3. Problemas centrales para la formación académica
y el entrenamiento profesional del psicólogo en Argentina.
Los problemas que pueden identificarse en la
formación del psicólogo en Argentina son varios. Debido a las interrelaciones
entre ellos, la clasificación que sigue tiene una función sólo ordenadora, de
modo que muchas veces un mismo problema puede ser visto en distintos lugares.
- Problemas
del sistema universitario en Argentina.
- Problemas de
las titulaciones.
- Problemas de
los planes de estudios.
- Problemas de
los procesos de enseñanza-aprendizaje.
- Problemas de
la docencia y de su organización.
- Problemas de
la formación de posgrado.
La identificación de estos problemas se realizó a
través de la consulta y el análisis de documentos y de trabajos sobre el tema
referidos en la bibliografía. Destacamos entre ellos como principales el "Proyecto
de mejoramiento de la calidad de la enseñanza en las carreras de Psicología en
seis universidades nacionales. Informe diagnóstico de la situación
actual." y el "Programa de formación de especialistas en
innovación curricular. Informe de la segunda etapa del programa de innovacion
curricular. Recomendaciones acerca de la formación universitaria en psicología
en Argentina y Uruguay", ambos elaborados por la AUAPSI (1998 a, b).
I. Problemas del sistema universitario en
Argentina
Algunos de los problemas que enfrentan las carreras
de psicología provienen del estado actual del sistema universitario en
Argentina. A saber:
- Las
limitaciones económicas del sistema universitario en el país afectan las
posibilidades de generar mejoras en sus unidades académicas, que requieren
inversiones en planeamiento, en infraestructura y en cuerpos docentes con
mayor dedicación a las actividades universitarias y mejor remunerados.
Debe señalarse que en los últimos años no se han cumplido las metas de
inversión previstas en la Ley Federal de Educación (Ley Nº 24.195, art.
61, 63; 1993) y que las universidades públicas han sufrido, de hecho,
restricciones en los fondos que reciben, resintiéndose el progreso de la
docencia, de la investigación y del desarrollo de dispositivos de prácticas
profesionales en las distintas áreas. Hay que tener en cuenta, por
ejemplo, que la inversión total del país en actividades científicas y
tecnológicas no llega al 0.5% del PBI, que corresponde a un porcentual muy
inferior a los que invierten los EEUU y países de Europa. El resultado de
las políticas económicas aplicadas en la década del ’90, la paridad
cambiaria entre el peso y el dólar y la necesidad de un ingreso siempre
creciente de capitales externos para su sostenimiento, además de la
disminución progresiva de la industria local y del consumo interno,
llevaron a la Argentina en el año 2000 a una voluminosa deuda externa que
exige para este año el pago de más de 11.000 millones de dólares en
concepto de intereses. La situación ha implicado, cuando no la disminución
de sueldos en la administración pública y de la inversión en educación e
investigación, el congelamiento de incrementos en el presupuesto de estos
rubros.
- Lo referido
incide en la carencia de una buena infraestructura en materia de bibliotecas,
hemerotecas, equipamiento informático, locales adecuados para la
prestación de servicios profesionales y condiciones edilicias en general,
necesaria tanto para una adecuada actividad universitaria como para el
debido entrenamiento profesional. El problema se acentúa con la masividad
que caracteriza a la población estudiantil de la mayoría de las unidades
académicas en las universidades públicas (37).
- La
desproporción entre el alto número de estudiantes de psicología y los
escasos recursos para formarlos adecuadamente constituye un problema
principal. Mientras el número de estudiantes es elástico y crece, y los
presupuestos universitarios y recursos docentes bien calificados no lo
hacen en igual proporción, la calidad de la formación se ve necesariamente
afectada. A pesar de las consecuencias negativas que tiene este problema
para la psicología como disciplina y como profesión, no parece posible una
solución aislada, al margen de las políticas que rigen el sistema
educativo en general y el universitario en particular. Sobre este último,
además, se plantea la necesidad de profundas reformas (38).
- Un problema
conexo al referido es la insuficiencia de las políticas universitarias
nacionales en la flexibilización de los sistemas curriculares y de
titulaciones, para adecuarlos a la índole del mundo ocupacional actual.
- La
organización académica de la mayor parte de las universidades argentinas
está centrada en la enseñanza de las carreras de pregrado, mientras que
las de posgrado resultan anexas a ellas. Como consecuencia, la
planificación de pregrados y posgrados se hace habitualmente por separado,
y no como partes de un sistema integral.
- La
legislación vigente en Argentina garantiza la gratuidad y equidad de la
educación pública, incluyendo la universitaria (39). Este criterio se
aplica a las enseñanzas de grado, pero no a las de posgrado. Sin embargo,
el progreso de la educación superior requiere de una activa promoción de
la formación de posgrado, incluso su subsidio, sobre todo en las áreas
cuyo desarrollo es de importancia para el país.
- El conjunto
del sistema de educación superior en Argentina, incluyendo las
universidades y las instituciones de nivel terciario, está siendo
revisado. Se considera la necesidad de mejoras en los sistemas de
evaluación de planes de estudio, de investigaciones, de proyectos y de
procedimientos, en los de auditorías académicas, de selección de personal
y de administración, etc. En el caso de las unidades académicas de
psicología, muchas de sus estructuras de gestión se encuentran poco
profesionalizadas. Habitualmente, los funcionarios de conducción no han
recibido instrucción específica en gestión universitaria y es escasa la
disponibilidad de personal especializado en planeamiento, organización
universitaria y en gestión académica específica en psicología. En otro
lugar hemos señalado que "nuestros procedimientos y sistemas de
gestión no son aptos para operar en la escala que hoy se necesita",
y que "nuestros parámetros académicos, que deben ser exigentes,
requieren de nuevas formas organizativas, las actuales fueron pensadas
para la institución más pequeña y menos compleja de algunas décadas atrás"
(40). Especialmente en las universidades públicas, que instruyen al 82 %
de los estudiantes de psicología del país (41), la modernización de los
sistemas organizacionales y burocráticos se realiza muy lentamente, en
buena medida debido a la escasez de recursos.
- Los datos
concernientes a los planteles docentes (títulos, cargos, dedicaciones,
perfiles laborales, categorías en investigación, etc.), a los alumnos
(procedencia, escolaridad preuniversitaria, situación laboral, tasas de
deserción, etc), a los planes de estudios (programas, bibliografías,
etc.), y a las distintas actividades académicas, no están completamente
informatizados ni integran aún bases de datos de fácil acceso. Ello
constituye un obstáculo para la realización de evaluaciones y para el
desarrollo de un sistema eficiente de planificación académica.
II. Problemas de las titulaciones.
- El régimen
de incumbencias vigente para el título de grado requiere un conjunto de
conocimientos y habilidades bastante amplio, que se procura enseñar en una
carrera conducente a un título polivalente que habilita para el ejercicio
de las prácticas de la psicología en cualquiera de sus ámbitos. Es
coherente con estas características del título que no haya orientación
especializada en el grado. No es evidente, sin embargo, que la
coincidencia de todas las habilitaciones profesionales con el título de
grado se encuentre respaldada en la posibilidad real de que los
estudiantes universitarios reciban formación y entrenamiento suficientes
en las distintas áreas profesionales y en los ámbitos donde ellas se
llevan a cabo (por ejemplo: hospitales, escuelas, empresas).
- Se ha
generalizado en los últimos años la idea de que el título de grado debe
complementarse con especializaciones de posgrado en áreas específicas
tanto de prácticas profesionales como de investigación. A la vez, se
avanza en la sistematización de los estudios de posgrado en la forma de
carreras de especialización, maestrías y doctorados, que en general se
realiza a partir de iniciativas de las unidades académicas universitarias
de psicología, pero también de colegios o asociaciones de psicólogos y de
asociaciones de psicoanalistas o psicoterapeutas. Las instancias
gubernamentales destinadas a evaluarlos y aprobarlos (42) no disponen aún
de criterios generales para realizar esas tareas que hayan tenido en
cuenta las perspectivas de las entidades académicas que se ocupan
especialmente de la formación de los psicólogos como, por ejemplo, la
AUAPSI.
- No se han
documentado investigaciones que ofrezcan fundamentos a la lisa y llana
identificación entre el título académico de grado y la habilitación
profesional para el ejercicio de la psicología en todas las áreas. Tampoco
hay estudios sobre las diferencias que puedan haber entre las competencias
necesarias para la formación académica y las requeridas por los ejercicios
profesionales. De manera congruente con lo referido, los sistemas de exámenes
no requieren evaluar mediante procedimientos diferentes la formación
académica, por una parte, y la formación profesional, por la otra.
- El hecho de
que especialidades como la psicopedagogía o la psicología social, hasta
ahora consideradas de posgrado por instituciones como AUAPSI y FEPRA, sean dictadas en algunas universidades como
carreras de grado, muestra la ausencia de una política general de
titulaciones fundamentada en conclusiones sobre la formación requerida en
las distintas áreas de la psicología y para las distintas aplicaciones. La
observación es también válida para la proliferación de titulaciones en
tecnicaturas y en otras carreras cortas referidas más arriba.
- Puesto que
los títulos de pregrado son obtenidos después de por lo menos cinco años
de estudios universitarios, mientras que en el extranjero en general no
requieren más de tres o cuatro, se plantean problemas a la hora de
homologarlos en el contexto internacional. Hemos señalado en otro lugar
que "Para la admisión a doctorados o maestrías en el mundo
anglosajón, por ejemplo, alcanza un título de Bachelor, que se obtiene
tras tres o cuatro años de estudios universitarios regulares. No obstante,
nuestros estudiantes que quieren cursar esos posgrados deben completar
primero, en nuestro país, carreras que tienen una duración no menor a los
cinco o seis años" (43). El atraso resultante es de por lo menos dos
años.
