“Uno nessuno e centomila”
Personalidades múltiples
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1. Teorías psicológicas de comienzos del Siglo XX
1.1 Consciente, Inconsciente y Personalidad
1.1.1 Consciente
1.1.2 Inconsciente
1.1.3 Personalidad
1.2 Personalidades Múltiples
2. Uno nessuno e centomila (Luigi Pirandello)
3. Comentarios finales
CITAS EN LENGUA EXTRANJERA
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Partiendo de la idea de que lo pensable hace posible lo pensado, planteada por Marcel Gauchet me propongo realizar un recorrido histórico de los conceptos que permitieron el surgimiento de ideas sobre las personalidades múltiples por un lado; y por el otro articular estas últimas ideas con la novela “Uno nessuno e centomila” (“Uno ninguno y cien mil”) de Luigi Pirandello.
A partir de la lectura de “La primera psiquiatría dinámica” de Henri Ellenberger, me propuse abordar la relación entre la novela de Pirandello y el contexto psicológico en el que surge. Ellenberger situará a comienzos del siglo XX las producciones literarias que dan sutiles descripciones sobre las numerosas facetas de la personalidad humana, la relación entre ellas y la estructura polipsíquica de la mente; ejemplificando con numerosos autores entre los cuales se encuentra Luigi Pirandello.
Como antecedentes a la noción de personalidad múltiple, tomaré los conceptos de: consciente, inconsciente y personalidad que serán abordados por autores como: William James, Alfred Binet, Pierre Janet, Théodule Ribot, Morton Prince y Sigmund Freud entre otros.
En cuanto a la personalidad múltiple, ésta será explicada a partir de los autores anteriores y agregando algunas ideas de Milton Erickson.
Por último expondré las ideas principales de la novela de Pirandello, junto con las relaciones entre ésta y las teorías psicológicas de comienzos del siglo XX.
1. Teorías psicológicas de comienzos del Siglo XX
Si bien cuando se habla de Psicología, y en especial de psicoanálisis, se suele tomar como el único, o como el principal referente a Sigmund Freud, fueron numerosas las figuras que lo antecedieron e hicieron valiosísimos aportes a la ciencia que hoy conocemos como Psicología.
Tomando la idea de Gauchet de pensar lo pensable, se podría decir que el descubrimiento del inconsciente, adjudicado a Freud, fue posible gracias teorías anteriores que, si bien a veces en modo muy diverso, y otros de manera muy aproximada plantearon la existencia de algo oculto que domina la vida de los individuos.
Respecto de esto último, Ángel L. Cagicas Balcaza plantea que existen dos miradas sobre enfoques del inconsciente: la fisiológica (posturas racionalistas y fisiologistas) y la romántica. “Ambas llegarán a unirse y trabarse de forma acabada en Freud.”[1]
Entonces si bien podemos afirmar que la Psicología no es obra de Freud, no podemos decir lo mismo del psicoanálisis, dado que el mismo Freud argumenta:
“El psicoanálisis es, en efecto, obra mía. Durante diez años fui el único en ocuparme de él, y todo el disgusto que su aparición provocó cayó sobre mí, haciéndome contemporáneo de las más diversas y violentas críticas (...) me creo en derecho a sostener que nadie puede saber mejor que yo lo que es el psicoanálisis, en qué se diferencia de los demás procesos de investigación psíquica y qué es lo que puede acogerse bajo su nombre o debe ser excluido de él”[2]
Sin embargo algunos años antes, en las conferencias que dio en Estados Unidos, adjudica el valor del psicoanálisis a Breuer:
“Si se constituye un mérito haber dado vida al psicoanálisis no es a mí a quien corresponde atribuirlo, pues no tomé parte alguna en sus albores. No había yo terminado aún mis estudios y me hallaba preparando los últimos exámenes de la carrera cuando otro médico vienés, el doctor José Breuer, empleó por primera vez este método en el tratamiento de una muchacha histérica”[3]
1.1. Consciente, Inconsciente y Personalidad
Los conceptos de consciente, inconsciente y personalidad fueron abordados desde finales del siglo XIX por diversos autores, entre ellos:: William James, Alfred Binet, Théodule Ribot, Pierre Janet y Morton Prince cuyos desarrollos serán incluidos a continuación.
