Miradas sobre la Salptrire

Patricio Orellana

 

 

Introduccin. Propuesta.

 

Varias caractersticas de la vida (y obra) de Charcot estn signadas por una relacin con lo visual. Roudinesco, en La batalla de cien aos: Historia del psicoanlisis en Francia menciona algunas de ellas, como por ejemplo que "sus lecciones cautivaban la mirada del pblico como verdaderas escenas teatrales", que es "uno de los primeros que adopta aparatos de proyeccin durante sus conferencias" o que instalara "en su hotel particular un taller de esmaltes y lozas"[1]. Tambin agrega la publicacin en 1887 de un libro, junto con Paul Richer, llamado Les dmoniaques dans l'Art en el que analiza una gran cantidad de cuadros en los que aparecen posesiones demonacas, concluyendo que no se trataba de otra cosa que de ataques histricos. A Freud le llama la atencin esta caracterstica de Charcot, y en la necrolgica que le dedica el ao de su muerte menciona que "il avait la nature d'un artiste; il tait pour employer ces mots, un visuel, un homme qui voit. (...) On pouvait l'entendre dire que la plus grande satisfaction qu'un homme pouvait avoir, c'tait de voir quelque chose de nouveau"[2]. Y no podemos dejar de mencionar la utilizacin, por parte de Charcot de la fotografa en la Salptrire, que incluso lleg a convertirse en un servicio de hospital, "Soit: un territoire: atelier vitr, laboratoire noir et laboratoire clair. Un dispositif protocolaire"[3], para conformar un enorme archivo, publicado como libro, Iconographie photographique de la Salptrire y tambin como ilustraciones en algunos de sus escritos.

Ahora bien, este trabajo se propone un muestreo, una lectura, de algunas de las manifestaciones de esta disposicin o preferencia por lo visual, intentando relacionarlas con los propsitos del mismo Charcot, con la relevancia que para stos tenan. Es decir, tratar de desentraar las razones que propulsaron, que favorecieron, que indujeron esta utilizacin de la modalidad de lo visible, de comprenderlas a travs de la interrogacin acerca de la bsqueda que mova a Charcot y sus relaciones con el contexto histrico que la determinaba.

 

Desarrollo.

 

Didi-Huberman realiza una mencin introductoria que termina teniendo un toque cmico, sin dejar de ser interesante, del informe de gestin de un tal Husson en 1862, como Director de la Administracin general de la Asistencia Pblica. En la clasificacin de los internados an no aparece la histeria, y las mejoras de la gestin de Husson en la Salptrire son: "on transforme une partie de cour en jardin, et on achte un piano"[4]. Esto nos lleva inevitablemente a la comparacin con lo sucedido con Charcot, de quien sabemos que realiz importantes modificaciones organizativas en el hospital, y quien se encontr con pacientes a las que denomin histricas. Este encuentro es sealado como azaroso por Pierre Marie, un discpulo de Charcot, quien es citado tanto en el texto de Roudinesco como en el de Didi-Huberman (incluso, este ltimo cita una cita que en realidad realiz Guillain), ya que sucedi que uno de los edificios que conformaban el hospital de la Salptrire tuvo que ser evacuado por encontrarse en mal estado. Result que este edificio perteneca al servicio de psiquiatra de un tal Doctor Delasiauve, en el que se encontraban hospitalizados todos juntos los "aliens, les pileptiques et les hystriques"[5]. Esa ocasin de desalojo se aprovech para separar a los internados, quedando en manos de Charcot, por una cuestin de antigedad[6], el novedoso "Quartier des pileptiques simples", que englobaba a las histricas. As se produce un acontecimiento de suma importancia para la conceptualizacin de la histeria, o por lo menos en lo que respecta a su aislamiento como objeto nosolgico. "Para Charcot, el espacio del hospital se confunde con los ideales de una nosografa. La divisin por edificios tiene que coincidir con la de entidades delimitadas por la nueva clnica"[7]. Didi-Huberman realiza al respecto, aprovechando una comparacin que hace Freud en su necrolgica consagrada a Charcot, una asimilacin de ste a Adn, en su gesto de nombrar la histeria. "(Charcot) a nomm l'hystrie. Il l'a spare, spare notamment de l'pilepsie et de toutes autres alinations mentales, bref il l'a isole comme objet nosologique pur."[8]. Este gesto nos puede servir para comenzar a pensar en los propsitos, en las creencias que guan a Charcot en su metodologa, en su ruta de conceptualizacin de la histeria. Y esto se encuentra en una relacin determinante con el contexto histrico en el que trabajaba. Por empezar, Charcot debe, como acabo de mencionar, aislar a la histeria para constituirla como objeto nosolgico puro. Esto tiene implicaciones interesantes, ya que constituye un movimiento por el que Charcot "abandona la cuestin del tero para hacer de la histeria una enfermedad nerviosa"[9], y polmicas, ya que contradicen las creencias de muchas personas en la poca, que aseguraban que las histricas de la Salptrire no eran ms que comediantes, actrices, simuladoras. En este contexto de descreimiento respecto de su objeto de estudio, Charcot se esfuerza por comprobar objetivamente la existencia de esta enfermedad nerviosa llamada histeria. Tambin contra la creencia de que la histeria no era ms que una enfermedad de la era industrial tena que presentar pruebas objetivas. Ms adelante veremos cmo estas pruebas son dadas por Charcot en textos suyos como La foi qui gurit de 1892 y Les dmoniaques dans l'Art de 1887.

