Conceptos, causas y enfoque del suicidio en la Argentina del siglo XIX y XX y el contraste con la perspectiva de Durkheim[1]

 

Mercedes Espinoza

  

 

INTRODUCCIN

 

El ttulo propuesto en el presente escrito condensa el tema a indagar, es decir, cmo y desde qu puntos de vista ciertos autores (argentinos y europeos), de las ltimas dcadas del siglo XIX y las primeras dcadas del siglo XX, estudian una problemtica que afecta de forma negativa a la poblacin: el suicidio.

Pero para llegar a encontrar alguna respuesta aproximada, debe delimitarse previamente una cuestin ms esencial: Qu quiere decir suicidio? Por qu es calificado y estudiado como un crimen?

La denominacin suicidio deriva del latn sui, de s mismo, y caedes, asesinato. Este vocablo fue introducido en ingls en 1636 y en francs en 1734, sealando el acto de matarse a s mismo (en el sentido de una patologa o enfermedad). Anteriormente, se lo designaba como muerte voluntaria, sinnimo de crimen contra uno mismo. Por esta razn, la Iglesia cristiana lo consideraba un pecado, un crimen hacia Dios (causado por posesin demonaca)[1]. Como forma de sancin hacia la persona (vctima y victimaria) se le negaba el entierro en tierras sagradas y los ritos funerarios propios del cristianismo[2]. Y caa sobre la familia la marca de la deshonra y la vergenza, por lo cual los suicidios eran ocultados (principalmente en las familias de gran poder adquisitivo), y se careca de datos precisos sobre ellos.

El suicidio recin comenz a ser considerado por los estudiosos de la ciencia como sntoma de una patologa a mediados del siglo XIX[3].

En cuanto a la organizacin del presente trabajo, para desarrollar las diferentes perspectivas, se comenzar con una breve contextualizacin de la situacin tanto socio-econmica como cientfica en nuestro pas, para luego poder describir el surgimiento y las ideas imperantes de la criminologa en la Argentina (estrechamente relacionadas con la situacin social a la que se hace referencia y las ideas dominantes en Europa).

Finalmente, se proyecta abordar el ncleo de la cuestin: las diferentes perspectivas tericas acerca de la nocin y la etiologa del suicidio, su relacin con el entorno mdico y el papel de la utilizacin datos estadsticos.

Los autores argentinos ms significativos, que ayudarn en este recorrido de las primeras dcadas de 1900, son Fermn Rodrguez (1903), Juan Vucetich (1903), y Hctor Rieti (1925). Por ltimo, se ubicar la ideologa sostenida por mile Durkheim sobre igual tema, tomando como texto central El suicidio (1897), para poder contrastarla con los enfoques de la argentinos previamente mencionados.

 

 

  1. Contexto socio-demogrfico en la Argentina de mitad de siglo XIX y comienzos del siglo XX

 

Para comenzar a delimitar la problemtica que nos atae, hay que mencionar ciertas caractersticas fundamentales de la Argentina, en las ltimas dcadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX. Lo ms importante a destacar es el desarrollo creciente del flujo inmigratorio, mayoritariamente europeos (italianos y espaoles, entre otros), que fue impulsado en esta poca para intentar poblar aquellas zonas del sur argentino deshabitadas (debido a la campaa del desierto que tuvo su punto final hacia 1883[4]).

Quienes llegaban, lo hacan con promesas de trabajo debido a la insercin de la Argentina en el mercado mundial como exportador de productos agropecuarios y el consecuente desarrollo de su industria.

El asentamiento disparejo de los inmigrantes trajo como consecuencia un repentino crecimiento de las ciudades ms importantes de la este pas (esencialmente Buenos Aires) y un aumento descomunal en las tasas de crecimiento demogrfico en muy poco tiempo. Esto favoreci el crecimiento y prosperidad de Buenos Aires y cre un desequilibrio (favorable para esta ciudad) con el resto del pas.

Pero no todas las consecuencias fueron positivas. El espectacular incremento de habitantes (especialmente de clases media y baja), provoc serios problemas de vivienda (se crearon los conventillos, habitados generalmente por personas de un mismo pas de procedencia) y conflictos laborales (huelgas, manifestaciones), entre otros.

En 1871, la fiebre amarilla que asol a Buenos Aires marc a los conventillos como focos de diversas epidemias y enfermedades, es decir, surgi la idea de enfermedad como problema social.