1.1.1 Consciente
José Ferrater Mora, plantea en su “Diccionario de Filosofía” que en la Psicología que precedió a Freud los procesos mentales eran siempre concientes y que Freud insistió en que tal paralelismo era insostenible y perjudicial para el entendimiento de los procesos psíquicos. Pero esto no concuerda con lo planteado en el punto anterior por Ángel L. Cagicas Balcaza, quien sostiene que aunque divididos en distintos enfoques existieron antes de Freud desarrollos sobre el inconsciente.
Una de las primeras teorías sobre la conciencia es la de William James quien sostiene que hay una sola conciencia que cambia constantemente y que posee cuatro caracteres:
“1. Todo “estado” tiende a formar parte de una conciencia personal
2. En cada conciencia personal se hallan los estados de perpetuo cambio
3. Toda conciencia personal es sensiblemente continua
4. Se halla interesada en unas partes de su objeto con exclusión de otras, y acepta o rechaza, elige entre ellas.”[4]
Por otra parte James aclara la dificultad de definir el concepto de conciencia personal, intenta explicarlo de la siguiente manera: “Los únicos estados de conciencia con que nosotros tenemos que ver se hallan en las conciencias personales, en las mentes, en los YO y TU y particulares”[5]
Los postulados de Ribot aparecen aproximadamente veinte años después de los de James, en dichos postulados se encuentra de manera implícita la crisis que, ya desde el comienzo ubicaba la Psicología, es decir, la cuestión de si pertenece a las Ciencias Naturales o a las Ciencias Humanas:
“La conciencia no es una entidad, sino una suma de estados, cada uno de los cuales es un fenómeno de género particular unido a ciertas condiciones de actividad del cerebro, que existe mientras existen ellas (...) en un hombre cualquiera la suma de estados de conciencia es muy inferior a la suma de acciones nerviosas.
(...) la personalidad consciente no puede ser pues, una representación de todo lo que pasó en los centros nerviosos, no es más que un estracto, una reducción.”[6]
Agrega además que “a la biología toca explicar, si puede, la génesis de los organismos y la solidaridad de sus partes, la interpretación psicológica sólo puede seguirla”[7]
Contemporáneamente Freud desarrollaba su teoría psicoanalítica y denominaba bajo el nombre de consciente “a la representación que se halla presente en nuestra conciencia y es objeto de nuestra percepción”[8]
1.1.2 Inconsciente
Regine Plas afirma que luego de Ribot “Alfred Binet y Pierre Janet son considerados como las dos personalidades que (...) contribuyeron más al desarrollo de la Psicología científica”[9]. Cagicas Balcaza en afinidad con esta autora dice que uno de los primeros en realizar una síntesis de la visión racional-fisiologista y la visión romántica del inconsciente es Janet quien incluye en su concepción de inconsciente aquello que los sujetos no podemos percibir “pero también habla de una fuerza psíquica, constitucional, y su falta creará el inconsciente”[10]. Esto último provocará que Freud considere errados sus fundamentos en especial en relación a la histeria y al inconsciente.
“Por mi parte, confieso que durante mucho tiempo he estado dispuesto a atribuir a Janet los mayores merecimientos en la explicación de los síntomas neuróticos, por concebirlos como manifestaciones de «ideas inconscientes» que dominarían a los enfermos. Pero más tarde se ha expresado sobre este punto con tan exageradas reservas, que parece haber querido dar a entender que lo inconsciente no era para él sino un concepto auxiliar sin realidad alguna efectiva une façon de parler; inútil rectificación que le ha perjudicado extraordinariamente, aminorando en gran manera sus méritos científicos.”[11]
Como se ha visto previamente Regine Plas toma también a Binet como un importante representante de la Psicología científica. En el libro “Les altérations de la personnalité” de Binet, los temas más importantes son las ideas del origen del inconsciente, que serán expuestas a continuación, y la pluralidad de conciencias en sujetos sanos, que se verá en el apartado 1.2.
Binet plantea que existen dos conciencias, una principal, que sería la conciencia propiamente dicha, y una segunda conciencia que sería el subconsciente o inconsciente.