De Charcot es conocida su herencia intelectual con la metodologa experimental de Claude Bernard, del cual adopta la posicin por la que "No hay que subordinar la fisiologa a la patologa, hay que hacer lo contrario. Plantear primero el problema mdico tal y como nos lo ofrece la observacin de la enfermedad, intentar proporcionar luego la explicacin fisiolgica"[10]. Incluso es conocida, por la difusin que ste le dio, la ancdota que menciona Freud en su necrolgica segn la cual Charcot le dice: "La thorie c'est bon mais a n'empche pas d'exister". Segn Didi-Huberman el mtodo experimental para Claude Bernard no consiste en la sola observacin, sino en la observacin provocada, lo que sera doblemente "l'art d'obtenir des faits (...), l'art de les mettre en oeuvre"[11]. Y esta puesta en prctica, o en escena, es por la cual se puede constituir la actualidad del sntoma como caso. El caso aporta el primer gnero {genre} de la clnica. Es decir, el primer paso en la clasificacin, que debe continuar con la configuracin del desorden y la multiplicidad de los casos, lo cual se da en la construccin del cuadro {tableau}, una organizacin de la simultaneidad[12].

En estas categoras notamos un esfuerzo por hacer visible, y de manera organizada, la enfermedad. Sobre este aspecto dice Foucault: "esta visibilidad supone a la mirada y al objeto vinculados por naturaleza. En un crculo que no es menester tratar de romper, la mirada mdica es la que abre el secreto de la enfermedad y esta visibilidad es la que hace a la enfermedad penetrable a la percepcin"[13]. Esta visibilidad es clara (de alguna manera) para Charcot. Sin embargo, no parece serlo para sus detractores, es decir, para quienes descrean de la verdad (ontolgica, tica) de la histeria como enfermedad. As es como la fotografa se presenta ante l como un mtodo o instrumento muy valioso de transmisin de esta visibilidad. Una cita de Charcot (tal vez un poco extensa) bastar para aclarar esta valoracin de la "novedosa" tcnica fotogrfica: "Voil la vrit. Je n'ai jamais dit autre chose; je n'ai pas l'habitude d'avancer des choses qui ne soient pas exprimentalement dmontrables. (...) Il semble que l'hystro-pilepsie n'existe qu'en France et je pourrais mme dire et on l'a dit quelquefois, qu' la Salptrire, comme si je l'avais forge par la puissance de ma volont. (...) Mais la vrit, je ne suis absolutement l que le photographe; j'inscris ce que je vois..."[14]. Este fragmento resulta determinante para la propuesta de este informe, ya que estn en l presentes varios aspectos sobre los que se interroga. Por empezar, la primer frase concentra el esfuerzo de Charcot por demostrar la objetividad, la veracidad de lo que en las fotografas aparece (y lo que en ellas se lee, el caso, el cuadro, la histeria). E, incluso, su veracidad como en-s, es decir, sin ninguna intervencin suya ms que como fotgrafo, como transmisor, comunicador, de algo que se dio espontneamente. La valoracin de la tcnica fotogrfica parece clara, le proporciona el apoyo necesario para borrarse del fenmeno, y as deshacerse de las acusaciones que lo sealan como director de una comedia, como gestor de una parodia, acusaciones que l mismo menciona en el texto ("comme si je l'avais forge par la puissance de ma volont"). En este punto se entrecruzan de alguna manera lo que en este informe se mencion como "propsitos" que guiaban o movilizaban a Charcot en su tendencia hacia lo visual (bsqueda de objetividad, de demostracin de la existencia de los fenmenos histricos), y el contexto (contexto de descreimiento y acusaciones respecto del objeto de estudio y metodologa de Charcot) que, a su vez, los determinaba. La pretensin de objetividad vinculada con la ausencia de participacin por parte del experimentador (mdico) es vista como Foucault como caracterstica de la mirada clnica: "esta mirada se retiene en el lmite de toda intervencin posible (...) esta mirada que no modifica, muestra que su reserva est vinculada a la solidez de su armazn"[15]. Lo que sucede con la fotografa es que parece permitir a Charcot compartir esta mirada con quien observe su impresin en papel.