III. Problemas de los planes de estudio.
En lo que a criterios de planeamiento se refiere,
los planes de estudios vigentes en general han tenido como eje organizador el
listado de asignaturas o materias, asociadas cada una de ellas a un profesor,
con preeminencia sobre el conjunto de contenidos de la disciplina cuya
enseñanza se debe asegurar. Como resultado, las propuestas de enseñanzas de
estos últimos dependen casi exclusivamente de los criterios individuales de los
docentes a cargo de las asignaturas. Concentrado cada profesor en su respectiva
área de competencia, habitualmente no dispone por sí solo de conocimientos
sobre los requerimientos de todo el curriculum. La toma de conciencia de la
necesidad de mejorar los procedimientos de planificación y gestión curricular
llevó a la AUAPSI a realizar su programa destinado a formar integrantes de las
unidades académicas como especialistas en diseño curricular en psicología,
capaces de realizar tanto propuestas de cambios bien fundadas como de
motorizarlas (AUAPSI, 1998b).
Teniendo en cuenta el Informe Diagnóstico de la
AUAPSI (1998a) destacamos los siguientes problemas en los planes de estudios:
- Se advierten
discrepancias entre el perfil del psicólogo que se aspira a formar, los
objetivos planteados para satisfacerlo, los contenidos del currículo, los
contenidos de los programas de las asignaturas y lo efectivamente
implementado en las aulas. Las exigencias enunciadas en los perfiles, en
los objetivos para lograrlos y en las capacidades que se pretende
desarrollar o cultivar, a menudo no encuentran una clara satisfacción en
los contenidos mínimos de las asignaturas o en otros dispositivos de los
planes de estudio. A veces los objetivos y contenidos de los programas no
corresponden al ciclo formativo o al área a los que pertenece la materia
según el plan. Por otra parte, se reconocen faltas de complementariedad y
déficits en la secuenciación de los contenidos de las materias, tanto
obligatorias como optativas (44).
- Si bien no
hay acuerdos consensuados en las unidades académicas acerca del peso
relativo que deberían tener los distintos contenidos para que los
currículos de pregrado estén bien balanceados, la AUAPSI ha llevado a cabo
evaluaciones provisorias que señalan, en la formación básica,
desequilibrios entre las distintas teorías y áreas, pudiéndose distinguir
vacancias y tratamientos insuficientes de algunas (45). En general, los
planes expresan la necesidad de brindar conocimientos en diversas áreas y
orientaciones de la psicología, pero de hecho no aseguran el estudio de
algunas de ellas. Desde una perspectiva, se observa insuficiente atención
a los desarrollos más actualizados sobre procesos psicológicos básicos
(percepción, memoria, lenguaje, atención, aprendizaje, conciencia, etc.).
Desde otra, se señalan carencias formativas para los ejercicios
profesionales en áreas incluso tradicionales en Argentina como la clínica
(Courel, 1999d). Hay, además, una generalizada coincidencia en que es
escasa la formación en métodos y técnicas de investigación.
- Es
insuficiente la enseñanza de procedimientos de intervención profesional en
los distintos campos de trabajo. En general, los planes de estudio ofrecen
pocas posibilidades de realizar prácticas específicas, bajo supervisión,
destinadas a la capacitación profesional. Aunque esta carencia es más
notoria en las áreas no clínicas, tampoco en estas últimas hay un sistema
de formación que asegure la competencia y el conocimiento de las
realidades asistenciales y de sus contextos (Courel, 1999d). Una de las
situaciones que contribuye a este déficit es la insuficiente vinculación
institucional de las unidades académicas con los sistemas asistenciales de
la salud y con otros donde también se ejerce la profesión de psicólogo
(educativos, judiciales, empresariales, etc.).
- Entre las
capacidades que los planes exigen cultivar, en los hechos se concede poca
importancia al desarrollo de aptitudes lingüísticas, por ejemplo, para la
redacción de informes profesionales y de textos académicos y científicos.
- Los planes
vigentes no cuentan con dispositivos que posibiliten el estudio y el
análisis suficientemente detenidos de las futuras responsabilidades profesionales.
Se advierte que la atención en los contenidos curriculares a la dimensión
ética del ejercicio profesional es escasa, y que se suele reservar sólo a
la materia que las carreras destinan a ese fin.
- Los
distintos planes de estudios no han tenido criterios comunes respecto a
actividades curriculares de integración de conocimientos. Ello puede
notarse, por ejemplo, en que para la obtención del título de grado, además
de la aprobación de las asignaturas básicas, los requerimientos pueden ser
muy diferentes: tesis de licenciatura, trabajo de investigación, trabajo
de campo, o ninguno de ellos (Tabla 12).
Tabla 12
Requerimientos para la obtención del
título de grado en Psicología en las universidades públicas.
|
|
Título que otorgan
|
Requerimientos específicos
|
|
UBA
|
Licenciado en Psicología
|
Ninguno.
|
|
UNC
|
Licenciado en Psicología
|
Prácticas supervisadas y Trabajo Final.
|
|
UNLP
|
Licenciado en Psicología
|
Ninguno.
|
|
UNMP
|
Licenciado en Psicología
|
Residencia de pregrado y Proyecto de Investigación.
|
|
UNR
|
Psicólogo
|
Residencias de pregrado y Trabajo de campo.
|
|
UNSL
|
Licenciado en Psicología
|
Tesis o Residencia.
|
|
UNT
|
Psicólogo
|
Seminarios y Prácticas de campo.
|
Fuentes: AUAPSI (1998a) y AUAPSI (1998b).
- Algunos
problemas de los planes de estudio están vinculados a la matriz misma de
formación en psicología imperante, en tanto ésta es concebida como
disciplina científica y al mismo tiempo como profesión. Los planes de
pregrado muestran tensiones entre las dimensiones científicas y las
profesionales, cada una de ellas sujeta a exigencias idiosincráticas
particulares. Por un lado, en lo que concierne a la dimensión científica,
los planes de estudio requieren formación académica con fuerte asiento en
actividades de investigación. Por el otro, la formación profesional exige,
además de la base científica, estudios y experiencias adecuadamente
orientados por docentes experimentados, adiestramiento en prácticas
específicas y supervisiones, que atiendan a aspectos praxiológicos y
éticos, de distinta índole a los que interesan comúnmente en la actividad
científica como tal. La tensión entre los requerimientos de la
psicología como ciencia y los de la psicología como profesión no es
privativa de los planes de Argentina, se encuentra en todos aquellos que
han seguido el modelo Boulder, que contempla tanto una formación
teórico-científica básica como un entrenamiento práctico-profesional,
aplicado, abarcando el rol del científico y el del profesional (46).
- Puede
reconocerse en Argentina otra tensión que sí es característica
específica de sus planes de estudios. Concierne a la habitualmente
problemática relación entre la psicología, o las psicologías,
y el psicoanálisis, presente desde la conformación de sus primeras
carreras de pregrado. En Argentina, las tensiones mencionadas se
entrecruzan e inciden entre sí, agregando nuevas facetas y complejidades a
los problemas de la formación de los psicólogos. Es claro el hecho, por
ejemplo, que el psicoanálisis ha influido en la ubicación predominante de
la disciplina en el campo de la salud, así como en su perfil profesional
marcadamente clínico. Desde el otro polo, las psicologías no
psicoanalíticas impulsan la investigación científica en diversas áreas y
otras aplicaciones profesionales. Las referidas tensiones plantean
problemas para distribuir las cargas de estudio en planes cuya duración no
puede exceder ciertos límites, haciendo difícil asegurar una formación a
la vez consistente y suficiente en cada uno de sus polos.
- El informe
diagnóstico de la AUAPSI (1998,a) señaló la falta de estudios sistemáticos
tanto del grado de satisfacción de estudiantes y docentes respecto de los
planes como de la valoración que tienen de ellos instancias externas a las
carreras. Ello ha impulsado en algunas unidades académicas la generación
de dispositivos útiles para subsanar algunas de estas carencias (47). En
líneas generales, no obstante, los mecanismos de evaluación, de corrección
de deficiencias y de actualización permanente de los planes de estudio no
atienden a los distintos opinantes que es conveniente tener en cuenta.
- Respecto a
las obligaciones de los alumnos en los regímenes de cursadas y de
promoción, se puede señalar, de acuerdo con el Informe diagnóstico
de la AUAPSI (1998,a) : 1) Los sistemas de correlatividades son
excesivamente flexibles, lo cual no garantiza la adquisición y asimilación
de los conocimientos previos, necesarios para avanzar en el aprendizaje de
los contenidos de las nuevas asignaturas. 2) La validez de la regularidad
alcanzada en las asignaturas cursadas es muy extensa (2 años
aproximadamente), lo cual no favorece el aprendizaje progresivo ni la
integración de los contenidos al avanzar en la carrera. Entre los déficits
de los planes de estudio se cuenta la carencia de especificaciones que
pemitan organizar los sistemas de evaluación de alumnos, y de docentes,
conforme a las intenciones formativas expresadas en los perfiles.
- Si bien las
diferencias entre los planes de estudios de las distintas unidades
académicas, en líneas generales, no son sustanciales, el reconocimiento de
equivalencias requiere trámites excesivamente engorrosos que dificultan la
circulación de estudiantes en el conjunto del sistema.
IV. Problemas de los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
- Prima en el
estudio la reproducción de los contenidos de un número poco extenso de
textos, que se corresponde con la falta de actualización bibliográfica
observada a menudo en los programas de las asignaturas (48). El trabajo
del estudiante en bibliotecas y hemerotecas es poco estimulado.
- Se observa
insuficiente formación de los estudiantes en técnicas de escritura
propiamente académica (49), así como falta de hábitos de lectura y de
interpretación de textos. Hemos hecho notar que eso afecta a la formación
profesional no menos que a la académica (50). Incide también en esta
situación la formación deficiente del nivel secundario con que ingresan
los alumnos a la universidad.
- Las
modalidades de enseñanza en la mayor parte de las materias suelen
reducirse a la exposición magistral.
- La inclusión
en los currículos de asignaturas destinadas específicamente a metodología
de la investigación no asegura el aprendizaje de métodos y técnicas de
investigación. Hay escasez de actividades formativas de aplicación de la
psicología en ámbitos variados de ejercicio profesional.
- No es
habitual la confrontación con la realidad de las intervenciones
profesionales en las que los psicólogos tienen incumbencias ni con
investigaciones empíricas. Las carreras se han desarrollado aisladas de
los organismos y lugares donde se ejerce la psicología como profesión. La
falta de formación práctica y el escaso contacto de los procesos de
enseñanza-aprendizaje con las realidades ocupacionales están vinculados a
estos hechos.
