3. Problemas centrales para la formacin acadmica
y el entrenamiento profesional del psiclogo en Argentina.
Los problemas que pueden identificarse en la
formacin del psiclogo en Argentina son varios. Debido a las interrelaciones
entre ellos, la clasificacin que sigue tiene una funcin slo ordenadora, de
modo que muchas veces un mismo problema puede ser visto en distintos lugares.
- Problemas
del sistema universitario en Argentina.
- Problemas de
las titulaciones.
- Problemas de
los planes de estudios.
- Problemas de
los procesos de enseanza-aprendizaje.
- Problemas de
la docencia y de su organizacin.
- Problemas de
la formacin de posgrado.
La identificacin de estos problemas se realiz a
travs de la consulta y el anlisis de documentos y de trabajos sobre el tema
referidos en la bibliografa. Destacamos entre ellos como principales el "Proyecto
de mejoramiento de la calidad de la enseanza en las carreras de Psicologa en
seis universidades nacionales. Informe diagnstico de la situacin
actual." y el "Programa de formacin de especialistas en
innovacin curricular. Informe de la segunda etapa del programa de innovacion
curricular. Recomendaciones acerca de la formacin universitaria en psicologa
en Argentina y Uruguay", ambos elaborados por la AUAPSI (1998 a, b).
I. Problemas del sistema universitario en
Argentina
Algunos de los problemas que enfrentan las carreras
de psicologa provienen del estado actual del sistema universitario en
Argentina. A saber:
- Las
limitaciones econmicas del sistema universitario en el pas afectan las
posibilidades de generar mejoras en sus unidades acadmicas, que requieren
inversiones en planeamiento, en infraestructura y en cuerpos docentes con
mayor dedicacin a las actividades universitarias y mejor remunerados.
Debe sealarse que en los ltimos aos no se han cumplido las metas de
inversin previstas en la Ley Federal de Educacin (Ley N 24.195, art.
61, 63; 1993) y que las universidades pblicas han sufrido, de hecho,
restricciones en los fondos que reciben, resintindose el progreso de la
docencia, de la investigacin y del desarrollo de dispositivos de prcticas
profesionales en las distintas reas. Hay que tener en cuenta, por
ejemplo, que la inversin total del pas en actividades cientficas y
tecnolgicas no llega al 0.5% del PBI, que corresponde a un porcentual muy
inferior a los que invierten los EEUU y pases de Europa. El resultado de
las polticas econmicas aplicadas en la dcada del 90, la paridad
cambiaria entre el peso y el dlar y la necesidad de un ingreso siempre
creciente de capitales externos para su sostenimiento, adems de la
disminucin progresiva de la industria local y del consumo interno,
llevaron a la Argentina en el ao 2000 a una voluminosa deuda externa que
exige para este ao el pago de ms de 11.000 millones de dlares en
concepto de intereses. La situacin ha implicado, cuando no la disminucin
de sueldos en la administracin pblica y de la inversin en educacin e
investigacin, el congelamiento de incrementos en el presupuesto de estos
rubros.
- Lo referido
incide en la carencia de una buena infraestructura en materia de bibliotecas,
hemerotecas, equipamiento informtico, locales adecuados para la
prestacin de servicios profesionales y condiciones edilicias en general,
necesaria tanto para una adecuada actividad universitaria como para el
debido entrenamiento profesional. El problema se acenta con la masividad
que caracteriza a la poblacin estudiantil de la mayora de las unidades
acadmicas en las universidades pblicas (37).
- La
desproporcin entre el alto nmero de estudiantes de psicologa y los
escasos recursos para formarlos adecuadamente constituye un problema
principal. Mientras el nmero de estudiantes es elstico y crece, y los
presupuestos universitarios y recursos docentes bien calificados no lo
hacen en igual proporcin, la calidad de la formacin se ve necesariamente
afectada. A pesar de las consecuencias negativas que tiene este problema
para la psicologa como disciplina y como profesin, no parece posible una
solucin aislada, al margen de las polticas que rigen el sistema
educativo en general y el universitario en particular. Sobre este ltimo,
adems, se plantea la necesidad de profundas reformas (38).
- Un problema
conexo al referido es la insuficiencia de las polticas universitarias
nacionales en la flexibilizacin de los sistemas curriculares y de
titulaciones, para adecuarlos a la ndole del mundo ocupacional actual.
- La
organizacin acadmica de la mayor parte de las universidades argentinas
est centrada en la enseanza de las carreras de pregrado, mientras que
las de posgrado resultan anexas a ellas. Como consecuencia, la
planificacin de pregrados y posgrados se hace habitualmente por separado,
y no como partes de un sistema integral.
- La
legislacin vigente en Argentina garantiza la gratuidad y equidad de la
educacin pblica, incluyendo la universitaria (39). Este criterio se
aplica a las enseanzas de grado, pero no a las de posgrado. Sin embargo,
el progreso de la educacin superior requiere de una activa promocin de
la formacin de posgrado, incluso su subsidio, sobre todo en las reas
cuyo desarrollo es de importancia para el pas.
- El conjunto
del sistema de educacin superior en Argentina, incluyendo las
universidades y las instituciones de nivel terciario, est siendo
revisado. Se considera la necesidad de mejoras en los sistemas de
evaluacin de planes de estudio, de investigaciones, de proyectos y de
procedimientos, en los de auditoras acadmicas, de seleccin de personal
y de administracin, etc. En el caso de las unidades acadmicas de
psicologa, muchas de sus estructuras de gestin se encuentran poco
profesionalizadas. Habitualmente, los funcionarios de conduccin no han
recibido instruccin especfica en gestin universitaria y es escasa la
disponibilidad de personal especializado en planeamiento, organizacin
universitaria y en gestin acadmica especfica en psicologa. En otro
lugar hemos sealado que "nuestros procedimientos y sistemas de
gestin no son aptos para operar en la escala que hoy se necesita",
y que "nuestros parmetros acadmicos, que deben ser exigentes,
requieren de nuevas formas organizativas, las actuales fueron pensadas
para la institucin ms pequea y menos compleja de algunas dcadas atrs"
(40). Especialmente en las universidades pblicas, que instruyen al 82 %
de los estudiantes de psicologa del pas (41), la modernizacin de los
sistemas organizacionales y burocrticos se realiza muy lentamente, en
buena medida debido a la escasez de recursos.
- Los datos
concernientes a los planteles docentes (ttulos, cargos, dedicaciones,
perfiles laborales, categoras en investigacin, etc.), a los alumnos
(procedencia, escolaridad preuniversitaria, situacin laboral, tasas de
desercin, etc), a los planes de estudios (programas, bibliografas,
etc.), y a las distintas actividades acadmicas, no estn completamente
informatizados ni integran an bases de datos de fcil acceso. Ello
constituye un obstculo para la realizacin de evaluaciones y para el
desarrollo de un sistema eficiente de planificacin acadmica.
II. Problemas de las titulaciones.
- El rgimen
de incumbencias vigente para el ttulo de grado requiere un conjunto de
conocimientos y habilidades bastante amplio, que se procura ensear en una
carrera conducente a un ttulo polivalente que habilita para el ejercicio
de las prcticas de la psicologa en cualquiera de sus mbitos. Es
coherente con estas caractersticas del ttulo que no haya orientacin
especializada en el grado. No es evidente, sin embargo, que la
coincidencia de todas las habilitaciones profesionales con el ttulo de
grado se encuentre respaldada en la posibilidad real de que los
estudiantes universitarios reciban formacin y entrenamiento suficientes
en las distintas reas profesionales y en los mbitos donde ellas se
llevan a cabo (por ejemplo: hospitales, escuelas, empresas).
- Se ha
generalizado en los ltimos aos la idea de que el ttulo de grado debe
complementarse con especializaciones de posgrado en reas especficas
tanto de prcticas profesionales como de investigacin. A la vez, se
avanza en la sistematizacin de los estudios de posgrado en la forma de
carreras de especializacin, maestras y doctorados, que en general se
realiza a partir de iniciativas de las unidades acadmicas universitarias
de psicologa, pero tambin de colegios o asociaciones de psiclogos y de
asociaciones de psicoanalistas o psicoterapeutas. Las instancias
gubernamentales destinadas a evaluarlos y aprobarlos (42) no disponen an
de criterios generales para realizar esas tareas que hayan tenido en
cuenta las perspectivas de las entidades acadmicas que se ocupan
especialmente de la formacin de los psiclogos como, por ejemplo, la
AUAPSI.
- No se han
documentado investigaciones que ofrezcan fundamentos a la lisa y llana
identificacin entre el ttulo acadmico de grado y la habilitacin
profesional para el ejercicio de la psicologa en todas las reas. Tampoco
hay estudios sobre las diferencias que puedan haber entre las competencias
necesarias para la formacin acadmica y las requeridas por los ejercicios
profesionales. De manera congruente con lo referido, los sistemas de exmenes
no requieren evaluar mediante procedimientos diferentes la formacin
acadmica, por una parte, y la formacin profesional, por la otra.
- El hecho de
que especialidades como la psicopedagoga o la psicologa social, hasta
ahora consideradas de posgrado por instituciones como AUAPSI y FEPRA, sean dictadas en algunas universidades como
carreras de grado, muestra la ausencia de una poltica general de
titulaciones fundamentada en conclusiones sobre la formacin requerida en
las distintas reas de la psicologa y para las distintas aplicaciones. La
observacin es tambin vlida para la proliferacin de titulaciones en
tecnicaturas y en otras carreras cortas referidas ms arriba.
- Puesto que
los ttulos de pregrado son obtenidos despus de por lo menos cinco aos
de estudios universitarios, mientras que en el extranjero en general no
requieren ms de tres o cuatro, se plantean problemas a la hora de
homologarlos en el contexto internacional. Hemos sealado en otro lugar
que "Para la admisin a doctorados o maestras en el mundo
anglosajn, por ejemplo, alcanza un ttulo de Bachelor, que se obtiene
tras tres o cuatro aos de estudios universitarios regulares. No obstante,
nuestros estudiantes que quieren cursar esos posgrados deben completar
primero, en nuestro pas, carreras que tienen una duracin no menor a los
cinco o seis aos" (43). El atraso resultante es de por lo menos dos
aos.