Didi-Huberman plantea que "La photographie aura donc t pour lui (se refiere a Charcot) tout a la fois une procdure exprimentale (un outil de laboratoire), une procdure musale (archive scientifique) et une procdure d'enseignement (un outil de transmission)."[16]. Y respecto de la cuestin "musale", Charcot mismo describe a la Salptrire (segn menciona Didi-Huberman) como "un muse pathologique vivant"[17]. Y Foucault seala el "carcter de coleccin del campo hospitalario"[18]. Esta coleccin implica un juego de repeticiones por el que "las variaciones, en efecto, se anulan y el efecto de repeticin de los fenmenos constantes dibuja espontneamente las conjunciones fundamentales"[19]. Este juego de repeticiones, de aparicin de fenmenos constantes en los diferentes casos, junto con la tcnica fotogrfica proporcionan "la possibilit figurative de gnraliser le cas en tableau"[20]. Incluso, para Didi-Huberman la fotografa, en tanto que "message sans code[21] en dira donc toujours plus long que la meilleure description; et, s'agissant de mdecine, elle semblera bien avoir ralis l'idal mme de l'Observation, cas et tableau runis."[22].

Sin embargo en esta configuracin que se inscribe en la imagen fotogrfica, que se supone espontnea y librada de las intervenciones ajenas al referente (al objeto), podemos leer tambin ciertos procedimientos, preparaciones, tcnicas, que tendran su lgica. Esta lgica est entramada tambin por lo que mencionamos como "propsitos" de Charcot. El esfuerzo por borrar de la escena todo lo que la vincule con una "puesta en escena" y le quite as credibilidad, objetividad, y su exageracin pueden ser vistos, ledos en las fotografas mismas. Un ejemplo de estos procedimientos lo aporta Didi-Huberman en su texto, y, aunque no involucre a Charcot especficamente, puede servir por analoga con lo que ste (junto con sus colaboradores, encargados del servicio de fotografa en la Salptrire) haca. Se exhiben en el texto dos imgenes con el mismo referente, una mujer sentada. Una de ellas es una fotografa, en la que la mujer aparece con un vestido floreado y en la que se puede ver como fondo una tela colgada, es decir, es posible ubicarla en un contexto determinado. La otra imagen es un grabado de un retrato de esta fotografa, en el que se presentan sutiles modificaciones, con implicancias interesantes. Por empezar no hay fondo, es decir, la figura de la dama est grabada sobre un blanco, un vaco. As, no hay contexto en el que ubicarla, esta mujer est en ninguna parte {nulle part}. Adems, el vestido floreado es reemplazado por uno liso, lo cual le otorga una cierta reminiscencia al uniforme (de las internadas). As, el grabado presentado como "Melancholy passing into Mania" "dsigne moins un attribut du rfrent ("mlancolique") qu'un concept ("Mlancolie") dont le rfrent, je veux dire cette folle-l, n'aurait t qu'un attribut"[23].

