El nacimiento
de la psicologa y su relacin con
el castigo y el poder en Foucault
Romina Wallach
Seminario:
Michel Foucault: Historia de las Ciencias Humanas y Genealoga del Sujeto
Moderno
Primer
Cuatrimestre 2004
Introduccin
En este trabajo me propongo establecer dos relaciones: caracterizar el modo en que, segn Focault en Vigilar y castigar, las prcticas del castigo fueron modificndose a lo largo de la historia, y establecer una relacin entre dicha modificacin y el surgimiento de la Psicologa. La intencin que guiar el trabajo, entonces, ser la de considerar qu relacin puede establecerse entre el surgimiento de las formas de castigo en la modernidad y la psicologa como disciplina, teniendo en cuenta la importancia de la emergencia de distintos discursos. Tambin, podra establecerse una conexin entre la manifestacin propuesta por Elas del espacio privado, en la sociedad cortesana, tanto como la propuesta de Roger Smith en lo que respecta al nacimiento de las ciencias humanas y su relacin con las condiciones sociales de posibilidad, as como tambin lo que sostiene Canguilhem referido a este mismo problema, acerca de la unidad de la psicologa. Por lo tanto, el objetivo ser establecer una potencial relacin entre las distintas concepciones de los autores citados en relacin a los conceptos que Foucault desarrolla. En resumen, las dos relaciones a tratar sern la de comparar la relacin que postula Foucault con respecto al castigo y la psicologa; y las distintas concepciones que sostienen los autores mencionados en relacin a las condiciones de posibilidad del surgimiento de esta disciplina, comparando stas, con las de Michel Foucault.
Acerca de la prctica
del suplicio
Foucault realiza un recorrido en torno a la relacin que se establece entre el castigo y las formas de poder en la sociedad; as como tambin configura una relacin entre el poder y el conocimiento. Con esta intencin, analiza en base a lo que se puede ver a partir de las prcticas del castigo- cmo se produce un cambio que afecta el ejercicio del poder y cmo este cambio se vincula con el surgimiento de conocimientos.
Hacia fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, se produce el comienzo de un desplazamiento hacia formas de castigo que dejan de lado el espectculo de los suplicios. stos, tenan un destinatario que era condenado por un determinado delito cometido y luego, se le suministraba un castigo que tuviera relacin al dao producido. Dicha prctica, tuvo lugar durante el siglo XVI y XVII en lo que Foucault caracteriza como la sociedad de soberana. Uno de los propsitos de esta forma de aplacar los crmenes, tena la funcin de reinstaurar la sociedad de soberana que se vea amenazada por los criminales, por lo tanto, ellos deban llevar consigo la cicatriz en sus cuerpos del delito que haban cometido. Si la infraccin era considerada menor, la pena tambin lo era; de lo contrario, si el delito se supona de gravedad, la pena era la guillotina, la hoguera, la mutilacin, etctera. Vemos aqu, que impera la accin sobre el cuerpo, es esta accin la que dictamina la justicia. Hacia mediados del siglo XIX, est situacin se ve desplazada del centro de la punicin, dicho desplazamiento no supone una supresin completa sino ms bien un cambio de centro. As, comienza a centralizarse la pena en la prdida de bienes o derechos, no as, como anteriormente, en los cuerpos criminales. Es de este modo, que coexisten ambas formas de castigo. Afirma Foucault: De hecho, la prisin en sus dispositivos ms explcitos ha procurado siempre cierta medida de sufrimiento corporal.(1) Por lo tanto, es importante sealar que un cambio de foco no supone la desaparicin del cuerpo en el castigo. Este cuerpo ser -en este perodo- un medio para la ejecucin del castigo. Se extingue, sin embargo, la sombra fiesta punitiva. Lo que resulta interesante observar aqu es que sta presume que el delincuente no debe ser visto y, del mismo modo, no debe tener posibilidad de ver. Luego, esta situacin gracias al manejo de otros discursos- se ver modificada.
