Miradas sobre la Salptrire
Patricio Orellana
Introduccin. Propuesta.
Varias caractersticas de la vida (y obra) de
Charcot estn signadas por una relacin con lo visual. Roudinesco, en La batalla de cien aos: Historia del
psicoanlisis en Francia menciona algunas de ellas, como por ejemplo que
"sus lecciones cautivaban la mirada del pblico como verdaderas escenas
teatrales", que es "uno de los primeros que adopta aparatos de
proyeccin durante sus conferencias" o que instalara "en su hotel
particular un taller de esmaltes y lozas"[1].
Tambin agrega la publicacin en 1887 de un libro, junto con Paul Richer,
llamado Les dmoniaques dans l'Art en
el que analiza una gran cantidad de cuadros en los que aparecen posesiones
demonacas, concluyendo que no se trataba de otra cosa que de ataques
histricos. A Freud le llama la atencin esta caracterstica de Charcot, y en
la necrolgica que le dedica el ao de su muerte menciona que "il avait la
nature d'un artiste; il tait pour employer ces mots, un visuel, un homme qui
voit. (...) On pouvait l'entendre dire que la plus grande
satisfaction qu'un homme pouvait avoir, c'tait de voir quelque chose de
nouveau"[2]. Y no podemos dejar de mencionar la utilizacin, por
parte de Charcot de la fotografa en la Salptrire, que incluso lleg a
convertirse en un servicio de hospital, "Soit: un territoire: atelier
vitr, laboratoire noir et laboratoire clair. Un dispositif protocolaire"[3],
para conformar un enorme archivo, publicado como libro, Iconographie photographique de la Salptrire y tambin como
ilustraciones en algunos de sus escritos.
Ahora bien, este trabajo se propone un muestreo, una
lectura, de algunas de las manifestaciones de esta disposicin o preferencia
por lo visual, intentando relacionarlas con los propsitos del mismo Charcot,
con la relevancia que para stos tenan. Es decir, tratar de desentraar las
razones que propulsaron, que favorecieron, que indujeron esta utilizacin de la
modalidad de lo visible, de comprenderlas a travs de la interrogacin acerca
de la bsqueda que mova a Charcot y sus relaciones con el contexto histrico
que la determinaba.
Desarrollo.
Didi-Huberman realiza una mencin introductoria que termina teniendo
un toque cmico, sin dejar de ser interesante, del informe de gestin de un tal
Husson en 1862, como Director de la Administracin general de la Asistencia
Pblica. En la clasificacin de los internados an no aparece la histeria, y
las mejoras de la gestin de Husson en la Salptrire son: "on transforme
une partie de cour en jardin, et on achte un piano"[4].
Esto nos lleva inevitablemente a la comparacin con lo sucedido con Charcot, de
quien sabemos que realiz importantes modificaciones organizativas en el
hospital, y quien se encontr con pacientes a las que denomin histricas. Este encuentro es sealado
como azaroso por Pierre Marie, un discpulo de Charcot, quien es citado tanto
en el texto de Roudinesco como en el de Didi-Huberman (incluso, este ltimo
cita una cita que en realidad realiz Guillain), ya que sucedi que uno de los
edificios que conformaban el hospital de la Salptrire tuvo que ser evacuado
por encontrarse en mal estado. Result que este edificio perteneca al servicio
de psiquiatra de un tal Doctor Delasiauve, en el que se encontraban
hospitalizados todos juntos los "aliens, les pileptiques et les
hystriques"[5].
Esa ocasin de desalojo se aprovech para separar a los internados, quedando en
manos de Charcot, por una cuestin de antigedad[6],
el novedoso "Quartier des pileptiques simples", que englobaba a las
histricas. As se produce un acontecimiento de suma importancia para la
conceptualizacin de la histeria, o por lo menos en lo que respecta a su
aislamiento como objeto nosolgico. "Para Charcot, el espacio del hospital
se confunde con los ideales de una nosografa. La divisin por edificios tiene
que coincidir con la de entidades delimitadas por la nueva clnica"[7].