III. Problemas de los planes de estudio.
En lo que a criterios de planeamiento se refiere,
los planes de estudios vigentes en general han tenido como eje organizador el
listado de asignaturas o materias, asociadas cada una de ellas a un profesor,
con preeminencia sobre el conjunto de contenidos de la disciplina cuya
enseanza se debe asegurar. Como resultado, las propuestas de enseanzas de
estos ltimos dependen casi exclusivamente de los criterios individuales de los
docentes a cargo de las asignaturas. Concentrado cada profesor en su respectiva
rea de competencia, habitualmente no dispone por s solo de conocimientos
sobre los requerimientos de todo el curriculum. La toma de conciencia de la
necesidad de mejorar los procedimientos de planificacin y gestin curricular
llev a la AUAPSI a realizar su programa destinado a formar integrantes de las
unidades acadmicas como especialistas en diseo curricular en psicologa,
capaces de realizar tanto propuestas de cambios bien fundadas como de
motorizarlas (AUAPSI, 1998b).
Teniendo en cuenta el Informe Diagnstico de la
AUAPSI (1998a) destacamos los siguientes problemas en los planes de estudios:
- Se advierten
discrepancias entre el perfil del psiclogo que se aspira a formar, los
objetivos planteados para satisfacerlo, los contenidos del currculo, los
contenidos de los programas de las asignaturas y lo efectivamente
implementado en las aulas. Las exigencias enunciadas en los perfiles, en
los objetivos para lograrlos y en las capacidades que se pretende
desarrollar o cultivar, a menudo no encuentran una clara satisfaccin en
los contenidos mnimos de las asignaturas o en otros dispositivos de los
planes de estudio. A veces los objetivos y contenidos de los programas no
corresponden al ciclo formativo o al rea a los que pertenece la materia
segn el plan. Por otra parte, se reconocen faltas de complementariedad y
dficits en la secuenciacin de los contenidos de las materias, tanto
obligatorias como optativas (44).
- Si bien no
hay acuerdos consensuados en las unidades acadmicas acerca del peso
relativo que deberan tener los distintos contenidos para que los
currculos de pregrado estn bien balanceados, la AUAPSI ha llevado a cabo
evaluaciones provisorias que sealan, en la formacin bsica,
desequilibrios entre las distintas teoras y reas, pudindose distinguir
vacancias y tratamientos insuficientes de algunas (45). En general, los
planes expresan la necesidad de brindar conocimientos en diversas reas y
orientaciones de la psicologa, pero de hecho no aseguran el estudio de
algunas de ellas. Desde una perspectiva, se observa insuficiente atencin
a los desarrollos ms actualizados sobre procesos psicolgicos bsicos
(percepcin, memoria, lenguaje, atencin, aprendizaje, conciencia, etc.).
Desde otra, se sealan carencias formativas para los ejercicios
profesionales en reas incluso tradicionales en Argentina como la clnica
(Courel, 1999d). Hay, adems, una generalizada coincidencia en que es
escasa la formacin en mtodos y tcnicas de investigacin.
- Es
insuficiente la enseanza de procedimientos de intervencin profesional en
los distintos campos de trabajo. En general, los planes de estudio ofrecen
pocas posibilidades de realizar prcticas especficas, bajo supervisin,
destinadas a la capacitacin profesional. Aunque esta carencia es ms
notoria en las reas no clnicas, tampoco en estas ltimas hay un sistema
de formacin que asegure la competencia y el conocimiento de las
realidades asistenciales y de sus contextos (Courel, 1999d). Una de las
situaciones que contribuye a este dficit es la insuficiente vinculacin
institucional de las unidades acadmicas con los sistemas asistenciales de
la salud y con otros donde tambin se ejerce la profesin de psiclogo
(educativos, judiciales, empresariales, etc.).
- Entre las
capacidades que los planes exigen cultivar, en los hechos se concede poca
importancia al desarrollo de aptitudes lingsticas, por ejemplo, para la
redaccin de informes profesionales y de textos acadmicos y cientficos.
- Los planes
vigentes no cuentan con dispositivos que posibiliten el estudio y el
anlisis suficientemente detenidos de las futuras responsabilidades profesionales.
Se advierte que la atencin en los contenidos curriculares a la dimensin
tica del ejercicio profesional es escasa, y que se suele reservar slo a
la materia que las carreras destinan a ese fin.
- Los
distintos planes de estudios no han tenido criterios comunes respecto a
actividades curriculares de integracin de conocimientos. Ello puede
notarse, por ejemplo, en que para la obtencin del ttulo de grado, adems
de la aprobacin de las asignaturas bsicas, los requerimientos pueden ser
muy diferentes: tesis de licenciatura, trabajo de investigacin, trabajo
de campo, o ninguno de ellos (Tabla 12).
Tabla 12
Requerimientos para la obtencin del
ttulo de grado en Psicologa en las universidades pblicas.
|
|
Ttulo que otorgan
|
Requerimientos especficos
|
|
UBA
|
Licenciado en Psicologa
|
Ninguno.
|
|
UNC
|
Licenciado en Psicologa
|
Prcticas supervisadas y Trabajo Final.
|
|
UNLP
|
Licenciado en Psicologa
|
Ninguno.
|
|
UNMP
|
Licenciado en Psicologa
|
Residencia de pregrado y Proyecto de Investigacin.
|
|
UNR
|
Psiclogo
|
Residencias de pregrado y Trabajo de campo.
|
|
UNSL
|
Licenciado en Psicologa
|
Tesis o Residencia.
|
|
UNT
|
Psiclogo
|
Seminarios y Prcticas de campo.
|
Fuentes: AUAPSI (1998a) y AUAPSI (1998b).
- Algunos
problemas de los planes de estudio estn vinculados a la matriz misma de
formacin en psicologa imperante, en tanto sta es concebida como
disciplina cientfica y al mismo tiempo como profesin. Los planes de
pregrado muestran tensiones entre las dimensiones cientficas y las
profesionales, cada una de ellas sujeta a exigencias idiosincrticas
particulares. Por un lado, en lo que concierne a la dimensin cientfica,
los planes de estudio requieren formacin acadmica con fuerte asiento en
actividades de investigacin. Por el otro, la formacin profesional exige,
adems de la base cientfica, estudios y experiencias adecuadamente
orientados por docentes experimentados, adiestramiento en prcticas
especficas y supervisiones, que atiendan a aspectos praxiolgicos y
ticos, de distinta ndole a los que interesan comnmente en la actividad
cientfica como tal. La tensin entre los requerimientos de la
psicologa como ciencia y los de la psicologa como profesin no es
privativa de los planes de Argentina, se encuentra en todos aquellos que
han seguido el modelo Boulder, que contempla tanto una formacin
terico-cientfica bsica como un entrenamiento prctico-profesional,
aplicado, abarcando el rol del cientfico y el del profesional (46).
- Puede
reconocerse en Argentina otra tensin que s es caracterstica
especfica de sus planes de estudios. Concierne a la habitualmente
problemtica relacin entre la psicologa, o las psicologas,
y el psicoanlisis, presente desde la conformacin de sus primeras
carreras de pregrado. En Argentina, las tensiones mencionadas se
entrecruzan e inciden entre s, agregando nuevas facetas y complejidades a
los problemas de la formacin de los psiclogos. Es claro el hecho, por
ejemplo, que el psicoanlisis ha influido en la ubicacin predominante de
la disciplina en el campo de la salud, as como en su perfil profesional
marcadamente clnico. Desde el otro polo, las psicologas no
psicoanalticas impulsan la investigacin cientfica en diversas reas y
otras aplicaciones profesionales. Las referidas tensiones plantean
problemas para distribuir las cargas de estudio en planes cuya duracin no
puede exceder ciertos lmites, haciendo difcil asegurar una formacin a
la vez consistente y suficiente en cada uno de sus polos.
- El informe
diagnstico de la AUAPSI (1998,a) seal la falta de estudios sistemticos
tanto del grado de satisfaccin de estudiantes y docentes respecto de los
planes como de la valoracin que tienen de ellos instancias externas a las
carreras. Ello ha impulsado en algunas unidades acadmicas la generacin
de dispositivos tiles para subsanar algunas de estas carencias (47). En
lneas generales, no obstante, los mecanismos de evaluacin, de correccin
de deficiencias y de actualizacin permanente de los planes de estudio no
atienden a los distintos opinantes que es conveniente tener en cuenta.
- Respecto a
las obligaciones de los alumnos en los regmenes de cursadas y de
promocin, se puede sealar, de acuerdo con el Informe diagnstico
de la AUAPSI (1998,a) : 1) Los sistemas de correlatividades son
excesivamente flexibles, lo cual no garantiza la adquisicin y asimilacin
de los conocimientos previos, necesarios para avanzar en el aprendizaje de
los contenidos de las nuevas asignaturas. 2) La validez de la regularidad
alcanzada en las asignaturas cursadas es muy extensa (2 aos
aproximadamente), lo cual no favorece el aprendizaje progresivo ni la
integracin de los contenidos al avanzar en la carrera. Entre los dficits
de los planes de estudio se cuenta la carencia de especificaciones que
pemitan organizar los sistemas de evaluacin de alumnos, y de docentes,
conforme a las intenciones formativas expresadas en los perfiles.
- Si bien las
diferencias entre los planes de estudios de las distintas unidades
acadmicas, en lneas generales, no son sustanciales, el reconocimiento de
equivalencias requiere trmites excesivamente engorrosos que dificultan la
circulacin de estudiantes en el conjunto del sistema.
IV. Problemas de los procesos de
enseanza-aprendizaje.
- Prima en el
estudio la reproduccin de los contenidos de un nmero poco extenso de
textos, que se corresponde con la falta de actualizacin bibliogrfica
observada a menudo en los programas de las asignaturas (48). El trabajo
del estudiante en bibliotecas y hemerotecas es poco estimulado.
- Se observa
insuficiente formacin de los estudiantes en tcnicas de escritura
propiamente acadmica (49), as como falta de hbitos de lectura y de
interpretacin de textos. Hemos hecho notar que eso afecta a la formacin
profesional no menos que a la acadmica (50). Incide tambin en esta
situacin la formacin deficiente del nivel secundario con que ingresan
los alumnos a la universidad.
- Las
modalidades de enseanza en la mayor parte de las materias suelen
reducirse a la exposicin magistral.
- La inclusin
en los currculos de asignaturas destinadas especficamente a metodologa
de la investigacin no asegura el aprendizaje de mtodos y tcnicas de
investigacin. Hay escasez de actividades formativas de aplicacin de la
psicologa en mbitos variados de ejercicio profesional.
