1.
Dos son las definiciones de la psicología que predominan en la historia de esta ciencia.
Según una de ellas, la psicología es «la ciencia del alma», siendo considerados los procesos psíquicos como fenómenos, de los cuales se debe concluir
la existencia de una sustancia metafísica: el alma. Según la otra definición, la psicología es «la ciencia de la experiencia interna», y por eso los procesos psíquicos
forman parte de un orden especial de experiencia, el cual sin duda se distingue
en que sus objetos pertenecen á la introspección, ó como también se dice, en
contraposición al conocimiento que se obtiene mediante los sentidos externos, pertenecen al sentido interno.
Ni
una ni otra definición responden al actual estado
de la ciencia. La primera, la metafísica,
corresponde a un estado que en psicología ha durado
bastante más que en los otros campos del saber. Pero también la psicología lo ha, finalmente, traspasado desde que se ha
desarrollado en una disciplina empírica que trabaja
con métodos propios, y desde que se ha reconocido
que las ciencias del espíritu constituyen un gran campo científico en
contraposición á las ciencias de la naturaleza, el cual requiere, como su base
general, una psicología autónoma é independiente de toda teoría metafísica.
La
segunda definición, la empírica, que ve en la Psicología una «ciencia
de la experiencia interna», es insuficiente porque puede dar lugar á que se
suponga falsamente que
la psicología tiene que ocuparse de objetos distintos en general de
los de la llamada experiencia externa. Ahora bien;
ciertamente se dan contenidos de la experiencia que
sólo caen bajo la investigación psicológica, por lo que no tienen equivalentes en los objetos y procesos de aquella experiencia
de que trata la ciencia de la naturaleza; tales son nuestros sentimientos, las emociones, las resoluciones de la
voluntad. Por otra
parte, no existe ningún fenómeno especial natural que, desde un
diverso punto de vista, no pueda también ser objeto de la investigación psicológica. Una piedra,
una planta, un sonido, un rayo de luz son, en cuanto fenómenos naturales, objetos de la mineralogía,
de la botánica, de la física,
etc. Pero en cuanto estos
fenómenos naturales despiertan en nosotros representaciones, son asimismo objetos de la psicología, la cual procura dar,
de este modo, razón de la formación de estas representaciones
y de su relación con otras representaciones, así
como de los procesos que no se refieren á objetos
externos, esto es, de los sentimientos y de los movimientos
de la voluntad. No existe, en modo alguno, un «sentido
interno» que; como órgano del
conocimiento psíquico, pueda contraponerse á los sentidos externos, como órganos del conocimiento de la
naturaleza. Con la ayuda de los sentidos externos surgen,
tanto las representaciones, cuyas propiedades procura indagar la psicología,
como aquellas de que parte el estudio de la naturaleza. Las excitaciones
subjetivas que permanecen extrañas al conocimiento natural de las cosas, esto
es, los sentimientos, las emociones y los actos volitivos no se nos dan
mediante órganos perceptivos especiales, sino que se ligan en nosotros,
inmediata é inseparablemente, con las representaciones que se refieren á
objetos externos.
2.
De lo dicho resulta que las expresiones experiencia interna y experiencia
externa, no indican dos cosas diferentes, sino solamente dos diversos puntos
de vista que usamos en el conocimiento y en la exposición científica de la
experiencia en sí única. Estos
diversos puntos de vista tienen su origen en la escisión inmediata de toda
experiencia en dos factores: en un contenido, que se nos da, y en
nuestro conocimiento de este contenido. Al primero de estos factores lo
llamamos objeto de la experiencia, al segundo, sujeto
cognoscente. De aquí dos caminos
que se abren para el estudio de la experiencia: uno es el de la ciencia
natural, que considera los objetos de la experiencia en su
naturaleza, pensada independientemente del sujeto; el otro es el de la psicológica,
por el cual se marcha á la investigación del contenido total de la experiencia,
en su relación con el sujeto y de las cualidades que éste atribuye
inmediatamente á dicho contenido. Basándose en esto, comoquiera que el punto de
vista de la ciencia natural sólo es posible mediante la abstracción del factor
subjetivo contenido en toda experiencia real, se le puede también designar
diciendo de él que es el de la experiencia mediata, mientras que del
punto de vista psicológico, en el que no existe tal abstracción ni sus efectos,
puede decirse que es el de la experiencia inmediata.
3.
El objeto que, por lo dicho, pertenece á la psicología, como ciencia empírica
general, coordinada y complementaria de la ciencia de la naturaleza, se
confirma por la significación de todas las ciencias del espíritu á que aquélla
sirve de fundamento. Todas estas ciencias, filología, historia, política y
sociología tienen por contenido la experiencia inmediata cual se halla
determinada por las acciones recíprocas de los objetos y de los sujetos
cognoscentes y operantes. De ahí que estas ciencias del espíritu no se sirvan
de las abstracciones y de los conceptos hipotéticos, subsidiarios de la ciencia
de la naturaleza; pero las representaciones objetivas y los movimientos
subjetivos concomitantes tienen para ella el valor de una realidad inmediata y
procuran explicar las partes especiales que constituyen esta realidad mediante
su recíproca conexión. Este procedimiento de interpretación psicológica, propio
de las ciencias particulares del espíritu, debe ser también el procedimiento de
la misma psicología, porque también, ella lo requiere por su mismo objeto, esto
es, la inmediata realidad de la experiencia.