El Concejo deliberante porteo dictamin distintas ordenanzas referidas a la problemtica de la salubridad. De esta forma, cobran importancia las ideas mdicas higienistas que buscaban la prevencin y disciplina para enfrentarse a la cuestin social. Juan Suriano incluye dentro de los problemas de la cuestin social: la pobreza, la criminalidad, la prostitucin, la enfermedad y las epidemias o el hacinamiento habitacional, para no mencionar la conflictividad obrera[5].

Planteada ya, aunque a grandes rasgos, la situacin argentina de la poca trabajada en este informe, a continuacin se describir el panorama de la criminologa en este pas.

 

  1. Caractersticas de la criminologa de la poca

 

Teniendo en cuenta este marco de tan bruscos cambios socio-demogrficos, Lila Caimari define el crimen como un sntoma ms de las asombrosas transformaciones de la sociedad portea del fin de siglo (XIX)[6]. La autora explica que el conflicto social comenz a pensarse en trminos de enfermedad contagiosa o infecciosa debido al grado jerrquico que cobraron los postulados mdicos (como el higienismo) en el contexto desarrollado en el apartado anterior del presente trabajo. Surge, de esta forma, la criminologa como una nueva ciencia capaz de dar nomenclatura a los diferentes crmenes, diferenciando, definindolos, y proponiendo posibles respuestas para solucionar este escenario[7].

Con este fin, Jos Ingenieros (1877-1925), psiclogo y filsofo argentino, cre una plan de defensa social que consista en la prevencin de la delincuencia, secuestro del criminal para ser reformado, y re-adaptacin a la sociedad[8].

La criminologa argentina sent sus bases, primeramente, sobre teoras europeas como la antropologa criminal de Cesare Lombroso (1835-1909), antroplogo y criminlogo italiano. Lombroso sostena la teora del atavismo, por la cual los criminales no eran ms que regresiones biolgicas a un estadio evolutivo anterior del desarrollo humano[9], cuyas caractersticas mentales dependan ms de causas fisiolgicas heredadas que de factores sociales.

La influencia de estas ideas, sumadas al los pensamientos positivistas naturalistas tomadas de la psicologa y filosofa positivistas-, dan como resultado que la teora predominante sobre criminologa en la Argentina de fines de siglo XIX y comienzos del siglo XX, tuviera como objeto al sujeto criminal, considerando y estudiando sus rasgos biolgicos y psicolgicos individuales como explicaciones causales de la criminalidad y clasificndolos, a partir de aquellos, en trminos patolgicos, como normal o criminal. Por lo tanto, se trataba de una criminologa positivista que ubicaba estos rasgos directamente observables (en las crceles y manicomios judiciales) como signos antropolgicos caractersticos de la delincuencia y consideraba al delincuente como un individuo diverso o anmalo[10].

Como escribe Alessandro Baratta, acerca del tema en cuestin:

 

En su origen, pues, la criminologa tiene como funcin especfica, cognoscitiva y prctica, individualizar las causas de esta diversidad, los factores que determinan el comportamiento criminal, para combatirlos con una serie de medidas que tienden, sobre todo, a modificar al delincuente[11].

 

Ricardo D. Salvatore explica el desarrollo de la Escuela Positiva de Criminologa a partir de la adhesin a los mtodos experimentales para estudiar el delito y las penas, la nocin de la pena como rehabilitacin (defendiendo tcnicas relacionadas con la idea de reforma a travs de la educacin y la actividad laboral) y no como castigo disciplinario, la creencia de responsabilidad social del criminal, y la descripcin del delito con causas y consecuencias tanto naturales como sociales[12].

La consolidacin de esta prctica y movimiento terico se relaciona ntimamente con la cuestin de la economa agro exportadora, ya que los criminlogos positivistas tenan sus esperanzas puestas en la reinsercin de los delincuentes al sistema productivo, debido a que eran necesarias grandes cantidades de obreros y operarios[13].

 

  1. Descripcin del suicidio en Argentina a partir de 1900

 

Hasta aqu hemos dado un acotado recorrido por la situacin socio-econmica de la Argentina de fines de siglo XIX y principios de siglo XX y ubicado el panorama de la criminologa positivista que surgi como consecuencia de aquella. De esta manera, se busca poder contextualizar la problemtica del suicidio y todo lo que implica la forma de abordar su estudio.