En cuanto a la conciencia principal argumenta que “la voluntad de ejecutar un acto, es decir, el punto de partida y la iniciativa del fenómeno pertenecen a la conciencia principal, a aquella que habla por la boca del sujeto despierto”[12]
Por el otro lado, respecto del subconsciente, es decir, a la segunda conciencia, Binet expresa que ésta: “no habla, y que permanece en la mayoría de los casos, tan rudimentaria que se ha creído durante mucho tiempo que se reducía a pequeños movimientos insignificantes.”[13] Sin embargo “puede suceder que una sensación percibida por la segunda conciencia despierte una idea que será transmitida a la primera conciencia, sin que ella reconozca el origen”[14]
Morton Prince, cuya obra “La dissociation d’une personnalité”, es escrita una década después que la de Binet, adjudica la formación del subconsciente a la separación de los estados de conciencia. Con respecto a esto último vale recordar que James a diferencia de Prince decía que existe una conciencia que varía en estados y no varias conciencias. Volviendo a los planteos de Prince, cuando se produce la separación de los estados de conciencia, aquellos que queden por fuera de la síntesis de una nueva personalidad podrán sintetizarse entre ellos formando de esta forma una segunda conciencia que actúa en forma simultánea con la original. Esta segunda conciencia es el subconsciente.
Por último Freud definirá al inconsciente como “aquellas representaciones latentes de las que tenemos algún fundamento, para sospechar que se hallan contenidas en la vida anímica, como sucedía en la memoria.”[15] Justificará esta concepción del inconsciente con los experimentos de la sugestión post-hipnótica y con los pacientes histéricos en cuya vida anímica pueden observarse numerosas ideas eficaces pero no por ello conscientes, sino por el contrario inconscientes.
1.1.3 Personalidad
En el “Diccionario de Filosofía” de Nicola Abagnano, la personalidad es considerada como lo que permite prever lo que una persona realizará en una situación determinada. Por su parte Walter Brugger en su “Diccionario de Filosofía” plantea que:
“aunque casi nunca es posible un desenvolvimiento armónico, universal y perpetuo de todos los aspectos y disposiciones de la personalidad, responde a la dignidad de la persona la tarea de procurar un cierto despliegue y modelado integral de la personalidad psicológica y, sobre todo, de esforzarse por orientarla hacia los valores absolutos del bien moral y las normas de la personalidad ética”[16]
Se puede inferir que al decir “todos los aspectos y disposiciones de la personalidad” el autor se refiere a que la personalidad no siempre es sintónica, coherente sino que presenta variaciones. Esto será ampliado en el siguiente apartado. A su vez “el modelado integral de la personalidad psicológica” se relaciona con lo planteado por Ribot hace casi un siglo atrás. Recordemos que Ribot (ver apartado 1.1.1) consideraba que el pilar de los procesos psicológicos se encuentra en la biología, motivo por el cual sus teorizaciones se verán cargadas de explicaciones fisiológicas y objetando por este mismo motivo los planteos espiritualistas. Según este autor:
“La unidad del yo no es, pues, la de la entidad una de los espiritualistas, que se distribuye en fenómenos múltiples, sino la coordinación de un cierto número de estados sin cesar renacientes, que tiene por único punto de apoyo el sentimiento vago de nuestro cuerpo”[17]
Por otro lado, Gonzalo Bosch, considera que “La personalidad es única e indivisible”[18] y plantea como excepción a esto el síndrome esquizofrénico.
Por último, Daniel Gómez Dupertuis afirma que la teoría de la personalidad hunde sus raíces en tres temas del siglo XIX que se encuentran ligados al Renacimiento:
1. una profunda creencia en el individualismo
2. una insólita defensa de la irracionalidad y del inconsciente y
3. finalmente un énfasis muy fuerte en la medición.”[19]
Con esto alude a que el individualismo permitió que el sujeto pensara en sí mismo como diferente del resto de los individuos pero respondiendo a ciertas leyes constitucionales que le son propias a todos, de estas la más importante es la idea de inconsciente, algo irracional, no controlable pero que irrumpe en la conciencia dejando sus huellas. Finalmente estos avances científicos se vieron posibilitados por la evaluación y recolección de datos estadísticos.
