El Asilo y la Apoteosis del Personaje Mdico
De la Locura Moralizada a la Locura Patologizada

Silvana Rolando

 

Seminario: Michel Foucault: Historia de las Ciencias Humanas y Genealoga del Sujeto Moderno

Primer Cuatrimestre 2004

 

 

NTRODUCCIN

 

El presente trabajo tiene por objeto indagar el lugar preponderante que ocupa el mdico en la experiencia moderna de la locura. Para ello, intentaremos mostrar, a partir de la descripcin que Foucault hace del modelo impuesto por Pinel, el modo en que la locura como objeto de saber mdico es correlativa de una cierta institucin: el Asilo.

 

DESARROLLO

 

El nuevo estatuto pblico de la locura

Como punto de partida para este recorrido, podemos diferenciar tal como lo seala Foucault, la locura en la poca clsica de la experiencia moderna de la locura. El mundo clsico, se puede sintetizar para Foucault, en la situacin de exclusin: en el Gran Encierro se agrupaban, junto con los locos, enfermos fsicos, homosexuales, alquimistas y otros excluidos.

En este sentido, tal como Tern retoma de la obra de Foulcaut:

 

"... la locura ser moralizada negativamente al relacionrsela con una serie de disvalores como el ocio o la pereza en momentos en que el naciente capitalismo descubra en la ley del trabajo una trascendencia tica.(1)

 

Por su parte, la experiencia moderna estar marcada por la diferenciacin entre pobreza y sinrazn que efecta el capitalismo. Es as que los compaeros de encierro de la locura quedarn subsumidos en la rbita privada, y la locura asumir un estatuto pblico.

De ah que Gross, siguiendo el anlisis Foucaultiano, seale que el Gran Encierro que el siglo clsico justificaba como puesta en prctica de un proyecto de reduccin de la miseria, donde se conjugaba asistencia y represin, ya no resulta prctico a la nueva organizacin econmica.

El ocioso y el pobre se ven reintegrados a la comunidad como potencial fuente de riqueza, y en esa reorganizacin del espacio social, el loco queda excludo y discriminado al no poder ingresar en el sistema de produccin. Sin embargo, no podr dejrselo libre, al constituir una potencial amenaza para s mismo y para el resto de la comunidad.

De este modo, estn dadas las condiciones para un nuevo internamiento:

 

Los problemas de la cobertura pblica del loco lo situarn en la encrucijada de dos conjuntos: como el pobre enfermo, reclama una asistencia pblica, como el criminal, exige estructuras que protejan a la sociedad de su contacto directo. Por eso se mantendr el encierro, pero atribuyndole esta vez, valor mdico (...) la internacin, que era fundamento, se convierte en consecuencia de una naturaleza de la locura, espacio mdico de revelacin de sus verdades positivas (2)

 

De esta forma, tal como seala Gros, al haber sido extrada la locura del anterior conjunto heterogneo, en el cual se hallaba confundida, se posibilitar la construccin de una reflexin mdica que se la apropiar como objeto de conocimiento. Esta objetivacin, que el saber mdico har de la locura al considerarla como enfermedad mental, supondr una serie de maniobras que, alienando al loco a un tipo ideal, implicarn como consecuencia su dominacin.

 

El asilo como mquina teraputica

Esta internacin, que antes era solo encierro y exclusin, pasa a ser en este nuevo espacio, un internamiento teraputico que ordena la vida del enfermo en tiempo y espacio. El asilo se convierte en una mquina teraputica, donde se combinan un ideal de observacin, por un lado; y un ideal de autoridad, por otro.

Como ideal de observacin, el espacio de internamiento intenta ser diseado de modo que se revele la objetividad, la verdad de la locura; un espacio neutro donde cada loco despliegue su verdad.

Al mismo tiempo, como ideal de autoridad, se establece un estatuto hospitalario que reemplaza a la familia. La funcin mdica que se pretende instalar en ese espacio nunca puede dejar de mezclarse con la vieja funcin de vigilancia, de seguridad. De este modo, el asilo moderno instala un nuevo orden de sujecin en el cual tendrn lugar mecanismos tanto de asistencia como de custodia.