En principio, debe tenerse en cuenta la dificultad ms grande a la que deban enfrentarse los teorizadores de la temtica respecto del riesgo suicida: su nica manifestacin letal es la consumacin de un suicidio[14].

En la Argentina de aquella poca, por un lado, se observa que los autores interesados en esta tema basaban sus observaciones no en estadsticas (tasas) propiamente dichas, sino en datos en bruto, es decir, trabajaban con cifras indicadoras de los suicidios (y tentativas de suicidio) registrados en aquel entonces. Este es el caso de Juan Vucetich, que en 1903 publica una serie de tablas en las que plasma la cantidad de actos y tentativas suicidas registradas oficialmente en un perodo de 10 aos. En ellas, Vucetich clasifica a su objeto de estudio segn diversos factores que hacen a la individualidad de cada sujeto como: nacionalidad, estado civil, profesin, instruccin, condicin social, religin, causas determinantes, parajes, medios empleados, momento del da y de la semana, e incluso el viento reinante de ese momento[15].

Por otro lado, debe localizarse que la concepcin imperante en Argentina era sostenida por mdicos y psiquiatras. Estos profesionales conceban al suicidio desde una perspectiva de la patologa.

As, el Dr. Hctor Rieti resume su postura:El suicidio es siempre indicio de un estado de alteracin psquica; sus causas son siempre patolgicas; y cuando existen mviles psicolgicos, stos tienen valor solamente de causas ocasionales[16].

En cambio, el Dr. Fermn Rodrguez, Director del Sanatorio Santa Mara, sostena que, aunque en algunos casos era acertado y necesario, no deberan generalizarse todos los fenmenos como muchos de sus colegas pretendan hacer[17].

Por esta razn, afirmaba lo siguiente:

El suicidio del delirante, por alcoholismo, mana, melancola, o el que aparece en distintas afecciones en virtud de una predisposicin individual, queda fuera de discusin como acto patolgico () el suicidio no es siempre un sntoma de locura[18].

 

De esta manera, Rodrguez deja en claro, por un lado, que no en todos los casos puede tratarse al suicidio como patologa (se distancia de lo formulado por el Dr. Rieti); y por otro lado, se vislumbra su posicin en contra de las hiptesis monocausales y generalizadas para el suicidio en el sentido que se le atribua a la patologa el basamento nico de los actos suicidas-.

Como forma de sostn de su teora, Fermn Rodrguez cuenta con un historial mayor de publicaciones -tales como Influencia de la edad y el sexo sobre el suicidio (1904), Influencia del estado civil sobre el suicidio (1905) o Influencia del alcoholismo sobre el suicidio (1905), entre otros- que intentan explicar la incidencia de mltiples y diversos factores que podran convertirse en causa de actos suicidas, siempre contando con la observacin de datos similares a los expuestos por Vucetich. Rodrguez aboga por ubicar a las patologas como una de las posibles causas, y no la nica, de la muerte hacia uno mismo.

En conclusin, ms all de las diferencias especficas que puedan observarse entre los teorizadores citados de nuestro pas, el estudio de los factores influyentes del suicidio tena un enfoque predominantemente individualista (que en este trabajo se pretende diferenciar del enfoque socialista sostenido por E. Durkheim, a tratar ms adelante), debido a que se inclinan a pensar los causantes del suicidio no como referidos a un conflicto en las relaciones del individuo con las condiciones sociales, sino a conflictos presentes en la vctima misma. Las condiciones del suicidio estaban ntimamente referidas a caractersticas del sujeto particular (en tanto patologa, o variables como edad, sexo, alcoholismo, etc).

 

 

4.      El suicidio segn Durkheim

 

Desde las primeras pginas de su obra El Suicidio (1897), Durkheim plantea una definicin que considera correcta: Se llama suicidio todo caso de muerte () realizado por la vctima misma, sabiendo ella que deba producir ese resultado [el subrayado es mo] [19].

A partir de esta explicacin, elimina a las patologas (que implican una posicin de desconocimiento, mnimamente momentneo, de la accin llevada a cabo) como causa posible en los suicidios. Se puede observar una diferencia elemental en este punto entre este autor y la postura de los autores argentinos que ubicaban a la patologa (o locura) como causa (nica o entre otras) del suicidio.