La consideracin de
la humanidad en el castigo
El castigo, en esta transposicin, ya no tiene como foco principal el cuerpo sino el alma. A travs de este medio, tiene lugar un control sobre el individuo que excede la pena, se extiende intentando neutralizar al culpable. Comienza a establecerse una apreciacin de lo normal que tiene relacin con el tratamiento del culpable. De este modo, la pena se humaniza: no se apela ya a la violencia que anteriormente castigaba los cuerpos y al espectculo demostrativo que tena su utilidad en la instauracin del terror, sino que la justicia ubica conductas normales sobre las que se basar para ejecutar la pena. Adems, esta pena tender a ser considerada como medio para volver a emplazar al criminal en la sociedad. As, el castigo debe proporcionar una utilizacin econmica del criminal, ste debe pagarle a la sociedad utilizando su tiempo para proporcionar beneficios econmicos. Esta nueva forma de castigo ser positiva ya que intenta tener efectos en las vidas de los criminales, intentar corregirlos, en oposicin a la forma negativa de la punicin propia del tiempo pasado en el que la pena jugaba el papel de una revancha que cobraba la vida del criminal. Esta nueva poltica que descansa en considerar al que delinque como persona capaz de reinsertarse en el sistema econmico, no es ya visto como el individuo cuyo nico destino debe ser la muerte. Es de esta forma que ya no se lo ve como elemento que debe ser objeto de exclusin. En el apartado La benignidad de las penas, se seala una cita que clarifica este descentramiento del castigo sobre el cuerpo hacia el alma: Que la idea del suplicio se halle siempre presente en el corazn del hombre dbil y domine el sentimiento que le impulsa al crimen.(2) Es fcil advertir cmo se producen cuerpos dciles para que su manejo resulte ms sencillo, lo que permitir tener un control no ya de la decisin de su muerte sino de su vida. Tambin es de importancia destacar en la cita anteriormente expuesta, cmo puede observarse la jerarqua que posee el estatuto de la norma como natural. Esto permite la generalidad de las penas, es decir, establecindose penas determinadas en relacin a cierto tipo de delitos, cada individuo convive con la ley de una manera natural, ello no se cuestiona. Entonces, los castigos corporales coexistan, pero ya no era necesaria la presencia del soberano en el cumplimiento del castigo; la invocacin de la ley tena lugar aqu. Tambin tiene relacin con esta concepcin de la norma como natural, la incorporacin del aprendizaje en este castigo. De esta manera, para que pueda producirse la reinsercin del individuo en cuestin, ste debe aprender los buenos hbitos. Esta consideracin de la humanidad en el castigo tendr, en consecuencia, dos ejes centrales que girarn en torno al criminal enjuiciado: la utilizacin econmica y la correccin que tendr como resultado la produccin del sujeto moral.
Sobre el surgimiento
de la sociedad disciplinar
En el contexto que hemos caracterizado, surge el cuerpo manipulable, sobre el cual tiene sentido la aparicin de la disciplina. sta actuar para controlar de forma minuciosa a los cuerpos. Foucault sostiene: El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone.(3) Vemos entonces, que se genera un poder capaz de tener control absoluto y puntilloso en cuanto al cuerpo, este poder se extiende no ya en forma vertical sino que tiene lugar de manera extensiva y, por lo tanto, ms abarcativa. Tiene lugar, de este modo, una microfsica del poder que tendr el control sobre los cuerpos de manera casi particular y se extender a todos ellos. El objetivo ser, mediante esta poltica, actuar lo ms detalladamente sobre los cuerpos para encauzar la conducta. Por lo tanto, comprobamos una vez ms que el cuerpo surge aqu como un medio para controlar a los sujetos, en consecuencia no se extingue, permanece. Pero las disciplinas construyen otro tipo de relacin en el manejo del cuerpo. Ya no es un manejo violento del cuerpo sino que es detallado y opera en cada gesto. Su objetivo es ahora el encauzar la conducta, modelarla. Esta prctica surge en respuesta a determinada economa del poder, es as que se considera ms pertinente que los cuerpos sean vigilados y, en consecuencia, controlados puntillosamente y no ya eliminados. El instrumento del poder disciplinario que encauza es, por excelencia, el examen. ste, proporciona una inspeccin jerrquica as como tambin una sancin que normaliza. El juego de la mirada, por lo tanto, logra un lugar fundamental por ser un medio de control. Este control se logra en la vigilancia jerrquica. Es de este modo, que cumple su funcin de una forma acabada. La arquitectura del urbanismo reflejar este mecanismo de poder en el que la mirada tiene un papel preponderante. El medio del cual el poder de esta poca se vale para la concrecin de la correccin, ser la normalizacin. sta establecer un patrn sobre el cual la correccin se hace necesaria.