- No es
habitual la confrontacin con la realidad de las intervenciones
profesionales en las que los psiclogos tienen incumbencias ni con
investigaciones empricas. Las carreras se han desarrollado aisladas de
los organismos y lugares donde se ejerce la psicologa como profesin. La
falta de formacin prctica y el escaso contacto de los procesos de
enseanza-aprendizaje con las realidades ocupacionales estn vinculados a
estos hechos.
- Otro
problema a referir es la escasa incorporacin en las enseanzas de
conocimientos sobre las realidades sociales locales. Las investigaciones
sobre temas especficos estudiados en poblaciones locales son poco
aprovechadas en el dictado de las materias de grado. Muchos trabajos de
ndole prctica y con impacto en su aplicacin local se desarrollan fuera
de la universidad, tanto en asociaciones profesionales como en distintas
organizaciones no gubernamentales, con las que las conexiones son tambin
escasas.
- Se observa,
en general, desconexin entre las actividades de aprendizaje en las
distintas ramas de ejercicio profesional de la psicologa y de la
investigacin. Se advierte la necesidad de sistemas que hagan posible una
mejor coordinacin de la circulacin de los conocimientos producidos en
los diferentes mbitos de investigacin, as como de promover e
intensificar la participacin de los psiclogos en grupos interdisciplinarios
y de asegurar la transferencia desde ellos a las comunidades en las que
pueden ser tiles. Entre las actividades de extensin universitaria se
encuentran buenos ejemplos de esta articulacin, pero representan una
proporcin muy pequea si se tiene en cuenta todo lo investigado y la
cantidad de psiclogos que ejercen en Argentina.
A los problemas referidos debe sumarse la falta de
sistemas tutoriales o de consejeros de estudios que aseguren el asesoramiento y
acompaamiento institucional de cada estudiante en el planeamiento de sus
estudios y la atencin a sus dificultades durante su trnsito por las unidades
acadmicas. Esta carencia, as como la escasa relacin profesor-alumno, toma
especial relevancia en una carrera como psicologa, en la cual el criterio de
que es conveniente atender a las variables personales forma parte de la ndole
de la misma disciplina.
V. Problemas de la docencia y de su
organizacin.
- Teniendo en
cuenta que en la prctica las casas de estudios no estn organizadas en
departamentos, o que cuando lo estn las actividades departamentales son
limitadas, la unidad de agrupamiento de los
docentes y de organizacin real de las enseanzas suele ser la ctedra. Una de las consecuencias es la escasa
interaccin y trabajo conjunto entre los responsables de diferentes
asignaturas. El relativo aislamiento de los docentes entre s no favorece
una buena distribucin y complementacin de las enseanzas entre las
distintas materias. La falta de intercambios entre pares dificulta, asimismo,
la realizacin de evaluaciones de la marcha de las carreras por parte de
sus mismos actores, en este caso los docentes.
- El hecho de
que las unidades acadmicas de psicologa no funcionen en un sistema
acabadamente departamentalizado dificulta la planificacin y organizacin
conjunta de los niveles de pregrado y de posgrado que, como ya sealamos,
son tratados por separado. Ello se corresponde tambin con que son poco
frecuentes las rutinas que articulan docencia, investigacin y servicios
de extensin universitaria, cuya interrelacin debera enriquecer la
formacin tanto de pregrado como de posgrado.
- Respecto al
acceso a la docencia, los concursos de antecedentes y oposicin, que
constituyen la va establecida para ello, con frecuencia no se realizan
con la regularidad que estipulan los reglamentos. Ello tiene como
consecuencia una excesiva prolongacin de la docencia en condiciones
interinas, comprometiendo el arraigo estable de los mejores en la
universidad. Se observan rmoras, adems, en el recambio de los docentes
de mayor antigedad (51). Es ilustrativo al respecto, tomando como ejemplo
el caso de la Universidad de Buenos Aires, que el promedio de edad de los
auxiliares (ayudantes de trabajos prcticos) es de 37 aos, y el de los
profesores de 50 aos, mientras que en 1992 era de 34 y de 48 aos,
respectivamente (52).
- Los
concursos para acceder a la docencia no suelen contar con especificaciones
institucionales que tengan suficientemente en cuenta los requerimientos
educativos actuales y futuros.
- No se han
generalizado polticas que estimulen el ingreso de nuevos docentes
altamente calificados y que promuevan la movilidad acadmica. La escasa
movilidad se debe no slo a los factores sealados sino tambin a las
restricciones presupuestarias, que han impedido o dificultado en los
ltimos aos la creacin de nuevos cargos que permitan el ascenso de los
auxiliares a cargos de profesores, y el ingreso de nuevos docentes a los
de auxiliares.
- La Ley de
Educacin Superior (N 24.521, 1995) impulsa como condicin para ocupar un
cargo de profesor poseer formacin de posgrado a nivel de maestra o de
doctorado. En la prctica, sin embargo, no se ha podido avanzar en la
escala necesaria para corregir el hecho de que la mayora de los docentes
slo tiene formacin universitaria en una carrera de grado y una formacin
de posgrado muy a menudo informal en los contenidos especficos de la
asignatura en la que ensea. Hemos sealado ms arriba que todava son
pocos los docentes que procuran titulaciones de posgrado, y que la
inclinacin a realizar posgrados, si bien se encuentra en aumento, an es
inferior a la que se observa en otras disciplinas.
- La formacin
de los alumnos en competencias profesionales especficas a veces estn
bajo la responsabilidad de docentes que no acreditan inscripcin o no
poseen una reconocida trayectoria en instituciones o en lugares de trabajo
donde aquellas son requeridas. El aprovechamiento de saberes en estado
prctico de psiclogos que ejercen su profesin en los mbitos
asistenciales tanto pblicos como privados, educativos, judiciales,
empresariales y varios otros, fuera de instituciones acadmicas o de
investigacin, no es procurado de manera sistemtica (Courel, 1999f).
- No se ha
extendido en los claustros docentes la conciencia ni el debate sobre la
necesidad de mejorar con experticia la enseanza universitaria en
psicologa, de desarrollar tcnicamente los sistemas de evaluacin, de
atender en los planes a los problemas de la insercin social y acadmica
de los futuros egresados, etc., que se han mantenido principalmente en las
esferas de funcionarios y directivos. Los docentes en general no han
recibido instruccin sobre el papel de su asignatura en el curriculum, los
criterios universitarios para la evaluacin de los aprendizajes o
entrenamiento especfico para el ejercicio de la docencia.
- Debido a los
bajos sueldos (Tabla 13) y a la escasez de cargos con dedicacin exclusiva
(slo el 6,04 % del total), es frecuente que los docentes no tengan en sus
proyectos personales progresar en la carrera universitaria o acadmica.
Ello se corresponde no slo con que las remuneraciones iniciales son muy
bajas, sino tambin con las pocas posibilidades de alcanzar cargos de
mayor jerarqua y con dedicacin exclusiva. En consecuencia, la mayor parte
de los docentes est obligada a procurar sus ingresos principales en
trabajos fuera de la universidad. Ello no contribuye al desarrollo de
hbitos de vida universitaria en las unidades acadmicas, reduciendo las
posibilidades de los docentes, adems, de interactuar entre s y con los
estudiantes. Cabe mencionar tambin que la gran cantidad de estudiantes
que debe ser atendida por cada docente no permite el seguimiento ni un
cuidado ms cercano y frecuente de las necesidades educativas de cada uno.
Tabla 13
Renta mensual en pesos segn la categora y la
dedicacin.
|
|
DEDICACION SIMPLE
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
104,80
|
83,87
|
114,97
|
94,05
|
150,70
|
129,77
|
|
Adjunto
|
138,27
|
108,04
|
150,64
|
120,41
|
194,04
|
163,81
|
|
Titular
|
174,57
|
134,27
|
189,19
|
148,89
|
240,51
|
200,21
|
|
|
DEDICACION SEMIEXCLUSIVA
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
266,92
|
245,99
|
302,79
|
281,87
|
428,20
|
407,28
|
|
Adjunto
|
345,71
|
289,14
|
386,45
|
329,88
|
528,89
|
472,32
|
|
Titular
|
446,44
|
351,11
|
492,25
|
396,92
|
652,43
|
557,10
|
|
|
DEDICACION EXCLUSIVA
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
-
|
518,35
|
-
|
771,33
|
-
|
1.125,49
|
|
Adjunto
|
-
|
658,96
|
-
|
979,76
|
-
|
1.428,88
|
|
Titular
|
-
|
807,78
|
-
|
1.200,51
|
-
|
1.750,35
|
Paridad
cambiaria: 1 peso - 1 dlar. Costo de la canasta familiar en Argentina, ao
2000: 1.100 $ (Fuente: Indec). Los sueldos referidos corresponden a la
Universidad de Buenos Aires, estn vigentes desde 1989 y son los ms bajos de
la administracin pblica.
VI. Problemas de la formacin de posgrado.
Merece sealarse que los intentos de organizar la
formacin de posgrado de una forma ms sistemtica y amplia son relativamente
recientes. Comienzan a mediados de la dcada de los '80, al lograrse la
normalizacin de las universidades y generarse las condiciones de estabilidad y
continuidad necesarias para llevar a cabo planes de mediano y largo plazo. El
reciente crecimiento de las actividades de posgrado se debe a la confluencia de
diversos factores, entre los cuales destacamos, adems de las demandas de mayor
formacin para los distintos ejercicios profesionales del psiclogo, los
esfuerzos realizados para promover la formacin de investigadores en
psicologa, algunas incidencias de la actual Ley de Educacin Superior, las
tareas llevadas a cabo por la AUAPSI, la actividad de las asociaciones
profesionales a nivel de posgrado y el inicio de su progresiva ordenacin de
acuerdo con los requerimientos acadmicos universitarios.
La AUAPSI ha venido promoviendo un trabajo de
evaluacin de las necesidades con miras al planeamiento de un sistema de
posgrado de alcance nacional (53). Las organizaciones profesionales de
psiclogos, por su parte, se han abocado estos ltimos aos a avanzar en la
definicin y reglamentacin de las especialidades (54). Todo esto ha dado como
resultado, a lo largo de la dcada del 90, una mayor organizacin de los
estudios de posgrado en carreras de especializacin, maestras y doctorados,
as como un mayor inters por parte de los psiclogos en la investigacin y en
obtener una formacin de posgrado con reconocimiento acadmico (55). En este
panorama, no obstante, se observan varios problemas:
- Ha sido ya
sealado como un problema que la formacin de pregrado y la formacin de
posgrado del psiclogo sean encaradas de manera separada, sin una
concepcin integral que asegure la articulacin secuenciada entre ambas
etapas. Es probable que, en buena medida, ello se deba al atraso existente
en la revisin de las polticas curriculares y de titulaciones que rigen
en todo el sistema universitario. El mantenimiento de extensas carreras de
grado se corresponde con la falta de atencin a la necesidad de disponer
de grados ms breves y plurivalentes y de diversificar ms las
titulaciones de posgrado. Esto ltimo para responder mejor tanto al
incremento del nmero de especialidades y subespecialidades en las
ciencias, como a la creciente complejidad y variedad de requerimientos de
los nuevos escenarios laborales.