Para estudiar a la accin suicida, Durkheim se plantea la duda de cmo o desde qu disciplina debera ser estudiada. Establece que si se la considera una accin individualista, lo ms adecuado sera que sea examinada por la Psicologa. Pero l va ms all, y presenta una nueva dimensin:

 

Si en lugar de no ver en ellos (los suicidios) mas que acontecimientos particulares () se considera el conjunto de los suicidios cometidos en una sociedad dada, durante una unidad de tiempo determinado, se comprueba que el total as obtenido no es una simple adicin de unidades independientes, o una coleccin, sino que constituye por s mismo un hecho nuevo y sui generis, que tiene su unidad y su individualidad, y como consecuencia, su naturaleza propia , y que adems esta naturaleza es eminentemente social.[20]

 

As, a partir de lo expuesto, limita al suicidio al estudio desde la Sociologa, ya que las caractersticas personales no son, a su entender, lo suficientemente determinantes para causar un acto suicida.

Otro de los aportes significativos de este autor consiste en su famosa clasificacin de cuatro tipos de suicidio (suicidio egosta, suicidio altruista, suicidio anmico y suicidio fatalista), las cuales no sern desarrolladas en este escrito, pero sirven para indicar que estas cuatro categoras hacen referencia a la forma de integracin del individuo en la sociedad y a la manera de regulacin de la misma como lo verdaderamente determinante de las tendencias suicidas.

Por el nivel de explicitacin de este escritor francs, es casi innecesario destacar su postura sociolgica, que se opone notoriamente a los puntos de vista de los profesionales argentinos. Mientras que el primero sita al suicidio como consecuencia de las condiciones sociales en las que se desarrolla el individuo, los segundos toman como una orientacin ms bien individualista, y por lo tanto (retomando palabras de Durkheim) una posicin psicolgica en este aspecto.

 

5.      Comentarios finales

 

La intencin de este trabajo fue hacer una descripcin aproximativa de la situacin de la criminologa en la Argentina de los siglos XIX y XX con respecto a la delimitacin de las distintas teoras sobre del suicidio. Para ello, tambin se consider necesario ponerlas comparacin con la hiptesis, sobre igual temtica, de un autor histricamente reconocido: mile Durkheim. A partir de esto, pudo llegarse a una respuesta al menos parcial (ya que la bibliografa tomada seguramente no es la nica sobre esa problemtica y en esa poca) acerca de la diferencia propuesta.

Este trabajo podra ser introductorio de una bsqueda ms exhaustiva de material bibliogrfico sobre el tema planteado para ampliar lo expuesto aqu. Otra forma de extender los conocimientos sobre el suicidio podra relacionarse con contrastar las teoras de tiempos pasados con formulaciones contemporneas, o incluso el abordaje de los textos de la poca tratada en este trabajo por autores de pocas posteriores a esa.

En cuanto al suicidio en s mismo se abren otros interrogantes, por ejemplo en cuanto a la categora del individuo suicida, en el sentido de ubicar si los autores lo estudian como una vctima pasiva o el victimario de la accin.

Finalmente, ya que se presentaron como diferenciados, casi antagnicamente, los enfoques individualistas y socialistas, sera pertinente una investigacin basada (considerando una gama ms amplia de autores) en las posibles coincidencias ente ambas perspectivas acerca de un tema que causa tanta intriga como el suicidio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFA

 

Baratta, Alessandro: Criminologa crtica y crtica del derecho penal, introduccin a la sociologa jurdico-penal, Buenos Aires, Siglo XXI, 2004.

 

Biblioteca de Consulta Microsoft, Encarta, Microsoft Corporation, 2005.

 

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COSMELLI IBAEZ, Jos: Historia 3, La Argentina en la evolucin del mundo contemporneo, 7 ed., Editorial Troquel, 1982.

 

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HACKING, Ian: La domesticacin del azar, La erosin del determinismo y el nacimiento de las ciencias del caos, Sevilla, Gedisa, 2006.

 

Ingenieros, Jos: Criminologa, Buenos Aires, Hemisferio, 1953.

 

Plon, Michel y Roudinesco, Elisabeth: Diccionario de Psicoanlisis, sl, sf.

 

RIETI, Hctor: Sobre la patogenia del suicidio, Revista de criminologa, psiquiatra y medicina legal, XII, Buenos Aires, 1925.

 

RODRIGUEZ, Fermn: Determinantes lgicas del suicidio, Archivos de psiquiatra, criminologa y ciencias afines, II, Buenos Aires, 1903.