Con respecto a la naturalizacin de la norma que fue mencionada en el apartado de La consideracin de la humanidad en el castigo, puede advertirse que en la sociedad disciplinaria esto tiene lugar de forma cada vez ms particularizada e individual. Esta intensificacin de la vigilancia se produce en favor de una facilitacin econmica funcional. Cabe destacar tambin la importancia de las disciplinas en relacin a la complementariedad de las leyes, debido a que la vigilancia ejercida por el poder disciplinario acta all en donde la ley no puede hacerlo.
Debido a que una caracterstica del poder operante en la sociedad disciplinar es que su ejercicio es ms eficaz cuanto ms invisible sea, (en oposicin a lo que ocurra en la sociedad de soberana, en la cual la demostracin de un poder que se posea estaba al servicio del mantenimiento de ese poder) el lugar del examen tambin estar resaltado en la sociedad disciplinar ya que el individuo, est permanentemente vigilado sin tener conciencia de ello. Es por eso, que el poder es invisible y su ejercicio tiene lugar de manera ms completa, haciendo visibles continuamente a los sujetos.
El nacimiento de la
Psicologa
Es aqu donde las ciencias
sociales surgen. Debido a esta relacin que se establece entre el poder y el
poder de definir. Aqu, cada individuo ser un objeto de conocimiento que
tendr determinada calificacin dentro de la norma establecida. El individuo
es sin duda el tomo ficticio de una representacin ideolgica de la
sociedad; pero es tambin una realidad fabricada por esa tecnologa especfica
de poder que se llama la disciplina.(4) Es, como puede verse, una relacin
entre el poder y el conocimiento la que impera. As, todo conocimiento est al
servicio de un poder cuyo objetivo puede llevarse a cabo gracias al control y
el establecimiento de la norma: el conocimiento es, por lo tanto, un
instrumento del poder as como el examen es el instrumento del conocimiento. A
su vez, cabe aclarar que el poder surge como efecto del discurso, por lo tanto,
no prevalece esa configuracin propia del poder soberano (aclaro que no
prevalece pero se inserta, tambin, en la sociedad disciplinaria existiendo
conjuntamente con este nuevo modo de poder disciplinar, normativo).
En resumen, las ciencias humanas surgen en esta poca como resultado de la configuracin social que impera, a saber, la sociedad disciplinar. La caracterstica ms sobresaliente de esta modalidad encuentra su explicacin en la importancia que tiene la norma por ser internalizada por los individuos. Dice Foucault: ... se ha apercibido que era, segn la economa del poder, ms rentable vigilar que castigar.(5) Esto explica que, si bien los discursos se emplazan en la sociedad en relacin a las condiciones de posibilidad que surgen del contexto, tambin hay siempre, detrs de stos, intereses que se ponen en juego.
Relacin entre
Foucault y distintos autores
Citar, en este apartado, a otros autores que trataron el problema del surgimiento de la psicologa y de las ciencias humanas para analizar las distintas concepciones y tratar de establecer alguna relacin, si es posible.