- Otro
problema a referir es la escasa incorporación en las enseñanzas de
conocimientos sobre las realidades sociales locales. Las investigaciones
sobre temas específicos estudiados en poblaciones locales son poco
aprovechadas en el dictado de las materias de grado. Muchos trabajos de
índole práctica y con impacto en su aplicación local se desarrollan fuera
de la universidad, tanto en asociaciones profesionales como en distintas
organizaciones no gubernamentales, con las que las conexiones son también
escasas.
- Se observa,
en general, desconexión entre las actividades de aprendizaje en las
distintas ramas de ejercicio profesional de la psicología y de la
investigación. Se advierte la necesidad de sistemas que hagan posible una
mejor coordinación de la circulación de los conocimientos producidos en
los diferentes ámbitos de investigación, así como de promover e
intensificar la participación de los psicólogos en grupos interdisciplinarios
y de asegurar la transferencia desde ellos a las comunidades en las que
pueden ser útiles. Entre las actividades de extensión universitaria se
encuentran buenos ejemplos de esta articulación, pero representan una
proporción muy pequeña si se tiene en cuenta todo lo investigado y la
cantidad de psicólogos que ejercen en Argentina.
A los problemas referidos debe sumarse la falta de
sistemas tutoriales o de consejeros de estudios que aseguren el asesoramiento y
acompañamiento institucional de cada estudiante en el planeamiento de sus
estudios y la atención a sus dificultades durante su tránsito por las unidades
académicas. Esta carencia, así como la escasa relación profesor-alumno, toma
especial relevancia en una carrera como psicología, en la cual el criterio de
que es conveniente atender a las variables personales forma parte de la índole
de la misma disciplina.
V. Problemas de la docencia y de su
organización.
- Teniendo en
cuenta que en la práctica las casas de estudios no están organizadas en
departamentos, o que cuando lo están las actividades departamentales son
limitadas, la unidad de agrupamiento de los
docentes y de organización real de las enseñanzas suele ser la cátedra. Una de las consecuencias es la escasa
interacción y trabajo conjunto entre los responsables de diferentes
asignaturas. El relativo aislamiento de los docentes entre sí no favorece
una buena distribución y complementación de las enseñanzas entre las
distintas materias. La falta de intercambios entre pares dificulta, asimismo,
la realización de evaluaciones de la marcha de las carreras por parte de
sus mismos actores, en este caso los docentes.
- El hecho de
que las unidades académicas de psicología no funcionen en un sistema
acabadamente departamentalizado dificulta la planificación y organización
conjunta de los niveles de pregrado y de posgrado que, como ya señalamos,
son tratados por separado. Ello se corresponde también con que son poco
frecuentes las rutinas que articulan docencia, investigación y servicios
de extensión universitaria, cuya interrelación debería enriquecer la
formación tanto de pregrado como de posgrado.
- Respecto al
acceso a la docencia, los concursos de antecedentes y oposición, que
constituyen la vía establecida para ello, con frecuencia no se realizan
con la regularidad que estipulan los reglamentos. Ello tiene como
consecuencia una excesiva prolongación de la docencia en condiciones
interinas, comprometiendo el arraigo estable de los mejores en la
universidad. Se observan rémoras, además, en el recambio de los docentes
de mayor antigüedad (51). Es ilustrativo al respecto, tomando como ejemplo
el caso de la Universidad de Buenos Aires, que el promedio de edad de los
auxiliares (ayudantes de trabajos prácticos) es de 37 años, y el de los
profesores de 50 años, mientras que en 1992 era de 34 y de 48 años,
respectivamente (52).
- Los
concursos para acceder a la docencia no suelen contar con especificaciones
institucionales que tengan suficientemente en cuenta los requerimientos
educativos actuales y futuros.
- No se han
generalizado políticas que estimulen el ingreso de nuevos docentes
altamente calificados y que promuevan la movilidad académica. La escasa
movilidad se debe no sólo a los factores señalados sino también a las
restricciones presupuestarias, que han impedido o dificultado en los
últimos años la creación de nuevos cargos que permitan el ascenso de los
auxiliares a cargos de profesores, y el ingreso de nuevos docentes a los
de auxiliares.
- La Ley de
Educación Superior (Nº 24.521, 1995) impulsa como condición para ocupar un
cargo de profesor poseer formación de posgrado a nivel de maestría o de
doctorado. En la práctica, sin embargo, no se ha podido avanzar en la
escala necesaria para corregir el hecho de que la mayoría de los docentes
sólo tiene formación universitaria en una carrera de grado y una formación
de posgrado muy a menudo informal en los contenidos específicos de la
asignatura en la que enseña. Hemos señalado más arriba que todavía son
pocos los docentes que procuran titulaciones de posgrado, y que la
inclinación a realizar posgrados, si bien se encuentra en aumento, aún es
inferior a la que se observa en otras disciplinas.
- La formación
de los alumnos en competencias profesionales específicas a veces están
bajo la responsabilidad de docentes que no acreditan inscripción o no
poseen una reconocida trayectoria en instituciones o en lugares de trabajo
donde aquellas son requeridas. El aprovechamiento de saberes en estado
práctico de psicólogos que ejercen su profesión en los ámbitos
asistenciales tanto públicos como privados, educativos, judiciales,
empresariales y varios otros, fuera de instituciones académicas o de
investigación, no es procurado de manera sistemática (Courel, 1999f).
- No se ha
extendido en los claustros docentes la conciencia ni el debate sobre la
necesidad de mejorar con experticia la enseñanza universitaria en
psicología, de desarrollar técnicamente los sistemas de evaluación, de
atender en los planes a los problemas de la inserción social y académica
de los futuros egresados, etc., que se han mantenido principalmente en las
esferas de funcionarios y directivos. Los docentes en general no han
recibido instrucción sobre el papel de su asignatura en el curriculum, los
criterios universitarios para la evaluación de los aprendizajes o
entrenamiento específico para el ejercicio de la docencia.
- Debido a los
bajos sueldos (Tabla 13) y a la escasez de cargos con dedicación exclusiva
(sólo el 6,04 % del total), es frecuente que los docentes no tengan en sus
proyectos personales progresar en la carrera universitaria o académica.
Ello se corresponde no sólo con que las remuneraciones iniciales son muy
bajas, sino también con las pocas posibilidades de alcanzar cargos de
mayor jerarquía y con dedicación exclusiva. En consecuencia, la mayor parte
de los docentes está obligada a procurar sus ingresos principales en
trabajos fuera de la universidad. Ello no contribuye al desarrollo de
hábitos de vida universitaria en las unidades académicas, reduciendo las
posibilidades de los docentes, además, de interactuar entre sí y con los
estudiantes. Cabe mencionar también que la gran cantidad de estudiantes
que debe ser atendida por cada docente no permite el seguimiento ni un
cuidado más cercano y frecuente de las necesidades educativas de cada uno.
Tabla 13
Renta mensual en pesos según la categoría y la
dedicación.
|
|
DEDICACION SIMPLE
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
104,80
|
83,87
|
114,97
|
94,05
|
150,70
|
129,77
|
|
Adjunto
|
138,27
|
108,04
|
150,64
|
120,41
|
194,04
|
163,81
|
|
Titular
|
174,57
|
134,27
|
189,19
|
148,89
|
240,51
|
200,21
|
|
|
DEDICACION SEMIEXCLUSIVA
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
266,92
|
245,99
|
302,79
|
281,87
|
428,20
|
407,28
|
|
Adjunto
|
345,71
|
289,14
|
386,45
|
329,88
|
528,89
|
472,32
|
|
Titular
|
446,44
|
351,11
|
492,25
|
396,92
|
652,43
|
557,10
|
|
|
DEDICACION EXCLUSIVA
|
|
|
1
|
2
|
3
|
|
|
A
|
B
|
A
|
B
|
A
|
B
|
|
Ayud. 1ra
|
-
|
518,35
|
-
|
771,33
|
-
|
1.125,49
|
|
Adjunto
|
-
|
658,96
|
-
|
979,76
|
-
|
1.428,88
|
|
Titular
|
-
|
807,78
|
-
|
1.200,51
|
-
|
1.750,35
|
Paridad
cambiaria: 1 peso - 1 dólar. Costo de la canasta familiar en Argentina, año
2000: 1.100 $ (Fuente: Indec). Los sueldos referidos corresponden a la
Universidad de Buenos Aires, están vigentes desde 1989 y son los más bajos de
la administración pública.
VI. Problemas de la formación de posgrado.
Merece señalarse que los intentos de organizar la
formación de posgrado de una forma más sistemática y amplia son relativamente
recientes. Comienzan a mediados de la década de los '80, al lograrse la
normalización de las universidades y generarse las condiciones de estabilidad y
continuidad necesarias para llevar a cabo planes de mediano y largo plazo. El
reciente crecimiento de las actividades de posgrado se debe a la confluencia de
diversos factores, entre los cuales destacamos, además de las demandas de mayor
formación para los distintos ejercicios profesionales del psicólogo, los
esfuerzos realizados para promover la formación de investigadores en
psicología, algunas incidencias de la actual Ley de Educación Superior, las
tareas llevadas a cabo por la AUAPSI, la actividad de las asociaciones
profesionales a nivel de posgrado y el inicio de su progresiva ordenación de
acuerdo con los requerimientos académicos universitarios.
La AUAPSI ha venido promoviendo un trabajo de
evaluación de las necesidades con miras al planeamiento de un sistema de
posgrado de alcance nacional (53). Las organizaciones profesionales de
psicólogos, por su parte, se han abocado estos últimos años a avanzar en la
definición y reglamentación de las especialidades (54). Todo esto ha dado como
resultado, a lo largo de la década del ’90, una mayor organización de los
estudios de posgrado en carreras de especialización, maestrías y doctorados,
así como un mayor interés por parte de los psicólogos en la investigación y en
obtener una formación de posgrado con reconocimiento académico (55). En este
panorama, no obstante, se observan varios problemas:
- Ha sido ya
señalado como un problema que la formación de pregrado y la formación de
posgrado del psicólogo sean encaradas de manera separada, sin una
concepción integral que asegure la articulación secuenciada entre ambas
etapas. Es probable que, en buena medida, ello se deba al atraso existente
en la revisión de las políticas curriculares y de titulaciones que rigen
en todo el sistema universitario. El mantenimiento de extensas carreras de
grado se corresponde con la falta de atención a la necesidad de disponer
de grados más breves y plurivalentes y de diversificar más las
titulaciones de posgrado. Esto último para responder mejor tanto al
incremento del número de especialidades y subespecialidades en las
ciencias, como a la creciente complejidad y variedad de requerimientos de
los nuevos escenarios laborales.