- Respecto a
los doctorados, si bien ltimamente han entrado en decidida fase de
expansin, siguen siendo, en lneas generales, ms aptos para que se
titulen investigadores ya formados que para que se formen los ms jvenes.
No se han extendido todava los doctorados estructurados, en los que un
estudiante puede capacitarse acadmicamente a lo largo de cuatro o cinco
aos dedicados a estudios universitarios regulares (56).
- La tarda
organizacin de los doctorados en psicologa en las unidades acadmicas
pblicas (57) puede entenderse, como ya se ha mostrado, en relacin a las
interferencias en el funcionamiento normal de las universidades pblicas
durante los gobiernos de facto, a la prevalencia de un
modelo de formacin ms inclinado hacia las prcticas profesionales que
hacia las acadmicas, y a que durante mucho tiempo el doctorado no ha sido
visto en los mbitos "psi" como una exigencia necesaria para
avanzar en la carrera. Si bien esta situacin se est revirtiendo -a
travs, por ejemplo, de los apoyos y becas para la formacin en
investigacin- y la exigencia del doctorado aparece como una condicin
deseable para optar a cargos de mayor jerarqua en la docencia y para
dirigir proyectos de investigacin, en la prctica, el plantel de
profesores regulares titulares, adjuntos y jefes de trabajos prcticos que
dispone de ttulos de doctor no llega todava al 5 %.
- Actualmente
se mantiene, a pesar de la normalizacin de la vida universitaria, el
inters por los cursos de posgrado aislados, que surgen o desaparecen
siguiendo demandas de actualizacin o perfeccionamiento rpidos. En lneas
generales, la formacin de posgrado se muestra predominantemente
motorizada por las orientaciones del mercado, que no favorece el
desarrollo de perfiles nuevos y ms diferenciados de ejercicio
profesional. El hecho de que las planificaciones de posgrado deban prever,
en la generalidad de los casos, su autofinanciacin, limita las
posibilidades de atender en mayor medida a "la produccin
innovadora de conocimientos, en dominios transversales novedosos y reas
interdisciplinarias" (Vezzetti 1997:8), que requiere
necesariamente inversin de recursos en investigacin y en la formacin de
profesionales con nuevos perfiles en distintos campos de la psicologa.
Hay todava una escasa relacin del sistema de posgrado con las
instituciones donde se ejerce la psicologa en sus diferentes reas,
necesarias para la formacin en las distintas especialidades
profesionales, incluso en la investigacin. Es difcil, en consecuencia,
llevar adelante polticas planificadas de formacin de especialistas, ya
sea en reas profesionales, acadmicas o de investigacin.
- En
correspondencia con la atencin que se presta en los planes de estudio a
las incumbencias del ttulo, las reas de la disciplina tienden a
superponerse excesivamente con las posibles especialidades profesionales,
propensin no slo presente en los posgrados universitarios sino en los
organizados desde las asociaciones de profesionales.
- Las
asociaciones o colegios de psiclogos, que no son instituciones acadmicas
sino profesionales, y que durante los gobiernos de facto tomaron a
su cargo, de manera no formal, buena parte de la formacin de
posgraduacin, en estos ltimos aos han procurado continuarla a travs de
convenios con universidades. En la prctica, las universidades y las
asociaciones de profesionales todava no han complementado suficientemente
sus respectivas competencias en lo que a la formacin en las
especialidades de la psicologa se refiere.
- Las normas
vigentes todava no son capaces de asegurar que la planificacin de las Maestras
y de las Carreras de Especializacin se ajuste siempre a iguales
criterios. Las regulaciones existentes al respecto no se han implementado
de manera uniforme (58). Aunque se considere en general que las carreras
de especializacin ponen el nfasis en la dimensin profesional en alguno
de los campos de aplicacin, y que las maestras se orientan ms hacia una
formacin en un dominio cientfico especfico de la psicologa,
promoviendo la innovacin y la investigacin en ese rea, en la prctica
esta diferencia no es siempre tenida en cuenta. Tampoco parece tener
claras consecuencias en el reconocimiento y legitimacin para la promocin
en los distintos mbitos laborales.
- En los
ltimos aos, con el crecimiento de los posgrados universitarios, se han
puesto en funcionamiento varios en el rea clnica, tanto de orientacin
psicoanaltica como de otras orientaciones (cognitiva, sistmica) y de
otras especialidades clnicas (psicodiagnstico, neuropsicologa). No
obstante, muchos psiclogos buscan formacin en este rea fuera de la
universidad (en asociaciones de psicoanalistas, de psicoterapeutas,
asociaciones de carcter cientfico, servicios hospitalarios pblicos,
grupos de estudios privados, asociaciones de psiclogos, instituciones
privadas que ofrecen grupos de estudio, entrenamiento y supervisin,
etc.). Existen numerosas instituciones privadas, e incluso pblicas,
dedicadas a la asistencia psicolgica en las que se brinda formacin de
posgrado a sus integrantes, aunque sin regulaciones ni controles acadmicos
o educativos oficiales.
- Otro
caracterstico problema en Argentina es el que enfrentan las unidades
acadmicas a la hora de planificar posgrados que atiendan al extendido
inters por el psicoanlisis (59). La formacin psicoanaltica, antes que
en estudios, consiste principalmente en la realizacin de un psicoanlisis
personal y privado, as como en la supervisin, tambin personal y
privada, de las prcticas clnicas. El psicoanlisis, en efecto,
privilegia la ndole personal y privada de la formacin para su ejercicio,
conforme a parmetros distintos a las rutinas acadmicas propias de la
universidad y al funcionamiento ms habitual de la psicologa en el
contexto internacional. Atendiendo a estas razones, las unidades
acadmicas no han procurado injerir en los asuntos considerados privativos
de cada sujeto, como la decisin de psicoanalizarse o la de elegir
psicoanalista (60). Por razones congruentes con stas, tampoco se han
creado carreras que otorguen diplomas de psicoanalista, capaces de
funcionar como habilitantes para el ejercicio del psicoanlisis. De todas
maneras, la existencia de un mercado de titulaciones en psicoanlisis,
aunque estas no sean habilitantes, promueve el inters por ofrecerlos. El
ttulo de psiclogo ha sido reconocido socialmente como uno de los
habilitantes, de hecho, para el ejercicio del psicoanlisis. Se presenta
al respecto un problema cuando se espera que este ttulo cumpla ese papel.
En relacin al diploma de psiclogo, hemos expresado en otro lugar que
"es un documento oficial que certifica que se han aprobado las
pruebas establecidas para obtener un ttulo que habilita para el ejercicio
de prcticas especficas, reguladas por una ley de incumbencias
profesionales. No podemos no cumplir con las obligaciones que emanan de esta
funcin. Obviamente, no nos cabe autorizar a un psicoanalista, pero s
acreditar que un graduado en psicologa ha sido suficientemente enseado
en clnica psicolgica como para desempearse con conocimiento y
responsabilidad en una serie de actividades que no son, en sentido
estricto, psicoanlisis, aunque procedan de l. Es fundamental, por lo
tanto, no confundir la habilitacin de un psiclogo para la prctica
clnica con la autorizacin de un psicoanalista y extraer de ello todas
las consecuencias" (61).
- La formacin
de posgrado a travs del sistema vigente de residencias y de concurrencias
hospitalarias posee problemas estructurales (62). Las vacantes rentadas
para realizar residencias en psicologa son muy pocas si se las compara
con la cantidad de puestos ad honorem para realizar concurrencias.
Esto se vincula con cuestiones histricas y coyunturales. Por un lado, la
inclusin de la psicologa en los sistemas asistenciales fue resistida por
la medicina ms organicista y por intereses corporativos de los mdicos.
Por otro lado, la gran cantidad de psiclogos, y en especial en los
principales centros urbanos, aumenta el problema de la desocupacin y de
la subocupacin tan importante en nuestros das (63), favoreciendo que
muchos acepten trabajar ad honorem en horarios y por tiempos
prolongados con el objeto de obtener formacin clnica (64). En campos
distintos al de la salud, son tambin escasos los dispositivos aptos para
el entrenamiento de los jvenes profesionales (pasantas, por ejemplo). Ni
las universidades, ni las asociaciones gremiales, han logrado cambios
efectivos en esta situacin.
4. Conclusiones y sugerencias.
En los captulos anteriores se ha expuesto la
historia de la formacin de los psiclogos en el pas, la situacin actual y los
problemas principales observados en el sistema. A continuacin expondremos
nuestras conclusiones y sugerencias.
- Debe
destacarse que la formacin en psicologa en Argentina presenta algunos
rasgos particulares en el perfil disciplinario y profesional que la
distinguen de la que encontramos en otros pases. La sociedad considera
habitualmente que el psiclogo es un profesional que se ocupa de
padecimientos y conflictos psquicos, que trabaja con individuos, grupos,
organizaciones sociales varias o comunidades, y cuyas funciones a menudo
se confunden con las de un psicoanalista o un psicoterapeuta. Es comn que
el psiclogo sea visto como un profesional del campo de la salud, aunque
tambin se lo reconoce en los campos educativo, jurdico, laboral y empresarial,
principalmente en tareas de evaluacin psicolgica. Tienen una presencia
menor en este perfil las caractersticas que identifican al cientfico y
al investigador. En torno a estas particularidades se sitan buena parte
de los valores y tambin de los problemas que presenta la formacin del
psiclogo en Argentina.
