Una aproximacin foucaultiana al psicoanlisis
ngeles Lpez

 

Seminario: Michel Foucault: Historia de las Ciencias Humanas y Genealoga del Sujeto Moderno

Primer Cuatrimestre 2004

 

 

Introduccion

Nos proponemos rastrear las referencias a la emergencia del Psicoanlisis en la reflexin foucaultiana del primer tomo de Historia de la sexualidad. La voluntad de saber. Para ayudarnos en este recorrido, recurriremos tambin a la obra de algunos autores que han comentado o discutido las tesis de Foucault. Nos interesa particularmente abordar la funcin de mecanismo de unin de dos dispositivos que Foucault le adjudica al Psicoanlisis: al producir un discurso especfico respecto de la sexualizacin de los lazos familiares y proponer como principio universal la represin, el psicoanlisis permitira articular en un mismo movimiento el dispositivo de alianza y el dispositivo de sexualidad. Es en este sentido que nos interesar indagar la aseveracin foucaultiana de que la historia del dispositivo de sexualidad puede tener el valor de una arqueologa del psicoanlisis. Guiados por esa afirmacin, intentaremos rastrear histricamente la confesin que terminar en el divn, el espiral de poder-saber -placer y la relacin mdico-paciente.

Por ltimo, cabe sealar que todo este recorrido tendr como fondo necesario una reflexin sobre el poder ya no desde el tradicional enfoque jurdico-discursivo, de efectos bsicamente negativos (ley, prohibicin y represin) sino considerado en su potencia positiva, como productor de estrategias, efectos y sujetos.

 

Ubicacin de la emergencia del psicoanlisis

El psiconanlisis como mecanismo de unin del dispositivo de alianza y del dispositivo de sexualidad

Entre las muchas afirmaciones provocativas entendiendo la calificacin de provocativo en toda la amplitud de sus resonancias, como provocacin a la reaccin (pour pater les bourgeois, les bourgeois psychanalistes et psychanaliss, podramos decir), al debate, a la reflexin y a la indagacin que M. Foucault hace en el primer tomo de la de Historia de la sexualidad. La voluntad de saber, se sostiene que el psicoanlisis en su emergencia no puede disociarse de la generalizacin del dispositivo de sexualidad.(1)

Por qu interesara marcar esta asociacin? Una de las tesis que maneja Foucault en esta obra podra formularse en los trminos ya referidos en la introduccin: al producir un discurso especfico respecto de la sexualizacin de los lazos familiares y proponer como principio universal la represin, el psicoanlisis permitira articular en un mismo movimiento el dispositivo de alianza y el dispositivo de sexualidad. Para ello lo ubica funcionando como mecanismo de unin entre estos dos dispositivos. Cabe aqu hacer un parntesis para explicitar un poco ms la nocin de dispositivo en los trminos en los que el propio Foucault se refiere en su ya famosa entrevista con los colaboradores de la revista Ornicar? y que fuera publicado con el sugerente ttulo de El juego de Michel Foucault.(2) En el curso de esa entrevista, Foucault caracteriza el dispositivo como un conjunto heterogneo y ms precisamente como la red que puede establecerse entre los elementos de ese conjunto heterogneo. Si se plantea que el psicoanlisis une dos dispositivos es importante entonces detenerse en las caractersticas de lo que est uniendo, porque se trata de dispositivos que se pueden oponer punto por punto en su caracterizacin. El dispositivo de alianza tiene principalmente una funcin conservadora, de fijacin y desarrollo del parentesco y de transmisin de nombres y bienes, histricamente ligado a la conservacin y reproduccin de los esquemas nobiliarios de poder. El dispositivo de sexualidad, por su parte, funciona mediante tcnicas mviles, diversas y coyunturales de poder, tiene como objetivo la expansin permanente de los dominios y las formas de control, tendiendo siempre a proliferar, innovar, inventar, penetrar los cuerpos de manera cada vez ms detallada y controlar las poblaciones de manera cada vez ms global.(3) Es por todas estas caractersticas que Foucault ubica al dispositivo de sexualidad en relacin con las formas de poder que han estado en expansin con el surgimiento de la burguesa. La familia ser el escenario donde se den los intercambios y entrelazamientos de relaciones entre estos dos dispositivos y es aqu donde podemos ubicar operndose la emergencia del psicoanlisis.

