Marie Langer: el instinto maternal
como lmite al relativismo cultural

Luciana Neiburg

 

 

A modo de introduccin

 

En el presente informe analizaremos el postulado de Marie Langer acerca de la existencia sin lmites de instinto maternal en la mujer, que la autora refiere a su conceptualizacin, que no parece ser tan universal, del ser humano como unidad psicosomtica. Con el fin de elucidar la paradjica relacin que la autora establece entre los factores biolgicos y los culturales de la naturaleza humana haremos un recorrido por la particular lectura que Langer realiza acerca del trabajo de campo de Margaret Mead: Adolescencia y cultura en Samoa. Cotejndola con los conceptos freudianos.

Para ello utilizaremos como fuente primaria el libro de Marie Langer Maternidad y sexo, publicado en 1951 y cuya autora reivindica en los aos 60. Como fuente secundaria nos remitiremos al texto de Hugo Vezzetti Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad publicado en Anuario de investigaciones.

 

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A partir del siglo XIX, fundamentalmente, tanto la medicina como la pedagoga, con sus prcticas y discursos propios, contribuyeron a configurar modelos de normalidad en los que capturaron el cuerpo y el comportamiento femenino. En lo que define M foucault como un proceso de histerizacin de ese cuerpo, destaca que fue puesto en comunicacin orgnica con el cuerpo social (cuya fecundidad regulada debe asegurar), el espacio familiar (del que debe ser un elemento sustancial y funcional) y la vida de los nios (que produce y debe garantizar, por responsabilidad biolgico moral que dura todo el tiempo de la educacin) la Madre, con su imagen negativa que es la mujer nerviosa constituye la forma ms visible de esta histerizacin.[1] Es dable preguntarnos cunto de naturaleza hay en una maternidad normativizada por razones de demografa, higiene y bienestar hogareo.

En el siglo XX las sociedades occidentales se sumergen en la modernidad dejando atrs la era industrial, se caracterizan por la irrupcin de las mujeres en espacios laborales, cientficos, culturales y polticos tradicionalmente ocupados por hombres. Principalmente, a partir de los aos 50, tal como refiere Ana Mara Fernandez, las mujeres comenzaron a pensarse como nuevos sujetos sociales a travs de las dimensiones: cotidiana, por un lado, como ser la inclusin de la mujer en el mercado laboral, en la educacin y la adquisicin de cdigos pblicos, entre otros; y, poltica, por el otro, encarnizada por movimientos feministas.

De esta manera, se ponen en jaque las ideas tradicionales sobre la condicin femenina con atributos tales como la proteccin, la abnegacin, el sacrificio, la ternura, la intuicin, la sensibilidad, la pasividad en la naturaleza de la mujer, el dominio del mbito privado y la capacidad de organizacin de las tareas domsticas, entre otras. Esto contribuye a desnaturalizar la sacralizada funcin materna.

 

 

Frigidez, esterilidad, trastornos en la menstruacin y menarca, desfloracin, dificultades en el embarazo, parto y lactancia son analizados por Marie Langer como trastornos psicosomticos debidos a la insatisfaccin de los instintos maternales de la mujer moderna. As lo expresa en la tesis central de su libro: antao la sociedad impona a la mujer severas restricciones en el terreno sexual .... y social, pero favoreca el desarrollo de sus actividades y funciones maternales. Las consecuencias de estas restricciones fueron la gran frecuencia de la histeria y otras manifestaciones psiconeurticas en la mujer. Sin embargo parece haber sufrido relativamente poco en sus funciones procreativas. Actualmente el campo ha cambiado. En este ltimo siglo la mujer ha adquirido una libertad sexual y social totalmente desconocida tres generaciones atrs. En cambio, las circunstancias culturales y econmicas imponen graves restricciones a la maternidad. Como consecuencia de esta situacin disminuyen los cuadros neurticos tpicos y ya no se encuentran ms la grande hystrie pero aumentan en forma alarmante los trastornos psicosomticos mencionados.[2]

Esta frustracin en la gratificacin de los instintos maternales de la mujer moderna por un lado, es contrapuesta, por Marie Langer, con la relacin natural que las jvenes samoanas tienen con sus funciones maternales a quienes equipara con las madres occidentales de tres generaciones atrs. Por otro, es explicada, siguiendo la lnea Kleineana reinante en la Argentina hasta la dcada del 70, por una frustracin oral en la temprana relacin amorosa con la madre que le impedira identificarse con una madre buena.