- Las
incumbencias profesionales para cuyo ejercicio la ley habilita al
psiclogo son bsicamente coincidentes con la representacin social recin
referida. Las carreras de psicologa han procurado atender a las
incumbencias profesionales legalmente reconocidas y con las
caractersticas enunciadas. Si se tienen en cuenta el perfil disciplinario
y profesional sealado, que se ha afianzado a lo largo de la historia de
la formacin, y los desarrollos de la psicologa que hoy predominan en el
mundo, se revela la existencia de reas de vacancia. Se han reconocido en
los planes de estudio algunas carencias en la formacin bsica, tales como
desarrollos tericos de nueva generacin ausentes o escasamente presentes
e insuficiente formacin en investigacin cientfica. Aunque varan las
perspectivas sobre el carcter de las falencias y la urgencia para
producir cambios, ellas coinciden en general sobre la necesidad de ofrecer
mayor formacin cientfica y entrenamiento en investigacin. Hay tambin
coincidencia en la conveniencia de incrementar la formacin del psiclogo
en mbitos de intervencin profesional distintos al de la salud, as como
de capacitar en la utilizacin de modelos diferentes al clnico. En el
rea clnica han comenzado a tener mayor lugar orientaciones sistmicas y
cognitivas. Asimismo, hay acuerdo en que la formacin en este rea
tradicional requiere de nuevos dispositivos de formacin prctica. Han
sido sealados dficits, adems, en la atencin a dimensiones ticas y
deontlogicas.
- Se advierte
en los planes de estudio una tensin entre las exigencias de la
formacin cientfica y las de la formacin profesional, inherente al
modelo curricular vigente, que requiere preparacin para ejercer los roles
del profesional y tambin los del cientfico. En el caso particular de
Argentina, se agrega en los currculos otra tensin, esta vez entre la
orientacin psicoanaltica y las orientaciones de la psicologa que
predominan en el resto del mundo. Estas tensiones subtienden en el
pas un mapa disciplinario heterogneo, por una parte conflictivo y por
otra estimulante del estudio y profundizacin de problemas tericos y
prcticos, metodolgicos, epistemolgicos, procedimentales y ticos, de
inters para el futuro de la psicologa como disciplina y como profesin.
- Se presentan
dificultades para compaginar, en los planes de estudios, la abundancia de
elementos que integran los perfiles procurados con el hecho de que las
carreras deben tener una duracin y una carga horaria razonables. Los
interrogantes principales se refieren a qu, cunto y cmo ensear
atendiendo a la pluralidad terica y metodolgica que se pretende para la
disciplina, a la creciente diversidad de especialidades, a la necesidad de
asegurar una formacin a la vez cientfica y profesional, y a las
implicaciones personales y ticas de sus prcticas.
- Los
criterios ms actuales de planeamiento curricular advierten sobre la
conveniencia de que los estudios de primer ciclo sean, sobre todo en su
fase inicial, suficientemente polivalentes como para facilitar el cambio a
otras carreras (65). En relacin con ello, es conveniente concentrar en la
primera parte del curriculo el estudio de las disciplinas humansticas y
cientficas con las que la psicologa mantiene conexiones tericas y
metodolgicas estrechas (por ejemplo: antropologa, estadstica,
filosofa, historia, neurobiologa, etc.).
- Se ha
reconocido la necesidad de revisar los parmetros de planificacin
curricular y de titulaciones, para hacer ms fluidas las equivalencias de
los estudios tanto en el contexto nacional como en el internacional, con
pregrados ms breves y posibilidades de comenzar antes los estudios de
posgrado.
- La
conveniencia de que un nico ttulo acadmico sea habilitante para los
distintos ejercicios profesionales requiere nuevos estudios. Si bien se ha
apuntado a brindar una formacin plurivalente, es necesario evaluar en qu
medida esto est siendo logrado. Se sostiene que es conveniente mantener
la versatilidad del ttulo para no privar de posibilidades laborales a los
futuros egresados, pero no hay investigaciones que demuestren que ello
facilita realmente la obtencin de trabajo. Por otra parte, las distintas
entidades universitarias y profesionales han coincidido en reafirmar la
necesidad de una slida formacin bsica comn para todos los psiclogos,
as como la conveniencia de mantener la ndole generalista del ttulo de
grado. Se ha recomendado tambin que la dispersin de los contenidos
curriculares, debida a la variedad de componentes y a la
hiperespecializacin de la disciplina, sea compensada en el grado
generando nuevos dispositivos de integracin.
- El anlisis
de las caractersticas formales de los planes de estudio permite reconocer
algunas incongruencias entre el perfil del psiclogo a formar, los
objetivos y los contenidos de los planes, los programas y lo implementado
en las aulas. La laxitud del sistema de correlatividades y la vigencia
prolongada de la regularidad en las materias cursadas no favorece una
progresin adecuada de los conocimientos para avanzar en la carrera. Se
sugiere al respecto llevar a cabo evaluaciones de los distintos niveles de
concrecin del curriculum, desde las intenciones educativas del plan de
estudios hasta las actividades implementadas en el aula (AUAPSI, 1998b).
Para ello se necesitan, entre otros requerimientos, instancias
institucionales de mayor envergadura, especializadas en evaluacin y
gestin curricular.
- Los planes
de estudio suelen estar organizados en torno a un listado de asignaturas
cuyos contenidos particulares responden en su mayor parte a propuestas de
docentes individuales, antes que a una planificacin curricular que
asegure la participacin del colectivo de profesores en una articulacin
racional de todo el conjunto. Para encarar con xito mejoras en este tema
se sugiere que las unidades acadmicas desarrollen su organizacin en
reas disciplinarias o departamentos, facilitando la cooperacin entre los
profesores. stas son algunas de las condiciones para lograr que el
curriculum sea "econmico, evitando la reiteracin de temas y
bibliografas, anteponiendo lo principal a lo accesorio y ordenando mejor
la secuencia de las distintas enseanzas" (66).
- Debe
destacarse que muchos de los docentes de todo el sistema se desempean en
forma interina, sin la estabilidad que ofrecen los concursos oficiales
para la permanencia en el sistema universitario. Se recomienda, al
respecto, la generalizacin de concursos a partir de la elaboracin de
nuevas especificaciones de los perfiles docentes que se necesitan,
diferenciando los antecedentes requeridos en reas donde la carrera de
investigador es indispensable, de otras en las que debe tener mayor peso
la experiencia y la autoridad en el ejercicio profesional. Es importante
tambin un crecimiento de los sistemas de becas para la realizacin de
doctorados y maestras por parte de los docentes, y de ms financiamiento
para desarrollar investigaciones. Se ha sugerido, adems, un mejor
aprovechamiento en la enseanza de pregrado de profesionales
sobresalientes, a veces distantes de la universidad pero poseedores de
saberes en "estado prctico" cuyo traslado a los marcos
cientficos y acadmicos enriquecera la formacin (Courel, 1999f).
- En lo que
concierne a los estudiantes, se han destacado deficiencias en sus
habilidades lingsticas, tanto en las competencias de lectura y
comprensin de materiales de psicologa y de otras disciplinas
relacionadas con ella, como en las necesarias para redactar textos de
ndole cientfica y profesional. El cultivo de estas competencias requiere
de actividades formativas especficas, tales como seminarios de lectura e
interpretacin de textos y de redaccin, actualmente escasos, concursos de
monografas y otros anlogos, la promocin de publicaciones acadmicas
para estudiantes y la generalizacin del requerimiento de una tesis para
acceder al ttulo de grado.
- Se destacan
tambin insuficiencias en el entrenamiento bsico de los estudiantes en
mtodos, tcnicas y procedimientos de investigacin psicolgica y en
prcticas inherentes a los ejercicios profesionales. Para atender a este
dficit, la AUAPSI ha recomendado la inclusin en los planes de estudios
de un dispositivo curricular especfico, distinto a las prcticas propias
de las asignaturas, denominado "Prcticas Profesionales
Tutoreadas", que comprenden tambin las de investigacin (AUAPSI,
1998b). El requerimiento de aprobar una tesis de grado aqu tambin es
importante. Contra la exigencia general de esta tesis se ha sealado que no
es indispensable para el ejercicio profesional, proponindose experiencias
prcticas en su lugar. En apoyo de su inclusin, se sostiene que la buena
calidad de las prcticas profesionales requiere una buena base acadmica,
y que no se debe privar a los futuros psiclogos de slidos conocimientos
y entrenamiento en el uso de mtodos y tcnicas de investigacin. La
factura de una tesis de grado contribuye a ello de manera esencial.
- Atendiendo a
que la formacin del psiclogo debe incluir aspectos tanto acadmicos como
profesionales, se advierte la necesidad de que los regmenes de exmenes
contengan especificaciones distintas para evaluar la formacin acadmica,
por una parte, y la profesional, por otra. Como ejemplo, mientras respecto
de la primera se puede evaluar el entendimiento de un concepto terico,
respecto de la segunda, tambin como ejemplo, se puede evaluar el
desempeo clnico en la realizacin de un psicodiagnstico. Es necesario,
adems, ponderar ms en los exmenes y en las evaluaciones en general las relaciones
entre los saberes y los desempeos prcticos, sus correspondencias, grados
de integracin, etc.
- Se observa
que los aspectos ticos y deontolgicos, tanto en el campo de la
investigacin cientfica como en el de las distintas prcticas profesionales
que se realizan ms all de los mbitos acadmicos o universitarios, no
tienen una atencin habitual y quedan excesivamente circunscritos a
materias destinadas a ese slo fin. Se sugiere la obligatoriedad de
considerar estos aspectos en las programaciones de las distintas
asignaturas.
- Debe
agregarse que en las discusiones en torno a la reforma de los planes de
estudio realizadas durante la dcada del '90, junto a la intencin de
acortar los planes de estudio de grado, ha estado la intencin de otorgar
un lugar ms importante a la formacin de postgrado (67). Se ha
generalizado la idea de que los estudios de pregrado no aseguran una
capacitacin terminal y que es indispensable el desarrollo intensivo y
extensivo de los posgrados. Ellos son necesarios no slo para perfeccionar
y actualizar la preparacin de los psiclogos sino la de los docentes
encargados de formarlos en las universidades. Han habido avances en el
propsito de definir e implementar una estructura ms completa de estudios
de posgrado que ample las opciones a ttulos, as como en la conciencia
acerca de la necesidad de buscar un desarrollo ms integrado de las
actividades de investigacin con la docencia de grado, de posgrado y de
extensin universitaria (68).
- Se ha sealado
que la oferta actual de postgrados est excesivamente condicionada por el
mercado y no por los requerimientos ms reales y actuales de la sociedad.