1.2. Personalidades Múltiples
James plantea además de la existencia de diferentes YO (expuesto en el apartado 1.1.1), la presencia de distintos MI en la personalidad de los sujetos. Estos MI son esencialmente tres: el MI material, el MI social y el MI espiritual. Cada uno de ellos tendrá un especial cuidado del YO y una particular autoestimación. En cuanto a los cuidados del YO, el MI material incluye: apetitos corporales e instintos, pasión por el adorno, adquisitividad, etc; el MI social por su parte contiene el deseo de agradar, de ser conocido, admirado, la envidia, el amor, la conquista de honores, etc; por último en el MI espiritual se encuentran las aspiraciones intelectuales morales y religiosas. Por otra parte, respecto de la autoestimación el MI material se caracteriza por la vanidad personal, la modestia, el orgullo por la riqueza y su contracara, es decir, el miedo a la pobreza; el MI social por el orgullo social y familiar, el arribismo, la humildad la vergüenza; y el MI espiritual por el sentido de lo moral o superioridad mental, por el sentido de inferioridad o de culpa, la pureza, etc.
James expone que estos MI entran en conflicto, rivalizan entre ellos, viéndose el sujeto obligado a “favorecer uno de los YO empíricos, abandonando el resto.” [20] Para James el término YO empírico es equiparable a la noción de carácter. Entonces las múltiples personalidades, desde la perspectiva de James se encontraría conectada con las inclinaciones hacia uno u otro MI.
Por otra parte, Milton Erickson nombra a varios autores, entre ellos a Prince, a Janet y a él mismo como pioneros en la investigación de casos de personalidad múltiple, pero a pesar de ello dice que el problema de la personalidad múltiple continua albergando los primeros interrogantes que cuando apareció por primera vez. Cabe aclarar que el ensayo de Erickson data aproximadamente de la década de 1960.
Cuando Erickson hace alusión a los supuestos de Prince, en especial a las múltiples personalidades existentes en la Srta. Beauchamp, dice que ha habido “un persistente y serio descuido y negligencia en el estudio de la personalidad dual o múltiple como un campo para la investigación con respecto a su naturaleza y estructura”[21]. Sin embargo luego agregará que “Cada uno de los hallazgos de Prince sirven para enfatizar el carácter no hipnótico de las personalidades múltiples que descubrió”[22]. En el libro “La dissociation d’une personnalité”, Prince realiza un estudio biográfico de la Srta. Beauchamp, una mujer en la cual se desarrollaron múltiples personalidades. Esta paciente podía cambiar de personalidad de un momento a otro, a veces de una hora a otra. Y con cada personalidad tanto su carácter como sus recuerdos se transformaban.
Además de la real, ella tenía otras tres personalidades que podía revertir de tanto en tanto y que se servían de un mismo cuerpo pero cada una de ellas era netamente diferente (en la manera de ver, las ideas, las creencias, el temperamento, los gestos, las actitudes, las experiencias y los recuerdos).
El minucioso estudio de la patología de la Srta. Beauchamp, le permitió a Prince establecer algunas características de lo que generalmente se designa bajo el nombre de “doble personalidad” o “personalidad múltiple”[23] pero él considera más apropiado llamarla “personalidad desintegrada”[24]. Elige este término dado que “cada personalidad secundaria no es otra cosa que una parte del Yo normal” [25] y que por lo tanto “ninguna de esas personalidades representa la vida psíquica completa del individuo.[26]
Las teorías hasta aquí planteadas respecto de las personalidades múltiples y lo que desarrollaré a continuación, fueron posibilitadas por un contexto particular, en el cual el interés se encontraba centrado en el auge de la hipnosis y se trasladaba a las teorizaciones sobre la histeria y el sonambulismo. Regine Plas sostiene que es en este contexto en el cual Pierre Janet (mencionado antes por Erickson) y Alfred Binet se inician. También agrega que “Binet y Janet empezaron sus primeras investigaciones recurriendo a la hipnosis, penando como Charcot que ésta permitía aislar experimentalmente los fenómenos que deseaban estudiar”[27].