 

 

El relativismo cultural y sus lmites

 

El problema de la maternidad en la sociedad contempornea no es ajeno a las vicisitudes culturales, al menos as pareciera, por momentos, entenderlo Marie Langer en su particular lectura del trabajo de campo de la antroploga Margaret Mead.

El objetivo de Mead referido por Langer era investigar si los problemas que presentan las jvenes de nuestra sociedad son determinados por factores biolgicos o culturales. Langer concluir que las jvenes samoanas aceptan su femineidad ya que tienen una relacin natural con la maternidad que les permitira satisfacer plenamente sus instintos. Este saber hacer natural las acerca a nuestras abuelas dir Langer.

Los factores que inciden en la aceptacin de la mujer samoana de su sexo son: las nias ven desde muy temprano la vida sexual de los adultos, conocen perfectamente el significado y la capacidad de los genitales femeninos, tienen libertad en sus juegos sexuales y presencian coitos y nacimientos.[3] Adems, la estructura de la sociedad samoana descarta la fuente principal de los trastornos psicosomticos a los que nos referimos anteriormente, las frustraciones orales tempranas ya que si una madre por una razn cualquiera llega a descuidar la alimentacin de su hijo o a negarle cario, otro miembro familiar se ocupa de l y lo alimenta evitando as la frustracin.[4] Asimismo la nia samoana tendra la oportunidad de satisfacer muy tempranamente sus tendencias maternales biolgicas ya que desde muy pequea hace de niera de una criatura menor. Por ltimo, Langer referie a la falta de envidia flica observada por Mead entre las samoanas. Coincide, entonces con la antroploga, en que las jvenes de Samoa tienen una relacin no neurtica con su sexualidad, no habra neurosis en el pasaje a la maternidad.

De esta manera, podemos ver como Langer estara poniendo en duda la universalidad de ciertos postulados freudianos como ser: el de la escena primaria en tanto que comercio sexual entre los padres que, observado o fantaseado por el nio, es interpretado como un acto de violencia entre ellos. La funcin del juego infantil como escenario del como si que permite al nio crear y experimentar y que los nios saben diferenciar correctamente de la realidad efectiva, se pasara por alto en las nias samoanas en lo referente a la maternidad debindose que desempear efectivamente como nieras teniendo que asumir las responsabilidades de una madre.

Asimismo podra estar respondiendo a su lineamiento en la escuela kleineana, por una parte al relativizar la envidia flica, considerndola como adquirida, en la nia que, para Freud en cambio, surga a partir del conocimiento de la diferencia anatmica de los sexos mediante el cual la nia se siente castrada al observar el pene del varn. Y por otra, al considerar que las nias samoanas tienen conocimiento acerca de la diferencia anatmica de los sexos y de la funcin de sus genitales femeninos. Parecera estar criticando aqu los que ella misma llama errores falocentricos de Freud.

No obstante, se alejar del relativismo cultural de Mead en tanto que para la antroploga prcticamente todos los aspectos de la personalidad que llamamos femeninos o masculinos no se estn ligados a las diferencias sexuales anatmicas, sino que Estamos obligados a decir que la naturaleza humana es maleable de una manera casi increble y responde con exactitud y en forma igualmente contrastante a condiciones culturales distintas y opuestas.[5]

Esta maleabilidad, para Langer, tiene sus lmites y es aqu donde nos encontramos sorprendentemente con su planteo lineal que tiende a homologar la funcin materna con la feminidad en su formulacin tajante del instinto maternal y la satisfaccin del mismo para que la mujer alcance la felicidad.

 

 

El instinto maternal sin lmites

Paradjicamente, el problema de la maternidad se formulara en Langer sin miramientos a las diferencias culturales sino como algo ms bien referido al orden de la naturaleza humana, femenina.

La causa fundamental por la cual una mujer desea tener un hijo es biolgica. Su instinto maternal exige esta gratificacin directa[6] A continuacin sostiene que el instinto maternal como parte integrante de la sexualidad femenina puede satisfacer adems diversos deseos femeninos: que van desde deseos infantiles de darle un hijo al padre a la necesidad de status, o bien pueden responder a cualquier otra causa. Pero este deseo en el fondo proviene siempre de una necesidad psicobiologica de desarrollar todas sus capacidades latentes. [7]Aquella mujer que no lo logre entrar en conflicto con su feminidad.