Didi-Huberman realiza al respecto, aprovechando una comparacin que hace Freud
en su necrolgica consagrada a Charcot, una asimilacin de ste a Adn, en su
gesto de nombrar la histeria. "(Charcot) a nomm l'hystrie. Il l'a spare, spare notamment de
l'pilepsie et de toutes autres alinations mentales, bref il l'a isole comme objet nosologique pur."[8]. Este gesto nos puede servir
para comenzar a pensar en los propsitos, en las creencias que guan a Charcot
en su metodologa, en su ruta de conceptualizacin de la histeria. Y esto se
encuentra en una relacin determinante con el contexto histrico en el que
trabajaba. Por empezar, Charcot debe, como acabo de mencionar, aislar a la
histeria para constituirla como objeto nosolgico puro. Esto tiene
implicaciones interesantes, ya que constituye un movimiento por el que Charcot
"abandona la cuestin del tero para hacer de la histeria una enfermedad
nerviosa"[9],
y polmicas, ya que contradicen las creencias de muchas personas en la poca,
que aseguraban que las histricas de la Salptrire no eran ms que
comediantes, actrices, simuladoras. En este contexto de descreimiento respecto
de su objeto de estudio, Charcot se esfuerza por comprobar objetivamente la
existencia de esta enfermedad nerviosa llamada histeria. Tambin contra la
creencia de que la histeria no era ms que una enfermedad de la era industrial
tena que presentar pruebas objetivas. Ms adelante veremos cmo estas pruebas
son dadas por Charcot en textos suyos como La
foi qui gurit de 1892 y Les
dmoniaques dans l'Art de 1887.
De Charcot es conocida
su herencia intelectual con la metodologa experimental de Claude Bernard, del
cual adopta la posicin por la que "No hay que subordinar la fisiologa a
la patologa, hay que hacer lo contrario. Plantear primero el problema mdico
tal y como nos lo ofrece la observacin de la enfermedad, intentar proporcionar
luego la explicacin fisiolgica"[10].
Incluso es conocida, por la difusin que ste le dio, la ancdota que menciona
Freud en su necrolgica segn la cual Charcot le dice: "La thorie c'est
bon mais a n'empche pas d'exister". Segn Didi-Huberman el mtodo
experimental para Claude Bernard no consiste en la sola observacin, sino en la
observacin provocada, lo que sera doblemente "l'art d'obtenir des faits
(...), l'art de les mettre en oeuvre"[11].
Y esta puesta en prctica, o en escena, es por la cual se puede constituir la
actualidad del sntoma como caso. El
caso aporta el primer gnero {genre} de la clnica. Es decir, el primer paso en la clasificacin, que debe continuar con la
configuracin del desorden y la multiplicidad de los casos, lo cual se da en la
construccin del cuadro {tableau},
una organizacin de la simultaneidad[12].
En estas categoras notamos un esfuerzo por hacer
visible, y de manera organizada, la enfermedad. Sobre este aspecto dice
Foucault: "esta visibilidad supone a la mirada y al objeto vinculados por
naturaleza. En un crculo que no es menester tratar de romper, la mirada mdica
es la que abre el secreto de la enfermedad y esta visibilidad es la que hace a
la enfermedad penetrable a la percepcin"[13].
Esta visibilidad es clara (de alguna manera) para Charcot. Sin embargo, no
parece serlo para sus detractores, es decir, para quienes descrean de la
verdad (ontolgica, tica) de la histeria como enfermedad. As es como la
fotografa se presenta ante l como un mtodo o instrumento muy valioso de
transmisin de esta visibilidad. Una cita de Charcot (tal vez un poco extensa)
bastar para aclarar esta valoracin de la "novedosa" tcnica
fotogrfica: "Voil la vrit. Je n'ai jamais dit autre chose; je n'ai pas l'habitude d'avancer des choses
qui ne soient pas exprimentalement dmontrables. (...) Il semble que
l'hystro-pilepsie n'existe qu'en France et je pourrais mme dire et on l'a
dit quelquefois, qu' la Salptrire, comme si je l'avais forge par la
puissance de ma volont. (...) Mais la vrit, je ne suis absolutement l que
le photographe; j'inscris ce que je vois..."[14]. Este fragmento resulta determinante para la propuesta de este
informe, ya que estn en l presentes varios aspectos sobre los que se
interroga. Por empezar, la primer frase concentra el
esfuerzo de Charcot por demostrar la objetividad, la veracidad de lo que en las
fotografas aparece (y lo que en ellas se lee, el caso, el cuadro, la
histeria). E, incluso, su veracidad como en-s, es decir, sin ninguna
intervencin suya ms que como fotgrafo, como transmisor, comunicador, de algo
que se dio espontneamente. La valoracin de la tcnica fotogrfica parece
clara, le proporciona el apoyo necesario para borrarse del fenmeno, y as
deshacerse de las acusaciones que lo sealan como director de una comedia, como
gestor de una parodia, acusaciones que l mismo menciona en el texto
("comme si je l'avais forge par la puissance de ma volont"). En
este punto se entrecruzan de alguna manera lo que en este informe se mencion
como "propsitos" que
guiaban o movilizaban a Charcot en su tendencia hacia lo visual (bsqueda de
objetividad, de demostracin de la existencia de los fenmenos histricos), y
el contexto (contexto de
descreimiento y acusaciones respecto del objeto de estudio y metodologa de
Charcot) que, a su vez, los determinaba. La pretensin de objetividad vinculada
con la ausencia de participacin por parte del experimentador (mdico) es vista
como Foucault como caracterstica de la mirada clnica: "esta mirada se
retiene en el lmite de toda intervencin posible (...) esta mirada que no
modifica, muestra que su reserva est vinculada a la solidez de su
armazn"[15].