En cuanto a Binet, éste compara en su libro “Les altérations de la personnalité”, las experiencias practicadas en sujetos histéricos y en personas normales y establece que los resultados de dichas experiencias en los segundos se repiten de forma aminorada. Además agrega que dado que los estudios han sido en la mayoría de los casos abocados a las personas histéricas, deberían comenzar a considerarse los fenómenos delicados de la inteligencia normal. Respecto de esto último, Michel Foucault plantea precisamente que la Psicología en su origen se encargaba de estudiar lo anormal, lo patológico, lo conflictivo, es decir las contradicciones del ser humano consigo mismo, convirtiéndose luego en una Psicología de lo normal, lo adaptativo, lo ordenado, para poder superar esas contradicciones que el sujeto tenia para consigo mismo. Por esto no es de extrañar que lo que en un primer momento fue el estudio de la histeria, provoque el interés por el estudio de lo normal.
Para finalizar, volviendo a lo expuesto por Erickson -y al contexto que expone Plas como propio de las teorías de Binet y Janet-, este autor plantea que el rol de la hipnosis en los descubrimientos de la personalidad múltiple lejos de diferenciar el comportamiento en la vigilia del comportamiento en estado de trance, “provee un background general de comprensión por medio de la cual uno puede aprender a reconocer la integración”[28]. Agrega que también “hubo una marcada confusión entre la sintomatología de la histeria y las manifestaciones de personalidades múltiples” [29] y que este hecho se debió principalmente a que en la literatura, algunas informaciones sobre estados histéricos son descriptos como personalidades múltiples. En su intento de delimitar qué es la personalidad dual y no confundirla, como se ha hecho en épocas anteriores, con estados hipnóticos o con personalidades histéricas, Erickson define al sujeto que posee una personalidad dual, como integrando dos distintas, separadas e independentes personalidades. En cuanto a dichas personalidades, dirá que:
“Cada una de éstas deriva de un antecedente individual experimental que sirve a cada una de las personalidades en forma muy diferente. La ordinaria, dominante o principal tiene un background más rico de experiencias de la realidad y casi todos los contactos con ésta pertenecen a ella. La segunda personalidad (...) tiene antecedentes más ricos de conocimientos intelectuales y emocionales comúnmente sostenidos en forma pasiva.”[30]
2. Uno nessuno e centomila (Luigi Pirandello)
El tema principal de esta novela gira en torno a las preguntas ¿cómo pueden partes del yo ser irreconocibles frente a nuestros propios ojos? Y ¿qué ven lo demás en nosotros?.
El título: “Uno, ninguno y cien mil” alude a que de acuerdo a quién nos observa, nos juzga (los otros o nosotros mismos) nos sentiremos sea una persona, nadie, o cien mil personas diferentes.
La novela comienza con la imagen del personaje principal: Vitangelo Moscarda (Su esposa lo llamaba Gengé) hurgándose la nariz frente al espejo. Cuando su esposa lo ve, le pregunta que está haciendo a lo que él responde que se miraba dentro de la nariz dado que sentía un pequeño dolor. La mujer sonriendo le dice “Creí que mirabas de qué parte está inclinada”[31]. Si bien este comentario parece insignificante, el protagonista comenzará a indagar qué otros defectos tiene, por qué no los había visto antes, por qué su esposa sí pudo percibirlos y, en consecuencia, qué es lo que los demás ven en él.
Moscarda dice, en diálogo con si mismo y con el lector: “no conocía bien siquiera mi propio cuerpo, mis cosas que más íntimamente me pertenecían: la nariz, las orejas, las manos, las piernas. Y volvía a mirármelas para rehacerme el examen”[32]. Así como en esta novela lo que el protagonista no reconoce su propio cuerpo, Freud en su idea de inconsciente, plantea que éste si bien es eficaz, y observable en algunas conductas, no es asequible a la conciencia. Es decir es algo que el sujeto no reconoce pero vive en él. Podría relacionarse con aquello que Moscarda denominará “el extraño inseparable de mí”.
Moscarda pasaba horas delante del espejo, buscando defectos, conociéndose. Si bien las épocas no coinciden en lo absoluto, considero pertinente hacer un paralelismo con lo que plantea Georges Gustdorf en “El Advenimiento del Yo”, quien señala que en la modernidad se produce este advenimiento del yo, es decir, esta búsqueda de sí. El descubrimiento que Moscarda comienza a hacer de sus defectos le permite ir descubriéndose, y por lo tanto descubrir al resto de los sujetos que componen su entorno. Dos elementos son importantísimos en la obra de Pirandello: la mirada que los otros efectúan sobre uno, y el espejo. Este último elemento permite la mirada de uno sobre sí mismo. Gustorf va trazando en su trabajo este surgimiento del yo mediante ejemplos, y entre estos ejemplos aparece precisamente la invención del espejo que permite verse el rostro y el cuerpo descubiertos.