Es dable interrogarse Cmo justifica Langer que la maternidad sea una parte fundamental de la vida instintiva de la mujer? Y ms precisamente cmo llega a afirmar la existencia de un saber hacer natural en relacin con la maternidad que atraviesa los lmites de las culturas? Aqu es donde entra en juego su postulacin acerca del ser humano como unidad psicobilgica o psicosomtica, tomada de Karen Horney, que la lleva a alejarse del relativismo de Mead ya que ella estara reduciendo las diferencias psicolgicas entre hombre y mujer a meros factores educacionales, en ltimo trmino culturales[8] subestimando el papel que las diferencias anatmicas y funcionales entre los sexos ejercen sobre la psicologa.

De esta manera, postula una interrelacin constante en la mujer entre los procesos biolgicos y psicolgicos que no tiene correlato en el hombre ya que l no establece una relacin directa entre su deseo genital y una posible paternidad. Sus sentimientos paternales no pueden ser interpretados como manifestaciones de un instinto de paternidad, sino que corresponden a causas y necesidades meramente psicolgicas.[9]

Pero porqu su conceptualizacin del ser humano como unidad psicobiolgica se restringe nicamente a la mujer. En este caso dir que desde la menarca los procesos biolgicos destinados a la maternidad se acompaan con los cambios psicolgicos correspondientes como , por ejemplo, en el incremento del deseo sexual en el momento de mayor fertilidad. Ahora porqu no pensar que tambin en el hombre a partir de la primera polucin nocturna, es decir a partir de que biolgicamente esta preparado para ser padre, aumenta correlativamente el deseo sexual?

Si bien, Langer en su postulacin del instinto maternal femenino pareciera hallar un sustento en los postulados freudianos acerca de la pulsin como concepto lmite entre lo anmico y lo somtico. Pronto vemos desdibujarse esta relacin ya que el concepto freudiano de pulsin parcial refiere al estado polimorfo inicial que tiende a suprimir la tensin en las fuentes corporales. En la historia del sujeto se ligar este empuje, al principio indeterminado, a representantes que brindarn un objeto y un modo de satisfaccin especficos para cada sujeto. Por lo tanto este empuje interno en principio indeterminado tendr un destino que le conferir rasgos altamente individualizados. As es como Freud se aleja de la nocin clsica de instinto.

Si lo pensamos en cuanto a las relaciones de poder Marie Langer, con su naturalizacin de la funcin materna, parecera estar ms ligada al funcionamiento tradicional de una ley universal que al poder de una norma disciplinar. En trminos de Foucault diramos se comprende que el poder de una norma funcione fcilmente en el interior de un sistema de igualdad formal, ya que en el interior de una homogeneidad que es la regla, introduce, como un imperativo til y el resultado de una medida, todo el desvanecido de las diferencias individuales[10] . Ella terminantemente dice an sublimando al mximo su instinto maternal, la mujer que no logro realizarse como madre sentir, en el fondo de su ser, haber desperdiciado parte de s misma[11] .

En este sentido, el saber hacer del instinto maternal heredado genticamente nos da la ilusin de cierto anclaje, soporte que regula la relacin de una madre con su hijo. Nos introducimos as en la diferencia, sealada ya por Ana Mara Fernandez, entre hijos del instinto e hijos del deseo, este ltimo tiene como par complementario no deseo de hijos. Mientras que el primero borra esta contingencia que caracteriza a lo humano remitindonos a la ilusin de estar inscriptos en un orden necesario y natural que debemos cumplir si queremos realizarnos como seres humanos. As la satisfaccin directa del instinto maternal se nos plantea como el nico de los destinos posibles para mujer, excluyendo la patologa. Esto es porque la funcin materna circunscripta al mbito de la naturaleza femenina eterniza la ilusin mujer-madre en una linealidad atemporal que consolida la eficacia de este discurso. En la naturalidad de la funcin materna no cabe otra posibilidad, siempre fue as y as ser para la posteridad.

