PRÓLOGO

 

Fuente: Bleger, José (1963): Psicología de la conducta, Buenos Aires, EUDEBA, 3º edición, 1965.

 

 

En el abigarrado panorama de la psicología actual, coexiste en forma aislada y contrapuesta un numeroso conjunto de escuelas y subescuelas, de métodos y técnicas, de corrientes e ideologías. El conjunto ofrece la apariencia de una verdadera dispersión, sin orden, sin nexo, sin sentido, sin comunicación.

Este libro tiende a llenar, en cierta medida, esta falta de coherencia y unidad, presentando una especie de plano o proyecto de una psicología general de la conducta. Recoge, refleja o desarrolla la convicción de que las distintas escuelas o corrientes han aportado conocimientos fragmentarios de una única y misma totalidad, y que cuando cada una de ellas ha creído ver el todo en su segmento, han dado lugar a teorías erróneas, distorsionadas o exageradas. A pesar de este proceso (o gracias a él), cada escuela o corriente refleja parte de la realidad, que es necesario reencontrar y reubicar en la totalidad y unidad original; las distintas escuelas o corrientes han tomado estructuras o fragmentos distintos de un mismo proceso, pero la segmentación y el olvido del proceso y el contexto total y concreto hicieron creer a cada una de ellas que captaban la totalidad en su segmento. De esta manera, la solución de muchos problemas reside únicamente en el replanteo de estos últimos.

A esta dispersión del objeto se agregan la fragmentación y dispersión del proceso mismo del conocimiento y la investigación en momentos que son aislados y constituidos en métodos de por sí.

Hay que volver a recuperar lo que las escuelas, los métodos y los campos de la psicología desmenuzaron y dispersaron, desarticularon y formalizaron. Y esta tarea no es un eclecticismo que tiende a salvar contradicciones, sino, todo lo contrario, acepta enfrenta las contradicciones porque ellas pertenecen a la realidad de los fenómenos y a su respectivo movimiento dialéctico. Gran parte de la tarea que incumbe realizar consiste en disolver falsas antítesis, transformando las antinomias irreductibles en lo que en realidad son: momentos de un solo proceso único. Las barreras entre las escuelas ya no son fijas y se derrumban. Este libro quiere contribuir a ello, para que se pueda construir dentro de un encuadre filosófico y científico libre de divisiones y límites arbitrarios, estrictos y dogmáticos.

No estoy totalmente seguro de haber podido eludir el peligro de oscilar entre una exposición sencilla o simplificada en algunos temas y la profundización en otros. Por supuesto que el propósito fundamental es el de repensar la psicología, como tarea fundamental del psicólogo. No se trata solamente de aprender o enseñar psicología; se trata de pensar psicológicamente. Aquí trato de aplicar mi convicción de que los libros no son para leerlos, sino para pensarlos.