El psicoanlisis surge con un discurso distinto del discurso que haba medicalizado la sexualidad, se distancia de las tesis de la degeneracin en voga y construye un discurso propio sobre el sexo y la sexualizacin de los lazos familiares. El psicoanlisis permite poner en discurso al deseo incestuoso, haciendo derivar el origen mismo de la sexualidad del dispositivo de alianza de cuya ley es portador. Foucault ubica la utilizacin del psicoanlisis como el medio que permiti que se invirtieran las relaciones entre el dispositivo de alianza y el de sexualidad: esta ltima otrora apoyada en el sistema de alianza, con el psicoanlisis dice, da cuerpo y vida a las reglas de la alianza saturndolas de deseo.(4)

 

La crtica a la hiptesis represiva

Foucault postula que lejos de reprimir, el poder ha operado de modo tal de hacer proliferar las sexualidades. Para ello, Foucault cuestiona y llega a invertir lo que sera la periodizacin tradicional de la sexualidad y la represin operada sobre ella: una historia de la represin clsica del sexo relevada por las tcnicas ms modernas de su medicalizacin para desembocar ya en el siglo XX en un relativo relajamiento de la represin y una mayor tolerancia en las costumbres. Por el contrario, Foucault ubica estas referencias histricas tradicionales como momentos prolficos de ese ejercicio positivo de poder donde se multiplicaron las tcnicas y los discursos relacionados con el sexo.

Para poder reformular esa larga historia de la represin que habra pesado sobre el sexo, es necesario concebir al poder en otros trminos, abandonar la tradicional concepcin jurdico-discursiva del poder en tanto potestad negativa, de ley y prohibicin. Para ello, Foucault muestra el poder operando en forma positiva, produciendo efectos y, en este sentido, identifica ciertas operaciones del todo distintas de la mera prohibicin. En primer trmino, respecto de la masturbacin infantil, lejos de su aparente contencin, a travs del discurso mdico y de las tcnicas pedaggicas de observacin y reconocimiento que llegan a instalarse en el espacio familiar mismo, se monta respecto del nio lo que Foucault denomina lneas de penetracin indefinida(5) haciendo finalmente que el vicio que se quiere atacar, persista y prolifere convirtindose en soporte del ejercicio del poder que lo persigue. Con respecto a lo que seran las prcticas sexuales perversas, se procede a una taxonomizacin de las mismas y se termina definiendo al sujeto en razn de esas prcticas. Para ejercer de este modo el poder, se necesita de una observacin y examen sino permanentes, al menos insistentes, lo cual se logra mediante la medicalizacin de lo inslito y el aprovechamiento y proliferacin de dispositivos de saturacin sexual.(6) La expansin de estas prcticas ilustra que el poder no hace sino proliferar sexualidades mltiples que se definen en razn de la edad (ej.: sexualidad infantil) o de determinadas prcticas (homosexualidad, fetichismo, etc.), que se filtran en ciertas relaciones (mdico-paciente, maestro-alumno, psiquiatra-loco) y que impregnan ciertos espacios (el hogar familiar, la escuela, la crcel).