Vemos as como la locura, que en la poca clsica no se diferenciaba de otras manifestaciones de la sinrazn, en la modernidad va a ser recortada y asignada a un espacio especfico, el asilo, a la vez que ser apropiada como objeto por la medicina:

 

Al considerrsela como enfermedad mental dentro de los marcos del asilo, se habr verificado entonces el pasaje de la locura moralizada de la edad clsica a la locura patologizada de la poca positivista(3)

 

Sin embargo, es necesario sealar que esta patologizacin de la locura obedece a su caracterizacin como enfermedad mental que posibilita su apropiacin por parte del saber mdico. No obstante, su concepcin seguir teniendo una fuerte connotacin moral, que se ver reflejada sobre todo en su teraputica.

 

El tratamiento moral

El sentido de la prctica inaugurada por Pinel, que intenta un efecto de reintegracin a una condicin ms ordenada de vida, ser la evidencia que permita a Foucault sostener la tesis de que la particin clsica razn/sinrazn se mantiene en su estructura.

Si en la poca clsica, la distancia exista entre la sociedad y los marginados, en la experiencia moderna esta divisin debe ser reconstruida como distancia del loco consigo mismo. Producir esa distancia del loco para con s mismo ser la condicin para que ste asuma la conciencia de su locura. Mediante una serie de operaciones, el tratamiento moral apuntar a que el loco vivencie su estado como una falta a reparar.

Foucault seala entonces una serie de operaciones concretas empleadas por Pinel que organizan la vida de los internos a fin de producir las sntesis morales:

El silencio, que propiciar la relacin del enfermo consigo mismo y, al evidenciar el orden de la falta, trasladar la culpabilidad al interior:

 

Liberado de sus cadenas, est ahora encadenado por la virtud del silencio a la falta y a la vergenza. Se senta castigado, y vea en eso la seal de su inocencia; libre de todo castigo fsico, es preciso que se sienta culpable.(4)

 

El reconocimiento en el espejo, que buscar al humillar al loco en su locura, sorprenderlo a s mismo como loco y, reconocindose responsable de esa verdad, intentar enajenarse de ella:

 

La toma de conciencia est ligada actualmente a la vergenza de ser idntico a ese otro, de estar comprometido con l, y de haberse despreciado antes de haber podido reconocerse y conocerse.(5)

El juicio perpetuo, ya que el asilo ser en definitiva un microcosmos judicial que se presentar en la forma ms explcita posible. El loco se sabr vigilado, juzgado y condenado:

 

Esta evidencia casi aritmtica del castigo, repetido tantas veces cuantas sea necesario, el reconocimiento de la falta por la represin que se hace de ella, todo eso debe conducir a la interiorizacin de la instancia judicial y al nacimiento del remordimiento en el espritu del enfermo.(6)

 

Asimismo, Foucault va a destacar que para que este aparato de intervencin y de transformacin subjetiva tenga lugar, debe emerger la figura del mdico como aquel que concentra todos los poderes alienantes de la moral, la sociedad y la ciencia positiva.

 

Esta apoteosis del personaje mdico:

 

va a autorizar no solo nuevos contactos entre el mdico y el enfermo, sino una nueva relacin entre la alienacin y el pensamiento mdico y ordenar finalmente toda la experiencia moderna de la locura. (7)

 

Se construye entonces al personaje mdico como sostenido y legitimado por su relacin a la ciencia. Sin embargo, es preciso sealar, como puntualiza Foucault, que la introduccin del personaje mdico en el asilo no implicar la introduccin de un conocimiento cientfico sobre la locura, no se introdujo una ciencia,

 

sino un personaje, cuyos poderes no tomaban del saber sino el disfraz, o ms bien, la justificacin. Los poderes, por naturaleza, son de orden social y moral (...) Si el personaje mdico puede aislar la locura, no es porque la conozca, sino porque la domina; y lo que dentro del positivismo tomar figura de objetividad, es solo la otra vertiente, la consecuencia de esta dominacin.(8)

 

De todos modos, si bien la intervencin del mdico no se realiza en virtud de su competencia cientfica, su persona ocupa un lugar privilegiado en la medida en que convierte al asilo en un espacio mdico.