Freud diferencia deseo de necesidad, en tanto que la necesidad encuentra su satisfaccin en una accin especfica que procura el objeto adecuado; en cambio, el deseo no se relaciona en su origen con un objeto real, independiente del sujeto, sino con la fantasa. De esta manera, podemos postular a la maternidad como un deseo particular que tomar diferentes formas en cada mujer, que bien puede no estar presente. Y si en este sentido la relacionamos con la fantasa, Inconsciente, si bien existen las protofantasas, hay algo en el ser humano que sea ms privado, particular e ntimo que ella? Sabemos que en ellas lo representado no es un objeto al cual el sujeto tiende sino una secuencia donde hay cambios de papeles de atribucin, desplazamiento, condensacin. Siendo asimismo el asiento de operaciones defensivas, se hallan en el trasfondo de los sntomas histricos. Por lo tanto, adoptar esta postura de maternidad como deseo conlleva un posicionamiento diferente frente a la clnica referida a los trastornos psicosomticos.

 

A modo de conclusin

 

Merced a lo explicitado previamente y a la multiplicidad de factores que convergen en el fenmeno de la maternidad consideramos que no es pertinente referirse a ella en trminos de instinto sino ms bien de deseo maternal. Este como todo deseo tiene carcter de contingente, puede existir o no, mostrarse cambiante, presentar ambivalencias, segn la historia de vida de cada mujer, la sociedad y la cultura a la que pertenezca.

Es importante aclarar que consideramos que los postulados de Marie Langer sobre el instinto maternal, como parte integrante fundamental del feminismo, deja varios puntos oscuros. Si bien trata, como lo seala Vezzetti de una visin historicista: el cambio histrico es irreversible; se trata en todo caso de hacer posible, en las nuevas condiciones, una maternidad feliz y, al mismo tiempo de educar a la mujer para la sublimacin de una parte de sus instinto maternos[12]. Por ms sublimaciones que la mujer realice, en la sociedad moderna le costar gozar de su maternidad ya que, siguiendo el discurso Langeriano, si trabaja le costar aunar su vida de mujer con su profesin y si se dedica a la vida hogarea, de todos modos estar limitada al restringir el nmero de hijos, adems de ser poco valorada socialmente. Y si la mujer contempornea no satisface su instinto directamente, debido a los cambios culturales, estar en descuerdo con su propio sexo y por lo tanto con su propia existencia.

En consecuencia cabe preguntarse acerca de la salida frente a esta encrucijada. Marie Langer dir que la sociedad ayudar a la mujer a realizar parte de sus instintos maternales y satisfacer en una sublimacin adecuada sus restantes fuerzas procreativas. Podr as recuperar sus frustraciones infantiles y sentir haberse realizado plenamente en sus facultades psicolgicas como individuo y como mujer[13]. Aqu pareciera inclinarse ms por una especial saber-hacer innato que puede ser educado por la sociedad para que hallan futuras madres felices.



 

Notas:

 

[1] Foucault, M.. (1990).Historia de la sexualidad I La voluntad del saber, Buenos Aires, Siglo Veintiuno,p.127

[2] Langer, M. (1964) .Maternidad y sexo. 2 ed., Buenos Aires, Paidos. (1 ed., 1951), p. 13.

[3] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.47.

[4] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.47.

[5] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.23.

[6] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.186.

[7] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.186.

[8] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.48.

[9] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.25.

[10] Foucault, M.. (1989). Vigilar y Castigar : Nacimiento de la prisin, Buenos Aires, Siglo Veintiuno. p. 189.

[11] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p.26.

[12] Vezzetti, H.(1994/5), Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad, Anuario de investigaciones facultad de psicologa, UBA, N4.

[13] Langer, M: Maternidad y...op. cit.,p. 131.

 

 

 

Bibliografia:

 

-       Romero, L. A.(1994). Breve historia contempornea de la Argentina, Buenos Aires, efe.

-       Knibiehler, I. (2001). Historia de las madres y la maternidad en occidente, Buenos Aires, Nueva Visin.

-       Fernandez, A.M. (1994). La mujer de la ilusin, Buenos Aires, Paidos.

-       Laplanche J., Pontalis, J.B.(1996) .Diccionario de Psicoanlisis, Buenos Aires, Paidos.

 

 

Seminario: "Psicologa y psicoanlisis en la Argentina en la dcada del '60"

Docente: Hugo Vezzetti