Procedimientos anlogos constituan el protocolo por el que se tomaban las fotografas en la Salptrire de Charcot. Una uniformidad de los protocolos, en cuanto a la pose y la toma de retratos, que "devant permettre d'asurer un reprage trs mesurable des diffrences", permita "rgler les conditions de la visibilit des corps symptomatiques, afin qu'ils fassent signes et signalements"[24]. Y cules son los cuidados que este protocolo debe tomar? Pueden leerse en las imgenes. "L'Iconographie photographique de la Salptrire ne montre rien de la manire dont on touchait les hystriques. Elle montrait seulement, c'est--dire tentait de prouver qu'on n'y touchait pas, ces prodigieux corps de l'hystrique, et que "a" se faisait tout seul"[25]. Otra vez la bsqueda de objetividad, el intento de demostrar la veracidad del fenmeno, a travs de la reproduccin tecnolgica de la mirada clnica que, como se mencionaba citando a Foucault, "se retiene en el lmite de toda intervencin posible" (ver nota 14 para referencia bibliogrfica). Este protocolo, esta repeticin tambin le otorga objetividad con una materialidad muy precisa, muy bien notado por Didi-Huberman, que es el rostro, la mirada, visage. La cristalizacin de un caso en cuadro (o de una particularidad en una universalidad, como parece verse en el traslado de la fotografa al grabado, de la melanclica a la Melancola), deba darse en un cuadro "o le type se condenserait en une image unique, ou en une srie univoque des images,-le facies.". Y la facies[26] "s'acharne rsumer et gnraliser le cas, c'est ce qui s'acharne y rendre possible la prvision: et cela, dans l'aspect d'un visage"[27].

Estos procedimientos, de esta manera, pueden ser vistos como el arma (metodolgica) de Charcot en su disputa con quienes descrean de su produccin tica y cientfica. Didi-Huberman menciona repetidas veces la limitacin que pudieron provocarle al mdico francs en su estudio de la histeria. Por una cuestin de pertinencia, la comprobacin o la emisin de alguna valoracin respecto de esto en este informe resulta imposible, ya que excede la tarea de un informe de lectura. Pero vale la pena su mencin o simple comentario, ya que sirve a este trabajo para (volver a) delimitar su propuesta inicial. El texto de Didi-Huberman presenta en su primer captulo a Charcot como "avare de parole (se refiere a su protocolo de evaluacin de pacientes), mais tellement efficace: il paraissait rtrospectivement, avoir t le grand metteur en scne des symptmes qui, en retour, lui parlaient, d'eux mmes!"[28]. As, este movimiento circular se repite en el momento en que, describiendo el uso de la hipnosis por parte de Charcot y las potencialidades que le daba en cuanto a la repeticin de poses o de ataques para el archivo fotogrfico, dice: "Pouvoir reproduire tous les tats, toutes les postures d'un cops-machine; pouvoir en "tenir" enfin, en"produire" toute la thorie; pouvoir inventer et tre, toujours, confirm par les faits"[29]. Esta ltima constituye una postura respecto de cmo la tendencia hacia lo visual en Charcot tuvo sus efectos en su conceptualizacin de la histeria. Su comentario tiene que ver con que es parte de la bibliografa seleccionada, sin embargo insisto en que excede los lmites de este informe poder confrontarla con alguna otra, o con los hechos mismos. Lo que podemos decir, y el mismo Didi-Huberman lo aclara, es que esta postura se construye retrospectivamente. Inevitablemente as es como se construyen todas las lecturas en historia, lecturas sobre cosas ya sucedidas, sin embargo podemos plantear una pregunta que juegue a evitar ese enorme provecho del paso del tiempo, intentando pensar en respuesta a qu fenmenos de su contemporaneidad Charcot se volc hacia la modalidad de lo visible, y podemos responder con una hiptesis como la que inicia este prrafo. Es decir, pensando en que la tcnica fotogrfica le sirvi como una metodologa novedosa cargada de connotaciones de objetividad, veracidad y facticidad de las que su objeto de estudio, la histeria, no gozaba en algunos crculos.