Por otra parte, a Foucault no se le escapa la posible argumentacin que se le podra hacer desde lo que sera una lectura lacaniana de la relacin que el psicoanlisis postula entre la ley y el deseo, en esos trminos revisa la formulacin de que en los trminos de esa lectura:

No habra que imaginar que el deseo est reprimido, por la buena razn de que la ley es constitutiva del deseo y de la carencia que lo instaura. La relacin de poder ya estara all donde est el deseo ()(7)

Pero para proponer que ms que que una teora del poder lo que se necesita es una analtica del poder que recupere su carcter estrictamente relacional para investigarlo en su eficacia productiva, su riqueza estratgica, su positividad,(8) segn el juego concreto e histrico de sus procedimientos.(9)

 

 

Historia del dispositivo de sexualidad como una posible arqueologa del psicoanlisis

Del confesionario al divn

Hacer una historia de la sexualidad, en el recorrido que nos plantea Foucault, incluye indagar a partir de cundo y porqu se interpela al sexo en la creencia de que se lo puede hacer hablar para decir algo sobre la verdad del hombre. Es a partir de all que intentamos seguir el recorrido del ttulo que identifica este apartado. Entindase, nos referimos a la importancia que Foucault le adjudica a la indagacin de por qu el sexo ha llegado a ser un tema no meramente relacionado con placeres y sensaciones, prcticas prohibidas o permitidas sino un tema en donde se pone en juego algo del orden de la verdad. Es justamente porque se cree que el sexo puede decir algo de la verdad del hombre, que se lo incita a que hable y para ello se multiplican las tcnicas de confesin, se codifican el detalle, los discursos y los vocabularios adecuados para referirse a l.

Foucault ubica que si bien la puesta en discurso(10) del sexo tena sus antecedentes en la tradicin asctica y monstica, es en el siglo XVII y ms especficamente con el Concilio de Trento, donde se vuelve un imperativo universal. Esta expansin de la obligatoriedad de la confesin tuvo posteriormente tambin su influencia sobre la literatura con la aparicin de obras cuya finalidad era la infinita tarea de sacar la verdad de las profundidades del propio ser y en una forma de filosofar consistente en el examen de s mismo. Con estas prcticas, los puntos de los que parte la obligacin de confesar se multiplican y se ramifican de tal modo que se termina perdiendo de vista su carcter imperativo e invirtiendo su lgica para aparecer como la necesidad de confesar, de sacar a la luz lo secreto. Foucault afirma que pese a haber sido transformada, La confesin fue y sigue siendo hoy la matriz general que rige la produccin del discurso verdico sobre el sexo.(11) Parte de esas transformaciones tienen que ver con su expansin a fin de incorporar no slo el relato del acto mismo sino el repertorio de todas las imgenes, pensamientos, deseos y cualidades de placer que lo acompaan. Poco a poco se constituy un gran archivo de los placeres del sexo, que cobr forma explcita con el aporte y el uso por parte de la medicina, la psiquiatra y la pedagoga, disciplinas que propusieron su clasificacin y su nomenclatura, traducindolo en discurso cientfico. Para lograr este efecto se produjeron procedimientos mediante los cuales, en palabras de Foucault, se hicieron funcionar los rituales de la confesin en esquemas de regularidad cientfica,(12) prcticas que combinaban la confesin con el examen mdico justificados en el postulado de una causalidad sexual difusa y general, para acceder a la cual haca falta ubicar y descifrar en el discurso mismo una semiologa y en la necesidad de una extorsin de la verdad en razn de que el sexo por definicin es oscuro y que, por tal motivo, se deba extraer no slo aquello que el sujeto no estara dispuesto a decir sino tambin aquello que estara escondido para el sujeto mismo. Esta prctica lleva implcito algo del orden de la interpretacin porque es en definitiva quien conduce la confesin-examen el que va a descifrar la verdad y quien, en todo caso, va a traducir esa verdad en trminos mdicos, de normalidad o patologa o, si se quiere, en trminos psicoanalticos de la verdad del inconsciente y a los efectos de la confesin en trminos de operaciones teraputicas.