- Respecto a
los doctorados, si bien últimamente han entrado en decidida fase de
expansión, siguen siendo, en líneas generales, más aptos para que se
titulen investigadores ya formados que para que se formen los más jóvenes.
No se han extendido todavía los doctorados estructurados, en los que un
estudiante puede capacitarse académicamente a lo largo de cuatro o cinco
años dedicados a estudios universitarios regulares (56).
- La tardía
organización de los doctorados en psicología en las unidades académicas
públicas (57) puede entenderse, como ya se ha mostrado, en relación a las
interferencias en el funcionamiento normal de las universidades públicas
durante los gobiernos de facto, a la prevalencia de un
modelo de formación más inclinado hacia las prácticas profesionales que
hacia las académicas, y a que durante mucho tiempo el doctorado no ha sido
visto en los ámbitos "psi" como una exigencia necesaria para
avanzar en la carrera. Si bien esta situación se está revirtiendo -a
través, por ejemplo, de los apoyos y becas para la formación en
investigación- y la exigencia del doctorado aparece como una condición
deseable para optar a cargos de mayor jerarquía en la docencia y para
dirigir proyectos de investigación, en la práctica, el plantel de
profesores regulares titulares, adjuntos y jefes de trabajos prácticos que
dispone de títulos de doctor no llega todavía al 5 %.
- Actualmente
se mantiene, a pesar de la normalización de la vida universitaria, el
interés por los cursos de posgrado aislados, que surgen o desaparecen
siguiendo demandas de actualización o perfeccionamiento rápidos. En líneas
generales, la formación de posgrado se muestra predominantemente
motorizada por las orientaciones del mercado, que no favorece el
desarrollo de perfiles nuevos y más diferenciados de ejercicio
profesional. El hecho de que las planificaciones de posgrado deban prever,
en la generalidad de los casos, su autofinanciación, limita las
posibilidades de atender en mayor medida a "la producción
innovadora de conocimientos, en dominios transversales novedosos y áreas
interdisciplinarias" (Vezzetti 1997:8), que requiere
necesariamente inversión de recursos en investigación y en la formación de
profesionales con nuevos perfiles en distintos campos de la psicología.
Hay todavía una escasa relación del sistema de posgrado con las
instituciones donde se ejerce la psicología en sus diferentes áreas,
necesarias para la formación en las distintas especialidades
profesionales, incluso en la investigación. Es difícil, en consecuencia,
llevar adelante políticas planificadas de formación de especialistas, ya
sea en áreas profesionales, académicas o de investigación.
- En
correspondencia con la atención que se presta en los planes de estudio a
las incumbencias del título, las áreas de la disciplina tienden a
superponerse excesivamente con las posibles especialidades profesionales,
propensión no sólo presente en los posgrados universitarios sino en los
organizados desde las asociaciones de profesionales.
- Las
asociaciones o colegios de psicólogos, que no son instituciones académicas
sino profesionales, y que durante los gobiernos de facto tomaron a
su cargo, de manera no formal, buena parte de la formación de
posgraduación, en estos últimos años han procurado continuarla a través de
convenios con universidades. En la práctica, las universidades y las
asociaciones de profesionales todavía no han complementado suficientemente
sus respectivas competencias en lo que a la formación en las
especialidades de la psicología se refiere.
- Las normas
vigentes todavía no son capaces de asegurar que la planificación de las Maestrías
y de las Carreras de Especialización se ajuste siempre a iguales
criterios. Las regulaciones existentes al respecto no se han implementado
de manera uniforme (58). Aunque se considere en general que las carreras
de especialización ponen el énfasis en la dimensión profesional en alguno
de los campos de aplicación, y que las maestrías se orientan más hacia una
formación en un dominio científico específico de la psicología,
promoviendo la innovación y la investigación en ese área, en la práctica
esta diferencia no es siempre tenida en cuenta. Tampoco parece tener
claras consecuencias en el reconocimiento y legitimación para la promoción
en los distintos ámbitos laborales.
- En los
últimos años, con el crecimiento de los posgrados universitarios, se han
puesto en funcionamiento varios en el área clínica, tanto de orientación
psicoanalítica como de otras orientaciones (cognitiva, sistémica) y de
otras especialidades clínicas (psicodiagnóstico, neuropsicología). No
obstante, muchos psicólogos buscan formación en este área fuera de la
universidad (en asociaciones de psicoanalistas, de psicoterapeutas,
asociaciones de carácter científico, servicios hospitalarios públicos,
grupos de estudios privados, asociaciones de psicólogos, instituciones
privadas que ofrecen grupos de estudio, entrenamiento y supervisión,
etc.). Existen numerosas instituciones privadas, e incluso públicas,
dedicadas a la asistencia psicológica en las que se brinda formación de
posgrado a sus integrantes, aunque sin regulaciones ni controles académicos
o educativos oficiales.
- Otro
característico problema en Argentina es el que enfrentan las unidades
académicas a la hora de planificar posgrados que atiendan al extendido
interés por el psicoanálisis (59). La formación psicoanalítica, antes que
en estudios, consiste principalmente en la realización de un psicoanálisis
personal y privado, así como en la supervisión, también personal y
privada, de las prácticas clínicas. El psicoanálisis, en efecto,
privilegia la índole personal y privada de la formación para su ejercicio,
conforme a parámetros distintos a las rutinas académicas propias de la
universidad y al funcionamiento más habitual de la psicología en el
contexto internacional. Atendiendo a estas razones, las unidades
académicas no han procurado injerir en los asuntos considerados privativos
de cada sujeto, como la decisión de psicoanalizarse o la de elegir
psicoanalista (60). Por razones congruentes con éstas, tampoco se han
creado carreras que otorguen diplomas de psicoanalista, capaces de
funcionar como habilitantes para el ejercicio del psicoanálisis. De todas
maneras, la existencia de un mercado de titulaciones en psicoanálisis,
aunque estas no sean habilitantes, promueve el interés por ofrecerlos. El
título de psicólogo ha sido reconocido socialmente como uno de los
habilitantes, de hecho, para el ejercicio del psicoanálisis. Se presenta
al respecto un problema cuando se espera que este título cumpla ese papel.
En relación al diploma de psicólogo, hemos expresado en otro lugar que
"es un documento oficial que certifica que se han aprobado las
pruebas establecidas para obtener un título que habilita para el ejercicio
de prácticas específicas, reguladas por una ley de incumbencias
profesionales. No podemos no cumplir con las obligaciones que emanan de esta
función. Obviamente, no nos cabe ‘autorizar a un psicoanalista’, pero sí
acreditar que un graduado en psicología ha sido suficientemente enseñado
en clínica psicológica como para desempeñarse con conocimiento y
responsabilidad en una serie de actividades que no son, en sentido
estricto, psicoanálisis, aunque procedan de él. Es fundamental, por lo
tanto, no confundir la ‘habilitación de un psicólogo para la práctica
clínica’ con la ‘autorización de un psicoanalista’ y extraer de ello todas
las consecuencias" (61).
- La formación
de posgrado a través del sistema vigente de residencias y de concurrencias
hospitalarias posee problemas estructurales (62). Las vacantes rentadas
para realizar residencias en psicología son muy pocas si se las compara
con la cantidad de puestos ad honorem para realizar concurrencias.
Esto se vincula con cuestiones históricas y coyunturales. Por un lado, la
inclusión de la psicología en los sistemas asistenciales fue resistida por
la medicina más organicista y por intereses corporativos de los médicos.
Por otro lado, la gran cantidad de psicólogos, y en especial en los
principales centros urbanos, aumenta el problema de la desocupación y de
la subocupación tan importante en nuestros días (63), favoreciendo que
muchos acepten trabajar ad honorem en horarios y por tiempos
prolongados con el objeto de obtener formación clínica (64). En campos
distintos al de la salud, son también escasos los dispositivos aptos para
el entrenamiento de los jóvenes profesionales (pasantías, por ejemplo). Ni
las universidades, ni las asociaciones gremiales, han logrado cambios
efectivos en esta situación.
4. Conclusiones y sugerencias.
En los capítulos anteriores se ha expuesto la
historia de la formación de los psicólogos en el país, la situación actual y los
problemas principales observados en el sistema. A continuación expondremos
nuestras conclusiones y sugerencias.
- Debe
destacarse que la formación en psicología en Argentina presenta algunos
rasgos particulares en el perfil disciplinario y profesional que la
distinguen de la que encontramos en otros países. La sociedad considera
habitualmente que el psicólogo es un profesional que se ocupa de
padecimientos y conflictos psíquicos, que trabaja con individuos, grupos,
organizaciones sociales varias o comunidades, y cuyas funciones a menudo
se confunden con las de un psicoanalista o un psicoterapeuta. Es común que
el psicólogo sea visto como un profesional del campo de la salud, aunque
también se lo reconoce en los campos educativo, jurídico, laboral y empresarial,
principalmente en tareas de evaluación psicológica. Tienen una presencia
menor en este perfil las características que identifican al científico y
al investigador. En torno a estas particularidades se sitúan buena parte
de los valores y también de los problemas que presenta la formación del
psicólogo en Argentina.
- Las
incumbencias profesionales para cuyo ejercicio la ley habilita al
psicólogo son básicamente coincidentes con la representación social recién
referida. Las carreras de psicología han procurado atender a las
incumbencias profesionales legalmente reconocidas y con las
características enunciadas. Si se tienen en cuenta el perfil disciplinario
y profesional señalado, que se ha afianzado a lo largo de la historia de
la formación, y los desarrollos de la psicología que hoy predominan en el
mundo, se revela la existencia de áreas de vacancia. Se han reconocido en
los planes de estudio algunas carencias en la formación básica, tales como
desarrollos teóricos de nueva generación ausentes o escasamente presentes
e insuficiente formación en investigación científica. Aunque varían las
perspectivas sobre el carácter de las falencias y la urgencia para
producir cambios, ellas coinciden en general sobre la necesidad de ofrecer
mayor formación científica y entrenamiento en investigación. Hay también
coincidencia en la conveniencia de incrementar la formación del psicólogo
en ámbitos de intervención profesional distintos al de la salud, así como
de capacitar en la utilización de modelos diferentes al clínico. En el
área clínica han comenzado a tener mayor lugar orientaciones sistémicas y
cognitivas. Asimismo, hay acuerdo en que la formación en este área
tradicional requiere de nuevos dispositivos de formación práctica. Han
sido señalados déficits, además, en la atención a dimensiones éticas y
deontólogicas.