Tal como mencionramos anteriormente, al definir al asilo como ideal de autoridad, el poder del mdico se funda como ideal de gobierno, como ideal poltico-moral, al encarnar en su persona la figura de padre y juez, familia y ley:

 

El personaje del mdico deba actuar no a partir de una definicin objetiva de la enfermedad o de un criterio diagnstico clasificador, sino apoyndose en esas fascinaciones que guardan los secretos de la familia, de la autoridad, del castigo y del amor; es utilizando ese prestigio, ponindose la mscara del padre y del juez, como el mdico, por uno de esos bruscos atajos que dejan a un lado su competencia cientfica, se convierte en el operador casi mgico de la enfermedad y toma la figura del taumaturgo.(9)

 

Por consiguiente, al instalarse con la autoridad moral de un padre y la condicin de juez natural ser factible para el mdico lograr que el enfermo interiorice y ahonde esa distancia entre el loco y l mismo para aceptar finalmente esa identidad que el mdico le muestra como suya.

 

El poder compartido

Foucault seala que el mismo Pinel ya reconoca que era ms efectivo para el mdico utilizar las figuras inmemoriales del Orden, la Autoridad y el Castigo, en lugar de recurrir a teraputicas modernas, a los fines de dirigir y arreglar la conducta de los enfermos.

Es as como se llega a la paradoja de que el lugar preponderante que ocupa el mdico en el asilo, al que ha instalado como su espacio, espacio mdico, posibilita un tipo de intervencin que poco tiene que ver con un saber mdico especfico:

 

La intervencin del mdico no se realiza en virtud de un saber o de un poder medicinal, que l tuviera como algo propio, y que estara justificado por un conjunto de conocimientos objetivos.(10)

 

Por consiguiente, para el tipo de intervencin que tiene lugar en el asilo ser suficiente con una persona de mucha experiencia dentro de este espacio, con una conciencia probada e integridad moral, puesto que lo nico que puede garantizar la curacin del enfermo es la tarea moral que con l ha de llevarse a cabo, no el trabajo mdico especfico.

Es factible ver entonces, dentro de la descripcin de la apoteosis del personaje mdico que hace Foucault, un resquicio por el cual puede infiltrarse una figura no mdica que pasar a disputar al mdico el poder absoluto que ste detentaba dentro del asilo.

Tal es la tesis que sostienen Bing y Postel en su ensayo Philippe Pinel y los conserjes. All sealan que

 

los fundadores del tratamiento moral, en particular P. Pinel, tenan perfecta conciencia de que los mdicos, no eran a menudo los mejor ubicados y los ms competentes para practicarlo. As queda abierta, hasta 1811 en la Salpetriere, toda la cuestin del poder teraputico moral de los no-mdicos, de los empricos e incluso de los charlatanes(11)

 

Los autores describen a continuacin la relacin que mantuvieron Pinel y Pussin, su conserje, a quien Pinel encontr al llegar a Bicetre, el 11 de septiembre de 1793. Pussin, que para entonces tena 39 aos, contaba con 14 aos de trabajo en el asilo (la larga experiencia de la que habla Foucault), empleado como celador, primero en el servicio de nios y luego en el de insensatos.

Pinel, segn expresan Bing y Postel, no se har cargo de inmediato de la direccin del asilo, sino que le ceder a Pussin toda la autoridad institucional, limitndose l mismo a tomar notas de sus observaciones y a elaborar informes.

Los autores marcan la diferencia entre las funciones que efectivamente van a ejercer el mdico y el conserje a travs de un artculo de Roussel, donde se describe la posicin de observador que adopta Pinel, quien convierte a los insensatos en la materia de observaciones tiles para el progreso del arte de curar,(12) y el rol activo que por su parte sostiene Pussin, a fin de establecer entre los locos un rgimen y una disciplina admirable.(13) La diferencia entre los roles es descripta, sin embargo, en un plano de igualdad.