Lo que sucede con la fotografa es que parece permitir a Charcot compartir esta
mirada con quien observe su impresin en papel.
Didi-Huberman plantea que "La photographie aura donc
t pour lui (se refiere a Charcot) tout a la fois une procdure exprimentale
(un outil de laboratoire), une procdure musale (archive scientifique) et une
procdure d'enseignement (un outil de transmission)."[16]. Y respecto de la cuestin "musale", Charcot mismo
describe a la Salptrire (segn menciona Didi-Huberman) como "un muse
pathologique vivant"[17].
Y Foucault seala el "carcter de coleccin
del campo hospitalario"[18].
Esta coleccin implica un juego de repeticiones por el que "las
variaciones, en efecto, se anulan y el efecto de repeticin de los fenmenos
constantes dibuja espontneamente las
conjunciones fundamentales"[19].
Este juego de repeticiones, de aparicin de fenmenos constantes en los
diferentes casos, junto con la tcnica fotogrfica proporcionan "la
possibilit figurative de gnraliser le cas
en tableau"[20]. Incluso, para Didi-Huberman la fotografa, en tanto que "message sans
code[21] en dira donc toujours plus long que la meilleure description; et, s'agissant
de mdecine, elle semblera bien avoir ralis l'idal mme de l'Observation, cas et tableau runis."[22].
Sin embargo en esta configuracin que se inscribe en
la imagen fotogrfica, que se supone espontnea y librada de las intervenciones
ajenas al referente (al objeto), podemos leer tambin ciertos procedimientos,
preparaciones, tcnicas, que tendran su lgica. Esta lgica est entramada
tambin por lo que mencionamos como "propsitos" de Charcot. El
esfuerzo por borrar de la escena todo lo que la vincule con una "puesta en
escena" y le quite as credibilidad, objetividad, y su exageracin pueden
ser vistos, ledos en las fotografas mismas. Un
ejemplo de estos procedimientos lo aporta Didi-Huberman en su texto, y, aunque
no involucre a Charcot especficamente, puede servir por analoga con lo que
ste (junto con sus colaboradores, encargados del servicio de fotografa en la
Salptrire) haca. Se exhiben en el texto dos imgenes con el mismo referente,
una mujer sentada. Una de ellas es una fotografa, en la que la mujer aparece
con un vestido floreado y en la que se puede ver como fondo una tela colgada,
es decir, es posible ubicarla en un contexto determinado. La otra imagen es un
grabado de un retrato de esta fotografa, en el que se presentan sutiles
modificaciones, con implicancias interesantes. Por empezar no hay fondo, es
decir, la figura de la dama est grabada sobre un blanco, un vaco. As, no hay
contexto en el que ubicarla, esta mujer est en ninguna parte {nulle part}.
Adems, el vestido floreado es reemplazado por uno liso, lo cual le otorga una
cierta reminiscencia al uniforme (de las internadas). As,
el grabado presentado como "Melancholy passing into Mania"
"dsigne moins un attribut du rfrent ("mlancolique") qu'un
concept ("Mlancolie") dont le rfrent, je veux dire cette folle-l,
n'aurait t qu'un attribut"[23].