- Se advierte
en los planes de estudio una tensión entre las exigencias de la
formación científica y las de la formación profesional, inherente al
modelo curricular vigente, que requiere preparación para ejercer los roles
del profesional y también los del científico. En el caso particular de
Argentina, se agrega en los currículos otra tensión, esta vez entre la
orientación psicoanalítica y las orientaciones de la psicología que
predominan en el resto del mundo. Estas tensiones subtienden en el
país un mapa disciplinario heterogéneo, por una parte conflictivo y por
otra estimulante del estudio y profundización de problemas teóricos y
prácticos, metodológicos, epistemológicos, procedimentales y éticos, de
interés para el futuro de la psicología como disciplina y como profesión.
- Se presentan
dificultades para compaginar, en los planes de estudios, la abundancia de
elementos que integran los perfiles procurados con el hecho de que las
carreras deben tener una duración y una carga horaria razonables. Los
interrogantes principales se refieren a qué, cuánto y cómo enseñar
atendiendo a la pluralidad teórica y metodológica que se pretende para la
disciplina, a la creciente diversidad de especialidades, a la necesidad de
asegurar una formación a la vez científica y profesional, y a las
implicaciones personales y éticas de sus prácticas.
- Los
criterios más actuales de planeamiento curricular advierten sobre la
conveniencia de que los estudios de primer ciclo sean, sobre todo en su
fase inicial, suficientemente polivalentes como para facilitar el cambio a
otras carreras (65). En relación con ello, es conveniente concentrar en la
primera parte del curriculo el estudio de las disciplinas humanísticas y
científicas con las que la psicología mantiene conexiones teóricas y
metodológicas estrechas (por ejemplo: antropología, estadística,
filosofía, historia, neurobiología, etc.).
- Se ha
reconocido la necesidad de revisar los parámetros de planificación
curricular y de titulaciones, para hacer más fluidas las equivalencias de
los estudios tanto en el contexto nacional como en el internacional, con
pregrados más breves y posibilidades de comenzar antes los estudios de
posgrado.
- La
conveniencia de que un único título académico sea habilitante para los
distintos ejercicios profesionales requiere nuevos estudios. Si bien se ha
apuntado a brindar una formación plurivalente, es necesario evaluar en qué
medida esto está siendo logrado. Se sostiene que es conveniente mantener
la versatilidad del título para no privar de posibilidades laborales a los
futuros egresados, pero no hay investigaciones que demuestren que ello
facilita realmente la obtención de trabajo. Por otra parte, las distintas
entidades universitarias y profesionales han coincidido en reafirmar la
necesidad de una sólida formación básica común para todos los psicólogos,
así como la conveniencia de mantener la índole generalista del título de
grado. Se ha recomendado también que la dispersión de los contenidos
curriculares, debida a la variedad de componentes y a la
hiperespecialización de la disciplina, sea compensada en el grado
generando nuevos dispositivos de integración.
- El análisis
de las características formales de los planes de estudio permite reconocer
algunas incongruencias entre el perfil del psicólogo a formar, los
objetivos y los contenidos de los planes, los programas y lo implementado
en las aulas. La laxitud del sistema de correlatividades y la vigencia
prolongada de la regularidad en las materias cursadas no favorece una
progresión adecuada de los conocimientos para avanzar en la carrera. Se
sugiere al respecto llevar a cabo evaluaciones de los distintos niveles de
concreción del curriculum, desde las intenciones educativas del plan de
estudios hasta las actividades implementadas en el aula (AUAPSI, 1998b).
Para ello se necesitan, entre otros requerimientos, instancias
institucionales de mayor envergadura, especializadas en evaluación y
gestión curricular.
- Los planes
de estudio suelen estar organizados en torno a un listado de asignaturas
cuyos contenidos particulares responden en su mayor parte a propuestas de
docentes individuales, antes que a una planificación curricular que
asegure la participación del colectivo de profesores en una articulación
racional de todo el conjunto. Para encarar con éxito mejoras en este tema
se sugiere que las unidades académicas desarrollen su organización en
áreas disciplinarias o departamentos, facilitando la cooperación entre los
profesores. Éstas son algunas de las condiciones para lograr que el
curriculum sea "económico, evitando la reiteración de temas y
bibliografías, anteponiendo lo principal a lo accesorio y ordenando mejor
la secuencia de las distintas enseñanzas" (66).
- Debe
destacarse que muchos de los docentes de todo el sistema se desempeñan en
forma interina, sin la estabilidad que ofrecen los concursos oficiales
para la permanencia en el sistema universitario. Se recomienda, al
respecto, la generalización de concursos a partir de la elaboración de
nuevas especificaciones de los perfiles docentes que se necesitan,
diferenciando los antecedentes requeridos en áreas donde la carrera de
investigador es indispensable, de otras en las que debe tener mayor peso
la experiencia y la autoridad en el ejercicio profesional. Es importante
también un crecimiento de los sistemas de becas para la realización de
doctorados y maestrías por parte de los docentes, y de más financiamiento
para desarrollar investigaciones. Se ha sugerido, además, un mejor
aprovechamiento en la enseñanza de pregrado de profesionales
sobresalientes, a veces distantes de la universidad pero poseedores de
saberes en "estado práctico" cuyo traslado a los marcos
científicos y académicos enriquecería la formación (Courel, 1999f).
- En lo que
concierne a los estudiantes, se han destacado deficiencias en sus
habilidades lingüísticas, tanto en las competencias de lectura y
comprensión de materiales de psicología y de otras disciplinas
relacionadas con ella, como en las necesarias para redactar textos de
índole científica y profesional. El cultivo de estas competencias requiere
de actividades formativas específicas, tales como seminarios de lectura e
interpretación de textos y de redacción, actualmente escasos, concursos de
monografías y otros análogos, la promoción de publicaciones académicas
para estudiantes y la generalización del requerimiento de una tesis para
acceder al título de grado.
- Se destacan
también insuficiencias en el entrenamiento básico de los estudiantes en
métodos, técnicas y procedimientos de investigación psicológica y en
prácticas inherentes a los ejercicios profesionales. Para atender a este
déficit, la AUAPSI ha recomendado la inclusión en los planes de estudios
de un dispositivo curricular específico, distinto a las prácticas propias
de las asignaturas, denominado "Prácticas Profesionales
Tutoreadas", que comprenden también las de investigación (AUAPSI,
1998b). El requerimiento de aprobar una tesis de grado aquí también es
importante. Contra la exigencia general de esta tesis se ha señalado que no
es indispensable para el ejercicio profesional, proponiéndose experiencias
prácticas en su lugar. En apoyo de su inclusión, se sostiene que la buena
calidad de las prácticas profesionales requiere una buena base académica,
y que no se debe privar a los futuros psicólogos de sólidos conocimientos
y entrenamiento en el uso de métodos y técnicas de investigación. La
factura de una tesis de grado contribuye a ello de manera esencial.
- Atendiendo a
que la formación del psicólogo debe incluir aspectos tanto académicos como
profesionales, se advierte la necesidad de que los regímenes de exámenes
contengan especificaciones distintas para evaluar la formación académica,
por una parte, y la profesional, por otra. Como ejemplo, mientras respecto
de la primera se puede evaluar el entendimiento de un concepto teórico,
respecto de la segunda, también como ejemplo, se puede evaluar el
desempeño clínico en la realización de un psicodiagnóstico. Es necesario,
además, ponderar más en los exámenes y en las evaluaciones en general las relaciones
entre los saberes y los desempeños prácticos, sus correspondencias, grados
de integración, etc.
- Se observa
que los aspectos éticos y deontológicos, tanto en el campo de la
investigación científica como en el de las distintas prácticas profesionales
que se realizan más allá de los ámbitos académicos o universitarios, no
tienen una atención habitual y quedan excesivamente circunscritos a
materias destinadas a ese sólo fin. Se sugiere la obligatoriedad de
considerar estos aspectos en las programaciones de las distintas
asignaturas.
- Debe
agregarse que en las discusiones en torno a la reforma de los planes de
estudio realizadas durante la década del '90, junto a la intención de
acortar los planes de estudio de grado, ha estado la intención de otorgar
un lugar más importante a la formación de postgrado (67). Se ha
generalizado la idea de que los estudios de pregrado no aseguran una
capacitación terminal y que es indispensable el desarrollo intensivo y
extensivo de los posgrados. Ellos son necesarios no sólo para perfeccionar
y actualizar la preparación de los psicólogos sino la de los docentes
encargados de formarlos en las universidades. Han habido avances en el
propósito de definir e implementar una estructura más completa de estudios
de posgrado que amplíe las opciones a títulos, así como en la conciencia
acerca de la necesidad de buscar un desarrollo más integrado de las
actividades de investigación con la docencia de grado, de posgrado y de
extensión universitaria (68).
- Se ha señalado
que la oferta actual de postgrados está excesivamente condicionada por el
mercado y no por los requerimientos más reales y actuales de la sociedad.
El hecho de que las actividades de posgrado deban autofinanciarse, puesto
que las universidades públicas en general no las subsidian, crea
dificultades para la planificación de ciclos de posgraduación en base a
criterios básicamente académicos y científicos, con los que no siempre
coinciden las demandas del mercado. Para contrarrestar esta situación, se coincide
en la necesidad de aunar esfuerzos para planificar los sistemas de
pregrado y de posgrado de manera integral, asegurando el mejor
aprovechamiento de los recursos académicos y económicos disponibles en el
país y aquellos que se obtuvieren en el exterior. Para esta tarea es
conveniente la cooperación entre las unidades académicas de psicología,
las asociaciones de carácter científico y académico, las asociaciones de
profesionales y las instituciones públicas y privadas donde se ejerce la
psicología.