Y respecto de la otra acusacin que sufra la histeria que estudiaba Charcot, es decir, que era una enfermedad de la industrializacin, se va a defender explcitamente, por ejemplo en dos trabajos escritos que son La foi qui gurit de 1892, y, junto a Paul Richer Les dmoniaques dans l'Art, de 1887. Ambos textos son de alguna manera historiogrficos y repiten el hecho de ser "diagnsticos retrospectivos". En el primero Charcot presenta algunos relatos de lo que llaman "faith-healing" o "gurison par la foi" para concluir que en realidad se trataba de manifestaciones de ataques histricos. En el segundo, ms interesante para este informe pues representa otra manifestacin de la preferencia del mdico francs por el material visual, consiste en el comentario de ms de 70 cuadros, desde el siglo XI en adelante, en los que se pint algn tipo de posesin demonaca, y para los que Charcot realiza el mismo diagnstico que para el relato de fe curativa: histeria. En el prefacio escrito en 1886 de este texto, incluso menciona su propsito: "Il faut dlivrer ces malades de la rpresentation mal fonde qu'on leur a impose si longtemps"[30]. As, convencido de que la histeria existi durante toda la historia, se va a abocar a la tarea de "montrer la place que les accidents extrieurs de la nvorse hystrique ont prise dans l'Art"[31]. Conviccin que lo lleva a decir, de la Antigedad que "Elle parait avoir toujours vit de peindre la maladie"[32]. Y en su preferencia por las precisiones objetivas y por la no-intervencin subjetiva en materia de puesta en imgenes, desestima el aporte de pintores como Rafael porque no pintaban escenas de posesin con relacin con lo real. En su comentario de Le jeune possd (figure dans La transfiguration de Raphel, de 1520, muse du Vatican), cita a Sir Charles Bell para decir que "cette figure (la cual no le presentaba rasgos anlogos a los de su histeria) n'est pas naturelle", que "les signes de convulsions sont fantaisiestes et contradictoires"[33] (cabra preguntarse, Contradictorio para quin?). Sin embargo, en Rubens ve un generador, incluso exhaustivo, de material valioso para su anlisis, comparando los personajes de sus cuadros con las internadas en la Salptrire. "Tel de ses posseds offre des caractres si vrais et si saisissantes, que vous ne saurions rencontrer ou imaginer une reprsentation plus parfaite des crises que nous avons longuement dcrites dans les ouvrages rcents, et dont nos malades de la Salptriere nous offrent journalement des exemples typiques"[34]. "La figure de la possession cre par le pinceau de Rubens est un vritable type."[35]. Diagnstico retrospectivo que trabaja con imgenes histricas como material emprico para otorgarle ese mismo estatuto de veracidad a la histeria. Lo que aparece un poco curioso es que en su analoga entre los casos de posesin de los cuadros y las histricas que l atenda, su figura (la de Charcot) vendra a quedar analogada a la del pintor, y en ese sentido a la del artista creador. Sin embargo, esto es solo una curiosidad. En lo que respecta al informe, encontramos aqu nuevamente que su propensin al tratamiento con imgenes (y en este caso, como en La foi qui gurit, tambin con material historiogrfico) tiene que ver con su intento de proporcionar una respuesta a las creencias que circulaban sobre la histeria, creencias que desestimaban su carcter de verdad.

 

Conclusiones

 

Presentar conclusiones al final de un informe parece como un imperativo formal ineludible. En este en particular, el cumplimiento de este imperativo es un poco redundante, puesto que las conclusiones se fueron desprendiendo a medida que el trabajo avanzaba. Adems este se suele connotar una idea de conclusin, en el sentido de final o cierre, que en este caso parece faltar puesto que son ms las preguntas que se puedan suscitar que las respuestas acabadas que se presenten. De todos modos, intentar cumplir con el imperativo, a pesar de la redundancia.

