran meros simuladores, y distingua este grupo de los que
padecan histeria
real o neurosis traumtica.)
[45] Meynert, "Beitrag zum
Verstndniss der traumatischen Neurose", Wiener klinische
Wochenschrift, 1889, p. 498.
[46] Ibid., p. 501.
[47] Charcot, Poliklinische Vortrge:
Schuljahr 1887/1888, tr. (del primer tomo de las Leons du Mardi de Charcot) por Sigmund
Freud (Leipzig y Viena, 1892), p. lOOn.
[48] Meynert, "Ueber
Zwangsvorstellungen", pp. 139-140. Vase tambin Meynert, "Ueber
knstliche Strungen des psychischen Gleichgewichtes", en su Sammlung
von populr-wissenschaftlichen Vortrgen ber den Bau und die Leistungen des
Gehirns (Viena y Leipzig, 1892), pp. 233-253.
[49] Meynert, "Ueber hypnotische
Erscheinungen", Wiener klinische Wochenschrift, 1888, p. 451.
[50] Ibid., p. 495.
[51]
Meynert, "Beitrag", p. 501.
[52]
Freud,
"Hysteria", p. 41.
[53]
Freud, seccin III de
"Estudio comparativo de las parlisis motrices orgnicas e
histricas" (1893), Obras Completas, t. I, pp. 13-21. El artculo
fue publicado en 1893, pero esta seccin fue escrita probablemente en 1888.
[54]
En su artculo
"Hysteria", Freud rechaza explcitamente la nocin de sntomas
histricos causados por constriccin vascular e isquemia, porque "un
espasmo vascular es por naturaleza un cambio orgnico [o sea, anatmico], cuyo
efecto es determinado por condiciones anatmicas", y por lo tanto tal
sntoma queda excluido por la "ignorancia de la anatoma" manifestada
por los sntomas histricos.
[55] Bernheim, Suggestve Therapeutics.
p. 183.
[56] Ibid., p. viii.
[57] Freud, "Prlogo y notas al libro de Bernheim", Obras Completas, t. I, pp. 6-7.
[58] Ibid., pp. 7-8.
[59] Ibid., p. 10.