El hecho de que las actividades de posgrado deban autofinanciarse, puesto
que las universidades pblicas en general no las subsidian, crea
dificultades para la planificacin de ciclos de posgraduacin en base a
criterios bsicamente acadmicos y cientficos, con los que no siempre
coinciden las demandas del mercado. Para contrarrestar esta situacin, se coincide
en la necesidad de aunar esfuerzos para planificar los sistemas de
pregrado y de posgrado de manera integral, asegurando el mejor
aprovechamiento de los recursos acadmicos y econmicos disponibles en el
pas y aquellos que se obtuvieren en el exterior. Para esta tarea es
conveniente la cooperacin entre las unidades acadmicas de psicologa,
las asociaciones de carcter cientfico y acadmico, las asociaciones de
profesionales y las instituciones pblicas y privadas donde se ejerce la
psicologa.
- El estado de
la psicologa, como disciplina y como profesin, en un momento dado, es el
resultado de qu hacen al respecto las unidades acadmicas de psicologa
formadoras de psiclogos; las asociaciones de profesionales, que velan por
su ejercicio; las asociaciones cientficas o acadmicas, que promueven el
desarrollo de la disciplina en sus distintas reas y orientaciones; y las
instituciones en las que se ejerce la psicologa. Estos cuatro tipos de
entidades constituyen virtualmente un sistema que posee caractersticas
particulares, y la cooperacin y complementaciones entre ellas soportan
las posibilidades de desarrollo de la psicologa. Se ha sealado que la
interaccin entre estos sistemas no tiene todava la fluidez y
productividad deseable.
- La insuficiente
conexin entre el sistema de formacin de los psiclogos y las distintas
instituciones de prestacin de servicios en las que se ejerce la
psicologa, requiere la gestin de convenios con los organismos centrales
que aseguren de manera extendida y sistemtica una complementacin
permanente entre las actividades de formacin y el amplio conjunto de
entidades en las que la psicologa presta utilidad.
- Algunos de
los problemas de la formacin del psiclogo en Argentina ataen a la
situacin del sistema universitario en el pas, que sufre de un general
desfinanciamiento de la educacin superior y de la investigacin, as como
de insuficiencias varias de planeamiento acadmico en todo el conjunto,
tanto en los mbitos pblicos como privados. Las unidades acadmicas de
psicologa de las universidades pblicas (que atienden al 82% del
alumnado) (69), padecen una marcada escasez presupuestaria, que afecta la
infraestructura, las bibliotecas y la disponibilidad de equipamientos
varios, y dificulta la modernizacin de los sistemas tanto administrativos
como acadmicos. Tal vez el problema central que se deriva de esta
situacin sea la limitacin para ofrecer remuneraciones capaces de
sostener un adecuado rgimen de vida universitaria, tanto de docentes como
de estudiantes. La mayora de los docentes debe trabajar fuera de la
universidad para sostenerse, ya sea en la profesin o en otras
actividades, y no puede dedicarse tanto como desea a la vida acadmica.
Otro tanto sucede con buena parte de los estudiantes, cuya mayora trabaja
en ocupaciones sin vinculacin con la psicologa. El crecimiento desmedido
de la masa estudiantil en los ltimos tiempos, si bien parece acompaar el
aumento del inters por la psicologa en la cultura, es correlativo del
proceso de desocupacin masiva que vive el pas. Asimismo, tienen un
impacto negativo la falta de mejoras en los sistemas de asistencia a la
salud, vinculada tambin a la crisis econmica.
- Sealemos
que para planificar la formacin de los psiclogos se debe tener en cuenta
cules son las funciones profesionales, cientficas y acadmicas que les
corresponden y cuyo desempeo la sociedad espera que realicen con
experticia y responsabilidad. Son tambin fundamentales las definiciones
acerca de cmo el psiclogo debe atender a las necesidades de la sociedad
argentina del siglo XXI, teniendo en cuenta, adems, su situacin en un
mundo globalizado. El planeamiento de las necesarias mejoras requiere un
eficaz sistema de anlisis del vasto conjunto de variables y datos
concernientes a las actividades de docencia y de investigacin, a la
poblacin universitaria, y al mundo ocupacional y laboral. Es necesario
trabajar con aspectos tan variados como los contenidos de los programas de
las asignaturas, los curricula vita de los docentes, los informes
de investigaciones, las estadsticas de estudiantes, de sus perfiles de
entrada y de salida a la carrera y a las asignaturas, datos sobre su
progresin durante la carrera y otros igualmente relevantes.
- Aadamos que
un hito fundamental hacia la actualizacin y reorientacin de las
polticas de formacin de los psiclogos en Argentina ha sido la creacin
y funcionamiento de la AUAPSI, y la concrecin, bajo su coordinacin, de
proyectos en red entre las unidades acadmicas. Esto ha estimulado
la cooperacin entre las distintas unidades acadmicas y un mejor
aprovechamiento de los recursos docentes disponibles (70). Este organismo
ha generado recomendaciones sobre los requerimientos curriculares mnimos
que deberan tener las carreras de psicologa para asegurar una formacin
bsica comn y facilitar las homologaciones internacionales. Se promueve
desde all tambin la incorporacin en los planes de estudios de
mecanismos permanentes de evaluacin y actualizacin. Las recomendaciones
de la AUAPSI sirvieron de base, adems, para los acuerdos logrados a nivel
del MERCOSUR sobre la formacin del psiclogo (71).
- La AUAPSI ha
recomendado formular propuestas tendientes a: 1) establecer prioridades y
metas para la formacin del psiclogo a corto, medio y largo plazo; 2)
promover la actualizacin y la formacin de los docentes (carreras de
especializacin, maestras, doctorados, etc.); 3) apoyar las actividades
de investigacin y articulacin entre docencia e investigacin; 4) mejorar
la situacin general de los estudios de pregrado y posgrado fortaleciendo
la formacin bsica, actualizando los planes de estudios, perfeccionando
la organizacin en ciclos y reas y la articulacin entre ellos,
desarrollando reas de vacancia o insuficientemente estudiadas, dando ms
formacin en investigacin; promoviendo posgrados; legitimando y
optimizando nuevas instancias de gestin curricular; y reforzando la
infraestructura de recursos materiales y humanos. Estos puntos se han
instalado en las agendas de las principales unidades acadmicas.
- Ms all de
las dificultades que se pueden detectar en la situacin actual de la
formacin de pregrado y de postgrado, son destacables: 1) el crecimiento
de la actividad de investigacin por parte de los docentes universitarios,
2) la generalizada conciencia de la necesidad de la formacin de postgrado
tanto para la docencia universitaria como para las prcticas
profesionales; 3) el propsito de actualizacin permanente de los planes
de estudio recurriendo a metodologas de planeamiento curricular que
tengan en cuenta los desarrollos de la psicologa tanto en el mundo como
en el pas; 4) el logro de una ms fluida articulacin interuniversitaria
en el pas y una mayor comunicacin e intercambio con el sistema
universitario internacional; 5) la cooperacin en las unidades acadmicas
de psiclogos de distintas orientaciones para acordar mejoras en la
formacin; 6) los replanteos de los vnculos entre las universidades y las
asociaciones profesionales; 7) el incremento de la presencia de docentes
universitarios en los congresos internacionales de psicologa y en otros
de disciplinas afines o cercanas, as como de su vinculacin con otras
universidades y entidades cientficas, tanto regionales como
internacionales; 8) la aparicin de nuevas publicaciones acadmicas en
psicologa que se rigen por criterios internacionales de arbitraje y
edicin; 9) la generacin de nuevos dispositivos curriculares para el
entrenamiento profesional de los estudiantes de pregrado; y 10) los
progresos en la informatizacin y tecnificacin de las unidades
acadmicas.
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de Postgrado. Estndares y Criterios. Ministerio de Cultura y Educacin.
Resolucin Ministerial N 498 (1999) Certificacin
y recertificacin profesional. Ministerio de Salud.
Notas
1.
Hctor Franch y Alejandro Dagfal contribuyeron en la ponderacin de matices y
en el equilibrio de las perspectivas, indispensables en un texto del que se
espera que refleje la compleja realidad de la psicologa en Argentina. El
segundo trabaj tambin en la organizacin y redaccin de algunos de los
puntos. La generosa lectura crtica y las observaciones de los directivos de la
AUAPSI, Ana Alderete, Norma de Luca, Mercedes Loizo, Adelmo Manasseri, Mara
Luisa Rossi de Hernndez y Alicia Zanghellini permitieron correcciones
indispensables. Han sido de gran valor los comentarios, crticas y sugerencias
de Modesto Alonso, Telma Piacente, Luca Rossi y Hugo Vezzetti. Daniela Kupfer
trabaj con encomiable eficacia en los retoques finales. Mara Courel tradujo
el resumen al ingls.
2.
Ya entre 1928 y 1931 haba funcionado en el Museo Social Argentino (una
universidad privada de Buenos Aires) una carrera de consejera y orientacin
profesional, que ofreca un entrenamiento de posgrado para profesores y para
maestros de ms de cinco aos de experiencia (Edelmuth & Castillo, 1995 y
1996).
3.
Entre 1951 y 1957, este Instituto dict un curso de "asistente en
psicometra", que constaba de siete materias y era de formacin
fundamentalmente prctica, destinado a los egresados del secundario.
4.
El Congreso de Filosofa realizado en Mendoza en 1949 tuvo una seccin
para la psicologa. Rossi (1997) seala que esta inclusin indica un
alejamiento de la fisiologa y de los laboratorios, y una reafirmacin de su
lugar entre las ciencias humanas.
5.
Dicha declaracin fue firmada por Luis Juan Guerrero, Eugenio Pucciarelli,
Alberto Palcos, Francisco Gonzlez Ros, Carlos Astrada, Ricardo Moreno, Oscar
Oativia, Plcido Horas, Luis Mara Ravagnan y Osmn Dick, muchos de los cuales
tuvieron luego un papel importante en la creacin y organizacin de las
primeras carreras.
6.
Por "carreras mayores" se entienden carreras de alrededor de cinco o
seis aos de duracin, conducentes a ttulo.
7.
El primer plan de estudios (1958) de la carrera de psicologa en la UNLP tena
una duracin de cuatro aos y otorgaba ttulo de Psiclogo con orientaciones
(clnica, educacional y laboral). La modificacin realizada en 1960 incluy la
posibilidad de obtener adems el ttulo de Profesor en Psicologa. Recin en
1970 se eliminaron las orientaciones en el ttulo de grado. En Tucumn, el plan
de 1959 otorgaba ttulo con una especializacin: Psiclogo Clnico-Laboral y
Psiclogo Pedaggico-Social. En el plan de 1965 se incluy un ciclo bsico y un
ciclo de orientacin, otorgando el ttulo de Psiclogo con orientacin Clnica,
Pedaggica o Laboral, y se agreg tambin el Profesorado de Psicologa.