Procedimientos anlogos constituan el protocolo por
el que se tomaban las fotografas en la Salptrire de Charcot. Una uniformidad de los protocolos, en cuanto a la pose y la toma de
retratos, que "devant permettre d'asurer un reprage trs mesurable des
diffrences", permita "rgler les conditions de la visibilit des
corps symptomatiques, afin qu'ils fassent signes et signalements"[24]. Y cules son los cuidados que este protocolo debe
tomar? Pueden leerse en las imgenes. "L'Iconographie photographique de la
Salptrire ne montre rien de la manire dont on touchait les hystriques.
Elle montrait seulement, c'est--dire
tentait de prouver qu'on n'y touchait pas, ces prodigieux corps de
l'hystrique, et que "a" se faisait tout seul"[25]. Otra vez la bsqueda de objetividad, el intento de
demostrar la veracidad del fenmeno, a travs de la reproduccin tecnolgica de
la mirada clnica que, como se mencionaba citando a Foucault, "se retiene
en el lmite de toda intervencin posible" (ver nota 14 para referencia
bibliogrfica). Este protocolo, esta repeticin tambin le otorga objetividad
con una materialidad muy precisa, muy bien notado por Didi-Huberman, que es el
rostro, la mirada, visage. La
cristalizacin de un caso en cuadro (o de una particularidad en una
universalidad, como parece verse en el traslado de la fotografa al grabado, de
la melanclica a la Melancola), deba darse en un cuadro "o le type se
condenserait en une image unique, ou en une srie univoque des images,-le facies.". Y la
facies[26] "s'acharne rsumer et gnraliser le cas, c'est ce qui s'acharne
y rendre possible la prvision: et cela, dans l'aspect d'un visage"[27].
Estos procedimientos, de esta manera, pueden ser
vistos como el arma (metodolgica) de Charcot en su disputa con quienes
descrean de su produccin tica y cientfica.
Didi-Huberman menciona repetidas veces la limitacin que pudieron provocarle al mdico francs en su
estudio de la histeria. Por una cuestin de pertinencia, la comprobacin o la
emisin de alguna valoracin respecto de esto en este informe resulta
imposible, ya que excede la tarea de un informe de lectura. Pero vale la pena
su mencin o simple comentario, ya que sirve a este trabajo para (volver a)
delimitar su propuesta inicial. El texto de Didi-Huberman
presenta en su primer captulo a Charcot como "avare de parole (se refiere
a su protocolo de evaluacin de pacientes), mais tellement efficace: il
paraissait rtrospectivement, avoir
t le grand metteur en scne des symptmes qui, en retour, lui parlaient,
d'eux mmes!"[28]. As, este movimiento circular se repite en el momento en que,
describiendo el uso de la hipnosis por parte de Charcot y las potencialidades
que le daba en cuanto a la repeticin de poses o de ataques para el archivo
fotogrfico, dice: "Pouvoir reproduire tous les tats, toutes les postures
d'un cops-machine; pouvoir en "tenir" enfin, en"produire"
toute la thorie; pouvoir inventer et tre, toujours, confirm par les
faits"[29].
Esta ltima constituye una postura respecto de cmo la tendencia hacia lo
visual en Charcot tuvo sus efectos en su conceptualizacin de la histeria. Su
comentario tiene que ver con que es parte de la bibliografa seleccionada, sin
embargo insisto en que excede los lmites de este informe poder confrontarla
con alguna otra, o con los hechos mismos. Lo que podemos decir, y el mismo
Didi-Huberman lo aclara, es que esta postura se construye retrospectivamente.
Inevitablemente as es como se construyen todas las lecturas en historia,
lecturas sobre cosas ya sucedidas, sin embargo podemos plantear una pregunta
que juegue a evitar ese enorme provecho del paso del tiempo, intentando pensar
en respuesta a qu fenmenos de su contemporaneidad Charcot se volc hacia la
modalidad de lo visible, y podemos responder con una hiptesis como la que
inicia este prrafo. Es decir, pensando en que la tcnica fotogrfica le sirvi
como una metodologa novedosa cargada de connotaciones de objetividad, veracidad
y facticidad de las que su objeto de estudio, la histeria, no gozaba en algunos
crculos.
Y respecto de la otra
acusacin que sufra la histeria que estudiaba Charcot, es decir, que era una
enfermedad de la industrializacin, se va a defender explcitamente, por
ejemplo en dos trabajos escritos que son La
foi qui gurit de 1892, y, junto a Paul Richer Les dmoniaques dans l'Art, de 1887. Ambos textos son de alguna
manera historiogrficos y repiten el hecho de ser "diagnsticos
retrospectivos". En el primero Charcot presenta algunos relatos de lo que
llaman "faith-healing" o "gurison par la foi" para
concluir que en realidad se trataba de manifestaciones de ataques histricos.