Roger Smith
Este autor, en el prefacio de La historia de las ciencias humanas, se ocupar de abordar los modos en los que fue pensada, a lo largo de la historia, la psicologa. Al igual que Michel Foucault, Smith considera que el discurso es histrico, y que distintas formas de conocimiento surgen y se validan socialmente. Resulta importante subrayar que el autor manifiesta que la psicologa y otras ciencias humanas adquirieron identidad en el S XIX. En este sentido, podra decirse que el autor concuerda con el autor principal de este trabajo. Cabe mencionar que, sin embargo, Smith sostiene que antes del S XIX las ciencias sociales tenan ciertas formas de existencia (aunque no posean ese estatuto cientfico). Tambin, considera que las sociedades urbanas formaron el marco propicio para el desarrollo de la normatividad; concepto importante para poder empezar a pensar el surgimiento de la psicologa como ciencia. Podra decirse que Smith tiene una visin del surgimiento de la psicologa como ciencia, similar a ciertas concepciones de Foucault en tanto que se explica por el entramado de distintos discursos que hacen posible concebir al hombre como objeto de estudio.
Canguilhem
Este autor va a exponer sus conceptos bajo la premisa fundamental de que la psicologa slo tiene su posible aplicacin como descriptiva, ya que no es posible una aplicacin de leyes a la conducta. Es por esto que Canguilhem repasando las distintas formas que tom la psicologa a lo largo de la historia, concluye que esta disciplina, por el slo hecho de proponerse estudiar al hombre, debe ser nicamente filosfica, ya que el nico posible abordaje que le cabe es se. Este autor, considera que durante el siglo XIX y XX, la psicologa pretendi separarse del estudio filosfico del hombre, pero esto no es posible. Se encuentra posible una articulacin con las ideas de Foucault cuando Canguilhem dice: La psicologa se basa siempre en un desdoblamiento (...) que es, segn los hechos y las normas que implican la idea del hombre, el de una masa de sujetos y el de una elite corporativa de especialistas que se invisten, ellos mismos, de su propia misin. Vemos aqu, claramente, que puede establecerse una relacin entre esta afirmacin y la concepcin foucaultiana de la idea de verdades que tienen lugar en las sociedades y que son vistas como lo normal.
Elas
Este autor sealar conceptos que tienen estrecha relacin con las ideas propuestas con el autor principal de este trabajo. En primer lugar, sostiene que en la desaparicin de la violencia fsica, comienzan a entretejerse, en el marco de la sociedad cortesana, mbitos de lucha de poder en el contexto de la psicologizacin y la racionalizacin que tienen lugar. Puede verse aqu, una similar idea de Foucault en el marco del desplazamiento del poder soberano al poder disciplinar. Adems, Elas considerar que habr en la sociedad, una interiorizacin de las normas sociales; idea que concuerda perfectamente con la sociedad disciplimaria de Foucault, nuevamente. Elas dice: Los miedos exteriores disminuyen en relacin directamente proporcional al aumento de los miedos interiores. Vemos entonces, que el autocontrol que supone la sociedad disciplinaria, tambin se plasma en la sociedad cortesana de Elas.
Consideraciones
finales
Se han encontrado los procesos que intervinieron en las condiciones de posibilidad para el surgimiento de la psicologa como ciencia, segn las conceptualizaciones de Foucault. Puede verse la importancia de las diferentes formas que toma el castigo y el alma como objeto de castigo vlido para el surgimiento de las ciencias humanas. Tambin, se han establecido relaciones entre algunos autores que se ocuparon de establecer ciertas caractersticas de las ciencias humanas, y las concepciones de Foucault sobre la misma temtica. Se observan distintas consideraciones en este sentido, pero es posible colocar en un eje central para todos los autores trabajados, el papel del aspecto social en la formulacin de conocimiento.
Notas
(1)
Foucault, Michel, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores S.A., 2002,
Cap. I "El cuerpo de los
condenados" p. 23
(2)
Foucault, Michel, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores S.A., 2002, Op
cit. P.108
(3)
Foucault, Michel, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores S.A., 2002, Op
cit. P. 141
(4)
Foucault, Michel, Vigilar y castigar, Siglo XXI editores S.A., 2002, Op
cit. P. 198
(5) Foucault,
Michel, Microfsica del poder, La Piqueta, 1992, tercera edicin, cap. 5: Entrevista sobre la prisin: el libro y su
mtodo".
Bibliografa