Así como lo indica el título, en la obra pueden encontrarse claramente las ideas de uno, ninguno y cien mil.
La idea de uno:
“Y yo no lo sabía, y no sabiéndolo, creía ser para todos un Moscarda con la nariz derecha, mientras era en cambio para todos un Moscarda con la nariz chueca”[33]
En relación a esta idea de uno, Gómez Dupertuis, plantea (como se vio en el apartado 1.1.3) que la teoría de la personalidad está sustentada por una profunda creencia en el individualismo, es decir esta posibilidad del sujeto de pensar en sí mismo y conectarse con sus deseos.
La idea de ninguno:
“(...) quería estar solo. Sin mi. Quiero decir sin aquel que mí que yo ya conocía, o que creía conocer. Solo con un verdadero extraño, que ya sentía oscuramente no poder quitarme de alrededor y que era yo mismo: el extraño inseparable de mí (...) Si para los otros no era aquel que hasta ahora había creído ser para mi, ¿quién era yo?”[34]
La idea de cien mil:
“Pero pronto mi atroz drama se complicó: con el descubrimiento de los cien mil Moscarda que yo era no solo para los otros sino también para mí, todos con el único nombre de Moscarda (...).”[35]
Respecto se esta idea de cien mil, Moscarda considera que su esposa lo llama Gengé, porque precisamente este Gengé es un sujeto inventado por ella, no es ni Vitangelo ni Moscarda, es la forma en que ella lo ve, que diferirá sustantivamente del modo en que lo ven otros y por supuesto del modo en que él se ve a sí mismo. Esto último puede relacionarse con los diferentes MI planteados por James, el sujeto o bien se comportará en algunas ocasiones de acuerdo a alguno de estos MI -material, espiritual y social- o bien, serán los otros desde su mirada quienes le adjudiquen un MI particular.
3. Comentarios finales
Retomando la idea que Gauchet plantea en “El inconsciente cerebral” en especial cuando dice que lo pensable hace posible lo pensado se elucidó en el desarrollo del trabajo que:
Por un lado, las teorizaciones sobre personalidades múltiples pudieron ser pensadas gracias a investigaciones anteriores: sobre histeria, sonambulismo, hipnotismo, inconsciente, consciente y personalidad. Pero estas investigaciones anteriores no ejercieron sobre las ideas de personalidad múltiple una influencia directa, sino que su circulación por el ambiente científico permitió pensar en ellas.
Por otro lado este pensar lo pensable no se limita solamente al ámbito científico, sino que se extrapola apareciendo de esta forma en la literatura. Es así como en la novela de Pirandello pudo observarse, sutilmente, el atravesamiento de los saberes psicológicos propios de esa época.
CITAS EN LENGUA EXTRANJERA[36] (Las traducciones de las siguientes citas, que aparecen en el desarrollo, me pertenecen)
12. “La volonté d’executer un acte, enfin le point de départ et l’initiativve du phénomène appartiennent à la conscience principale, a celle qui parle par la bouche du sujet eveillé”
13. “ (...) ne parle pas, et qui reste dans bien des cas si rudimentaire qu’on a cru longtemps qu’elle se réduisait a quelques petits mouvements insignificants.”
14. “Il peut arriver qu’une sensation perçue par la seconde consciense eveille un idée qui sera trasmise à la premiére conscience, sans que celle-ci en reconnaisse l’origine”
24. “(...) car chaque personnalité secondaire n’est qu’une partie du moi normal”.
25. “Aucune de ces personnlités ne représente pas la vie psychique complete de l’individu”
31. “Credevo ti guardassi da che parte ti pende”
32. “Non conoscevo bene neppure il mio stesso corpo, le cose mie che più intimamente m’appartenevano: il naso, le orecchie, le mani, le gambe. E tornavo a guardármele per rifarme l’esame”
33. “E io non lo sapevo e, non sapendolo, credevo d’essere per tutti un Moscarda col naso dritto, mentr’ero invece per tutti un Moscarda col naso storto.”