Este trabajo se haba propuesto el comentario de algunos aspectos de la produccin tanto clnica como intelectual de Charcot que revelaban cierta preferencia por lo visual, por lo que se presenta ante los ojos. Y se propona esbozar alguna relacin de stos con los propsitos o proyectos que lo guiaban y llevaban a la utilizacin de metodologas "visuales", y con el contexto que tambin determinaba estos propsitos. La confluencia de estos elementos se dio de una manera similar, en relacin a dos creencias que circulaban en la poca respecto de la histeria, y que Charcot quera abolir o demostrar su nulidad. Una de ellas consista en asegurar que en realidad las pacientes que atenda el mdico francs simulaban sus sntomas y, en casos extremos, creer que no exista tal cosa como la Histeria, sino solamente histricas-comediantes. Frente a esta creencia, la tcnica fotogrfica le permiti a Charcot la transmisin y reproduccin "fiel" (porque as era vista la novedosa tcnica en la poca), y supuestamente objetiva de los fenmenos que se le presentaban en la Salptrire, y que se presentaban de manera "espontnea". En el informe se coment que el efecto de objetividad en realidad se lograba mediante un cierto protocolo, o procedimiento reglado o uniformizado de toma de fotografas. La otra creencia de la que Charcot quera exorcizar a la histeria era la que la vea como una enfermedad propia de la era industrial. Frente a esto, los estudios histricos le proporcionaron material, grfico en el caso de los cuadros analizados en Les dmoniaques dans l'Art, para realizar un diagnstico retrospectivo de lo que suceda en otras pocas y determinar que siempre hubo "histricas", que siempre existi la histeria como enfermedad. Ambas obedecen, entonces a su lucha en contra de la desestimacin y negligencia de las que era vctima la histeria, a favor de considerarla como real, veraz.

 

 

Bibliografa consultada:

 

-Roudinesco, E. La batalla de cien aos: Historia del psicoanlisis en Francia. . Editorial Fundamentos. Madrid, 1988

 

-Didi-Huberman, G. Invention de l'hysterie. Charcot et l'Iconographie photographique de la Salptrire. Ed. Macula.

 

-Foucault, M. El nacimiento de la clnica Editorial Siglo XXI, Mxico, 1966 (la primer edicin en francs es de 1963).

 

-Charcot, J. M et Richer, P. Les dmoniaques dans l'Art Pars, 1887.

 

-Charcot, J. M. La foi qui gurit de 1892, extrado de la pgina www.elseminario.com.ar

 

-Lpez, M en Lectura de la imagen fotogrfica (Proyecto Editorial, Buenos Aires, 2000)

 

-Diccionario Enciclopdico SALVAT BSICO, Salvat Editores, Barcelona, 1987.

 

 



Notas:

[1] Roudinesco, E. La batalla de cien aos: Historia del psicoanlisis en Francia. Editorial Fundamentos. Madrid, 1988. (pp. 29-31).

[2] "Tena la naturaleza de un artista, era, para emplear sus palabras, un visual, un hombre que ve. (...) Se lo poda escuchar decir que la ms grande satisfaccin que un hombre poda tener, era la de ver cualquier cosa nueva" El pasaje corresponde al artculo de Freud de 1893, citado en Didi-Huberman, G. Invention de l'hysterie. Charcot et l'Iconographie photographique de la Salptrire. Ed. Macula. (pp. 30).

[3] "Es decir, un territorio: taller con cristales, laboratorio oscuro y laboratorio claro. Un dispositivo protocolar" Ibid. (p. 47).

[4] "Se transforma una parte del patio en jardn y se compra un piano" Ibid. (p. 18).

[5] Ibid. (p.20)

[6] "Charcot tant le plus ancien des deux mdecins de la Salptrire, ce nouveau service lui fut automatiquement confi" Marie, citado en Ibid. (p. 20). ("Al ser Charcot el ms antiguo de los dos mdicos de la Salptrire, este nuevo servicio le fue automticamente confiado")

 

[7] Roudinesco, E. (p. 37).

[8] "Charcot nombr (denomin, o design) la histeria. La separ, entre otras cosas, de la epilepsia y de todas las otras alienaciones mentales, en resumen, la aisl como objeto nosolgico puro". Didi-Huberman, G. (p. 23) La cursiva aparece en el original.

[9] Roudinesco, E. (p. 38).

[10] Bernard, C. Citado en Ibid (p. 31)

[11] "El arte de obtener hechos (...) el arte de ponerlos en prctica" Didi-Huberman, G. (p. 23)

[12] En esta descripcin de la construccin de caso y cuadro estoy realizando una glosa de las pginas 27-28 del texto de Didi-Huberman.

[13] Foucault, M. El nacimiento de la clnica Editorial Siglo XXI, Mxico, 1966 (la primer edicin en francs es de 1963).