3a. A la
ciencia natural que indaga el contenido de la experiencia haciendo abstracción
del sujeto cognoscente, se la suele también asignar como objeto el conocimiento
del mundo externo donde las palabras «mundo externo» indican todo el complejo de los
objetos que nos es dado conocer. En forma correspondiente se quiere definir algunas veces la psicología «el auto conocimiento del sujeto». Pero esta
definición es insuficiente porque al dominio de la psicología, además de las
cualidades de cada sujeto, pertenecen igualmente las reciprocas relaciones del
sujeto con el mundo externo y
con los otros sujetos, á él semejantes. Además, esta definición puede
fácilmente hacer creer que sujeto y mundo externo son partes separables de la
experiencia, ó que, por lo menos, pueden dividirse en contenidos de conciencia
recíprocamente independientes, cuando, por el contrario, la experiencia externa
se halla siempre ligada con las funciones perceptivas y cognoscentes del sujeto
y la experiencia interna implica las representaciones del mundo exterior como
partes de ella permanentes. De donde necesariamente se deriva que la
experiencia no es verdaderamente una simple yuxtaposición de sus diversos
dominios, sino un todo único que, en cada una de sus partes, presupone tanto el
sujeto que aprehende los contenidos de la experiencia cuanto los objetos que
son dados al sujeto como contenidos de la misma. Por eso tampoco la ciencia de
la naturaleza puede prescindir por completo del sujeto cognoscente, sino sólo
de aquellas de sus cualidades que, como los sentimientos, se desvanecen luego
que se hace abstracción del sujeto ó como las cualidades de las sensaciones
deben, conforme á las investigaciones de la física, ser adscritas al sujeto. La
psicología tiene, por el contrario, como objeto propio, el total contenido de
la conciencia en su constitución
inmediata.
Ahora, si la razón última para la distinción de las
ciencias naturales de la psicología y de las ciencias del espíritu sólo puede
buscarse en el hecho de que toda experiencia tiene como factores un contenido
objetivo dado y un sujeto cognoscente, se comprende que no sea necesario que
dicha distinción presuponga una determinación
lógica de los dos factores. Es, en efecto, evidente que una
determinación semejante sólo es posible en conformidad con las investigaciones
de las ciencias naturales y de la psicología, y por eso, en ningún caso puede
preceder á estas investigaciones. La única premisa común desde el principio á
las ciencias naturales y a la psicología, se halla más bien en la conciencia
que acompaña á toda experiencia de que por ésta se dan objetos
á un sujeto sin que por ello se pueda hablar de un conocimiento de las
condiciones que sirven de base á la distinción entre sujeto y objeto ó de
determinados caracteres por los cuales se distingue un factor del otro.
Asimismo, las expresiones sujeto y
objeto se deben, pues, en este respecto, considerar únicamente como una
anticipación por la cual distinciones que pertenecen á una reflexión lógica ya
acabada se aplican al estadio de la experiencia originaria.
Por lo dicho, las interpretaciones de la
experiencia según la ciencia natural y la psicología, se integran
recíprocamente, no sólo porque la primera considera los objetos prescindiendo
lo más posible del sujeto, y la segunda, por el contrario, se ocupa de la parte
que toma el sujeto en la formación de la experiencia, sino también en el
sentido de que ambas se colocan en una posición distinta frente á todos los datos particulares de la experiencia.
Puesto que la ciencia de la naturaleza procura descubrir cómo están
constituidos los objetos sin ninguna consideración al sujeto, el conocimiento
que nos ofrece es de naturaleza mediata ó conceptual; en lugar de los objetos inmediatos de la
experiencia se someten á ella los conceptos de los objetos conseguidos mediante
la abstracción de los elementos subjetivos de las representaciones. Pero
también esta abstracción requiere siempre integraciones hipotéticas de la
realidad. En efecto, puesto que el análisis que la ciencia natural hace de la
experiencia demuestra que muchas partes de ésta, por ejemplo, los contenidos de
la sensación, son efectos subjetivos de los procesos objetivos, estos últimos,
por su naturaleza independiente del sujeto, no pueden comprenderse en la experiencia. Por eso se trata de
llegar á ella mediante conceptos hipotéticos sobre las propiedades objetivas de la materia. Por el contrario,
en la psicología que estudia el contenido de la conciencia en su plena
realidad, esto es, las representaciones referentes á los objetos junto con
todos los movimientos subjetivos que la
acompañan, se presenta el modo de conocer inmediato ó intuitivo; intuitivo,
en el sentido más amplio que en la
moderna terminología científica ha tomado este concepto, por que lo indica, no
ya solamente los contenidos representativos inmediatos de los sentidos
externos, principalmente de la vista, sino todo lo real concretó en
contraposición á lo pensado abstracto y conceptual. La psicología puede poner
de manifiesto la conexión de los datos de la experiencia, cual en realidad se
presenta al sujeto, solamente con abstenerse en absoluto de las abstracciones y
conceptos hipotéticos empleados por las ciencias naturales. Por consiguiente,
si tanto la ciencia de la naturaleza como la psicología. Son ciencias
empíricas, en el sentido de que entrambas tienen por objeto la interpretación
de la experiencia, á la cual consideran de diversos puntos de vista, la
psicología, por la particular naturaleza de su objeto, es seguramente, la
ciencia más estrictamente empírica de todas.