- El estado de
la psicología, como disciplina y como profesión, en un momento dado, es el
resultado de qué hacen al respecto las unidades académicas de psicología
formadoras de psicólogos; las asociaciones de profesionales, que velan por
su ejercicio; las asociaciones científicas o académicas, que promueven el
desarrollo de la disciplina en sus distintas áreas y orientaciones; y las
instituciones en las que se ejerce la psicología. Estos cuatro tipos de
entidades constituyen virtualmente un sistema que posee características
particulares, y la cooperación y complementaciones entre ellas soportan
las posibilidades de desarrollo de la psicología. Se ha señalado que la
interacción entre estos sistemas no tiene todavía la fluidez y
productividad deseable.
- La insuficiente
conexión entre el sistema de formación de los psicólogos y las distintas
instituciones de prestación de servicios en las que se ejerce la
psicología, requiere la gestión de convenios con los organismos centrales
que aseguren de manera extendida y sistemática una complementación
permanente entre las actividades de formación y el amplio conjunto de
entidades en las que la psicología presta utilidad.
- Algunos de
los problemas de la formación del psicólogo en Argentina atañen a la
situación del sistema universitario en el país, que sufre de un general
desfinanciamiento de la educación superior y de la investigación, así como
de insuficiencias varias de planeamiento académico en todo el conjunto,
tanto en los ámbitos públicos como privados. Las unidades académicas de
psicología de las universidades públicas (que atienden al 82% del
alumnado) (69), padecen una marcada escasez presupuestaria, que afecta la
infraestructura, las bibliotecas y la disponibilidad de equipamientos
varios, y dificulta la modernización de los sistemas tanto administrativos
como académicos. Tal vez el problema central que se deriva de esta
situación sea la limitación para ofrecer remuneraciones capaces de
sostener un adecuado régimen de vida universitaria, tanto de docentes como
de estudiantes. La mayoría de los docentes debe trabajar fuera de la
universidad para sostenerse, ya sea en la profesión o en otras
actividades, y no puede dedicarse tanto como desea a la vida académica.
Otro tanto sucede con buena parte de los estudiantes, cuya mayoría trabaja
en ocupaciones sin vinculación con la psicología. El crecimiento desmedido
de la masa estudiantil en los últimos tiempos, si bien parece acompañar el
aumento del interés por la psicología en la cultura, es correlativo del
proceso de desocupación masiva que vive el país. Asimismo, tienen un
impacto negativo la falta de mejoras en los sistemas de asistencia a la
salud, vinculada también a la crisis económica.
- Señalemos
que para planificar la formación de los psicólogos se debe tener en cuenta
cuáles son las funciones profesionales, científicas y académicas que les
corresponden y cuyo desempeño la sociedad espera que realicen con
experticia y responsabilidad. Son también fundamentales las definiciones
acerca de cómo el psicólogo debe atender a las necesidades de la sociedad
argentina del siglo XXI, teniendo en cuenta, además, su situación en un
mundo globalizado. El planeamiento de las necesarias mejoras requiere un
eficaz sistema de análisis del vasto conjunto de variables y datos
concernientes a las actividades de docencia y de investigación, a la
población universitaria, y al mundo ocupacional y laboral. Es necesario
trabajar con aspectos tan variados como los contenidos de los programas de
las asignaturas, los curricula vita de los docentes, los informes
de investigaciones, las estadísticas de estudiantes, de sus perfiles de
entrada y de salida a la carrera y a las asignaturas, datos sobre su
progresión durante la carrera y otros igualmente relevantes.
- Añadamos que
un hito fundamental hacia la actualización y reorientación de las
políticas de formación de los psicólogos en Argentina ha sido la creación
y funcionamiento de la AUAPSI, y la concreción, bajo su coordinación, de
proyectos en red entre las unidades académicas. Esto ha estimulado
la cooperación entre las distintas unidades académicas y un mejor
aprovechamiento de los recursos docentes disponibles (70). Este organismo
ha generado recomendaciones sobre los requerimientos curriculares mínimos
que deberían tener las carreras de psicología para asegurar una formación
básica común y facilitar las homologaciones internacionales. Se promueve
desde allí también la incorporación en los planes de estudios de
mecanismos permanentes de evaluación y actualización. Las recomendaciones
de la AUAPSI sirvieron de base, además, para los acuerdos logrados a nivel
del MERCOSUR sobre la formación del psicólogo (71).
- La AUAPSI ha
recomendado formular propuestas tendientes a: 1) establecer prioridades y
metas para la formación del psicólogo a corto, medio y largo plazo; 2)
promover la actualización y la formación de los docentes (carreras de
especialización, maestrías, doctorados, etc.); 3) apoyar las actividades
de investigación y articulación entre docencia e investigación; 4) mejorar
la situación general de los estudios de pregrado y posgrado fortaleciendo
la formación básica, actualizando los planes de estudios, perfeccionando
la organización en ciclos y áreas y la articulación entre ellos,
desarrollando áreas de vacancia o insuficientemente estudiadas, dando más
formación en investigación; promoviendo posgrados; legitimando y
optimizando nuevas instancias de gestión curricular; y reforzando la
infraestructura de recursos materiales y humanos. Estos puntos se han
instalado en las agendas de las principales unidades académicas.
- Más allá de
las dificultades que se pueden detectar en la situación actual de la
formación de pregrado y de postgrado, son destacables: 1) el crecimiento
de la actividad de investigación por parte de los docentes universitarios,
2) la generalizada conciencia de la necesidad de la formación de postgrado
tanto para la docencia universitaria como para las prácticas
profesionales; 3) el propósito de actualización permanente de los planes
de estudio recurriendo a metodologías de planeamiento curricular que
tengan en cuenta los desarrollos de la psicología tanto en el mundo como
en el país; 4) el logro de una más fluida articulación interuniversitaria
en el país y una mayor comunicación e intercambio con el sistema
universitario internacional; 5) la cooperación en las unidades académicas
de psicólogos de distintas orientaciones para acordar mejoras en la
formación; 6) los replanteos de los vínculos entre las universidades y las
asociaciones profesionales; 7) el incremento de la presencia de docentes
universitarios en los congresos internacionales de psicología y en otros
de disciplinas afines o cercanas, así como de su vinculación con otras
universidades y entidades científicas, tanto regionales como
internacionales; 8) la aparición de nuevas publicaciones académicas en
psicología que se rigen por criterios internacionales de arbitraje y
edición; 9) la generación de nuevos dispositivos curriculares para el
entrenamiento profesional de los estudiantes de pregrado; y 10) los
progresos en la informatización y tecnificación de las unidades
académicas.
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disponible en el archivo de AUAPSI, Facultad de Psicología de la Universidad de
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especialistas en innovación curricular. Informe de la segunda etapa del
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la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires,
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Programa de reforma de la Universidad de Buenos
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en Montevideo, Uruguay. Documento disponible en el archivo del Decanato de la
Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
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consultadas:
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Carrillo. Ministerio de Salud y Acción Social.
Decreto Ley Nº 17.132 (1967) Medicina.
Odontología. Act. de Colaboración Afines. Ministerio de Salud y Acción
Social.
Ley Nº
23.277 (1985) Ley Nacional del Ejercicio de la Psicología. Ministerio de
Salud y Acción Social.
Resolución Ministerial Nº 2.447 ( 1985). Incumbencias
de los Títulos de Psicólogo y de Licenciado en Psicología. Ministerio de
Salud y Acción Social.
Ordenanza Nº 40.997 (1986). Residencias
hospitalarias y sus modificatorias. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Ordenanza Nº 45 (1986). Concurrencias
hospitalarias. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Ley Nº 24.195 (1993) Ley Federal de Educación. Artículos
39, 61 y 63. Ministerio de Cultura y Educación.
Ley Nº 24.521 (1995) Ley de Educación Superior. Artículos
36 y 37. Ministerio de Cultura y Educación.
Decreto 173 (1996) Comisión de Evaluación.
Reglamentación. Designación de integrantes. Aplicada sobre Ley de Educación
Superior. Ministerio de Cultura y Educación.
Resolución Ministerial Nº 1168 (1997) Carreras
de Postgrado. Estándares y Criterios. Ministerio de Cultura y Educación.
Resolución Ministerial Nº 498 (1999) Certificación
y recertificación profesional. Ministerio de Salud.
Notas
1.
Héctor Franch y Alejandro Dagfal contribuyeron en la ponderación de matices y
en el equilibrio de las perspectivas, indispensables en un texto del que se
espera que refleje la compleja realidad de la psicología en Argentina. El
segundo trabajó también en la organización y redacción de algunos de los
puntos. La generosa lectura crítica y las observaciones de los directivos de la
AUAPSI, Ana Alderete, Norma de Luca, Mercedes Loizo, Adelmo Manasseri, María
Luisa Rossi de Hernández y Alicia Zanghellini permitieron correcciones
indispensables. Han sido de gran valor los comentarios, críticas y sugerencias
de Modesto Alonso, Telma Piacente, Lucía Rossi y Hugo Vezzetti. Daniela Kupfer
trabajó con encomiable eficacia en los retoques finales. María Courel tradujo
el resumen al inglés.
2.
Ya entre 1928 y 1931 había funcionado en el Museo Social Argentino (una
universidad privada de Buenos Aires) una carrera de consejería y orientación
profesional, que ofrecía un entrenamiento de posgrado para profesores y para
maestros de más de cinco años de experiencia (Edelmuth & Castillo, 1995 y
1996).
3.
Entre 1951 y 1957, este Instituto dictó un curso de "asistente en
psicometría", que constaba de siete materias y era de formación
fundamentalmente práctica, destinado a los egresados del secundario.
4.
El Congreso de Filosofía realizado en Mendoza en 1949 tuvo una sección
para la psicología. Rossi (1997) señala que esta inclusión indica un
alejamiento de la fisiología y de los laboratorios, y una reafirmación de su
lugar entre las ciencias humanas.
5.
Dicha declaración fue firmada por Luis Juan Guerrero, Eugenio Pucciarelli,
Alberto Palcos, Francisco González Ríos, Carlos Astrada, Ricardo Moreno, Oscar
Oñativia, Plácido Horas, Luis María Ravagnan y Osmán Dick, muchos de los cuales
tuvieron luego un papel importante en la creación y organización de las
primeras carreras.
6.
Por "carreras mayores" se entienden carreras de alrededor de cinco o
seis años de duración, conducentes a título.