[14] "He ah la verdad. Jams he dicho otra cosa, no tengo la costumbre de avanzar sobre cosas que no sean experimentalmente demostrables (...) Parece que la histero-epilepsia solo existe en Francia e, incluso podra decir, y se lo ha dicho algunas veces, que solo en la Salptrire, como si yo la hubiera forjado por el poder de mi voluntad. (...) Pero la verdad, yo no soy all ms que el fotgrafo, inscribo lo que veo" Charcot, J.M citado por Didi-Huberman (p. 32). La cursiva no est en el original.

[15] Foucault, M (p. 156).

[16] "La fotografa habr entonces sido para l a la vez un procedimiento experimental (una herramienta de laboratorio), un procedimiento 'de museo' {musale} (un archivo cientfico y un procedimiento de enseanza (una herramienta de transmisin)" Didi-Huberman, G. (p. 33).

[17] "un museo patolgico vivo" Ibid. (p. 20).

[18] Foucault, M (p.159). La cursiva est en el original.

[19] Ibid. (pp. 158-159) En este caso, la cursiva no est en el original

[20] "La posibilidad figurativa de generalizar el caso en cuadro" Didi-Huberman, G. (p. 33).

[21] La conceptualizacin de la imagen fotogrfica como un "mensaje sin cdigo" est tomada de Roland Barthes, quien, segn Lpez, M en Lectura de la imagen fotogrfica (Proyecto Editorial, Buenos Aires, 2000), cree que entre el referente y la imagen fotogrfica hay reduccin de proporciones, perspectiva, color pero no hay una transformacin, propia de la utilizacin de un cdigo.

[22] "...mensaje sin cdigo dir entonces siempre ms que la mejor descripcin y, tratndose de medicina, ella parecer haber realizado el ideal mismo de la Observacin, caso y cuadro reunidos" Didi-Huberman, G. (p. 35).

[23] "...designa menos un atributo del referente (melanclica) que un concepto (Melancola) del cual el referente, quiero decir, la loca esta, no habr sido ms que un atributo" Ibid. (p. 46).

[24] "...debiendo permitir asegurar un punto de referencia mensurable de las diferencias...", "... regular las condiciones de la visibilidad de los cuerpos sintomticos con el fin de que hicieran signos y sealamientos." Ibid. (pp. 61-62)

[25] "La 'Iconografa fotogrfica de la Salptrire' no muestra nada de la manera con la que se tocaba a las histricas. Ella mostraba solamente, es decir procuraba probar que all no se tocaba, a este prodigioso cuerpo de la histrica, y que 'eso' se produca todo solo" Ibid. (p. 173).

[26] Segn el Salvat Bsico: "Aspecto o expresin de la cara del paciente, ms o menos caracterstico de la enfermedad que sufre".

[27] "... se ensaa en resumir y en generalizar el caso, es lo que se ensaa en posibilitar la previsin y eso, en el aspecto de un rostro." Didi-Huberman, G. (p. 51)

[28] "Avaro de palabras pero muy eficaz: l pareca, retrospectivamente, haber sido el gran director de escena de los sntomas que, en retorno (o recprocamente), le hablaban, de ellos mismos!" Ibid. (p. 27). La cursiva no est en el original.

[29] "Poder reproducir todos los estados, todas las posturas de un cuerpo mquina, poder tener, en fin, producir, toda la teora; poder inventar y ser, siempre, confirmado por los hechos" Ibid (p. 184).

[30] "Hay que librar estas enfermedades de la representacin mal fundada que se les ha impuesto desde hace mucho tiempo" Charcot, J. M et Richer, P. Les dmoniaques dans l'Art Pars, 1887. Prface, p. VI.

[31] "... mostrar el lugar que los accidentes de la neurosis histrica han ocupado en el arte" Ibid. p. VI.

[32] "Ella parece haber siempre evitado pintar la enfermedad" Ibid. p. VIII.

[33] "esta figura no es natural (...) los signos de convulsin son fantasiosos y contradictorios" Ibid, el anlisis de cuadros de este pintor se realiza en las pp. 28-31.

[34] "Tal de sus posedos ofrece caracteres tan verdaderos y tan sorprendentes que usted no podrn encontrar o imaginar una representacin ms perfecta de las crisis que hemos largamente descrito en las obras recientes y de las cuales nuestras enfermas de la Salptrire nos ofrecen diariamente ejemplos tpicos" Ibid. (p 56).

[35] "La figura de la posesin creada por el pincel de Rubens es un verdadero tipo" Ibid (p. 57).