En el segundo, ms interesante para este informe pues representa otra
manifestacin de la preferencia del mdico francs por el material visual,
consiste en el comentario de ms de 70 cuadros, desde el siglo XI en adelante,
en los que se pint algn tipo de posesin demonaca, y para los que Charcot
realiza el mismo diagnstico que para el relato de fe curativa: histeria. En el
prefacio escrito en 1886 de este texto, incluso menciona su propsito: "Il
faut dlivrer ces malades de la rpresentation mal fonde qu'on leur a impose
si longtemps"[30].
As, convencido de que la histeria existi durante toda la historia, se va a
abocar a la tarea de "montrer la place que les accidents extrieurs de la
nvorse hystrique ont prise dans l'Art"[31].
Conviccin que lo lleva a decir, de la Antigedad que "Elle parait avoir
toujours vit de peindre la maladie"[32].
Y en su preferencia por las precisiones objetivas y por la no-intervencin
subjetiva en materia de puesta en imgenes, desestima el aporte de pintores
como Rafael porque no pintaban escenas de posesin con relacin con lo real. En
su comentario de Le jeune possd (figure
dans La transfiguration de Raphel,
de 1520, muse du Vatican), cita a Sir Charles Bell para decir que "cette
figure (la cual no le presentaba rasgos anlogos a los de su histeria) n'est
pas naturelle", que "les signes de convulsions sont fantaisiestes et
contradictoires"[33]
(cabra preguntarse, Contradictorio para quin?). Sin embargo, en Rubens ve un
generador, incluso exhaustivo, de material valioso para su anlisis, comparando
los personajes de sus cuadros con las internadas en la Salptrire. "Tel de ses posseds offre des caractres si vrais et si saisissantes,
que vous ne saurions rencontrer ou imaginer une reprsentation plus parfaite
des crises que nous avons longuement dcrites dans les ouvrages rcents, et
dont nos malades de la Salptriere nous offrent journalement des exemples
typiques"[34]. "La figure de la possession cre par le pinceau de Rubens est un
vritable type."[35]. Diagnstico retrospectivo que trabaja con imgenes histricas como
material emprico para otorgarle ese mismo estatuto de veracidad a la histeria.
Lo que aparece un poco curioso es que en su analoga entre los casos de
posesin de los cuadros y las histricas que l atenda, su figura (la de
Charcot) vendra a quedar analogada a la del pintor, y en ese sentido a la del
artista creador. Sin embargo, esto es solo una curiosidad. En lo que respecta
al informe, encontramos aqu nuevamente que su propensin al tratamiento con
imgenes (y en este caso, como en La foi
qui gurit, tambin con material historiogrfico) tiene que ver con su
intento de proporcionar una respuesta a las creencias que circulaban sobre la
histeria, creencias que desestimaban su carcter de verdad.
Conclusiones
Presentar
conclusiones al final de un informe parece como un imperativo formal
ineludible. En este en particular, el cumplimiento de este imperativo es un
poco redundante, puesto que las conclusiones se fueron desprendiendo a medida
que el trabajo avanzaba. Adems este se suele connotar una idea de conclusin, en el sentido de final o
cierre, que en este caso parece faltar puesto que son ms las preguntas que se
puedan suscitar que las respuestas acabadas que se presenten. De todos modos,
intentar cumplir con el imperativo, a pesar de la redundancia.
Este trabajo se haba
propuesto el comentario de algunos aspectos de la produccin tanto clnica como
intelectual de Charcot que revelaban cierta preferencia por lo visual, por lo
que se presenta ante los ojos. Y se propona esbozar alguna relacin de stos
con los propsitos o proyectos que lo guiaban y llevaban a la utilizacin de
metodologas "visuales", y con el contexto que tambin determinaba
estos propsitos. La confluencia de estos elementos se dio de una manera
similar, en relacin a dos creencias que circulaban en la poca respecto de la
histeria, y que Charcot quera abolir o demostrar su nulidad. Una de ellas
consista en asegurar que en realidad las pacientes que atenda el mdico
francs simulaban sus sntomas y, en casos extremos, creer que no exista tal
cosa como la Histeria, sino solamente histricas-comediantes. Frente a esta
creencia, la tcnica fotogrfica le permiti a Charcot la transmisin y
reproduccin "fiel" (porque as era vista la novedosa tcnica en la
poca), y supuestamente objetiva de los fenmenos que se le presentaban en la
Salptrire, y que se presentaban de manera "espontnea". En el
informe se coment que el efecto de objetividad en realidad se lograba mediante
un cierto protocolo, o procedimiento reglado o uniformizado de toma de fotografas.