 

RODRIGUEZ, Fermn: Influencia de la edad y el sexo sobre el suicidio, Archivos de psiquiatra, criminologa y ciencias afines, III, Buenos Aires, 1904.

 

Salvatore, Ricardo: Criminologa positivista, reforma de prisiones y la cuestin social/obrera en Argentina, Juan Suriano (comp.), La cuestin social en Argentina, 1870-1943, Buenos Aires, La Colmena, 2000.

 

Scarzanella, Eugenia: Ni gringos, ni indios .Inmigracin, criminalidad y racismo en la Argentina, 1890-1940, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2003.

 

Suriano, Juan: Introduccin: una aproximacin a la definicin de la cuestin social en Argentina, Juan Suriano (comp.), La cuestin social en Argentina, 1870-1943, Buenos Aires, La Colmena, 2000.

 

VUCETICH, Juan: Diez aos de suicidio en Buenos Aires, Archivos de psiquiatra, criminologa y ciencias afines, II, Buenos Aires, 1903.

 

 

 



[1] Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, Diccionario de Psicoanlisis, sl, sf. (ver apndice)

 

[2] Novelas de la poca ejemplifican esta situacin. Entre ellas, el entierro de Ofelia en Hamlet de William Shakespeare (1601 aprox.)

 

[3] Elisabeth Roudinesco y Michel Plon, Diccionario de Psicoanlisis, sl, sf. (ver apndice)

 

[4] En la Campaa del Desierto, a cargo de Julio Argentino Roca, pudieron recuperarse grandes extensiones de tierras productivas, y se logr la incorporacin al territorio argentino las zonas de la Pampa y la Patagonia.

[5] Juan Suriano: Introduccin: una aproximacin a la definicin de la cuestin social en Argentina, Juan Suriano (comp.), La cuestin social en Argentina, 1870-1943, Buenos Aires, La Colmena, 2000, p. 2-3.

 

[6] Lila Caimari: Apenas un delincuente. Crimen, castigo y cultura en la Argentina, 1880-1955, 1 ed., Buenos. Aires., Siglo XXI Editores argentina, 2004, p. 75.

 

[7] Ibd., p.86-88

 

[8] Jos Ingenieros, Criminologa, Buenos Aires, Hemisferio, 1953.

 

[9] Eugenia Scarzanella, Ni gringos, ni indios .Inmigracin, criminalidad y racismo en la Argentina, 1890-1940,

Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2003, p. 17 (nota 1)

 

[10] Alessandro Baratta, Criminologa crtica y crtica del derecho penal, introduccin a la sociologa jurdico-penal, Buenos Aires, Siglo XXI, 2004, cap. 1, p.21.

 

[11] Ibd., p.21-22.

 

[12] Ricardo Salvatore, Criminologa positivista, reforma de prisiones y la cuestin social/obrera en Argentina, Juan Suriano (comp.), La cuestin social en Argentina, 1870-1943, Buenos Aires, La Colmena, 2000, p. 129

 

[13] Ibd., p.127.

 

[14] Diana Cohen Agrest, Por mano propia, Estudio sobre las prcticas suicidas, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econmica, 2007, p.190.

[15] Juan Vucetich, Diez aos de suicidio en Buenos Aires, Archivos de psiquiatra, criminologa y ciencias afines, II, Buenos Aires, 1903.

 

[16] Hctor Rieti, Sobre la patogenia del suicidio, Revista de criminologa, psiquiatra y medicina legal, XII, Buenos Aires, 1925, p. 39.

[17] Fermn Rodrguez, Determinantes lgicas del suicidio, Archivos de psiquiatra, criminologa y ciencias afines, II, Buenos Aires, 1903, p. 259.

 

[18] Ibd., p. 260.

[19] mile Durkheim, El suicidio, 1 ed., Buenos Aires, Ediciones Libertador, 1897, p. 11-12.

Ms adelante (p.54), Durkheim retoma estas ideas, en relacin a la informacin que obtiene de datos estadsticos: No existe ningn estado psicoptico que sostenga con el suicidio una relacin regular e incontestable.

 

[20] Ibd., p. 13.



[1] El presente trabajo fue realizado en el marco del Seminario Psicologa y criminologa en Argentina, en la primera mitad del siglo XX, dictado por la Dra. Ana Mara Talak, ctedra I Historia de la Psicologa, Facultad de Psicologa, UBA.