7.
El primer plan de estudios (1958) de la carrera de psicología en la UNLP tenía
una duración de cuatro años y otorgaba título de Psicólogo con orientaciones
(clínica, educacional y laboral). La modificación realizada en 1960 incluyó la
posibilidad de obtener además el título de Profesor en Psicología. Recién en
1970 se eliminaron las orientaciones en el título de grado. En Tucumán, el plan
de 1959 otorgaba título con una especialización: Psicólogo Clínico-Laboral y
Psicólogo Pedagógico-Social. En el plan de 1965 se incluyó un ciclo básico y un
ciclo de orientación, otorgando el título de Psicólogo con orientación Clínica,
Pedagógica o Laboral, y se agregó también el Profesorado de Psicología.
8.
Las referencias a Piaget en el campo educativo argentino están presentes desde
la década del '30, sobre todo a través de la difusión de la Revista de Pedagogía,
publicada en España y dirigida por Lorenzo Luzuriaga desde su fundación en 1922
y hasta su cierre en 1936, que fue muy leída y conocida en Argentina. Sin
embargo, fue en la década del ‘60 cuando se realizó una recepción universitaria
de su obra en materias como Psicología Evolutiva y Psicología Educacional. En
la década del '70, se creó en la Facultad de Psicología de la Universidad de
Buenos Aires la cátedra "Psicología y desarrollo de la inteligencia"
(antecesora de la actual asignatura "Psicología y Epistemología
Genética") a cargo de Emilia Ferreiro, y simultáneamente se fundó el
Instituto de Investigaciones de Psicología y Epistemología (IPSE), en el cual
Emilia Ferreiro desarrollaba en sus cursos más los aspectos
"psicológico" y "epistemológico" de la obra piagetiana que
el "educativo". En este contexto se difundieron las hipótesis
epistemológicas de Piaget (formuladas en 1950), recién publicadas en castellano
en 1975, y se realizó una temprana recepción de la teoría de la equilibración,
publicada en 1975. (M. Caruso y G. Fairstein, en Puiggrós, 1997).
9.
Podrían mencionarse otros profesores que contribuyeron a esta temprana
expansión del psicoanálisis, como Edgardo Rolla, Mauricio Knobel, Emilio
Dupetit, etc.
10.
En este contexto, es llamativa la creación de un centro de investigación
experimental en psicología, durante la década del '70, en San Luis, bajo la
dirección de Plácido Alberto Horas, quien introdujo autores de corrientes
"objetivas" en la enseñanza de la psicología (tales como Pavlov, Skinner,
Hull, Tolman, etc.).
11.
El texto de J. Bleger, "Psicología de la Conducta", ofrece un ejemplo
de las perspectivas imperantes en las carreras de psicología durante buena
parte de las décadas del ‘60 y del ’70. "Orientación Vocacional. La
estrategia clínica", de R. Bohoslavsjy, también de ese tiempo y entre
otros, ilustra la extendida preferencia por la atención en entrevistas no
estructuradas, apoyada en conceptos provenientes del psicoanálisis, antes que
por el estudio, mediante la aplicación de tests, de variables psicológicas
predeterminadas.
12.
Ver AUAPSI (1998), Proyecto de mejoramiento de la calidad de la enseñanza en
las carreras de Psicología en seis universidades nacionales. Programa de
formación de especialistas en innovación curricular. Informe diagnóstico de la
situación actual (Documento preliminar). Universidad de Buenos Aires,
Facultad de Psicología.
13.
La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires se creó en 1986, la
de Rosario en 1987, la de Tucumán en 1994, la de Mar del Plata en 1996 y la de
Córdoba en 1999. Actualmente se realizan las gestiones para el "pase a
Facultad" de la carrera de la Universidad Nacional de La Plata.
14.
UNLP y UNR: 1984; UBA: 1985 (con modificaciones en 1990); UNC: 1986; UNMP: 1989;
UNT: 1991; UNSL: 1996.
15.
En 1974, la Primera Conferencia Latinoamericana sobre Entrenamiento en
Psicología, en Bogotá, Colombia, propuso formar los psicólogos siguiendo el
"modelo Boulder", surgido de la Conferencia sobre enseñanza de la
psicología, realizada en Boulder, Colorado, en 1948. Se consideraba
imprescindible incluir tanto una formación teórico-científica básica como un
entrenamiento práctico-profesional, aplicado, abarcando el rol del científico y
el del profesional. De acuerdo con esto, la carrera de psicología debía ser
profesional, polivalente y autosostenida, sin requerir de posgrados
obligatorios para el ejercicio de la profesión (Ardila, 1978).
16.
Véase las unidades académicas mencionadas al comienzo del capítulo.
17.
Pueden mencionarse las actividades del CONICET(Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas) y más recientemente el Programa de
Incentivos implementado por la Secretaría de Políticas Universitarias del
Ministerio de Educación de la Nación, que beneficia con emolumentos especiales
a los docentes universitarios que investigan y someten sus trabajos a
evaluaciones periódicas. También el FOMEC (Fondo para el Mejoramiento de la
Calidad Universitaria) ha contribuido a cierta reorientación de la formación a
través de sistemas de becas y de aliento a las actividades de investigación de
los docentes, diversificándose también las áreas atendidas. El FOMEC contó con
financiamiento del BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento).
18.
Se formaron comisiones dedicadas a temas específicos: "Formación",
"Aspectos Legales y Políticos", "Intercambio
científico/profesional", "Etica" y "Mercado de
Trabajo".
19.
"Acta de Intención entre la Asociación de Unidades Académicas de
Psicología de Argentina y Uruguay y la Red de Unidades Académicas de Psicología
de Chile", firmada el 30 de junio de 1999, en Caracas, Venezuela. Archivo
de AUAPSI. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires.
20.
La Universidad de Palermo otorga el título de Licenciado en Psicología con el agregado
de " y Marketing", " y Recursos Humanos" o "y
Sociología". La Universidad de Flores ofrece el de Licenciado en
Psicología, en las orientaciones educacional, clínica u organizacional. La
Universidad Siglo XXI el de Licenciado en Psicología, Orientación
Organizacional u Orientación Clínica. La Universidad Nacional de La Rioja (la
única de carácter público que ofrece especialización en el grado) otorga el
título de Licenciado en Psicología Organizacional.
21.
Las Universidades Nacionales de Rosario y de La Rioja y la Universidad de
Buenos Aires otorgan el título de Profesor de Enseñanza Media y Superior en
Psicología. La Universidad Nacional de la Plata y las universidades privadas
Adventista del Plata y Católica de Salta, confieren el de Profesor en Psicología.
Por último, la Universidad Católica Argentina (privada) otorga el de Profesor
de Psicología (Profesor en Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en
Psicología)
22.
Federación de Psicólogos de la República Argentina.
23.
La Universidad Centro de Altos Estudios en Ciencias, de carácter privado,
otorga el título de Licenciado en Psicología Social. Dicha licenciatura es
cursada en alrededor de cuatro años.
24.
La Universidad Nacional de La Rioja y las universidades privadas Adventista del
Plata, Argentina John F. Kennedy, Católica Argentina, Católica de Cuyo,
Católica de La Plata, Católica de Santiago del Estero, de Belgrano, de Flores,
de Morón y del Salvador otorgan el título de Licenciado en Psicopedagogía. El
profesorado en psicopedagogía es dictado en la Universidad Nacional de La Rioja
y en las universidades privadas de Morón, Católica Argentina, Santo Tomás de
Aquino y Argentina Jhon F. Kennedy.
25.
La Resolución Ministerial Nº 2.447 enmarcada en la ley Nº 23.277 de 1985
señala, dentro de las incumbencias de los títulos de Psicólogo y Licenciado en
Psicología: Diagnosticar, asistir, orientar y asesorar en todo lo concerniente
a los aspectos psicológicos del quehacer educacional, la estructura y la
dinámica de las instituciones educativas y el medio social en que este se
desarrolla; realizar orientación vocacional y ocupacional.
26.
Como ejemplo, según adelanto de resultados del Censo de Estudiantes del año
2000 de la Universidad de Buenos Aires, el 84,5 % de estudiantes de psicología
en dicha institución son de sexo femenino.
27.
De acuerdo con el adelanto de resultados del Censo de Estudiantes del año 2000
de la Universidad de Buenos Aires.
28.
La Facultad de Psicología de Mar del Plata tiene un curso de ingreso, no
obligatorio, pero con un examen que sí es obligatorio y eliminatorio. El
departamento de Psicología de la Universidad de La Plata tiene un curso
introductorio, obligatorio, con evaluación no eliminatoria, con tres meses de
trabajo en grupos pequeños para quienes no aprobaron. En la Facultad de
Psicología de Tucumán (UNT) se dicta un Ciclo de Iniciación Obligatorio, no
eliminatorio. En la de Córdoba (UNC) hay un curso de nivelación obligatorio y
eliminatorio. En la de Rosario (UNR) se realizan Jornadas de Reflexión para
Ingresantes, sin evaluación y no obligatorias. Las unidades académicas de
universidades públicas de Buenos Aires y de San Luis no tienen cursos de
ingreso.
29.
Estos datos son globales, su distribución entre las distintas unidades
académicas no es homogénea. En San Luís, por ejemplo, el 52% de los docentes
tiene dedicación exclusiva, mientras que en Córdoba sólo el 2% dispone de ella.
30.
Según Informe Diagnóstico de AUAPSI. Versión Preliminar (1998).
31.
Según datos provistos por el Decanato de la Facultad de Psicología de la
Universidad Nacional de Rosario.
32.
Por ejemplo, según Censo Docente 2000 ; 43.8% no cursa ni cursó ningún tipo de
postgrado y 53.4% sí lo hace.
33.
Secretaría de Planificación de la Universidad de Buenos Aires, con base en
datos preliminares del Censo Docente 2000. Véase
http://secplan.rec.uba.ar/docente2000/.
34.
En la de Buenos Aires hay un incipiente proceso de integración de áreas, por
parte de los profesores de grado, para la planificación e implementación de
posgrados.
35.
Resolución Ministerial Nº 498 de 1999, "Certificación y recertificación
profesional."
36.
La Resolución 1168 del Ministerio de Cultura y Educación establece que el
doctorado "tiene por objeto la obtención de verdaderos aportes
originales en un área de conocimiento cuya universalidad debe procurarse en un
marco de nivel de excelencia académica."