La otra creencia de la que Charcot quera exorcizar a la histeria era la que la
vea como una enfermedad propia de la era industrial. Frente a esto, los
estudios histricos le proporcionaron material, grfico en el caso de los
cuadros analizados en Les dmoniaques
dans l'Art, para realizar un diagnstico retrospectivo de lo que suceda en
otras pocas y determinar que siempre hubo "histricas", que siempre
existi la histeria como enfermedad. Ambas obedecen, entonces a su lucha en
contra de la desestimacin y negligencia de las que era vctima la histeria, a
favor de considerarla como real, veraz.
Bibliografa consultada:
-Roudinesco, E. La batalla de
cien aos: Historia del psicoanlisis en Francia. . Editorial Fundamentos. Madrid,
1988
-Didi-Huberman, G. Invention de
l'hysterie. Charcot et l'Iconographie photographique de la Salptrire. Ed. Macula.
-Foucault, M. El nacimiento de la clnica Editorial
Siglo XXI, Mxico, 1966 (la primer edicin en francs es de 1963).
-Charcot, J. M et Richer, P. Les
dmoniaques dans l'Art Pars, 1887.
-Charcot, J. M. La foi qui gurit de 1892, extrado de
la pgina www.elseminario.com.ar
-Lpez, M en Lectura de la imagen fotogrfica (Proyecto
Editorial, Buenos Aires, 2000)
-Diccionario
Enciclopdico SALVAT BSICO, Salvat Editores, Barcelona, 1987.
[1] Roudinesco, E. La batalla de cien aos: Historia del
psicoanlisis en Francia. Editorial Fundamentos. Madrid, 1988. (pp. 29-31).
[2] "Tena la
naturaleza de un artista, era, para emplear sus palabras, un visual, un hombre
que ve. (...) Se lo poda escuchar decir que la ms grande satisfaccin que un
hombre poda tener, era la de ver cualquier cosa nueva" El pasaje
corresponde al artculo de Freud de 1893, citado en Didi-Huberman, G. Invention de l'hysterie. Charcot et l'Iconographie
photographique de la Salptrire. Ed. Macula. (pp. 30).
[3] "Es decir,
un territorio: taller con cristales, laboratorio oscuro y laboratorio claro. Un
dispositivo protocolar" Ibid. (p. 47).
[4] "Se transforma
una parte del patio en jardn y se compra un piano" Ibid. (p. 18).
[5] Ibid. (p.20)
[6] "Charcot tant le plus ancien des deux mdecins de la Salptrire, ce
nouveau service lui fut automatiquement confi" Marie, citado en Ibid. (p. 20).
("Al ser Charcot el ms antiguo de los dos mdicos de la Salptrire, este
nuevo servicio le fue automticamente confiado")
[7] Roudinesco, E.
(p. 37).
[8] "Charcot
nombr (denomin, o design) la histeria. La separ, entre otras cosas, de la
epilepsia y de todas las otras alienaciones mentales, en resumen, la aisl como
objeto nosolgico puro". Didi-Huberman, G. (p. 23) La cursiva aparece en
el original.
[9] Roudinesco, E.
(p. 38).
[10] Bernard, C.
Citado en Ibid (p. 31)
[11] "El arte
de obtener hechos (...) el arte de ponerlos en prctica" Didi-Huberman, G.
(p. 23)
[12] En esta
descripcin de la construccin de caso y cuadro estoy realizando una glosa de
las pginas 27-28 del texto de Didi-Huberman.
[13] Foucault, M. El nacimiento de la clnica Editorial
Siglo XXI, Mxico, 1966 (la primer edicin en francs es de 1963).
[14] "He ah la
verdad. Jams he dicho otra cosa, no tengo la costumbre de avanzar sobre cosas
que no sean experimentalmente demostrables (...) Parece que la
histero-epilepsia solo existe en Francia e, incluso podra decir, y se lo ha
dicho algunas veces, que solo en la Salptrire, como si yo la hubiera forjado
por el poder de mi voluntad. (...) Pero la verdad, yo no soy all ms que el
fotgrafo, inscribo lo que veo" Charcot, J.M citado por Didi-Huberman (p.