8.
Las referencias a Piaget en el campo educativo argentino estn presentes desde
la dcada del '30, sobre todo a travs de la difusin de la Revista de Pedagoga,
publicada en Espaa y dirigida por Lorenzo Luzuriaga desde su fundacin en 1922
y hasta su cierre en 1936, que fue muy leda y conocida en Argentina. Sin
embargo, fue en la dcada del 60 cuando se realiz una recepcin universitaria
de su obra en materias como Psicologa Evolutiva y Psicologa Educacional. En
la dcada del '70, se cre en la Facultad de Psicologa de la Universidad de
Buenos Aires la ctedra "Psicologa y desarrollo de la inteligencia"
(antecesora de la actual asignatura "Psicologa y Epistemologa
Gentica") a cargo de Emilia Ferreiro, y simultneamente se fund el
Instituto de Investigaciones de Psicologa y Epistemologa (IPSE), en el cual
Emilia Ferreiro desarrollaba en sus cursos ms los aspectos
"psicolgico" y "epistemolgico" de la obra piagetiana que
el "educativo". En este contexto se difundieron las hiptesis
epistemolgicas de Piaget (formuladas en 1950), recin publicadas en castellano
en 1975, y se realiz una temprana recepcin de la teora de la equilibracin,
publicada en 1975. (M. Caruso y G. Fairstein, en Puiggrs, 1997).
9.
Podran mencionarse otros profesores que contribuyeron a esta temprana
expansin del psicoanlisis, como Edgardo Rolla, Mauricio Knobel, Emilio
Dupetit, etc.
10.
En este contexto, es llamativa la creacin de un centro de investigacin
experimental en psicologa, durante la dcada del '70, en San Luis, bajo la
direccin de Plcido Alberto Horas, quien introdujo autores de corrientes
"objetivas" en la enseanza de la psicologa (tales como Pavlov, Skinner,
Hull, Tolman, etc.).
11.
El texto de J. Bleger, "Psicologa de la Conducta", ofrece un ejemplo
de las perspectivas imperantes en las carreras de psicologa durante buena
parte de las dcadas del 60 y del 70. "Orientacin Vocacional. La
estrategia clnica", de R. Bohoslavsjy, tambin de ese tiempo y entre
otros, ilustra la extendida preferencia por la atencin en entrevistas no
estructuradas, apoyada en conceptos provenientes del psicoanlisis, antes que
por el estudio, mediante la aplicacin de tests, de variables psicolgicas
predeterminadas.
12.
Ver AUAPSI (1998), Proyecto de mejoramiento de la calidad de la enseanza en
las carreras de Psicologa en seis universidades nacionales. Programa de
formacin de especialistas en innovacin curricular. Informe diagnstico de la
situacin actual (Documento preliminar). Universidad de Buenos Aires,
Facultad de Psicologa.
13.
La Facultad de Psicologa de la Universidad de Buenos Aires se cre en 1986, la
de Rosario en 1987, la de Tucumn en 1994, la de Mar del Plata en 1996 y la de
Crdoba en 1999. Actualmente se realizan las gestiones para el "pase a
Facultad" de la carrera de la Universidad Nacional de La Plata.
14.
UNLP y UNR: 1984; UBA: 1985 (con modificaciones en 1990); UNC: 1986; UNMP: 1989;
UNT: 1991; UNSL: 1996.
15.
En 1974, la Primera Conferencia Latinoamericana sobre Entrenamiento en
Psicologa, en Bogot, Colombia, propuso formar los psiclogos siguiendo el
"modelo Boulder", surgido de la Conferencia sobre enseanza de la
psicologa, realizada en Boulder, Colorado, en 1948. Se consideraba
imprescindible incluir tanto una formacin terico-cientfica bsica como un
entrenamiento prctico-profesional, aplicado, abarcando el rol del cientfico y
el del profesional. De acuerdo con esto, la carrera de psicologa deba ser
profesional, polivalente y autosostenida, sin requerir de posgrados
obligatorios para el ejercicio de la profesin (Ardila, 1978).
16.
Vase las unidades acadmicas mencionadas al comienzo del captulo.
17.
Pueden mencionarse las actividades del CONICET(Consejo Nacional de
Investigaciones Cientficas y Tcnicas) y ms recientemente el Programa de
Incentivos implementado por la Secretara de Polticas Universitarias del
Ministerio de Educacin de la Nacin, que beneficia con emolumentos especiales
a los docentes universitarios que investigan y someten sus trabajos a
evaluaciones peridicas. Tambin el FOMEC (Fondo para el Mejoramiento de la
Calidad Universitaria) ha contribuido a cierta reorientacin de la formacin a
travs de sistemas de becas y de aliento a las actividades de investigacin de
los docentes, diversificndose tambin las reas atendidas. El FOMEC cont con
financiamiento del BIRF (Banco Internacional de Reconstruccin y Fomento).
18.
Se formaron comisiones dedicadas a temas especficos: "Formacin",
"Aspectos Legales y Polticos", "Intercambio
cientfico/profesional", "Etica" y "Mercado de
Trabajo".
19.
"Acta de Intencin entre la Asociacin de Unidades Acadmicas de
Psicologa de Argentina y Uruguay y la Red de Unidades Acadmicas de Psicologa
de Chile", firmada el 30 de junio de 1999, en Caracas, Venezuela. Archivo
de AUAPSI. Facultad de Psicologa, Universidad de Buenos Aires.
20.
La Universidad de Palermo otorga el ttulo de Licenciado en Psicologa con el agregado
de " y Marketing", " y Recursos Humanos" o "y
Sociologa". La Universidad de Flores ofrece el de Licenciado en
Psicologa, en las orientaciones educacional, clnica u organizacional. La
Universidad Siglo XXI el de Licenciado en Psicologa, Orientacin
Organizacional u Orientacin Clnica. La Universidad Nacional de La Rioja (la
nica de carcter pblico que ofrece especializacin en el grado) otorga el
ttulo de Licenciado en Psicologa Organizacional.
21.
Las Universidades Nacionales de Rosario y de La Rioja y la Universidad de
Buenos Aires otorgan el ttulo de Profesor de Enseanza Media y Superior en
Psicologa. La Universidad Nacional de la Plata y las universidades privadas
Adventista del Plata y Catlica de Salta, confieren el de Profesor en Psicologa.
Por ltimo, la Universidad Catlica Argentina (privada) otorga el de Profesor
de Psicologa (Profesor en Enseanza Secundaria, Normal y Especial en
Psicologa)
22.
Federacin de Psiclogos de la Repblica Argentina.
23.
La Universidad Centro de Altos Estudios en Ciencias, de carcter privado,
otorga el ttulo de Licenciado en Psicologa Social. Dicha licenciatura es
cursada en alrededor de cuatro aos.
24.
La Universidad Nacional de La Rioja y las universidades privadas Adventista del
Plata, Argentina John F. Kennedy, Catlica Argentina, Catlica de Cuyo,
Catlica de La Plata, Catlica de Santiago del Estero, de Belgrano, de Flores,
de Morn y del Salvador otorgan el ttulo de Licenciado en Psicopedagoga. El
profesorado en psicopedagoga es dictado en la Universidad Nacional de La Rioja
y en las universidades privadas de Morn, Catlica Argentina, Santo Toms de
Aquino y Argentina Jhon F. Kennedy.
25.
La Resolucin Ministerial N 2.447 enmarcada en la ley N 23.277 de 1985
seala, dentro de las incumbencias de los ttulos de Psiclogo y Licenciado en
Psicologa: Diagnosticar, asistir, orientar y asesorar en todo lo concerniente
a los aspectos psicolgicos del quehacer educacional, la estructura y la
dinmica de las instituciones educativas y el medio social en que este se
desarrolla; realizar orientacin vocacional y ocupacional.
26.
Como ejemplo, segn adelanto de resultados del Censo de Estudiantes del ao
2000 de la Universidad de Buenos Aires, el 84,5 % de estudiantes de psicologa
en dicha institucin son de sexo femenino.
27.
De acuerdo con el adelanto de resultados del Censo de Estudiantes del ao 2000
de la Universidad de Buenos Aires.
28.
La Facultad de Psicologa de Mar del Plata tiene un curso de ingreso, no
obligatorio, pero con un examen que s es obligatorio y eliminatorio. El
departamento de Psicologa de la Universidad de La Plata tiene un curso
introductorio, obligatorio, con evaluacin no eliminatoria, con tres meses de
trabajo en grupos pequeos para quienes no aprobaron. En la Facultad de
Psicologa de Tucumn (UNT) se dicta un Ciclo de Iniciacin Obligatorio, no
eliminatorio. En la de Crdoba (UNC) hay un curso de nivelacin obligatorio y
eliminatorio. En la de Rosario (UNR) se realizan Jornadas de Reflexin para
Ingresantes, sin evaluacin y no obligatorias. Las unidades acadmicas de
universidades pblicas de Buenos Aires y de San Luis no tienen cursos de
ingreso.
29.
Estos datos son globales, su distribucin entre las distintas unidades
acadmicas no es homognea. En San Lus, por ejemplo, el 52% de los docentes
tiene dedicacin exclusiva, mientras que en Crdoba slo el 2% dispone de ella.
30.
Segn Informe Diagnstico de AUAPSI. Versin Preliminar (1998).
31.
Segn datos provistos por el Decanato de la Facultad de Psicologa de la
Universidad Nacional de Rosario.
32.
Por ejemplo, segn Censo Docente 2000 ; 43.8% no cursa ni curs ningn tipo de
postgrado y 53.4% s lo hace.
33.
Secretara de Planificacin de la Universidad de Buenos Aires, con base en
datos preliminares del Censo Docente 2000. Vase
http://secplan.rec.uba.ar/docente2000/.
34.
En la de Buenos Aires hay un incipiente proceso de integracin de reas, por
parte de los profesores de grado, para la planificacin e implementacin de
posgrados.
35.
Resolucin Ministerial N 498 de 1999, "Certificacin y recertificacin
profesional."
36.
La Resolucin 1168 del Ministerio de Cultura y Educacin establece que el
doctorado "tiene por objeto la obtencin de verdaderos aportes
originales en un rea de conocimiento cuya universalidad debe procurarse en un
marco de nivel de excelencia acadmica."
37.