34. “(...) volevo io esser solo. Senza me. Voglio dire senza quel me ch’io già conoscevo, o che credevo di conoscere. Solo con un certo straneo, che già sentivo oscuramente di non poter più levarmi di torno e ch’ero io stesso: l’estraneo inseparabile da me (...) Se per gli altri non ero quel che finora avevo creduto d’essere per me, chi ero io?”
35. “Ma presto l’atroce mio drama si complicò: con la scoperta dei centomila Moscarda ch’io ero non solo per gli altri ma anche per me, tutti con questo solo nome di Moscarda (...).”
BIBLIOGRAFÍA
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http://www.siciliasearch.it/personaggi/pirandello_biografia.htm
http://xoomer.virgilio.it/v.sossella/unonessuno.htm
[1] Ángel Luis Cagicas Balcaza: “Inconscientes prefreudianos”, Revista de Historia de la Psicología, vol. 16, s.l., 1995, p. 315
[2] Sigmund Freud: “Historia del movimiento psicoanalítico (1914)”, en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, vol. II, 1973, p. 1895
[3] Sigmund Freud: “Psicoanálisis (cinco conferencias pronunciadas en la Clark University, Estados Unidos (1909) [1910]”, en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, vol. II, 1973, p.1533
[4] William James: Compendio de Psicología, Buenos Aires, Emecé Editores S.A, 1947, p. 186 y 187
[5] Idem
[6] Théodule Ribot: Las enfermedades de la personalidad, Madrid, Biblioteca científico-filosófica, 1912, p.241
[7] Idem, p. 250
[8] Sigmund Freud: “Algunas observaciones sobre el concepto de lo inconsciente en psicoanálisis (1912)”, en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, vol. II, 1973, p. 1697
[9] Regine Plas: “Alfred Binet y Pierre Janet, dos figuras opuestas en los comienzos de la Psicología en Francia”, Revista de Historia de la Psicología, vol. 19, s.l., 1998, p. 445
[10] Ángel Luis Cagicas Balcaza: Op. cit., p. 315
[11] Sigmund Freud: “Lecciones introductorias al psicoanálisis (1915-1917) [1916-1917]”, en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, vol. II, 1973, p. 2282
[12] Alfred Binet: Les altérations de la personnalité, Paris, Felix Alcan, 1902, p. 183
[13] Idem
[14] Idem
[15] Sigmund Freud: “Algunas observaciones sobre el concepto de lo inconsciente en psicoanálisis (1912)”, en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, vol. II, 1973, p. 1697
[16] Walter Brugger: Diccionario de filosofía, Barcelona, Biblioteca Herder, Volumen I, 1978, p. 402
[17] Théodule Ribot: op. cit., p.248
[18] Gonzalo Bosch: Anormalidades de la personalidad, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1932, p. 34 y 35
[19] Daniel Gómez Dupertuis: “Historia de la teoría moderna de la personalidad” XI Anuario de Investigaciones, s.l., 2003, p. 479
[20] William James: Op. cit., p. 224
[21] Milton Erickson: “El descubrimiento clínico de una personalidad dual”, Hipnosis de Milton Erickson, vol. 15, s.l., Marzo 1996, p. 1283
[22] Idem, p. 1287
[23] Utilizó éste término en el “Congres International de psychologie” en Agosto de 1900 bajo el nombre de “le probleme de la personnalité multiple”
[24] Personnalité désintegrée
[25] Morton Prince: La dissociation d’une personnalité. Ètude biographique de psycologie pathologique, Paris, Felix Alcan, 1911, p.9
[26] Morton Prince: op. cit., p.9
[27] Regine Plas: op. cit., p. 448
[28] Milton Erickson: op. cit., p. 1286
[29] Idem
[30] Idem
[31] Pirandello, Luigi: Uno, nessuno e centomila, Milano, Corriere de la sera, 1992, p. 17
[32] Ibidem, p. 20
[33] Ibidem, p. 21
[34] Ibidem, p. 27
[35] Ibidem, p. 29
[36] Los números que anteceden a las citas se corresponden con los números de las notas al pie.