37.
Modesto Alonso (1999) ha destacado una creciente masividad en las carreras de
psicología en las universidades públicas. En 1997, los alumnos de psicología en
estas universidades llegaban a 34.549. Se estima que por año egresan unos 1500
profesionales de las universidades públicas y unos 500 de las universidades
privadas. Sobre análisis de datos cuantitativos de la situación de los
psicólogos en Argentina, véanse, además del ya mencionado, los siguientes
trabajos: Alonso, M. (1994). Los psicólogos en la Argentina. Datos
cuantitativos. Alonso, M. (1995). Investigación sobre la Psicología en la
Argentina: Datos Preliminares sobre la Formación y Distribución Geográfica y
Ocupacional de los Psicólogos. Alonso, M., Nicemboim, E. (1997). Notas Sobre la
Psicología en Argentina. Aspectos Académicos y Profesionales.
38.
Para una aproximación al carácter de reformas propuestas véase, por ejemplo, Estudios
para la Reforma Curricular de la Universidad de Buenos Aires.
39.
Constitución de la Nación Argentina, Capítulo Cuarto, art. 75, inciso 19. Ley
Federal de Educación Nº 24.195, art. 39 (1993).
40.
Courel, R. (1999e). Una reforma impostergable.
41.
"Anuario 1998 de Estadísticas Universitarias. Universidades Nacionales y
Privadas". Secretaría de Educación Superior, Ministerio de Educación,
República Argentina.
42.
En el año 1995 fue creada la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación
Universitaria (CONEAU). Ley de Educación Superior Nº 24.521.
43.
Courel, R (2000b). Nuestro sistema de titulaciones requiere revisiones.
44.
Ver Informe Diagnóstico de la AUAPSI (1998a). Anexo B.
45. Ibidem. Anexo A.
46.
Ver nota al pie Nº 13, ut supra.
47.
La Facultad de Psicología de la UBA ha comenzado a implementar desde el
año 2000 una iniciativa denominada "Programa de Diagnóstico del Curriculum
en Acción y Análisis de los Procesos de Enseñanza y de Aprendizaje desde la
Perspectiva de sus Actores" (Resolución del Consejo Directivo Nº 608/99).
48.
Véase Vilanova, A. (1996). Enseñanza de la psicología: historia y problemas
fundamentales.
49.
Véase Courel, R. (2000c). La importancia del trabajo escrito en la formación
del estudiante.
50.
Véase Courel, R. (2000d). No sólo escribir, ... también escuchar, leer, decir.
51.
Véase Courel, R (1999c). Evaluación académica y dedicaciones a la docencia.
52.
Fuente: Secretaría de Planificación con base en datos preliminares del Censo
Docente 2000 y datos del Censo Docente 1992.
53.
Actas de Asambleas Ordinarias de AUAPSI llevadas a cabo en los meses de marzo,
mayo, agosto y octubre de 1999, y abril de 2000.
54.
Véase el texto ya mencionado de Chiavertti, S. (1992). Especialidades en
psicología. Obtención del Certificado de especialista.
55. Véase
el trabajo de Casullo, M.M. (1998). Las tareas de investigación y la identidad
profesional del psicólogo.
56. Ibidem.
57. Véase Courel, R. (1999g). Importancia
del doctorado.
58. Los
criterios y estándares generales para diferenciar maestrías y carreras de
especialización están fijados por la Resolución 1168 del Ministerio de Cultura
y Educación (1997), que establece: "Maestría: tiene por objeto
proporcionar una formación superior en una disciplina o área interdiciplinaria,
profundizando la formación en el desarrollo teórico, tecnológico, profesional,
para la investigación y el estado del conocimiento correspondiente a dicha
disciplina o área interdisciplinaria. La formación incluye la realización de un
trabajo, proyecto, obra o tesis de maestría de carácter individual, bajo la
supervisión de un director y culmina con la evaluación de un jurado que incluye
al menos un miembro externo a la institución. El trabajo final, proyecto, obra
o tesis deben demostrar destreza en el manejo conceptual y metodológico,
correspondiente al estado actual del conocimiento en la o las disciplinas del
caso. Conduce al otorgamiento de un título académico de magister, con
especificación precisa de una disciplina o de un área interdisciplinaria".
"Especialización: tiene por objeto profundizar en el dominio de un tema
o área determinada dentro de una profesión o de un campo de aplicación de
varias profesiones, ampliando la capacidad profesional a través de un
entrenamiento intensivo. Cuenta con evaluación final de carácter integrador.
Conduce al otorgamiento de un título de Especialista, con especificación de la
profesión o campo de aplicación".
59. Algunas
de las consideraciones que aquí hacemos respecto del psicoanálisis involucran
dimensiones éticas y deontológicas que también deben ser tenidas en cuenta
respecto a otras orientaciones o subespecialidades en el área clínica y de las
psicoterapias.
60.
Courel; R (1999d) La formación clínica del psicólogo.
61.
Ibidem.
62.
Ver, por ejemplo, Ordenanza Nº 40.997/86, "Residencias Hospitalarias"
y sus modificatorias, y Resolución Nº 45/86, "Concurrencias
Hospitalarias", del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
63.
Según Modesto Alonso, hay un psicólogo cada 949 habitantes, o bien, 105
psicólogos cada 100.000 habitantes. En la ciudad de Buenos Aires se calcula que
hay unos 500 psicólogos cada 100.000 habitantes. El mismo autor señala que si
se comparan estos datos con los de países desarrollados, se considera que hay
desocupación o subocupación entre psicólogos cuando se llega a 24 o 25
psicólogos cada 100.000 habitantes. Alonso, M. (1999). Psicología en Argentina.
En La Psicología en las Américas
64. Una
"concurrencia" hospitalaria exige un trabajo ad honorem de 20
horas semanales durante 4 años.
65.
Estudios para la Reforma Curricular en la Universidad de Buenos Aires
(1999).
66. Courel,
R. (2000a). Consideraciones para una reforma del plan de estudios de la carrera
de psicología.
67. Véase,
por ejemplo, Courel, R. (2000a). Consideraciones para una reforma del plan de
estudios de psicología. Courel, R. (2000b). Nuestro sistema de titulaciones
requiere revisiones.
68. Véase
Casullo, M.M. (1998). Las tareas de investigación y la identidad profesional
del psicólogo.
69.
Según datos del Anuario de 1998 de Estadísticas Universitarias del Ministerio
de Educación de la Nación.
70. Courel,
R. (1998). Mejoramiento de la formación de grado en las carreras de psicología
en seis Universidades Nacionales de la República Argentina.
71. Véase
infra p. 10, lo referente a los Encuentros Integradores de Psicólogos
del Mercosur realizados desde 1994, y la firma del Protocolo de Acuerdo
Marco sobre Formación de Psicólogos del Mercosur y Países Asociados, en
1998, que promueve una formación común para el reconocimiento de un psicólogo
en todos los países de la región. Véase también Di Doménico, C. (1996).
Psicología y Mercosur: acerca de la armonización curricular.Courel, R. (1999a).
Hacia una mayor integración de las unidades académicas de psicología de América
Latina.
Datos biográficos y curriculares del autor y de la
colaboradora.
Raúl Courel.
- Decano de la
Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires por los periodos
1994-1998 y 1998-2002.
- Psicólogo
con orientación clínica (Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, y
Universidad Federal da Bahia, Brasil).
- Profesor
Adjunto Regular de Psicoanálisis: Escuela Francesa, Facultad de
Psicología, Universidad de Buenos Aires.
- Presidente
de la Asociación de Unidades Académicas de Psicología (AUAPsi), desde el
29-10-1995 al 30-6-2000.
- Director de
tres proyectos con financiamiento externo para el mejoramiento de la
formación de grado en psicología (FOMEC Nº 665, 681 y 905.
- Dirige
investigaciones sobre incidencias de la subjetividad en las ciencias
(Proyectos UBACyT TP12 y P067).
- Miembro del
Consejo Académico del Centro Franco-Argentino de Altos Estudios en
representación de la Universidad de Buenos Aires, desde el 20 de diciembre
de 1996.
- Miembro del
Consejo de Administración de la Red de Hospitales Universitarios de la
Universidad de Buenos Aires, desde 1998.
- Autor de dos
libros ("Psicoanálisis en el campo del goce" y "La cuestión
psicosomática") y coautor de otros seis.
- Últimas
publicaciones:
- "Observaciones
sobre el psicoanálisis y la investigación científica" (Revista
Universitaria de Psicoanálisis, Bs.As., 2001).
- "Consideraciones
sobre psicología y química del cerebro" (Revista de la Facultad de
Psicología de la UNR, Argentina, 2001).
- "La
subjetividad en la psicología: la psicología clínica de orientación psicoanalítica
en Argentina" (Anuario de Investigaciones, Facultad de Psicología de
la UBA, 2000).
- "Hacia
una mayor integración de las unidades académicas de psicología de América
Latina" (Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, Vol. 45,
Nº3, 1999).
- "Intersecciones
de la psiquiatría. Neurociencias, psicología y subjetividad"
(Vertex.. Revista Argentina de Psiquiatría, Vol IX, Nº33,
Setiembre-Octubre-Noviembre 1998).
Ana María Talak
- Profesora de
Filosofía, Psicología y Pedagogía.
- Lic. en
Psicología (Universidad de Buenos Aires) y en Filosofía (Universidad del
Salvador).
- Docente de
la cátedra I de Historia de la Psicología (Universidad de Buenos Aires).
- Publicación
de numerosos artículos sobre historia de la psicología en la Argentina y
es coautora de libros de historia: Historia de la vida privada en la
Argentina, tomo II: La Argentina Plural: 1870-1930 (1999), y Psiquiatría,
Psicología y Psicoanálisis. Historia y Memoria (2000).
- Se encuentra
realizando el Doctorado en "Historia de la Psicología en la
Argentina" (Facultad de Filosofía y Psicología, Universidad de Buenos
Aires).
Fuente:
Toro, J.P. y Villegas J.F. (editores) (2001) Problemas centrales para
la formación académica y el entrenamiento profesional del psicólogo en las
Américas. Vol.1, Buenos Aires, Sociedad Interamericana de Psicología,
pp. 21-83.