Modesto Alonso (1999) ha destacado una creciente masividad en las carreras de
psicologa en las universidades pblicas. En 1997, los alumnos de psicologa en
estas universidades llegaban a 34.549. Se estima que por ao egresan unos 1500
profesionales de las universidades pblicas y unos 500 de las universidades
privadas. Sobre anlisis de datos cuantitativos de la situacin de los
psiclogos en Argentina, vanse, adems del ya mencionado, los siguientes
trabajos: Alonso, M. (1994). Los psiclogos en la Argentina. Datos
cuantitativos. Alonso, M. (1995). Investigacin sobre la Psicologa en la
Argentina: Datos Preliminares sobre la Formacin y Distribucin Geogrfica y
Ocupacional de los Psiclogos. Alonso, M., Nicemboim, E. (1997). Notas Sobre la
Psicologa en Argentina. Aspectos Acadmicos y Profesionales.
38.
Para una aproximacin al carcter de reformas propuestas vase, por ejemplo, Estudios
para la Reforma Curricular de la Universidad de Buenos Aires.
39.
Constitucin de la Nacin Argentina, Captulo Cuarto, art. 75, inciso 19. Ley
Federal de Educacin N 24.195, art. 39 (1993).
40.
Courel, R. (1999e). Una reforma impostergable.
41.
"Anuario 1998 de Estadsticas Universitarias. Universidades Nacionales y
Privadas". Secretara de Educacin Superior, Ministerio de Educacin,
Repblica Argentina.
42.
En el ao 1995 fue creada la Comisin Nacional de Evaluacin y Acreditacin
Universitaria (CONEAU). Ley de Educacin Superior N 24.521.
43.
Courel, R (2000b). Nuestro sistema de titulaciones requiere revisiones.
44.
Ver Informe Diagnstico de la AUAPSI (1998a). Anexo B.
45. Ibidem. Anexo A.
46.
Ver nota al pie N 13, ut supra.
47.
La Facultad de Psicologa de la UBA ha comenzado a implementar desde el
ao 2000 una iniciativa denominada "Programa de Diagnstico del Curriculum
en Accin y Anlisis de los Procesos de Enseanza y de Aprendizaje desde la
Perspectiva de sus Actores" (Resolucin del Consejo Directivo N 608/99).
48.
Vase Vilanova, A. (1996). Enseanza de la psicologa: historia y problemas
fundamentales.
49.
Vase Courel, R. (2000c). La importancia del trabajo escrito en la formacin
del estudiante.
50.
Vase Courel, R. (2000d). No slo escribir, ... tambin escuchar, leer, decir.
51.
Vase Courel, R (1999c). Evaluacin acadmica y dedicaciones a la docencia.
52.
Fuente: Secretara de Planificacin con base en datos preliminares del Censo
Docente 2000 y datos del Censo Docente 1992.
53.
Actas de Asambleas Ordinarias de AUAPSI llevadas a cabo en los meses de marzo,
mayo, agosto y octubre de 1999, y abril de 2000.
54.
Vase el texto ya mencionado de Chiavertti, S. (1992). Especialidades en
psicologa. Obtencin del Certificado de especialista.
55. Vase
el trabajo de Casullo, M.M. (1998). Las tareas de investigacin y la identidad
profesional del psiclogo.
56. Ibidem.
57. Vase Courel, R. (1999g). Importancia
del doctorado.
58. Los
criterios y estndares generales para diferenciar maestras y carreras de
especializacin estn fijados por la Resolucin 1168 del Ministerio de Cultura
y Educacin (1997), que establece: "Maestra: tiene por objeto
proporcionar una formacin superior en una disciplina o rea interdiciplinaria,
profundizando la formacin en el desarrollo terico, tecnolgico, profesional,
para la investigacin y el estado del conocimiento correspondiente a dicha
disciplina o rea interdisciplinaria. La formacin incluye la realizacin de un
trabajo, proyecto, obra o tesis de maestra de carcter individual, bajo la
supervisin de un director y culmina con la evaluacin de un jurado que incluye
al menos un miembro externo a la institucin. El trabajo final, proyecto, obra
o tesis deben demostrar destreza en el manejo conceptual y metodolgico,
correspondiente al estado actual del conocimiento en la o las disciplinas del
caso. Conduce al otorgamiento de un ttulo acadmico de magister, con
especificacin precisa de una disciplina o de un rea interdisciplinaria".
"Especializacin: tiene por objeto profundizar en el dominio de un tema
o rea determinada dentro de una profesin o de un campo de aplicacin de
varias profesiones, ampliando la capacidad profesional a travs de un
entrenamiento intensivo. Cuenta con evaluacin final de carcter integrador.
Conduce al otorgamiento de un ttulo de Especialista, con especificacin de la
profesin o campo de aplicacin".
59. Algunas
de las consideraciones que aqu hacemos respecto del psicoanlisis involucran
dimensiones ticas y deontolgicas que tambin deben ser tenidas en cuenta
respecto a otras orientaciones o subespecialidades en el rea clnica y de las
psicoterapias.
60.
Courel; R (1999d) La formacin clnica del psiclogo.
61.
Ibidem.
62.
Ver, por ejemplo, Ordenanza N 40.997/86, "Residencias Hospitalarias"
y sus modificatorias, y Resolucin N 45/86, "Concurrencias
Hospitalarias", del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
63.
Segn Modesto Alonso, hay un psiclogo cada 949 habitantes, o bien, 105
psiclogos cada 100.000 habitantes. En la ciudad de Buenos Aires se calcula que
hay unos 500 psiclogos cada 100.000 habitantes. El mismo autor seala que si
se comparan estos datos con los de pases desarrollados, se considera que hay
desocupacin o subocupacin entre psiclogos cuando se llega a 24 o 25
psiclogos cada 100.000 habitantes. Alonso, M. (1999). Psicologa en Argentina.
En La Psicologa en las Amricas
64. Una
"concurrencia" hospitalaria exige un trabajo ad honorem de 20
horas semanales durante 4 aos.
65.
Estudios para la Reforma Curricular en la Universidad de Buenos Aires
(1999).
66. Courel,
R. (2000a). Consideraciones para una reforma del plan de estudios de la carrera
de psicologa.
67. Vase,
por ejemplo, Courel, R. (2000a). Consideraciones para una reforma del plan de
estudios de psicologa. Courel, R. (2000b). Nuestro sistema de titulaciones
requiere revisiones.
68. Vase
Casullo, M.M. (1998). Las tareas de investigacin y la identidad profesional
del psiclogo.
69.
Segn datos del Anuario de 1998 de Estadsticas Universitarias del Ministerio
de Educacin de la Nacin.
70. Courel,
R. (1998). Mejoramiento de la formacin de grado en las carreras de psicologa
en seis Universidades Nacionales de la Repblica Argentina.
71. Vase
infra p. 10, lo referente a los Encuentros Integradores de Psiclogos
del Mercosur realizados desde 1994, y la firma del Protocolo de Acuerdo
Marco sobre Formacin de Psiclogos del Mercosur y Pases Asociados, en
1998, que promueve una formacin comn para el reconocimiento de un psiclogo
en todos los pases de la regin. Vase tambin Di Domnico, C. (1996).
Psicologa y Mercosur: acerca de la armonizacin curricular.Courel, R. (1999a).
Hacia una mayor integracin de las unidades acadmicas de psicologa de Amrica
Latina.
Datos biogrficos y curriculares del autor y de la
colaboradora.
Ral Courel.
- Decano de la
Facultad de Psicologa de la Universidad de Buenos Aires por los periodos
1994-1998 y 1998-2002.
- Psiclogo
con orientacin clnica (Universidad Nacional de Tucumn, Argentina, y
Universidad Federal da Bahia, Brasil).
- Profesor
Adjunto Regular de Psicoanlisis: Escuela Francesa, Facultad de
Psicologa, Universidad de Buenos Aires.
- Presidente
de la Asociacin de Unidades Acadmicas de Psicologa (AUAPsi), desde el
29-10-1995 al 30-6-2000.
- Director de
tres proyectos con financiamiento externo para el mejoramiento de la
formacin de grado en psicologa (FOMEC N 665, 681 y 905.
- Dirige
investigaciones sobre incidencias de la subjetividad en las ciencias
(Proyectos UBACyT TP12 y P067).
- Miembro del
Consejo Acadmico del Centro Franco-Argentino de Altos Estudios en
representacin de la Universidad de Buenos Aires, desde el 20 de diciembre
de 1996.
- Miembro del
Consejo de Administracin de la Red de Hospitales Universitarios de la
Universidad de Buenos Aires, desde 1998.
- Autor de dos
libros ("Psicoanlisis en el campo del goce" y "La cuestin
psicosomtica") y coautor de otros seis.
- ltimas
publicaciones:
- "Observaciones
sobre el psicoanlisis y la investigacin cientfica" (Revista
Universitaria de Psicoanlisis, Bs.As., 2001).
- "Consideraciones
sobre psicologa y qumica del cerebro" (Revista de la Facultad de
Psicologa de la UNR, Argentina, 2001).
- "La
subjetividad en la psicologa: la psicologa clnica de orientacin psicoanaltica
en Argentina" (Anuario de Investigaciones, Facultad de Psicologa de
la UBA, 2000).
- "Hacia
una mayor integracin de las unidades acadmicas de psicologa de Amrica
Latina" (Acta Psiquitrica y Psicolgica de Amrica Latina, Vol. 45,
N3, 1999).
- "Intersecciones
de la psiquiatra. Neurociencias, psicologa y subjetividad"
(Vertex.. Revista Argentina de Psiquiatra, Vol IX, N33,
Setiembre-Octubre-Noviembre 1998).
Ana Mara Talak
- Profesora de
Filosofa, Psicologa y Pedagoga.
- Lic. en
Psicologa (Universidad de Buenos Aires) y en Filosofa (Universidad del
Salvador).
- Docente de
la ctedra I de Historia de la Psicologa (Universidad de Buenos Aires).
- Publicacin
de numerosos artculos sobre historia de la psicologa en la Argentina y
es coautora de libros de historia: Historia de la vida privada en la
Argentina, tomo II: La Argentina Plural: 1870-1930 (1999), y Psiquiatra,
Psicologa y Psicoanlisis. Historia y Memoria (2000).
- Se encuentra
realizando el Doctorado en "Historia de la Psicologa en la
Argentina" (Facultad de Filosofa y Psicologa, Universidad de Buenos
Aires).
Fuente:
Toro, J.P. y Villegas J.F. (editores) (2001) Problemas centrales para
la formacin acadmica y el entrenamiento profesional del psiclogo en las
Amricas. Vol.1, Buenos Aires, Sociedad Interamericana de Psicologa,
pp. 21-83.