32). La cursiva no est en el original.
[15] Foucault,
M (p. 156).
[16] "La
fotografa habr entonces sido para l a la vez un procedimiento experimental
(una herramienta de laboratorio), un procedimiento 'de museo' {musale} (un
archivo cientfico y un procedimiento de enseanza (una herramienta de
transmisin)" Didi-Huberman, G. (p. 33).
[17] "un museo
patolgico vivo" Ibid. (p. 20).
[18] Foucault, M
(p.159). La cursiva est en el original.
[19] Ibid. (pp.
158-159) En este caso, la cursiva no est en el original
[20] "La
posibilidad figurativa de generalizar el caso
en cuadro" Didi-Huberman, G. (p.
33).
[21] La
conceptualizacin de la imagen fotogrfica como un "mensaje sin
cdigo" est tomada de Roland Barthes, quien, segn Lpez, M en Lectura de la imagen fotogrfica (Proyecto
Editorial, Buenos Aires, 2000), cree que entre el referente y la imagen
fotogrfica hay reduccin de proporciones, perspectiva, color pero no hay una
transformacin, propia de la utilizacin de un cdigo.
[22]
"...mensaje sin cdigo dir entonces siempre ms que la mejor descripcin
y, tratndose de medicina, ella parecer haber realizado el ideal mismo de la Observacin, caso y
cuadro reunidos" Didi-Huberman, G. (p. 35).
[23]
"...designa menos un atributo del referente (melanclica) que un concepto
(Melancola) del cual el referente, quiero decir, la loca esta, no habr sido
ms que un atributo" Ibid. (p. 46).
[24]
"...debiendo permitir asegurar un punto de referencia mensurable de las
diferencias...", "... regular las condiciones de la visibilidad de
los cuerpos sintomticos con el fin de que hicieran signos y
sealamientos." Ibid. (pp. 61-62)
[25] "La
'Iconografa fotogrfica de la Salptrire' no muestra nada de la manera con la
que se tocaba a las histricas. Ella mostraba
solamente, es decir procuraba probar que all no se tocaba, a este prodigioso cuerpo de la
histrica, y que 'eso' se produca todo solo" Ibid. (p. 173).
[26] Segn el Salvat
Bsico: "Aspecto o expresin de la cara del paciente, ms o menos
caracterstico de la enfermedad que sufre".
[27] "... se
ensaa en resumir y en generalizar el caso, es lo que se ensaa en posibilitar
la previsin y eso, en el aspecto de un rostro." Didi-Huberman, G. (p. 51)
[28] "Avaro de
palabras pero muy eficaz: l pareca, retrospectivamente, haber sido el gran
director de escena de los sntomas que, en retorno (o recprocamente), le
hablaban, de ellos mismos!" Ibid. (p. 27). La cursiva no est en el
original.
[29] "Poder
reproducir todos los estados, todas las posturas de un cuerpo mquina, poder
tener, en fin, producir, toda la teora; poder inventar y ser, siempre,
confirmado por los hechos" Ibid (p. 184).
[30] "Hay que
librar estas enfermedades de la representacin mal fundada que se les ha
impuesto desde hace mucho tiempo" Charcot, J. M et Richer, P. Les dmoniaques dans l'Art Pars, 1887.
Prface, p. VI.
[31] "...
mostrar el lugar que los accidentes de la neurosis histrica han ocupado en el
arte" Ibid. p. VI.
[32] "Ella
parece haber siempre evitado pintar la enfermedad" Ibid. p. VIII.
[33] "esta
figura no es natural (...) los signos de convulsin son fantasiosos y
contradictorios" Ibid, el anlisis de cuadros de este pintor se realiza en
las pp. 28-31.
[34] "Tal de
sus posedos ofrece caracteres tan verdaderos y tan sorprendentes que usted no
podrn encontrar o imaginar una representacin ms perfecta de las crisis que
hemos largamente descrito en las obras recientes y de las cuales nuestras
enfermas de la Salptrire nos ofrecen diariamente ejemplos tpicos" Ibid.
(p 56).
[35] "La figura
de la posesin creada por el pincel de Rubens es un verdadero tipo"
Ibid (p. 57).