A la luz de este recorrido y hacindonos eco de la importancia de indagar por qu se le pregunta al sexo por la verdad del hombre, resultan poco relevantes en todo caso, los esfuerzos de J. A. Miller(13) por argumentar que el proyecto arqueolgico de Foucault, segn sus palabras, resbala por haber recortado un rasgo dbil de la sexualidad, a saber, el representado por el sintagma hablar del sexo, que lleva a Foucault a remontarse ms all del siglo XVIII para llegar, con su proyecto trastocado, a la Antigedad. Si le contraponemos el comentario de Didier Eribon en el sentido de que si el sujeto del deseo no es ms que una invencin de la historia, lo que se desvanece es el objeto mismo del psicoanlisis,(14) podemos sealar que es justamente esta constatacin lo que en todo caso reinvindicara la empresa foucaultiana por haber podido ubicar la emergencia histrica de ese objeto de estudio.

El espiral poder- saber- placer y la relacin mdico-paciente

Al hacer la distincin entre lo que de algn modo se podra ubicar como los antecedentes clsicos de la confesin y la confesin cristiana en s, en las Tecnologas del Yo y retomado en ciertos tramos de la Voluntad de Saber, Foucault ubica que, a diferencia de las antiguas prcticas de examen de conciencia, la confesin cristiana se caracteriza por tener efectos fundamentalmente sobre quien se confiesa. Esto es indudablemente as en el sentido de la pretensin de redimirlo, tornarlo inocente, prometerle la salvacin o la liberacin. No obstante, dada nuestra intencin de tomar la aseveracin foucaultiana de que la historia del dispositivo de sexualidad puede valer como una arqueologa del psicoanlisis es lcito rastrear tambin los efectos que la confesin tiene sobre quien recibe la confesin, es decir sobre el confesor (y, en nuestro recorrido, el psicoanalista). En un pasaje Foucault afirma que se llega a descubrir un placer en la verdad del placer.(15) La confesin, o la sesin de psicoanlisis, en su caso, tendra el valor de un ritual que se despliega en una relacin de poder. Justamente a partir del momento en que la cuestin del sexo se torna medicalizable, que se impone un examen corporal, que la mirada da otro estatuto a los signos y al comportamiento todo, es donde Foucault ubica que no slo el control se vuelve ms eficaz sino que tambin se constituye una sensualizacin del poder y beneficio del placer.(16) Del ejercicio del poder mismo parte un impulso que recompensa el control y hace avanzar el proceso ya que la intensidad de la confesin reactiva la curiosidad del interrogador; el placer descubierto fluye hacia el poder que lo cie. Foucault prosigue con una interesante observacin metodolgica: es la naturaleza de la indagacin misma la que sirve para singularizar y fijar en quien debe responder los placeres que relata. Foucault utiliza la imagen del seuelo, el poder atrae, extrae esas rarezas sobre las que vela.(17) As las prcticas de confesin-examen funcionan como mecanismos de doble impulso: placer y poder. El placer se deriva de una fuente doble: el placer de ejercer un poder indagador, vigilante, acechante y a la vez el placer que se extrae del juego de intentar escapar a ese poder. Habra entre ambos un reforzamiento recproco: el poder que se complace en acechar al placer y que finalmente queda capturado por ste y el placer que deriva su poder de la posibilidad de exhibirse, resistir y escandalizar. As:

las incitaciones circulares han dispuesto alrededor de los sexos y los cuerpos no ya fronteras infranqueables sino las espirales perpetuas del poder y del placer.(18)

Siguiendo este recorrido se hace evidente la inscripcin de la relacin mdico-paciente en este juego de poder-saber-placer. Quizs sea ste uno de los aportes ms provocadores (en el sentido ya adelantado al comienzo de estas pginas) y que ms de cerca interpela al psicoanlisis. Este ser uno de los ejes de nuestro intento de pensar algunas palabras de cierre.

 

A modo de cierre

La reflexin foucaultiana interpela al psicoanlisis desde varios puntos y multiplica en paradjica similitud a los efectos capilares del poder que describe- las indagaciones posibles. Es all donde se instala con toda su fuerza la riqueza de su trabajo que no por lo inacabado del proyecto pierde su valor sino que por el contrario se contina en las posibles reflexiones que puede inspirar y en los efectos que puede ayudar a pensar. Es tarea del psicoanlisis responder a esta interpelacin.