Bing y Postel postulan entonces una particin del poder absoluto del mdico dentro del asilo, ya que el tratamiento moral era delegado al conserje:

 

Es por lo tanto evidente que, para Pinel, el emprico Pussin segua siendo el reponsable del tratamiento moral, tanto individual como institucional, contentndose l, el mdico, con prescribir los medicamentos y redactar las observaciones clnicas conducentes al diagnstico(14)

 

Esta particin y colaboracin con igualdad de poder entre el mdico y el conserje se extender hasta que Pussin sea reemplazado, a su muerte, por E. Esquirol, quien, habiendo sido nombrado como celador, se convertir, al ao siguiente en mdico ordinario, desapareciendo por completo as el puesto de celador.

Ser Esquirol quien presentar las caractersticas que debern tener los asilos en lo sucesivo, a la vez, los mismos se vern dominados por un poder mdico nico y absoluto. Se inicia entonces, sostienen Bing y Postel, la degeneracin del tratamiento moral y la verdadera apoteosis del personaje mdico, veinticinco aos despus de lo planteado por Foucault.

 

COMENTARIOS FINALES

 

De este modo, hemos intentado mostrar cmo la nueva experiencia de la locura encuentra su sede en el asilo moderno. Es a partir de Pinel, que se estructura una lgica teraputica que liga la constitucin de un conocimiento sobre la locura, con la forma de organizacin de una institucin que le est destinada. As, confinada la locura dentro del mbito de la enfermedad mental, se habilita un espacio cerrado de conformidad con su naturaleza.

A modo de cierre, resulta interesante sealar, tal como lo destaca Gros en su anlisis, el modo en que bajo la mscara de una tcnica de desalienacin se encubre un artificio positivo alienante. Esto es, postulando el asilo como espacio de tratamiento, de retorno a la verdad, lugar de curacin, se pone en juego un mecanismo de alienacin a formas de una objetividad constituida como ideal.

Sin embargo, es preciso sealar que Foucault no se detiene aqu en este anlisis, sino que ser en trabajos posteriores cuando al recurrir a una nocin positiva del poder (en tanto instancia de productividad), amplie su observacin postulando al asilo como campo de fuerzas en el que el loco debe ser dominado.

 

Notas

(1) Oscar Tern: Presentacin, en Michel Foucault: Discurso, Poder y Subjetividad, Bs. As., El Cielo por Asalto, 1995, pg. 20.

(2) Frdric Gros: Foucault y la locura, Bs. As., Nueva Visin, 2000, pg. 61.

(3) Oscar Tern: op. cit., pg. 20.

(4) Michel Foucault: Historia de la locura en la poca clsica, Segunda Ed., Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1998, parte II, pg. 242.

(5) Michel Foucault: op. cit., pg. 246.

(6) Michel Foucault: op. cit., pg. 249.

(7) Michel Foucault: op. cit., pg. 252.

(8) Michel Foucault: op. cit., pg. 254.

(9) Michel Foucault: op. cit., pg. 256.

(10) Michel Foucault: op. cit., pg. 253.

(11) Francois Bing y Jacques Postel: Philippe Pinel y los conserjes, en Elisabeth Roudinesco et al., Pensar la locura. Ensayos sobre Michel Foucault, Bs. As., Paids, 1999, pg. 38.

(12) Roussel: citado en Francois Bing y Jacques Postel: Philippe Pinel y los conserjes, op. cit., pg. 42.

(13) Roussel: op. cit. pg. 43.

(14) Francois Bing y Jacques Postel: op. cit., pg. 43.

 

Bibliografa

Primaria

Foucault, Michel: Historia de la locura en la poca clsica, Segunda Ed., Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1998.

 

Secundaria

Gros, Frdric: Foucault y la locura, Bs. As., Nueva Visin, 2000.

Postel, Jacques y Bing, Francois: Philippe Pinel y los conserjes, en Roudinesco, Elisabeth et al., Pensar la locura. Ensayos sobre Michel Foucault, Bs. As., Paids, 1999.

Tern, Oscar: Presentacin, en Michel Foucault: Discurso, Poder y Subjetividad, Bs. As., El Cielo por Asalto, 1995.