Foucault interpela de un modo tenaz: a partir de su obra el psicoanlisis ya no puede no estar advertido del carcter de construccin histrico-social de su objeto de estudio ni tampoco de los antecedentes histricos de su prctica que lo ubican claramente en un inagotable juego de poder-saber-placer, poniendo en cuestin tambin la tica de sus analistas.

En lugar de defenderse, el psicoanlisis bien podra tomar la posta y resituar la reflexin en el plano mismo de la historicidad de su objeto y, desde all, intentar pensar las demandas que aparecen en la clnica y que cambian obstinadamente, muy a pesar de las categoras que intentamos aplicarles. El psicoanlisis, entonces, bien podra intentar heursticamente parafrasear a Foucault cuando reinvindicaba las sucesivas revisiones y relecturas retrospectivas que hizo de su obra, diciendo: No me pregunten quien soy y no me pidan que siga siendo el mismo.(19)

 

Notas

 

(1) Michel Foucault: La historia de la sexualidad 1. La voluntad de saber (1976), Mxico, Siglo XXI, 1977, pg. 156.

(2) Alain Grosrichard: El juego de Michel Foucault en Revista Argentina de Psicologa, Vol. 10, nro. 26, Buenos Aires, 1980.

(3) Michel Foucault, op. cit., pg. 130.

(4) Michel Foucault, op. cit., pg. 138.

(5) Michel Foucault, op. cit, pg. 56.

(6) Michel Foucault, op. cit. pg. 59.

(7) Michel Foucault, op. cit. pg. 99.

(8) Michel Foucault, op. cit., pg. 104

(9) Michel Foucault, op. cit. pg. 110.

(10) Michel Foucault, op.cit., pg. 29.

(11) Michel Foucault, op. cit., pg. 79.

(12) Michel Foucault, op.cit., pg. 82.

(13) J. A. Miller: Michel Foucault y el psicoanlisis, en VV.AA., Michel Foucault, filsofo (1989), Barcelona, Gedisa, 1995.

(14) Didier Eribon, Michel Foucault y sus contemporneos, Buenos Aires, Nueva Visin., 1995, pg. 247.

(15) Michel Foucault, op. cit. pg. 89.

(16) Michel Foucault, op.cit., pg. 58.

(17) Michel Foucault, op.cit. pg. 59.

(18) Michel Foucault, op. cit., pg. 59.

(19) Citado en Didier Eribon, op. cit., pg. 231.

 

 

Bibliografa

-         ERIBON, Didier: Michel Foucault y sus contemporneos, Buenos Aires, Nueva Visin., 1995.

-         FOUCAULT, Michel: Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber (1976), Mxico, Siglo XXI, 1977.

-         FOUCAULT, Michel: Microfsica del poder, Madrid, Las Ediciones de La Piqueta, 2da. Edicin, 1979.

-         FOUCAULT, Michel: Tecnologas del yo y otros textos afines, Barcelona, Ediciones Paids Ibrica, 1990.

-         GROSRICHARD, Alain: El juego de Michel Foucault en Revista Argentina de Psicologa, Vol. 10, nro. 26, Buenos Aires, 1980.

-         MILLER, J.A.: Michel Foucault y el psicoanlisis, en VV.AA., Michel Foucault, filsofo (1989), Barcelona, Gedisa, 1995.

-         MOREY, Miguel: Lectura de Foucault, Madrid, Taurus Ediciones, 1983.

-         ORTIZ, Adrin: Psicoanlisis, Foucault relacin? Apuntes para una lectura de la Historia de la sexualidad, tomo I, La voluntad de saber, publicado en www.elseminario.com.ar, mayo de 2004.

-         VEZZETTI, Hugo: Michel Foucault: apuntes para una arqueologa de la psicologa, en el XXIII Congreso Interamericano de Psicologa, Santiago de Chile, agosto 2001, material de la ctedra.